martes, 20 de octubre de 2020

EL PAISAJE DE LA REPÚBLICA EN ALTEA , por Miguel del Rey

 EL PAISAJE DE LA REPÚBLICA. La Revista "Altea" y el Cine Moderno: 1931-1939       

Uno de los productos principales de la cultura alteana de esta época fue la revista "Altea". La Sociedad Filarmónica Alteanense, junto a su director y fundador, Don Francisco Zaragoza Alvado, maestro nacional, fueron los impulsores de aquellos números que entre 1931 y 1936 relataron la vida social y política de la altea republicana. En su número 4 la revista hace una declaración de intenciones de la mano del maestro Don Juan Ribes sobre la línea social que toma la publicación, con una loa al trabajo y un apoyo a la declaración parlamentaria del momento, aquella que entendía España como “República democrática de trabajadores de todas las clases…”, el talante republicano, el carácter local y comarcal de la publicación y su línea de regeneración docente  junto a cierta tendencia de centro derecha, marcan una publicación esencial en el archivo documental alteano.


Cabecera original de la Revista Altea en la época de su fundación 

El paisaje social y físico que nos muestra la revista, se centra en una reivindicación de lo alteano y en su voluntad educativa, en una visión positiva de la sociedad y sus costumbres, reflejando una cierta vida social, sus efemérides festivas, también la dura vida de la clase trabajadora tanto en el mar como en el campo, manteniendo una estrecha relación con la emigración, particularmente la argentina.

Tabla Gimnastica. Revista "Altea", 1931

La Plaza del Convento y la Costera de Montcau -calle de Luis Martínez en ese momento-  junto a la calle del Mar -la calle Canalejas-, fueron el centro neurálgico del pueblo. De la calle del Mar en sus dos tramos, más tarde Conde de Altea, cabe destacar su carácter de arteria principal, de calle muy vivida. En ella encontramos en ese momento, un edificio que albergó actos festivos, teatro y cine, además de actos políticos de gran relevancia: el Cine-Teatro Moderno; pero moderno con todas sus letras y significado. Moderno por acercar a Altea a una nueva tecnología y conectarla con el fenómeno cultural, del cinematógrafo, en una fecha temprana, allá por los años 1920 de la mano de la familia Gallego. Moderno también por levantarse el edificio con la arquitectura propia, una arquitectura mestiza donde la tecnología era la adecuada al momento y al lugar: una interpretación local de un modernismo ya algo trasnochado.

Mercado de Altea en lo que fue la Plaza de la República. Año 1931, foto gentileza de Isabel Lloret

El Cine-Teatro Moderno incluía una gran sala cuya estructura de cerchas de acero se cubría con un tejado de placas de fibrocemento y se cerraba por muros de mampostería. Su fachada, sencilla y honesta, marcaba un muro piñón al que le obligaban sus cerchas de cubierta, acabado a la manera modernista con un resalte escalonado en cornisa; la fachada, compuesta por vanos simétricos y jerarquizados, incluía un mirador central en madera que marcaba aún más su carácter liviano sobre el pesado muro de la fachada. Luis Fuster y Pedro J. Orozco hablan en su obra de aquellas sesiones primeras de cine mudo con el acompañamiento a piano para enfatizar las escenas por parte de Tonica Bonet o Antonia Pérez, también de los ecos de los mítines republicanos de los años 30, o de las sesiones políticas y culturales de la época de la Guerra Civil. Personalmente, sólo recuerdo alguna película de aquellas del Oeste que aún ví en la oscura sala a la que se accedía desde un estrecho vestíbulo.

Vista de la Calle Conde de Altea con el Cine Moderno en el estado original, el que tuvo en la época republicana. Foto de 1952, gentileza de Luis Fuster

sábado, 3 de octubre de 2020

Arquitectura moderna en Altea: Complejo Nova-Altea, 1969, por Miguel del Rey

 

COMPLEJO RESIDENCIAL NOVA ALTEA,  1969. Urbanización Nova Altea*

Racionalismo Crítico. Promotor José M. Planelles. Complejo Privado. Arquitectos: Félix Cabrero, Carlos Solesio, Joaquín Planell, arquitectos, R. Bellod, Arq. Director de obra. Personaje vinculado: Don José Planelles Zaragoza

Nova Altea es uno de los complejos residenciales más interesantes del panorama arquitectónico alteano y alicantino; en particular sus fases I y II presentan una calidad indiscutible. La interpretación del “genio del lugar”, la integración medioambiental, la flexibilidad y personalización de las viviendas, en palabras de Joaquín Planell, pueden distinguir la intervención. El complejo, con más de cuarenta años, sigue manteniendo unas prestaciones residenciales, urbanísticas y paisajísticas de gran valor.


                                        Nova Altea fotografiada en 1970 por Joaquín Planell

Desarrolla un sistema escalonado, con cuatro alturas de vivienda en profundidad, con grandes solanas que abren al mar y resuelto en plantas altas con áticos. “Nova Altea en su interior, esconde un verdadero pueblo en el que se desarrollaron soluciones distintas y de gran originalidad” nos indica uno de sus autores, Joaquín Planell. En esta compleja propuesta hay que destacar la flexibilidad funcional y como dice su autor “el modo peculiar de interpretar la arquitectura popular alteana”. El conjunto tiene el particular plasticismo del juego de niveles y de sombras de sus volúmenes.

                                       Planos facilitados gentilmente por Joaquín Planell

Se pueden inscribir en un racionalismo crítico, experimentalista, muy en boga en aquellos momentos en el panorama arquitectónico español. Una arquitectura de gran interés, firmada por los arquitectos Cabrero, Solesio y Planell e inscrita en las preocupaciones compositivas que en esos momentos se tienen en la arquitectura española (recordemos la obra de Javier Sáenz de Oiza en Alcudia) en el caso alteano con una planta más rotunda y atractiva, más especulativa posiblemente, pero no por ello menos interesante. La elección de materiales, su austero repertorio, unido a una adecuada estructura, apoyan el interés de su arquitectura. El conjunto de Nova Altea se completó con una vivienda unifamiliar en su extremo sur, que si bien no formaba parte del conjunto arquitectónico, no desentonaba en su arquitectura ni en el paisaje. La casa firmada, parece, por los arquitectos Lorente y Chicot se levantó unos años más tarde.

