domingo, 24 de septiembre de 2017

La Casa de la Calalga, Calp. S XVIII - XIX. por Miguel del Rey


Fue un interesante conjunto formado por una masía de cierta complejidad y un riurau exento, ambos de una calidad particular, suficiente para respetar sus condiciones arquitectónicas y formales, mantener la escala del lugar en cierto contexto, cuestión que no ha sucedido, a pesar de lo cual nos da idea de este pasado reciente en el que hemos perdido gran parte de nuestro patrimonio. Casa y riuraus se fotografiaron en torno a los años finales a la década de los 80 del siglo pasado y hoy el lugar es irreconocible; pero nos vale la memoria y desde ella -y con ella- vamos a describir una de las más bellas granjas agrarias calpinas, un buen ejemplo de una masía de cultura de la uva pasa del sur de la Marina.




La granja agraria constaba de varios elementos, unos formando un grupo aditivo entorno de la casa y próximo a ella un elemento aislado, un bellísimo riurau doble con dos sequers a ambos lados. Riurau de 8 vanos construidos con arcos rebajados en fachada y arcos tendentes al medio punto en la línea central de carga.

En la casa encontramos varias cuestiones a las que interesa hacer referencia, pues nos muestran muy bien la idea de los sistemas de agrupación, bien aditiva o de yuxtaposiciones que se dan en el mundo agrario a partir de la articulación de elementos canónicos conocidos en la cultura constructiva valenciana.

Podemos ver la articulación aditiva entre la casa y un pórtico adosado a la fachada, un pórtico de dos vanos  y arcos de medio punto. Un cuerpo adosado a un edificio ya existente, sobre una antigua granja ganadera, una granja que en un primer momento se construye articulando dos cuerpos canónicos, la casa y el corral. Pero lo interesante de esta articulación es que se trata de una yuxtaposición; se construyen a la vez casa y corral y forman una simbiosis, aprovechan cuerpos de un elementos, la casa, el cuerpo inferior de su segunda crujía, para con ella resolver el cuerpo cubierto del corral, al para formarlo solo hay que añadir lo que se entiende por el ras, el espacio abierto acotado por tapias donde recoger el ganado. odríamos decir que en parte es una granja similar a las llamadas cases de tros que tenemos en Benissa. Casas que pertenecen a un momento de colonización ganadera del territorio, previa al uso masivo de la agricultura en esta colonización.




El porche previo a la casa, adosado a ella, se entiende posterior en el tiempo, cuando la agricultura domina sobre la ganadería en esta ocupación del territorio. Porche, o naia, pues quizás se uso como espacio económico, adado que ya existía un riurau específico, se levanta como complemento, o bien como espacio domestico con funciones agrarias temporales, lo que se entendía por una naia. En ella se puede insistir en la elegancia de la solución, con sus proporciones de vanos y llenos, con sus dos aperturas características de la arquitectura doméstica agraria calpina


jueves, 6 de julio de 2017

ALQUERÍA NOVA DE SANT JOSEP por Miguel del Rey


Dada la importancia de la esta Alquería, ya que se trata de una pieza esencial en el patrimonio de la ciudad de Valencia, y la confusión a que lleva su cambio de nombre alterando la toponimia. Reproduzco el texto que escribí para el Catálogo de Bienes Culturales en ámbito rural del Término de Valencia. Añadiendo un nuevo elemento a la protección necesaria, que en su omento no se incluyó: el panel cerámico de Sn Josep, que da nombre a la alquería y está fechada en 1940.

                                                                                                  ( fotografia de Miguel del Rey, 1996)

Podríamos considerarla como el prototipo de la alquería burguesa del primer tercio del S. XIX. La casa rural se aproxima a la casa de recreo, separándose paulatinamente del mundo agrario. La arquitectura de la casa interpreta modelos ilustrados, desde una cultura constructiva muy enraizada en la rica tradición local. En la actualidad alberga una instalación de eventos lúdicos y a efectos comerciales se ha denominado erróneamente como “Alquería del Pi", creando cierta confusión con la así denominada realmente y ubicada inmediatamente frente a ella.

Situación y Contexto de la Alquería: En el Plá de San Bernat, al noroeste de la ciudad de Valencia; situada al borde del Camí de Godella, próxima al desvío del Camí de Montcada, encontramos esta interesante alquería cerrada tras unas tapias de las que emerge el edificio y las masas arbóreas del jardín que la rodea. El concepto cambiante en el tiempo que se ha dado al término alquería nos muestra aquí uno de sus modelos más característicos de época moderna. De ahí la denominación de "nova", o sea, que sustituye a una anterior. Prefijo este de "nova" muy propio del Dieciocho y de inicios del XIX.

La alquería se levanta en una zona de huerta dedicada casi exclusivamente al cultivo de hortalizas, con una extensión relativamente grande de terreno, separándose de las parcelas circundantes por una tapia, dentro de la cual encontramos: el jardín , la casa y el huerto, además de los anexos económicos y de servicio que estaban adosados a la propia tapia en la parte oeste.

En la actualidad se usa como lugar de eventos festivos, con una intervención que ha tenido cierta incidencia sobre la percepción del bien a proteger, deteriorado en parte el conjunto de la alquería y el paisaje circundante por la ubicación y diseño de los aparcamientos y la instalación de la gran carpa de festejos. Así pues, frente a la posibilidad de conservar la alquería con un nuevo uso, cuestión de la que no se duda, hemos de indicar que no es el mejor de los ejemplos a seguir en estas transformaciones de uso del patrimonio rural.

Sobre su origen: Según su propietaria, que amablemente mostró hace años la alquería. El edificio se levantó hacia 1830, quizás sustituyendo a una antigua alquería. Es posible que algunos de los edificios existentes anexos a la casa y de uso económico, sean pues anteriores, aunque el actual edificio y el entorno próximo del jardín, se configuran como una actuación de nueva planta.

Sobre la arquitectura de la alquería: La alquería Nova de Sant Josep por sus características y por su fecha de construcción (sobre 1830) marcará el devenir de la arquitectura de la alquería burguesa en el entorno de la ciudad, trascendiendo incluso y siendo un referente del nuevo paisaje que se crea en el campo valenciano tras la desamortización y la implantación del sistema liberal. La alquería a partir de entonces será distinta, perderá en parte cierta condición “señorial”, para ganar otro prestigio social. Transforma ciertos elementos de su arquitectura: la torre que definitivamente será un miramar, pero la principal condición será su ambivalencia; el situarse a medio camino entre la casa agraria y la vivienda suburbana: el goce de los sentidos, el disfrute de la vida campestre, son valores de esta nueva sociedad y con ello la alquería deviene en parte en una casa que sin perder su vinculación con el campo, con lo agrario, con las casas de trabajadores anexas, incorpora a su arquitectura el jardín, el huerto y la tapia.


                                                          ( plano de Miguel del Rey)
Esta alquería es el ejemplo por antonomasia de esta arquitectura, de las que tendremos otros ejemplos posteriores en los huertos del sur de l´Horta. De ahí el interés no solo del edificio, sino de los espacios anexos: de su jardín, de su huerto posterior y de la tapia. Todo ello es una unidad indisociable.

El edificio principal.- La casa domina el conjunto y se encuentra liberada de las servidumbres agrarias, siendo los edificios anexos los que se ocupan de estos menesteres. De planta rectangular y exenta, a la manera de "pallacina", en edificio se estructura a partir de un eje compositivo que la atraviesa y se materializa por un gran espacio perpendicular que une fachada anterior y posterior y sobre el que se levanta una torre-miramar que penetra el edificio y sobresale dos plantas sobre él, casi podríamos decir a la manera iluminista, muy propia de la idea de los dibujos que iluminaban la sala central de planta principal y que puede hayan desaparecido en la remodelación realizada.

Consta de dos crujías en los cuerpos laterales y de tres en el central, construidas con líneas de carga definidas por muros y líneas de carga. La viguetería es de una calidad particular con acabado romboidal. Se compone en fachada con huecos verticales con guarda ventanas en todos los niveles, mientras que en la planta superior las ventanas son semilunetos. La cubierta a cuatro aguas da un carácter de edificio exento y proporciona gran rotundidad a la arquitectura.