 

             José María Planelles y Benjamín Palencia en la terraza del mítico bar las Vegas de Altea

Don José Planelles Zaragoza, Alicante, 1930, Estudia Derecho en la Complutense y se licencia en periodismo; casado con Doña Magdalena Rostoll, se instala en Altea en 1954 como industrial de la almendra y de la cinematografía, explotando los cines: Moderno, Altea, Mediterráneo y Costablanca, incidiendo particularmente en el mundo de la promoción y construcción de vivienda en un momento de despegue económico. Su amplitud de miras, la cultura heredada y también la aprendida, le llevan a ser un buen alcalde y un mecenas de las artes, desde la pintura a la arquitectura, amigo de pintores, buen conversador, preocupado por la cultura, sabe seleccionar a las personas con las que trabaja; de hecho, en arquitectura desarrolla una serie de proyectos de calidad excepcional. Nova Altea es precisamente una de ellos, pero no hay que olvidar al ignorado proyecto de la Terraza Costablanca, con su pantalla frente al mar y su terraza extremadamente volada sobre la playa, un proyecto discreto, pero rotundo y moderno. Sus relaciones de amistad sincera, de apoyo a las artes, le llevaron a hacer de Altea un nido de artistas. Su imagen estará por siempre ligada a un hombre positivo e inteligente en un momento brillante en una Altea que salía de la autocracia representada por las chaquetas blancas que en los días de fiesta aún lucían  los Jefes Locales de un Movimiento, algo que hoy parece  increíble.

 * Publicado en el libro "Paseando por las alteas", M. del Rey, Val 2016, pag 284-285

miércoles, 30 de septiembre de 2020

CASA DEL COMÚ, JUSTICIA i CARCEL d’ALTEA, per Miguel del Rey

 Arquitecturas Ausentes: CASA DEL COMÚ, JUSTICIA i CARCEL d’ALTEA  1601 - 1617*

Ingeniería militar en la Altea del siglo XVI y XVII    

*Publicado en el libro "Paseando por las alteas" M. del Rey. ediciones valenciana y castellana Valencia 2016       

Planta de la Casa del Comú, Justicia i Presó. Plano de Francisco Ricaud, Valencia 1740,

Secciones de la Casa del Comú, Justicia i Presó. Plano de Francisco Ricaud, Valencia 1740,

(cast) La Casa del Comú, nombre que en el Antiguo Régimen denominaba al edificio del Ayuntamiento, Justicia y Prisión, ocupaba en Altea el baluarte sureste de la fortaleza, un sencillo volumen prismático saliente de la muralla y con defensas de fusilería ajustadas a la custodia de los lienzos sureste y suroeste de la muralla, definidas por unas estrechas aspilleras abiertas en las propias salas del edificio hacia todos sus lados. Las defensas del frente marítimo se encomendaban, en parte al Castillo, y en parte a la cubierta de la Casa de la Senyoria, desde donde se podía defender la línea de borte de costa.

La imagen de la Casa del Comú era la de un sólido torreón de planta rectangular (letra H en el plano de Francisco Ricaud) sobresaliente de las líneas de muralla y cubierto a dos aguas; imagen que lo distinguía del resto de cuerpos abalaurtados, cubiertos aquellos con terraza a la manera de batteria a la italiana armada con cañones. De este cuerpo salía el adarve que recorría el lienzo sureste, todo el frente marítimo, hasta el baluarte de la Senyoria y que se prolongaba, tras él, por el norte desde la Senyoria hasta la torre que existía anexa al Portal Vell.

Se situaba en el extremo inferior de la antigua calle de la Carnissería y ocupaba la esquina sur de la fortaleza, lo que hoy es la glorieta, al fondo de la calle Santa Bárbara. Se accedía por un estrecho callejón, prolongación de la calle Fonda, y se subía a la planta principal a través de una estrecha escalera que viene indicada en el plano.  Una vez dentro -tal como indica el plano- era evidente la estructura del edificio; definido por un muro central que era continuación del propio lienzo suroeste de la muralla, alargándose el volumen construido hasta sobrepasar el lienzo de levante, de manera que al sobresalir a la propia línea defensiva proporciona un buen punto de apoyo para la defensa de la muralla. En el plano se puede observar perfectamente la planta y el nacimiento del adarve de la muralla de levante. Tras la antecámara se encontraba la sala principal, iluminada por ventanas a mediodía y disponiendo de bocas artilleras hacia el norte y el oeste, barriendo desde allí la muralla. Una pequeña dependencia se separaba de este gran espacio, ubicándose allí el despacho del Secretario. Esta planta se levantaba sobre un plano de tierra construido por bóvedas que albergaban los calabozos y las cárceles de la villa. Toda esta construcción se cubría con un tejado a dos aguas.

Plano de Francisco Ricaud, Valencia 1740. S.G.E  nº 322, donde podemos ver el castillo y en la parte inferior, con la letra H, la casa del Comú en el extremo de la calle de Santa Bárbara.

(Val) La Casa del Comú, nom que en l’Antic Règim denominava l’edifici de l’Ajuntament, Justícia i Presó ocupaven a Altea el baluard sud-est de la fortalesa, un ajustat volum prismàtic eixint de la muralla i amb defenses de fuselleria ajustades a la custòdia dels llenços sud-est i sud-oest de la muralla, unes estretes espitlleres obertes en les mateixes sales de l’edifici cap a tots els seus costats. Les defenses del front marítim s’encomanaven, en part, al Castell i a la coberta

La Casa del Comú es construïa com una sòlida torrassa de planta rectangular (lletra H en el plànol de Francisco Ricaud) sobreeixint de les línies de la muralla i coberta a dos aigües que el distingia de la resta de cossos abaluardats, coberts amb una terrassa a la manera de “batteria” a la italiana armada amb canyons. D’aquest cos eixia l’adarb que recorria el llenç sud-est, tot el front marítim, fins al baluard de la Senyoria que es prolongava pel nord des de la Senyoria fins a la torre, hui desapareguda, annexa al Portal Vell.

Es situava a l’extrem inferior de l’antic carrer de la Carnisseria i ocupava el cantó sud de la fortalesa, el que hui dia és la Glorieta, al fons del carrer Santa Bàrbara. S’accedia per un carreró estret que era una prolongació del carrer Fondo i a través d’una curta escala, que ve definida en el plànol, es pujava a la planta principal. Una vegada dins era evident l’estructura de l’edifici; definit per un mur central que era continuació del mateix llenç sud-oest de la muralla, allargant-se el volum construït fins a sobrepassar el llenç del llevant, de manera que en sobreeixir a la mateixa línia defensiva proporciona un bon punt de suport per a la defensa de la muralla. En el plànol es pot observar perfectament la planta i el naixement de l’adarb de la muralla de llevant. Després de l’avantcambra es trobava la sala principal, il·luminada per finestres a migdia i disposant de boques artilleres cap al nord i l’oest, agranant des d’allí la muralla. Una xicoteta dependència se separava d’aquest gran espai, ubicant-se allí el despatx del Secretari. Aquesta planta s’alçava sobre un plànol de terra construït per voltes que alberguen els calabossos i les presons de la vila. Tota aquesta construcció es cobria amb una teulada a dos aigües. 



domingo, 27 de septiembre de 2020

Arquitecturas Ausentes: El castillo de Altea- 1601-1616, por Miguel del Rey

Arquitecturas Ausentes: El Castillo de Altea-1601-1617. Ingeniería Militar en la Altea de los siglos XVI y XVII*

*Publicado en el libro "Paseando por las alteas", Valencia 2016. En versiones valenciana y castellana

Planol de F. Ricaud, restituit per M. del Rey amb la planta de l'Església antiga i la distibució de capelles i altar major. 

(Val) De la manera que s’indica en el plànol de Francisco Ricaud, el Castell d’Altea és una estructura defensiva interna a la muralla. Es defineix com una construcció compacta formada per un cos de planta quadrada i dos altures, més una potent torrassa baluartat de plantes romboïdals, disposat en el seu cantó nord; torrassa amb xicotetes troneres  en el cantó que defenen els diferents plànols de les façanes. La seua planta segueix les mateixes traces del moment respecte a estratègia defensiva, en particular cal destacar la “tenalla” que es defineix en la seua torre i el cantó sud-oest de la fortalesa que ja forma part de la muralla, cos encara hui existent, on es trobava la porta oest. Baluards, porta i cortina de llenç entre ambdós costats, formen una estructura de gran rendibilitat defensiva per a salvaguardar un dels punts més exposats del lloc, l’accés pel pla situat enfront de la muralla, l’accés de Polop, ja que la resta del perímetre de la vila recolza la seua defensa en l’orografia escarpada que rodeja l’acròpolis on s’asseu la fortalesa. El castell es situa precisament en aquest lloc, el més convenient per a la defensa, controlant l’accés a peu pla del recinte murallat, elevant els seus volums de la resta de muralles i del caseriu per a albirar la costa sud de la badia, ja que encomana la defensa de la part nord de la badia al baluard de la Senyoria, l’altre potent cos fortificat del conjunt. El castell estava ubicat a l’extrem sud-oest, el que hui és la plaça de l’Església i se separava del temple original per un buit que ocupava el vell cementeri fundacional.

Els soldats que cobrien el servei del castell provenien de les principals places interiors de la vall, de terres dels Palafox, en particular Confrides i Benimantell, recolzades per soldats d’oficis i oficials de la Corona.

L’arquitectura del castell presenta una planta asimètrica amb un únic baluard defensiu, recolzant-se amb la forma abaluardada, en punta d’estrela, del cantó sud-oest del sistema murer de la fortalesa. La seua traça està molt ben descrita en el plànol de F. Ricaud i es complementa amb dos seccions molt detallades. Podem observar en aquestes, perfils canònics d’enginyeria militar, amb un basament en talús de 60 núm.  que arriba quasi a enrasar-se amb l’altura de la planta principal. Sobre aquest basament un mur vertical s’eleva fins a rematar-se amb un cordó impostat, sobre el qual un baranat protegeix la terrassa d’operacions -la batteria, com l’anomena Ricaud- on se situaven els canons i colobrines enfront de troneres esqueixades per a permetre un ampli angle de tir. La torre sobreeleva una altura i es cobreix amb una altra plataforma de defensa i boques de foc per a fuselleria en les orelles en els seus diferents nivells.

El cos central es construïa per mitjà de naus voltades, i albergava les estances pròpies per a la defensa, les armes i l’habitació de soldats, lloc de comandament i reunió de visitants de les torres disseminades per la badia, des de la Bombarda fins a La Galera. Tenim una ajustada descripció del castell en la llegenda del: “Plano del Fondeadero de Altea”, 1782. Salomón, Manuel. Arch. AM.N., XLV-16-17.  En aquest ens diu: “El castillo está en buena situación  con bastante altura que defiende toda la ensenada, tiene montados quatro cañones de calibre de a doce i uno de a dos, que arqueando en una..... fuerte de los cañones, que hasta poco mas de una milla a la parte de Lebante, llamada Cabo Negrete parace suficiente defensa para lo que es el fondeadero. Ay agua buena i abundante para socorro a las embarcaciones. Villa de Altea a 23 de junio de 1782


La novel·la Bartolomé (del Rey, 2013) descriu l’interior del castell a partir dels plànols i seccions de de F. Riacaud: “Tras pasar el cuerpo de guardia… la cisterna, el “banc de cánters”... Suben a la amplia sala abovedada donde se guardan las armas i se ubican las estancias del alcaide. El nivel superior a la sala lo ocupa una gran terraza de operaciones jalonada por garitas, una batteria diáfana como dicen los italianos, para facilitar la maniobra de los cañones que barren el campo de tiro desde troneras de amplias bocas ... i las zonas de defensa del castillo. Sobre la batteria se levanta una torre en uno de los extremos, la Santa Bárbara, donde se almacena la pólvora. Un peto de unos tres palmos rodea todo el perímetro i define las troneras. La sección del muro es potente, con un cuerpo inferior en talud hasta la primera altura desde donde asciende un plano vertical que sube hasta la terraza superior”. (Bartolomé, pàg. 230, 1ª ed.)

 

(Cast)Tal como se indica en el plano de Francisco Ricaud, el Castillo de Altea es una estructura defensiva interna a la muralla. Se define como una construcción compacta formada por un cuerpo de planta cuadrada de dos alturas, más un potente torreón abalaurtado de planta romboidal, dispuesto en su esquina norte; torreón con pequeñas troneras en las esquinas que defienden los distintos planos de las fachadas. Su planta sigue las trazas propias del momento respecto a estrategia defensiva, en particular hay que destacar la estructura con cortina de acceso que se define entre su torreón y la esquina suroeste de la fortaleza -que ya formaba parte de la muralla-cuerpo aún hoy existente, que defendia la puerta oeste. Baluartes, puerta y cortina de lienzo entre ambas esquinas, forman una estructura de gran rentabilidad defensiva para salvaguardar uno de los puntos más expuestos del lugar, el acceso por el llano situado frente a la muralla, el acceso de Polop, ya que el resto del perímetro de la villa apoya su defensa en la orografía escarpada que rodea la acrópolis donde se asienta la fortaleza. El castillo se sitúa precisamente en este lugar, el más conveniente para la defensa, controlando el acceso a pie llano del recinto amurallado, elevando sus volúmenes del resto de murallas y del caserío para divisar la costa sur de la bahía, ya que encomienda la defensa de la parte norte al baluarte de la Senyoria, el otro potente cuerpo fortificado del conjunto. El castillo estaba ubicado en el extremo suroeste, en lo que hoy es la Plaza de la Iglesia, y se separaba del templo original por un vacío que ocupaba precisamente el viejo cementerio fundacional.

La arquitectura del castillo presenta una planta asimétrica con baluarte único, apoyándose para la defensa de la cortina y la puerta, tanto en él, como en la esquina abalaurtada suroeste del sistema murario de la fortaleza. Sus trazas están bien descrita en el plano de F. Ricaud, complementadas con detalladas secciones. En ellas obsevamos perfiles canónicos de ingeniería militar, con basamento en talud de 60º que llega casi a enrasarse con la altura de la planta principal. Sobre este basamento un muro vertical se eleva hasta rematarse con un cordón impostado, sobre el cual un peto protege la terraza de operaciones -la batteria, como llama Ricaud- donde se situaban los cañones y culebrinas frente troneras abocinadas para permitir un amplio ángulo de tiro. El torreón sobreeleva una altura y se cubre con otra plataforma de defensa y bocas de fuego para fusilería en las orejas del baluarte y en sus distintos niveles.