Sobre el jardín: El jardín, muy al gusto de la época, se basa en un esquema de cuarteles con dos ámbitos muy diferenciados, uno antestante y otro posterior a la casa: un huerto, cerrados por una contundente tapia El jardín hoy más naturalista, debió contener un catálogo de plantas más variado en su tiempo; se establece con un eje centrado que desde la puerta de la cerca nos lleva hasta la casa y tras atravesarla se prolonga hasta el final del huerto después de atravesar una terraza posterior y salvar unos peldaños que separan dichos ámbitos.
                                                       ( fotografia de Miguel del Rey de 1996)

Huerto que aún conserva el carácter de "Ort tancat". Al fondo del eje una gruta nos ofrece un final de recorrido. La nueva configuración del jardín conserva las alineaciones de naranjos y libera los parterres, que se convierten en praderas, liberándose así de parte de la carga agraria.


                                                      ( fotografia de Miguel del Rey de 1996)

Elementos Impropios:
- Presencia de la carpa y su incidencia sobre la visualización del bien. Inadecuada ubicación sobre el huerto, privándolo de espacialidad.
- Devastación de las parcelas colindantes donde se ubica el aparcamiento.
- Renuncia a la toponimia histórica


Elementos con protección integral:
A1.-ALQUERIA NOVA DE SANT JOSEP: EDIFICIOS Y HUERTO-JARDÍN /
A2.-ALQUERIA DEL PI (Ver ficha EPA_SNU_17.05) /
IP.-CAMÍ VELL DE GODELLA (Ver ficha IP_01) /
AH.-ACEQUIA DE MESTALLA (Ver ficha AH_05)
B.- ÁREA DE PROTECCIÓN Ámbito definido por parcelas coherentes y enteras, con el interés de vincular este ámbito visualmente al camino de Godella de manera que permita la visualización y el disfrute del conjunto de bienes que se encuentran en este entorno. Área Rural de uso agrario,
C.- Se define un ÁREA DE RESTAURACIÓN PAISAJÍSTICA, en torno a la alquería donde se encuentra el aparcamiento de vehículos para el uso de eventos.

ELEMENTOS A CONSERVAR.- A1.- CASA PRINCIPAL. Protección Integral de volumetría, fachadas, estructura vertical, cubierta y aleros. De la torre, su acabado aterrazado y escalera de acceso. Conservar la sintaxis entre el cuerpo principal y los cuerpos económicos, incluso el patio lateral. Conservar condiciones de forma de los elementos de fachada y la composición de la misma, materiales, textura, impostación, color y acabados de las fábricas. Sistema constructivo horizontal, con especial atención a la viguetería romboidal y de cubierta, incluyendo las tejas. Forma de las bocaventanas y carpintería en la sección de la ventana. Grisallas y frescos en la sala principal de planta primera.

A2.- CASA DE CASEROS. Protección Parcial de las casas. 

A3.- PORXADA. Protección Ambiental 

J1.- JARDÍN ANTESTANTE. Protección Ambiental del trazado y de los ejemplares arbóreos adultos..

J2 HUERTO, TAPIA Y ESTRUCTURACION INTERNA. Protección Ambiental conservando eje compositivo original y perímetro. Protección Integral de la Gruta y escalera entre la terraza posterior y el huerto jardín.

RÉGIMEN GENERAL DE INTERVENCIONES.-
Núcleo Principal:
A1- Núcleo autónomo y exento. Cualquier ampliación o transformación volumétrica del conjunto debe construirse adosado a lo largo de la tapia noroeste, conservando la misma, y como prolongación hacia el sur del cuerpo
A2, Dejar libres a la manera de jardín pasiajístico el espacio anterior a la casa y como huerto-jardín los espacios posteriores de la casa, ambos con la geometría propia de origen.




A las anteriores protecciones debe incluirse en el PANEL CERÁMICO DE SANT SOSEP. Una pieza de 1940, de buena factura y formada por 12 piezas ligeramente rectangulares, situado sobre el frontispicio de la puerta principal del jardín: un motivo clásico con iconografía un poco particular del esposo de María, con el niño en brazos, sin sus atributos de carpintero, ni del oficio de carpintero, enmarcado en un arco clasicista con el Espíritu Santo sobre él y ángeles rodeándole.