El cuerpo central se construía por medio de naves abovedadas, y albergaba las estancias propias para defensa, las armas y la habitación de soldados, sitio de mando y reunión de visitadores de las torres diseminadas por la bahía, desde la Bombarda hasta la Galera.Tenemos una ajustada descripción del castillo en la leyenda del “Plano del Fondeadero de Altea”, 1782. Salomón, Manuel. Arch. AM.N., XLV-16-17.  En él nos dice: “El castillo está en buena situación  con bastante altura que defiende toda la ensenada, tiene montados quatro cañones de calibre de a doce y uno de a dos, que arqueando en una..... fuerte de los cañones, que hasta poco mas de una milla a la parte de Lebante, llamada Cabo Negrete parace suficiente defensa para lo que es el fondeadero. Ay agua buena y abundante para socorro a las embarcaciones. Villa de Altea a 23 de lunio de 1782”

Los soldados que cubrían el servicio del castillo provenían de las principales plazas interiores del valle, de tierras de los Palafox, en particular Confrides y Benimantell, apoyados por soldados de oficio y oficiales de la Corona.

 

jueves, 27 de agosto de 2020

El antiguo ninfeo para pozar agua en Altea, por Miguel del Rey



 RESTOS DEL ANTIGUO NINFEO PARA POZAR AGUA*
Siglo XVIII, adosado al trazado del canal de la acequia, bajo Bellaguarda
Difícil localización: A los pies de Bellaguarda
Fotos: Miguel del Rey

Cerca de Bellaguarda, la acequia del Reg Nou disponía de instalaciones de soporte para el uso público, como lavaderos en varios puntos de su recorrido, así como lugares donde pozar agua para el consumo humano de los habitantes de la villa de Altea.


Cerca de donde más tarde estuvo el lavadero público (sobre 1950-1990), se ha encontrado una bella instalación construida posiblemente a partir de los inicios del s. XVIII; instalación que en la actualidad está en estudio arqueológico. Si bien no está muy claro su origen, los expertos dicen que en origen pudiera ser una antigua fuente, que en el tiempo atrajo un desvío del cajero de la acequia, que en el inicio del s XVIII llevaba otro trazado. En cualquier caso,  podemos disfrutar la belleza de sus formas, propias de una sociedad potente, orgullosa de si misma, capaz de trabajar con buenos materiales y dignificar un espacio público como es el lugar de recogida del agua, un lugar propio de ser fuente de vida.


Arquitectónicamente nos presenta un amplio ninfeo, con escalinata en arco de circunferencia muy bien trazada, de aproximadamente 12 m de cuerda, con tres peldaños que bajan a una amplia explanada solada en morrillo blanco y negro de formas geométricas radiales; explanada que al llegar junto a la acequia, se transforma en un canal tangencial que dispone de numerosos caños de agua donde disponer cántaros etc. 


La distinta naturaleza de las piedras, las del cajero, posiblemente de la antigua cantera de Les Rotes -la piedra original que construye la Altea del siglo XVII- y la caliza de la escalinata que baja al ninfeo, construida esta con piedra de Les Quintanes, la caliza ferruginosa tan propia de la Altea de finales del s XVIII y de los siglos posteriores, nos hablan de momentos distintos. La estratigrafía murária y el estudio arqueológico nos darán luz a una pieza de gran relevancia histórica, social y arquitectónica.


*Publicado en la "Guía de Altea" Miguel del Rey, Valencia 2014

miércoles, 12 de agosto de 2020

La ermita de Sant Tomás en Altea, por Miguel del Rey


La ermita de Sant Tomás*
* Publicado en el libro Paseando por las alteas, Valencia 2016. Miguel del Rey

La ermita es el centro del núcleo de población dispersa situado a lo largo del antiguo camino Real en la partida de Cap Negret, a los pies del tossal de Molar, dominando los llanos agrarios que se extienden entre el margen izquierdo de la desembocadura del río Algar y las partidas de La Olla y La Pila. Este lugar cuenta con población estable desde inicios del siglo XVII, donde existe una gran tradición popular de culto al santo patrón en un paisaje que fue agrario y hoy está densamente ocupado.



                                             Vista del acceso y puerta de la ermita - Fotos MdR        
La ermita es más bien un pequeño oratorio privado dedicado a de Sant Tomás que ya estaba en servicio a mediados del siglo XVII, pues en un Quinque Libri de la Parroquia de Altea aparece su bendición fechada el 25 de junio de 1756, por lo que se trata de una de las más antiguas ermitas del término municipal. Se presume que ya existía en 1696, vinculada a la familia Thous como capilla particular del edificio anexo, hoy remodelado y subdividido en la actualidad en propiedades distintas, pero que en su día pudo albergar la casa solariega del mayorazgo de los Thous, una potente familia alteana que ya en el siglo XVII detentaba el control del castillo de Cap Negret, del que fueron generación tras generación, gobernadores o alcaides. El conjunto de estos edificios quizás esconde información atractiva, pues a su vez puede coincidir este edificio, o las trazas originales del mismo, con lo que fuera en épocas más remotas la casa que debieron tener en la zona las monjas Clarisas del convento de Xàtiva, ya que es el único edificio antiguo de cierta importancia existente en esos tiempos. Las monjas debieron tener un edificio para administrar sus bienes, pues poseían un tercio de las rentas de Altea en época medieval, mientras que el resto iban a parar a Nicoluau Jamvila, y luego pasaron a la familia Rebolledo. En 1492 Guillem de Palafox i Rebolledo compró a las monjas el tercio correspondiente. Esta parte de Altea no tiene una historiografía clara y no se han realizado excavaciones para estudiar restos arqueológicos de estas épocas, por lo que sería de interés revisar estas construcciones, ver los restos, estudiar arqueológicamente el lugar para tener un conocimiento más exacto de la historia. La existencia del oratorio, su ubicación en perpendicular a la manera antigua, al propio trazado del camino Real, la tradición festiva del lugar, nos dan indicios para extraer algún conocimiento del tema y suponerlo el centro de esta zona.

                                                 Interior y altar de la ermita. Foto MdR
La construcción que encontramos, a la cual está adosado el oratorio, muestra unas fábricas que parecen modernas, pero en cambio, la existencia de fechas concretas del S. XVII en el oratorio y la disposición espacial del conjunto, formado un gran cuadrado en planta que inscribe un vacío que se podría asimilar a un antiguo patio, presenta indicios suficientes para continuar investigando en la zona. De hecho encontramos un gran cuerpo de construcción inmediato al oratorio, del cual se han desgajado propiedades por subdivisión, lo que nos sitúa frente a la existencia de una antigua casa solariega de cierta importancia con oratorio incorporado.

                                 Planta del conjunto de los edificios y de la ermita. Plano MdR

La arquitectura del oratorio es muy sencilla: un pequeño cuadrado cubierto a dos aguas con un techo plano en su interior. Unas puertas ojivales relativamente modernas y una pequeña espadaña. Todo ello situado en el extremo del porche de la casa de la  cual el oratorio es anexo. En el interior, un altar con columnas torneadas y doradas enmarcan un cuadro del santo titular con sus atributos episcopales, ofreciendo todo ello un ambiente íntimo y recoleto. Sobre la fachada de la casa existe un panel cerámico formado por 12 piezas de aproximadamente 15 x 15 cm, que representa la imagen de Santiago Matamoros en su estampa popular, con su caballo y espada y vestido con los atributos del santo, con las conchas de peregrino y su característico sombrero. Este panel se describe en el capítulo 9-01.

sábado, 8 de agosto de 2020

La Marina en la cartografía holandesa de los siglos XVII y XVIII, por Miguel del Rey


La comarca de la Marina y la referencia del pueblo de Altea en la cartografía holandesa de los siglos XVII y XVIII. * 
* Extraído parcialmente del libro "Paseando por las alteas" Miguel del Rey,Valencia 2016.
Algunos de ellos publicados por gentileza de la Fundación Gimenez Lorente



                     “Valentiae Regni Olim” de Abraham Oertel, fechado en Amberes en 1585.


 
Detalle de La Marina

En la cartografía terrestre encontramos lecturas e interpretaciones muy particulares del territorio valenciano, en particular de la comarca de la Marina, y entre ellos uno que es particularmente atractivo, el caso de Altea, un pueblo –el único de nueva planta en el litoral valenciano y también español en época moderna- y que transforma un territorio proveniente de la antigua estructura de alquerías y castillos islámicos y tradomedievales. Por ello es atractivo analizar las distintas escuelas de mapistas e impresores que desde 1585 grafían el territorio valenciano y dan carta de naturaleza al Reino de Valencia como entidad geográfica con perfil reconocible. Ubican en sus mapas ciudades y villas, así como accidentes costeros y ríos. Son planos con intereses varios, que van desde los políticos y militares al comercio, o a la rapiña de corsarios, lo cual nos indica la importancia de los buques que aparecen en los mapas, condición marítima que hasta bien entrado el siglo XVIII se mantiene en la cartografía, utilizando el mar como principal vía de comunicación en nuestro territorio.

La primera vez que encontramos el nombre de Altea en la cartografía mundial es en el plano “Valentiae Regni Olim” de Abraham Oertel -latinizado como Abraham Ortelius-, con original fechado en Amberes en 1585. En él podemos observar la ubicación de una “Altea” bajo la sierra de Bernia -la actual Altea la Vella- además de un asentamiento en “Lo alto de Bernia” -el Fort- y varias atalayas fortificadas, la Bombarda, Bellaguarda, señalada con nombre propio como Cap Negret. La torre de la Galera es posible que en este momento no estuviera construida. Por supuesto no existe aún la fortaleza de Altea. Es este un plano muy fiel que ha sido copiado hasta la saciedad por la escuela holandesa, sin variaciones ni puestas al día, de manera que podemos ver como en las copias de diversos editores holandeses afincados en Amberes y más tarde en Amsterdam, se van repitiendo estas referencias hasta mediados del siglo XVII.


           “Regni Valentiae Typus” editados por G. Kremer y J. Hondius- Amsterdam1607

Entre los planos holandeses de esta serie podemos distinguir las diversas ediciones del propio Oertel de 1603, algunos con variantes más sencillas del plano, aunque con gran valor icónico, donde tan sólo representa las ciudades, villas y accidentes geográficos de importancia, remarcando que en esta selección está presente Bellaguarda. Tras él, hay que distinguir los denominados “Regni Valentiae Typus” editados por G. Kremer y J. Hondius- en Amsterdam en 1607 y posteriormente en 1609, que no aportan más información.




Hay que distinguir dos mapas holandeses separados de la influencia de Oertel: el denominado , es un plano más preciso en la geografía y en la definición de la costa, sin incluir, en el caso de Altea una variación importante, pues 70 años después de la construcción de la fortaleza de Altea, la sigue situando Altea al norte del río y no hace mención de la nueva Villa.



                          “La Castille” de Nicolas Visscher, fechado en Amsterdam1689
Unos años más tarde, un nuevo plano holandés nos aporta una preciada información; en él podemos ver el trazado del Camino Real. Es el denominado “Nova Mapa de Murcia, Valencia y das Islas Baleares, con los Caminos Reales” de P. van Aa, fechado en Amsterdam en 1714. Una fecha importante, pues coincide con la Guerra de Sucesión, por lo que no se le puede negar un cierto interés político, como en el caso del plano austracista alemán, de la misma fecha aproximadamente, que publicamos hace unos días.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Cartografía italiana del Reino de Valencia en el siglo XVIII, por Miguel del Rey


Cartografía italiana del Reino de Valencia en el siglo XVIII*
* Texto extraido del libro "Paseando por la alteas" M.del Rey, Valencia 2016

Presentamos un precioso plano de la cartografía valenciana, el denominado “Il Regno di Valenza” de  G. M. Cassini, fechado en Roma en 1794. Se trata de un elegante documento con el plano del reino de Valencia y las Islas Baleares, con una caratula en la que podemos ver una imagen costumbrista del paisaje, muy propia del momento. 


“Il Regno di Valenza”- G. M. Cassini, fechado en Roma en 1794. Plano gentileza de la Fundación Gimenez Lorente.




La Marina es una comarca bien reseñada con la toponimia algo alterada, y bien situados montes y rios. Denia se distingue por si importancia, como Xativa y Alicante. En Altea reseña “Altea vieja” y “Altea nueva”, bien situadas cada una de ellas a sendos lados del Algar. Es de hecho, la primera referencia a la Altea bien ubicada que hoy tenemos.


Detalle de la Marina en el plano  “Il Regno di Valenza”- G. M. Cassini, fechado en Roma en 1794. Archivo FGLl

sábado, 1 de agosto de 2020

Las viejas casonas alteanas de la calle Conde de Altea, s. XIX. Por Miguel del Rey

Las viejas casonas alteanas de la calle Conde de Altea*
El “Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar”, realizado por Francisco Coello y Pascual Madoz en1855, incluye dentro del Mapa de la Provincia de Alicante, un plano de Altea, aquella Altea de la época de Isabel II; una villa centrada aún en la parte alta, cuyos límites en los arrabales son la acequia del Riego Mayor y donde el único barrio desarrollado en la parte baja del pueblo sigue siendo el de Pescadores, el Arrabal de Sant Pere. Tan solo vemos un elemento nuevo a los planos anteriores: la calle del Mar, una calle ya establecida que se alarga hasta la Plaza del Convento. La actual calle del Conde de Altea aún no está construida, sus edificios no existen. Será en la segunda mitad del siglo XIX cuando de manera ininterrumpida se construye esta calle, una potente estructura urbana donde se va a asentar la nueva y potente burguesía liberal alteana.