Es una composición en ocres y azules, muy bien compuesta, con tipografia de letras de los años 30, con una amplia cenefa que da un componente vertical al motivo central. La cenefa tiene dos inscripciones, el año, en la parte superior y el nombre del titular, "Sn Josep", en la parte inferior. Firmado por J. Soriano en 1940. y en buen estado dispuesta sobre un hornacina de ladrillo

 Bibliografia: 
Arquitectura Rural Valenciana, M del Rey Val 1996-2010
Alqueríes: Paisatge i arquitectura en l'Horta. M del Rey i Altres. Val 2002

jueves, 15 de junio de 2017

Una metrópoli en la Huerta, por Miguel del Rey

Cartel de la exposición conjunta del Taller 3 de la Escuela de Arquitectura, con los profesores Miguel del Rey y Antonio Gallud, en colaboración con el Departament d'Escultura de Bellas Artes, sobre un ejercicio conjunto de lectura del paisaje rural e intervenciones en el "límite" realizado en 2004 


UNA METRÓPOLI EN LA HUERTA

En diciembre de 2000 presenté esta ponencia en un Mesa Redonda en la UIMP-Valencia., en un Congreso sobre el “Estado de la Huerta” que organizamos el Grupo Cavanilles, que formábamos entre otros, Pedro Salvador, Javier García, Miguel Navarro, Tato Herrero y yo mismo. Creo que no ha perdido, desgraciadamente, vigencia.

La huerta que hemos heredado se inscribe en un territorio denso y complejo en el que coinciden áreas agrarias, residenciales e industriales; un territorio en el que se yuxtaponen redes de infraestructura de muy distinto origen: rural, urbanas, metropolitanas, regionales e incluso estatales; sobre ella se desarrolla una metrópoli de 1,6 millones de habitantes, con un interland regional de unos dos millones y medio de personas, y donde la presión urbanística incide directamente en la eliminación de la propia huerta.


domingo, 14 de mayo de 2017

Ermita de Nuestra Señora de los Desamparados. Tavernes Blanques, Cast- Val. por Miguel del Rey

La Ermita y el Jardín de Ajusticiados, 
uno de esos lugares de la memoria, hoy prácticamente olvidados.




 Foto: M. del Rey

El paisaje donde se ubica la ermita es el borde de la estructura urbana en el límite con el cauce del Carraixet, con unas áreas de huerta en uso en la parte posterior del edificio. Su localización al borde del barranco y la existencia del antiguo cementerio, hoy ajardinado que hay frente a ella, crean una imagen particular, con cierta impronta en el paisaje al entrar en Tavernes por la antigua Carretera de Barcelona. Esta impronta esta acompañada de un valor cultural particular, pues es el lugar, este puente, donde se colgaba a los reos ajusticiados en la Plaza del Mercado de Valencia, siendo sus despojos dejados en el cementerio de ajusticiados y una vez al año enterrados los restos por la Cofradía. Práctica que se mantuvo hasta 1790. La Ermita y el antiguo cementerio pertenecen a la Cofradía de los Santos Inocentes de Valencia, cuyo origen se remonta a 1447. El edificio de la ermita se ha reconstruido recientemente y se mantiene la advocación a la Virgen de los Desamparados. Es un edificio de un único cuerpo de construcción, estrecho y alto.

miércoles, 19 de abril de 2017

De racionalismos y culturas integradoras, por Miguel del Rey


Cast)

El edificio del Ayuntamiento de Altea, levantado a mediados de los años 1960 por el malogrado arquitecto Sorolla Pons, un arquitecto joven y valiente que nos dejó en el momento más fecundo de su vida, y que quizás fue el mejor arquitecto municipal que ha tenido la villa. De él nos queda este “excelente edifico dentro del racionalismo crítico español; una línea del pensamiento arquitectónico…” (M del Rey, 2016,p. 425) que enlaza con la línea que se abrió dentro del mandato de José María Planelles, también uno de los mejores alcaldes alteanos del siglo XX. El edificio liga con una de las intervenciones arquitectónicas más importantes de la Altea de la modernidad: Nova Altea, “de los arquitectos Cabrero, Solesio y Planell e inscrita en las preocupaciones compositivas que en esos momentos se tienen en la arquitectura española” (M del Rey, 2016,p. 285) .

martes, 31 de enero de 2017

Sobre limites e infiltraciones. Relaciones entre ciudad y territorio, por Miguel del Rey*

Cuando la familia Benlloch cierra su actividad y su manera de vivir, por derribo de sus alquerías en la huerta de Patraix, hemos perdido más que unas casas, hemos perdido un paisaje estructurado desde un sistema de producción agraria, construido a lo largo de siglos y que ha modelado el territorio.

Un paisaje producto de la superposición de capas de historia y de cultura, hoy en proceso de transformación acelerada, y quizás también hacia horizontes de bienestar material, podríamos decir casi irrenunciables, pero no incompatible con nuestra identidad ni nuestra memoria. Precisamente sociedades como la nuestra, con un nivel de vida y de cultura determinados, son aquellas que se pueden permitir compatibilizar desarrollo e identidad, transformación y permanencia. Solo la miseria es razón para aferrarse a la supervivencia perdiendo el carácter y la cultura almacenada en siglos de esfuerzo colectivo.

Para huir de esa miseria que observamos en los procesos de crecimiento de nuestra ciudad, hemos de cambiar y procurar nuevos sistemas estructurantes que acaben con aquel dilema antagónico entre ciudad y territorio. En particular cuando se trata de colmatar el suelo en sus bordes, de absorciones de bolsas de huerta englobadas en la propia metrópoli, o de la construcción de barrios o colonias que expanden la ciudad con determinada “ideología” urbana, como la poco afortunada “Sociopolis”.



S Fehn-Museo en Hamar

La construcción de la ciudad, en este caso de la metrópolis valenciana, que por determinados imperativos se está desarrollando sobre un territorio de gran valor cultural, tiene la suerte y la desgracia de ser realizada por una sociedad como la nuestra; una sociedad acelerada, manirrota, descompensada entre los intereses privados y los públicos, pero capaz por sus medios económicos, técnicos y materiales de resolver de manera más ajustada un proceso que se ha ido ya de las manos, pero que en cualquier caso siempre podremos reconducir parcialmente si entendemos que nuestra intervención se realiza sobre un territorio ya construido, y en dicha intervención definir formas que permitan la lectura del pasado en un mundo con perspectiva de futuro. Hemos de dejar aparte la soberbia contemporánea y entender nuestro momento histórico como un episodio acotado en una larga trayectoria; pero un episodio, que por su intensidad y amplitud, es capaz de borrar las huellas de todo aquello que ha hecho que lleguemos donde estamos, incluso que hemos sido en Europa uno de los paisajes físicos y humanos más atractivos en la relación ciudad y territorio. Continuar con este proceso depredador puede llevarnos a perder nuestra identidad, y que nos convirtamos en una ciudad potente, grande, pero impersonal: sustituible en el fondo

Quizás nuestros políticos deban buscar consejo lejos de ciertas asociaciones de agentes urbanizadores que siguen poniéndose la venda en los ojos para no percibir lo que es un clamor: la crisis de nuestros paisajes, la crisis no solo en la forma de nuestro territorio, la crisis de los sistemas de producción agraria que han generado unos paisajes y un medio físico y humano envidiable, todo ello por un desequilibrio circunstancial sobre el cual insisten estas personas, solo para aumentar sus ya escandalosos beneficios. Crisis que puede afectar además a amplios sectores económicos de nuestra sociedad y nos puede llevar a una situación de insostenibilidad económica y social de un modelo ya experimentado en otras sociedades que pasaron anteriormente este sarampión.

Una ciudad como la nuestra, con el potencial humano, económico y paisajístico que tiene, no se merece la vulgaridad. Creo que aún es capaz de reaccionar y buscar por senderos fecundos las posibilidades de crecer de manera civilizada, de configurarse como lo que puede ser, una gran metrópoli en un lugar envidiable. Compaginando crecimiento, transformación y permanencia, lo cual no solo debe ser una vocación ciudadana, sino una meta de nuestras eficaces empresas constructoras y urbanizadoras, a la cual deban aplicar sus buenos medios técnicos, que los tienen, y a través de su actividad sacar un adecuado beneficio económico y generar empleo.