            Detalle del plano de Altea de Francisco Coello y Pascual Madoz, 1855
En 70 años, hasta 1925 aproximadamente, se consolida la actual calle Conde de Altea hasta el lugar llamado la trencadora, el edificio que en origen fue la Casa Martínez, una de los más potentes e interesantes arquitecturas edilicias de esta segunda mitad del siglo XIX. Sus muros fueron durante años el límite del perímetro urbano, como nos muestra la imagen que vemos en la parte superior de la página siguiente, fechada en los años 1920.

De las últimas décadas del S. XIX quedan pocas casas, contados edificios, y de ellos podemos distinguir dos tipos: las grandes casas de familias acomodadas con instalaciones de almacenamiento y servicios, y aquellas propias para albergar vivienda burguesa, incluso en alquiler, una alternativa nueva en esta sociedad liberal. De éste último tipo de edificio podemos señalar el aún existente edificio nº 5, una construcción  decimonónica de dos alturas y planta baja, diseñado para vivienda en sus dos plantas altas, con locales de negocio en planta baja. 
    Edificio Conde de Altea nº 5, hoy desaparecido. Foto M del Rey
Del mismo tipo, quizás con un uso más ambiguo, encontramos el nº 28, un edificio con vivienda principal en planta primera y una planta superior para alquiler, más bajos de negocios. Respecto a las “casas de familia”, podemos señalar la de Don Luis Martínez era, podemos decir, el paradigma de estas casas de familia acomodada con instalaciones y almacenamiento de cosechas, un programa propio de la burguesía liberal, agraria y comercial. Lo constituía un edificio de varias alturas y fachada representativa, donde la vivienda principal ocupaba la planta primera, más una planta superior como cambra o anexo de servicio, y un bajo de apoyo a los negocios familiares, programa que se complementaba con cuerpos y construcciones que incluían almacenes, corrales y elementos de apoyo para la transformación de cosechas, almazaras, graneros, etc.
Una de las casas de familia en la parte oriental de la calle, con acceso posterior desde la playa. Foto M del Rey

La arquitectura de estas casonas distinguía el cuerpo principal del resto de cuerpos anexos, con dos plantas en altura y una planta baja de cierta importancia. Se accedía  por un portalón único para todo el edificio, a partir del cual se subía a la planta alta, aislando la escalera por una cancela de hierro forjado. De alturas respetables en planta baja y planta noble, desarrollaba parte del programa en la planta baja con alguna sala o despacho para recibir a trabajadores o negocios vinculados a la familia. La planta principal estaba muy adjetivada, con rejería de gran calidad, donde se incluían bien trabajados balcones de forja, quizás con alguna pieza de recuperación, como una reja central posiblemente del S. XVIII. La planta superior, de baja altura, con ventanas protegidas por rejas tradicionales de pecho de palomo, sobre las que sobresalía muy próximo un alero de obra. La planta baja disponía, tras la gran puerta de entrada -como hemos indicado- de un enrejado que separaba los espacios domésticos de estas zonas de intercambio económico y de servicio de la vivienda principal. Los cuerpos posteriores de esta casa, sus volúmenes, como hemos comentado anteriormente, definieron parte del límite urbano de la villa entre los siglos XIX y XX, espacios que más tarde sirvieron como almacén de almendra de la Empresa Zaragoza. El edificio albergó mas tarde la oficina de telégrafos.
Casa Martínez como limite de la calle Conde de Altea en los años 30 del s XX. Colección Jaime Guardiola
Como hemos dicho, la Casa Martínez fue un límite de la calle en una larga época cuando aún se llamaba calle del Mar, más tarde pasó a denominarse calle de don Luis Martínez, precisamente en honor al propietario de la casa en cuestión. Más allá estaban las huertas del Clot de Mingot y esta prolongación no llegó a urbanizarse hasta bien entrado el siglo XX. Este primer tramo histórico fue el lugar de paseo de los alteanos durante el primer tercio del siglo XX, con unos límites que llegaban hasta la casa que relatamos, concretamente hasta el arbre, un hermoso álamo blanco que aún las personas de mi generación hemos conocido, situado algo más allá de la antigua fábrica de hielo, un precioso ejemplar que marcaba el límite “social” del paseo, y que el furor arboricida alteano taló en torno a los años 60, momento que refleja la fotografía de don Luis Fuster.
                   El paseo alteano hasta el arbret. Instantanea de la tala del árbol. Fotos de Luis Fuster 
*Publicado en el libro "Paseando por las alteas". M del Rey, Valencia 2016, de venta en la librería Mascarat de Altea

martes, 14 de julio de 2020

“Els treballs i els dies” fotos de Hilga Miller en la Altea de 1960

"Els treballs i els dies" Text d'Hesíode i fotografies de treballs agraris de Hilga Miller a la Altea de 1960, text i imatges seleccionats per Miguel de Rey per al monogràfic Riuralogia nº 6, dedicat a Altea i Calp

"En sortir les Plèiades, filles d’Atlas, comença la collita, i el cultiu quan elles es ocultin. S’oculten durant quaranta dies i quaranta nits; i quan l’any va corregut, apareixen de nou en el moment en què es esmola el ferro. Tal és l’ús campestre entre els que cultiven les terres fèrtils de les profundes valls, lluny del mar ressonant. Has d’estar nu quan sembris, nu quan llaures, nu en la collita, si vols Ilevar a terme els treballs de Demeter en el moment propici, si vols que cada cosa cresca en la seua estació ..."








"Los trabajos y los días" Texto de Hesíodo y fotografías de los trabajos de trabajos agrarios de Hilga Miller en la Altea de 1960, texto y fotos seleccionados por Miguel del Rey para el  monográfico Riuralogia nº 6, dedicado a Altea y Calp

"Al salir las Pléyades, hijas de Atlas, comienza la cosecha, y el cultivo cuando ellas se oculten. Se ocultan durante cuarenta días y cuarenta noches; y cuando el año corrido, aparecen de nuevo en el momento en que se afila el hierro. Tal es el uso campestre entre los que cultivan las tierras fértiles de los profundos valles, lejos del mar resonante. Tienes que estar desnudo cuando siembres, desnudo cuando aras, desnudo en la cosecha, si quieres llevar a cabo los trabajos de Demeter en el momento propicio, si quieres que cada cosa crezca en su estación ..."




martes, 7 de julio de 2020

Los corrales, una estructura exenta o vinculada a la granja agraria, por Miguel del Rey


Los corrales, una estructura exenta o vinculada a la granja agraria, por Miguel del Rey*

Extracto del capítulo dedicado a los corrales en el tomo I de la colección "Temas de Arquitectura Rural Valenciana", en redacción.
                                      Corral en la Vall de Guadalest. Foto de Juan Galiana

              Los corrales son estructuras sencillas formadas por dos cuerpos articulados con mayor o menor complejidad: un patio (ras) y unos cobertizos (cobert). Cobertizos que pueden ocupar uno o varios de los lados del patio. En ocasiones los encontramos aislados en el campo, también formando parte del conjunto de la granja campesina, junto a los aljibes, cisternas, abrevaderos, lavaderos, pilas de almacenamiento de agua para uso domésticos, etc.

              El corral se puede definir en sí mismo como un cuerpo canónico dentro del repertorio de construcciones agrarias que forman parte del este mundo campesino y ganadero valenciano; tipo que encontramos de manera estable ya en los siglo XVI y XVII, bien como edificio exento o como estructura adosada a la granja agraria, generalmente de secano, aunque hemos de decir que también está presente en muchos casos a la alquería. Corrales que desde el siglo XVI y hasta los inicios del siglo XVIII, tienen un importante auge en las tierras valencianas, estando presentes a lo largo de todo su territorio, con especial intensidad en las comarcas interiores.

              En la actualidad son edificios obsoletos, arquitecturas abandonadas en muchos casos, podríamos decir que son quizás las más ignoradas entre las muchas construcciones obsoletas que encontramos en un mundo, el rural, que ha soportado una revolución en los últimos cien años. Neveras, casetas de pastor, cucos, cabañas, corrales, barracas, la cultura en general de la piedra en seco, han sido relegadas a un estadio solo próximo a la memoria.

              Los corrales no solo eran arquitecturas o espacios acotados adecuados a la explotación ganadera, también de apoyo a la agricultura para la formación de estiercol para enriquecer las tierras. En muchas ocasiones los encontramos vinculados a las ventas y posadas, a los puntos de guarda, intercambio y refresco de caballerías y ganado. Aislados en las serranías o dispuestos a lo largo de los más importantes itinerarios de caminos, cuya función, además de la de atender al ganado, era la de ofrecer relevos de caballerías; proporcionar mulos y caballos de refresco para completar las recuas, apoyar los correos o atender a los propios viajeros que recorrían el territorio en tiempos pasados.

             Una de los lugares donde más se han analizado las granjas ganaderas de los siglos XVII y XVIII y por supuesto los corrales que incluían, es precisamente Benissa. Allí se han estudiado las llamadas Cases de Tros (BANYULS, A. Y PASTOR, J., CANELOBRE, Nº 49, 2004), que nos han dado a conocer los orígenes de una arquitectura que transformó la estructura agraria del territorio y con ella nos acercan a la importancia de los corrales y la ganadería en los siglos XVII y XVIII.

Las Cases de Tros surgen en el siglo XVII como respuesta a una primera colonización del territorio tras la debacle poblacional que significó la expulsión de moriscos, una vez repobladas las tierras por nuevos pobladores, en muchos casos mallorquines, aunque también aragoneses y catalanes, que asentados en los núcleos agrupados, poco a poco retoman el pulso económico con la ganadería como base, construyendo casas con corrales en lugares distantes de los seguros núcleos agrupados, en un territorio hostil, plagado de peligros y azotado por la piratería berberisca.

             Sobre la ganadería Banyuls y Pastor indican: “… aquesta activitat emergent, sobretot entre el segles XVI y XVII, va afavorir la construcció de corrals, estructures elementals  destinades als tancaments i protecció dels ramats, en aquests indrets de terres ermes, situades prop de la muntanya i la zona vessant litoral al terme de Benissaun fort desenvolupament per damunt de l’activitat agrària… d’escasa població fins el segle XVIII.”

Antigua Casa de Tros en Calp. La Calalga. Vista frontal con un riurau decimonónico en fachada y planta de la casa y el corral. Foto y dibujo M. del Rey

         Hay que tener en consideración que a lo largo del siglo XVII, tras consolidarse una cierta estabilización social que permite la colonización de amplias zonas del territorio al aumentar poco a poco la población en la Marina, se observa un importante incremento de la ganadería como sistema de explotación del mundo rural. Los corrales en el campo, las masías ganaderas, empiezan a colonizar el territorio y se estabiliza un esquema arquitectónico, que toma forma y reproduce esquemas muy similares a los que conocimos en casa patio, quizás por ser usado previamente para estos fines, y ofrecer la ventaja de su fácil implantación en el territorio como cuerpo exento, a la vez que su adecuación como cuerpo adosado al resto de los cuerpos que componen la masía.

             En estas épocas de finales del '600, aumentan los corrales aislados en La Marina, y las masías incluyen corrales adosados o yuxtapuestos a sus casas; masías que en origen tienen como principal recurso la ganadería. Cuestión que más tarde traerá graves conflictos cuando la agricultura quiera a su vez colonizar un territorio en origen ganadero (NOGUERA, J. “EL PLA DE LLIBER”, INEDITO) produciendo tensiones entre ambos mundos, el ganadero en retroceso en el siglo XVIII y el potente impulso de roturación de tierras de construcción de aterrazamientos y retroceso del bosque. Temas estos de enfrentamientos que se están en estudio en el término de Xalò por investigadores como D. Jaume Noguera (XALÓ 2010, PAG 11 -21).

             La fisiocrácia y la racionalización de la producción, impulsan un cultivo agrario cada vez más rentable y necesario, dado el fuerte impulso demográfico del 700 y la rentabilidad de la producción agraria, en una sociedad donde el comercio empieza a despuntar y la agricultura es capaz de cultivar con esmero la tierra.



                                 Pequeño corral exento en la Vall de Guadalest. Foto M del Rey

              En arquitectura, la articulación del corral con la casa siempre mantuvo unas relaciones de adicción, pero con el tiempo aparecen otras relaciones sintácticas con el resto de los cuerpos de la granja agraria; otros tipos de relación más compleja, como la yuxtaposición entre casa y corral. Un ejemplo lo tenemos en  la Casa de la Calalga en Calp, donde el corral se inserta dentro del volumen de la casa incluyendo en su ámbito la segunda de las crujías, que pasa a ser uno de los cuerpos del propio cobert del corral. Adecuando el ras como el patio posterior de la masía. Yuxtaposiciones similares a las veremos más adelante en los riuraus en la misma zona, ya en tiempos más modernos.
  
            El corral será un cuerpo que acompañará a la granja agraria con diversas articulaciones con ella; pero a la vez lo veremos como una arquitectura aislada en las montañas, en los valles de la costa y del interior valencianos, con dimensiones y composición distinta según los casos.   
  