A y P  Smithson- Fonthill-Planta general

Quizás los modelos de crecimiento han de revisarse. La planificación fecunda aprobarse; frente a tanta ley paisajística, mejor sería aprobar Planes de Acción Territorial técnicamente bien resueltos y por lo tanto con visión histórica y de futuro. Entender que muchas de nuestras ciudades tiene unos límites difusos que hacen que el concepto metropolitano prive sobre el municipal, cuestión que los políticos debieran abordar sin más dilación y sin miradas localistas. Pero ante todo prever sistemas formales de crecimiento que permitan el juego suficiente para saber valorar en cada momento cual es la ley más atractiva en cada caso, sin dar por supuesto que la ley de lo “urbano” es más atractiva que la ley del propio territorio donde se inserta. Procurando siempre dar valor a la ley de la tierra frente a la ley del suelo.

Frente a modelos repetitivos y en gran parte caducos que definen las periferias, quizás sería más atractivo trabajar con sistemas de infiltración entre ciudad y territorio, o incluso al revés, del territorio en la ciudad, sin condiciones previas, buscando la mejor arquitectura en un diálogo fecundo entre lugar, necesidad y tecnología. Infiltraciones espaciales y arquitectónicas que siguieran las líneas del territorio, se adecuaran a la topografía y a la geometría de la parcelación agraria como sistema estructurante del propio territorio, allí donde este sistema es más potente y atractivo que el generado desde la propia ciudad. Estas infiltraciones tendrían en consideración caminos históricos, líneas de acequias, barrancos y perfiles del paisaje. Propuestas que permitan compaginar lógica urbana con lógica rural, en una simbiosis donde ambos sistema salgan beneficiados.

Estos sistemas de infiltración entre ciudad y territorio, pero sobre todo la valoración de nuestro patrimonio, hubieran tenido en consideración valorar parte de nuestra cultura rural en un diálogo fecundo con la ciudad, como pudiera ser en el caso de Patraix conservar y valorar la esplendida alquería dels Frares, tan solicitada su restauración por el vecindario de uno de los barrios más poco dotados de elementos singulares y dotacionales.

Una nueva manera de entender las relaciones entre ciudad y territorio, permitiría que la familia Benlloch, como las muchas familias Benlloch de Alboraia, de Foyos, de Torrent, de Paterna, de La Torre, pudieran conservar sus sistemas productivos en una estructura metropolitana que compagine bolsas agrarias, que permita sistemas de infiltración entre lo rural y lo urbano. Es posible, solo hay que cambiar el chip, buscar buenos profesionales, intentarlo y sobre todo hacer oídos sordos a determinados consejos e intereses. Aunque quizás hay otra solución..... llamar a Al Gore para que venga y nos lo diga. Su visita puede tener un valor mediático, los santos de lejos hacen más milagros.

 *Miguel del Rey es arquitecto y

 catedrático de Universidad

domingo, 15 de enero de 2017

La alquería de la Torre-, por Miguel del Rey ( Cast- Val)


La desidia y el abandono se han cebado sobre esta alquería y su vecina, la alquería del Moro, dos ejemplos de gran interés situados en la ampliación del Parque de Benicalap. De manera incomprensible se ha permitido el desacato de la expoliación y la violación del patrimonio. 

La alquería de la Torre es uno de los edificios, me niego a hablar en pasado, más atractivos de la arquitectura del siglo XVIII valenciana. Situada en las inmediaciones de la ciudad, junto al camino de Burjassot, colindante con la malograda Alquería del Moro. Su historia de despropósitos mala administración, vandalismos, ocupas salvajes, y desidia municipal y autonómica han llevado a su ruina en términos generales. No voy a incluir ninguna foto de su estado actual, pues rayaría en lo pornográfico.

Hoy es un conjunto de muros, desprovistos de cualquier lógica en sus revestimientos, carpinterías, escaleras, solados de azulejería del periodo más atractivo del '700 valenciano, posiblemente capaz de ser reconstruida con mucho dinero, pero no es esta solo la cuestión. La falta de preocupación por el patrimonio, la desatención al mismo, es una manera de corrupción de la gestión, de robo a los ciudadanos de un bien patrimonial, de rapto de una parte de nuestra cultura, de mala gestión en suma de lo público, de los bienes públicos, valorados en su momento como un Bien de Relevancia Local, protegido legalmente por las leyes y no aplicadas por sus responsables, permitiendo la ruina y el saqueo. Creo que los jueces y la fiscalía deberían pedir cuentas a nuestros administradores por su absoluta falta de responsabilidad, de eficacia, de sentido, de coherencia, de dignidad en fin con el patrimonio valenciano.

Pero hablemos de lo que en su día fue la arquitectura de esta alquería, definida por un esquema en patio cerrado por varios cuerpos, entre los cuales destacan el frontal dispuesto a levante y el lateral sur. El primero es una arquitectura de dos crujías con dependencias en plantas baja y primera. Un gran vestíbulo articula esta casa principal con una doble escalera en el embarque. El cuerpo lateral es de una sola crujía y al final del mismo se puede observar la “torre” que da nombre a la alquería. El patio se cierra con un cuerpo posterior de servicios, caballerizas y almacenamiento, junto al volumen del edificio económico de la alquería, situado en paralelo al edificio principal. La torre, coronada por merlones que nacen de una imposta de remate, es un volumen de poca altura, de sólidos muros, con grandes ventanales decimonónicos que abren a la esquina del camí de Burjassot, 

Un Jardín que en el pasado fue importante y del que quedan algunos vestigios de traza y elementos botánicos, se situaba frente a la fachada Este, la fachada principal, quedando cerrado por una ligera tapia o murete, tras la acequia, que separa al jardín y a la casa, del camino y del resto de las tierras.

La alquería incluía varias viviendas: propietarios, caseros, administradores, etc. una estructura habitual en las arquitecturas rurales de la gran casa agraria de finales del XVII y a lo largo del S. XVIII, y que se prolonga hasta el Ochocientos. Grandes casonas con este complejo programa las podemos encontrar en las proximidades de Valencia, como por ejemplo la alquería de Falcó, final del s XVII, la alquería de Ferrer, etc. 

La desidia y el abandono se han cebado sobre esta alquería y su vecina, la alquería del Moro, dos ejemplos de gran interés situados en la ampliación del Parque de Benicalap. De manera incomprensible se ha permitido el desacato de la expoliación y la violación del patrimonio. Ya es hora que se tomen medidas en proteger lo estuvo en manos privadas, creo que ahora es público, pero en cualquier caso es una pieza de valor singular, básica para entender la ampliación del Parque de Benicalap, junto a la alquería del Moro; dos piezas en suma a la espera inmediata de una buena actuación y de asumir su vocación pública.



La desídia i l'abandó s'han acarnissat sobre aquesta alqueria i la seua veïna, l'alqueria del Moro, dos exemples de gran interès situats a l'ampliació del Parc de Benicalap. De manera incomprensible s'ha permès el desacatament de l'espoliació i la violació del patrimoni.
L'alqueria de la Torre és un dels edificis, em nego a parlar en passat, més atractius de l'arquitectura del segle XVII-XVIII valenciana. Situada als voltants de la ciutat, al costat del camí de Burjassot, confrontant amb la plorada Alqueria del Moro. La seua història de despropòsits mala administració, vandalismes, ocupes salvatges, i desídia municipal i autonòmica, han portat a la ruïna al edifici en termes generals. No vaig a incloure cap foto del seu estat actual, ja que ratllaria en allò pornogràfic.
Hui és un conjunt de murs, desproveïts de qualsevol lògica en els seus revestiments, fusteries, escales, paviments de taulellets del període més atractiu del '700 valencià, possiblement capaç de ser reconstruïda amb molts diners, però no és aquesta només la qüestió. La manca de preocupació pel patrimoni, la desatenció a aquest, és una manera de corrupció de la gestió, de robatori als ciutadans d'un bé patrimonial, de rapte d'una part de la nostra cultura, de mala gestió en suma del que és públic, dels béns públics, valorats en el seu moment com un Bé de Rellevància Local, protegit legalment per les lleis i no aplicades pels seus responsables, permetent la ruïna i el saqueig. Crec que els jutges i la fiscalia haurien de demanar comptes als nostres administradors per la seua absoluta manca de responsabilitat, d'eficàcia, de sentit, de coherència, de dignitat en fi, amb el patrimoni valencià.
Però parlem del que en el seu dia va ser l'arquitectura d'aquesta alqueria, definida per un esquema en pati tancat per diversos cossos, entre els quals destaquen el frontal disposat a llevant i el lateral sud. El primer és una arquitectura de dues crugies amb dependències en plantes baixa i primera. Un gran vestíbul s'articula aquesta casa principal amb una doble escala en l'embarcament. El cos lateral és d'una sola crugia i al final del mateix es pot observar la "torre" que dóna nom a l'alqueria. El pati es tanca amb un cos posterior de serveis, cavallerisses i emmagatzematge, al costat del volum de l'edifici econòmic de l'alqueria, situat en paral·lel a l'edifici principal. La torre, coronada per merlets que neixen d'una imposta de rematada, és un volum de poca alçada, de sòlids murs, amb grans finestrals vuitcentistes que obren a la cantonada del camí de Burjassot,
Un Jardí que en el passat va ser important i del que queden alguns vestigis de traça i elements botànics, se situava davant de la façana Est, la façana principal, quedant tancat per una lleugera tàpia o muret, després de la sèquia, que separa el jardí ia la casa, del camí i de la resta de les terres.
L'alqueria incloïa diversos habitatges: propietaris, casolans, administradors, etc. una estructura habitual en les arquitectures rurals de la gran casa agrària de finals del XVII i al llarg del segle XVIII, i que es perllonga fins al Vuit-cents. Grans casalots amb aquest complex programa les podem trobar a les proximitats de València, com ara l'alqueria de Falcó, final del s XVII, l'alqueria de Ferrer, etc.
La desídia i l'abandó s'han acarnissat sobre aquesta alqueria i la seua veïna, l'alqueria del Moro, dos exemples de gran interès situats a l'ampliació del Parc de Benicalap. De manera incomprensible s'ha permès l'espoliació i la violació del patrimoni. Ja és hora que es prenguen mesures en protegir el va estar en mans privades, crec que ara és públic, però en qualsevol cas és una peça de valor singular, bàsica per entendre l'ampliació del Parc de Benicalap, al costat de l'alqueria del Moro; dues peces en suma a l'espera immediata d'una bona actuació i d'assumir la seua vocació pública.