            Son, como decíamos, piezas canónicas del repertorio rural, versátiles y fáciles de articular o de usar como elementos autónomos. Necesarias para configurar cualquier masía o alquería de mayor o menor importancia. La ganadería, con el tiempo, pasa a ser un complemento más de la explotación rural, disminuyendo el protagonismo que tuvo en los primeros tiempos de la colonización del s. XVII, eclipsada por el renacer de la agricultura y la puesta en servicio de grandes extensiones de tierra de labor a lo largo de todo el siglo XVIII y XIX. 
        
          Respecto a los materiales que lo construyen, la mampostería es la base y el principal material de sus muros y tapias; cobertizos, cercas, aljibes, capillas de pozos, utilizan los muros de piedra del lugar, bien sea de cantera, bolos de río o piedra de despedrar abancalamientos, utilizando argamasas de arcilla y cal de manera generalizada. Las cubiertas se construyen a un agua vertiente hacia el interior del patio, del ras. Los cuerpos de construcción circundantes son de una crujía adosada a los muros de cierre, en ocasiones formando ángulo.

domingo, 5 de julio de 2020

El paisaje valenciano perdido: La Galera y los acantilados del Mascarat en Altea, por M.del Rey


LA GALERA Y LA BARRA                         
La Galera y los acantilados del Mascarat y la Solcida. (Cast. y Val.). Publicado en el libro "Paseando por las alteas", en sus ediciones en castellano y valenciano.



Vista de la Barra i Toix, cap a 1960. Col·lecció Luis Fuster.


(cast) Una de las mayores pérdidas de paisaje valenciano ha sido la del entorno de la Galera y el Mascarat en el extremo de la sierra de Bèrnia, en término de Altea; una zona cuya urbanización podríamos calificar como depredadora, sin control en determinado momento, que ha nos ha privado  de uno de los mejores paisajes, no sólo alteanos, sino del propio Mediterráneo. El desastre paisajístico y el descontrol es tan grande que se entiende necesaria una política de reparación de daños y retorno a lo público de aquello que está siendo aún enajenado.

      Parcial del Plànol Batimètric de la badia d’Altea, 1931, Col·lecció Privada. Altea. Foto MdR.

Dos son las acciones combinadas que han llevado a esta situación calamitosa: por un lado, el aprovechamiento y la privatización abusiva de lo público, en particular de los caminos, veredas y ante todo de la costa y sus servidumbres, pero también el desprecio por el paisaje en la ocupación y diseño de los artefactos construidos que no se merecen el nombre de arquitecturas; tanto, que hasta sus propios usuarios deben soportar, en muchos casos, vistas y paisajes de una calidad ínfima.

No es cuestión de  buscar culpables; la sociedad alteana en un determinado momento fue hasta el extremo permisiva, quizás por razones de cultura o de supervivencia; pero no por ello debemos continuar con el expolio, y habría que recuperar aquello que nunca debió dejar de ser público y que por ley lo sigue siendo, en particular el acceso a playas y a la costa en general, procurando nuestros gobernantes, en esta nueva etapa del quinto centenario que ahora inauguramos, reivindicar lo propio, los intereses del pueblo de Altea.

De lo existente, queda como residuo de calidad excepcional la Barra Gran, un lugar de casi imposible acceso por tierra en la actualidad debido a los arbitrarios cierres de parcelas, muchas de ellas en zonas marítimo-terrestres. Hay que reseñar, por su belleza, los acantilados y playas del entorno del barranco del Mascarat y la Barra de Toix, ya en término de Calp. Un lugar idílico, uno de los mas bellos paisajes de acantilados que podemos encontrar en el mediterráneo, que sólo desde el mar son accesibles.
                                     Vista actual de la Barra des de la mar. Foto MdR.


La Barreta y los acantilados de la Galera, en parte cementados, son prácticamente irrecuperables y la playa pública allí existente está condicionada en exceso por el tráfico de la bocana del puerto principal existente. Una visita a la zona es el mejor antídoto para no seguir con ese tipo de desastre paisajístico. Allí se han borrado todos los vestigios de la cultura local y los restos arqueológicos existentes, como es el caso del camino Real, la antigua Vía Dianium, hoy irrecuperable en su  trazado.


           Vista des de les Covetes de Bernat, Foto Oriol. Casa Soler sobre 1920. Col·lecció MdR


 (val) Una de les majors pèrdues de paisatge valencià ha sigut la de l’entorn de La Galera i El Mascarat a l'extrem de la sera de Bèrnia en terme d'Altea, una zona on la urbanització la podríem qualificar com a depredadora, sense control en determinat moment, que ens ha privat d’un dels millors paisatges, no només alteà, sinó del mateix Mediterrani. El desastre paisatgístic i el descontrol és tan gran que s’entén necessària una política de reparació de danys i retorn al públic d’allò que està sent encara alienat.

Dues són les accions combinades que han portat a aquesta situació calamitosa: per una banda, l’aprofitament i la privatització abusiva de allò públic, en particular dels camins, sendes i sobretot de la costa i les seues servituds, però també el menyspreu pel paisatge en l’ocupació i disseny dels artefactes construïts que no es mereixen el nom d’arquitectures; tant, que fins i tot als seus usuaris deuen suportar, en molts casos, vistes i paisatges d’una qualitat ínfima.

No es qüestió de buscar culpables; la societat alteana en un determinat moment va ser fins a l’extrem permissiva, potser per raons de cultura o de supervivència; però no per això devem continuar amb l’espoli, i hauria que recuperar allò que mai deuria deixar de ser públic i que per llei ho segueix sent, en particular l’accés a platges i a la costa en general, procurant els nostres governants, siguin del color que siguin, en aquesta nova etapa del quart centenari que ara inaugurem, reivindicar el propi, els interessos del poble d’Altea.

Parcial  “Panoràmica   de  la  Costa”.  Fotos  Galiana  cap al 1950. Col·lecció MdR

De l’existent, queda com a residu de qualitat excepcional la Barra Gran, un lloc de quasi impossible accés per terra en l’actualitat degut als arbitraris tancaments de parcel·les, moltes d’elles en zones marítimo-terrestres. Cal ressenyar, per la seua bellesa, els penya-segats i platges de l’entorn del Barranc del Mascarat i la Barra de Toix, ja en terme de Calp. Un lloc idíl·lic, un dels més bells paisatges de penya-segats que podem trobar en el mediterrani, que només des de la mar son accessibles.

La Barreta i els penya-segats de La Galera, en part cimentats, són pràcticament irrecuperables i la platja pública allí existent està condicionada en excés pel trànsit de la bocana del port principal existent. Una visita a la zona es el millor antídot per a no seguir amb aquest tipus de desastre paisatgístic. Allí s’han esborrat tots els vestigis de la cultura local i les restes arqueològiques existents, com és el cas del camí Real, l’antiga Via Dianium, hui irrecuperable en el seu  traçat per aquest lloc.