sábado, 3 de diciembre de 2016

Una reflexió al voltant de la planta de la Casa dels Pilars - Pedreguer. Per Miguel del Rey (val - Cast)

UNA REFLEXIÓ AL VOLTANT DE LAPLANTA DE LA CASA DELS PILARS, PEDREGUER

REVISCUDA PER LA MEMÒRIA DE PASQUAL NOGUERA, JUNT A JOSEP  MARQUES I LLUIS FORNÉS
Extracte de l'article publicat al número 1 de la revista de Riuraus Vius: "Riuraulogia, estudis dels riuraus i de l'arquitectura rural". Dins de la secció de "Sociarqueologia del riurau". Jesús Pobre 2012.
Un article de Miguel del Rey Aynat

Nota:  És per a mi un plaer publicar aquest article sobre una arquitectura pretèrita de Pedreguer, un poble molt gentil amb la meua obra i la meva feina, per la qual he tingut l'honor de ser distingit amb els seus Premis d'Honor







La Casa dels Pilars, va ser una esplèndida explotació agrària situada a les planes entre Pedreguer i Gata, prop de la carretera nacional a la qual s’unia per un curt camí jalonat per sis pilars que suportaven un emparrat  que  va donar nom a la casa.

L’ edifici, una casa porticada amb el riurau incorporat en el seu propi volum, disposava la seua façana donant front a la pròpia carretera en un intent de vincular-se a aquesta, a l’element territorial que la podia unir a allò que estava més enllà, al camí cap al llunyà mercat del seu producte principal, la pansa. Per a ella, aquesta voluntat de proximitat a la via principal, al progrés que significava el comerç, junt a una certa coqueteria que permetés ser vista i reconeguda en la seua forma, amb aquell curt camí jalonat de pilars, era més important que l’orientació estricta de la casa cap al migdia. Lorientació atàvica que obri les nostres cases primigènies cap al sol, cap a la llum, i en aquest cas cap a les orientacions que permetran la màxima rendibilitat del riurau com assecador, coincident amb un bon sequer. En aquest cas no és així, la vanaglòria de la forma domina sobre altres qüestions agràries. Casa i riurau, ja que en aquest cas són un, presentaven la seua graciosa figura cap al camí, una mica elevada de la cota de la carretera, com recomanen els tractadistes clàssics, esperant rebre les vistes dels viatgers o les visites dels comerciants, acollint mirades i visites sota les ombres profundes de les seues arcades.