jueves, 27 de agosto de 2020

El antiguo ninfeo para pozar agua en Altea, por Miguel del Rey



 RESTOS DEL ANTIGUO NINFEO PARA POZAR AGUA*
Siglo XVIII, adosado al trazado del canal de la acequia, bajo Bellaguarda
Difícil localización: A los pies de Bellaguarda
Fotos: Miguel del Rey

Cerca de Bellaguarda, la acequia del Reg Nou disponía de instalaciones de soporte para el uso público, como lavaderos en varios puntos de su recorrido, así como lugares donde pozar agua para el consumo humano de los habitantes de la villa de Altea.


Cerca de donde más tarde estuvo el lavadero público (sobre 1950-1990), se ha encontrado una bella instalación construida posiblemente a partir de los inicios del s. XVIII; instalación que en la actualidad está en estudio arqueológico. Si bien no está muy claro su origen, los expertos dicen que en origen pudiera ser una antigua fuente, que en el tiempo atrajo un desvío del cajero de la acequia, que en el inicio del s XVIII llevaba otro trazado. En cualquier caso,  podemos disfrutar la belleza de sus formas, propias de una sociedad potente, orgullosa de si misma, capaz de trabajar con buenos materiales y dignificar un espacio público como es el lugar de recogida del agua, un lugar propio de ser fuente de vida.


Arquitectónicamente nos presenta un amplio ninfeo, con escalinata en arco de circunferencia muy bien trazada, de aproximadamente 12 m de cuerda, con tres peldaños que bajan a una amplia explanada solada en morrillo blanco y negro de formas geométricas radiales; explanada que al llegar junto a la acequia, se transforma en un canal tangencial que dispone de numerosos caños de agua donde disponer cántaros etc. 


La distinta naturaleza de las piedras, las del cajero, posiblemente de la antigua cantera de Les Rotes -la piedra original que construye la Altea del siglo XVII- y la caliza de la escalinata que baja al ninfeo, construida esta con piedra de Les Quintanes, la caliza ferruginosa tan propia de la Altea de finales del s XVIII y de los siglos posteriores, nos hablan de momentos distintos. La estratigrafía murária y el estudio arqueológico nos darán luz a una pieza de gran relevancia histórica, social y arquitectónica.


*Publicado en la "Guía de Altea" Miguel del Rey, Valencia 2014

miércoles, 12 de agosto de 2020

La ermita de Sant Tomás en Altea, por Miguel del Rey


La ermita de Sant Tomás*
* Publicado en el libro Paseando por las alteas, Valencia 2016. Miguel del Rey

La ermita es el centro del núcleo de población dispersa situado a lo largo del antiguo camino Real en la partida de Cap Negret, a los pies del tossal de Molar, dominando los llanos agrarios que se extienden entre el margen izquierdo de la desembocadura del río Algar y las partidas de La Olla y La Pila. Este lugar cuenta con población estable desde inicios del siglo XVII, donde existe una gran tradición popular de culto al santo patrón en un paisaje que fue agrario y hoy está densamente ocupado.



                                             Vista del acceso y puerta de la ermita - Fotos MdR        
La ermita es más bien un pequeño oratorio privado dedicado a de Sant Tomás que ya estaba en servicio a mediados del siglo XVII, pues en un Quinque Libri de la Parroquia de Altea aparece su bendición fechada el 25 de junio de 1756, por lo que se trata de una de las más antiguas ermitas del término municipal. Se presume que ya existía en 1696, vinculada a la familia Thous como capilla particular del edificio anexo, hoy remodelado y subdividido en la actualidad en propiedades distintas, pero que en su día pudo albergar la casa solariega del mayorazgo de los Thous, una potente familia alteana que ya en el siglo XVII detentaba el control del castillo de Cap Negret, del que fueron generación tras generación, gobernadores o alcaides. El conjunto de estos edificios quizás esconde información atractiva, pues a su vez puede coincidir este edificio, o las trazas originales del mismo, con lo que fuera en épocas más remotas la casa que debieron tener en la zona las monjas Clarisas del convento de Xàtiva, ya que es el único edificio antiguo de cierta importancia existente en esos tiempos. Las monjas debieron tener un edificio para administrar sus bienes, pues poseían un tercio de las rentas de Altea en época medieval, mientras que el resto iban a parar a Nicoluau Jamvila, y luego pasaron a la familia Rebolledo. En 1492 Guillem de Palafox i Rebolledo compró a las monjas el tercio correspondiente. Esta parte de Altea no tiene una historiografía clara y no se han realizado excavaciones para estudiar restos arqueológicos de estas épocas, por lo que sería de interés revisar estas construcciones, ver los restos, estudiar arqueológicamente el lugar para tener un conocimiento más exacto de la historia. La existencia del oratorio, su ubicación en perpendicular a la manera antigua, al propio trazado del camino Real, la tradición festiva del lugar, nos dan indicios para extraer algún conocimiento del tema y suponerlo el centro de esta zona.

                                                 Interior y altar de la ermita. Foto MdR
La construcción que encontramos, a la cual está adosado el oratorio, muestra unas fábricas que parecen modernas, pero en cambio, la existencia de fechas concretas del S. XVII en el oratorio y la disposición espacial del conjunto, formado un gran cuadrado en planta que inscribe un vacío que se podría asimilar a un antiguo patio, presenta indicios suficientes para continuar investigando en la zona. De hecho encontramos un gran cuerpo de construcción inmediato al oratorio, del cual se han desgajado propiedades por subdivisión, lo que nos sitúa frente a la existencia de una antigua casa solariega de cierta importancia con oratorio incorporado.

                                 Planta del conjunto de los edificios y de la ermita. Plano MdR

La arquitectura del oratorio es muy sencilla: un pequeño cuadrado cubierto a dos aguas con un techo plano en su interior. Unas puertas ojivales relativamente modernas y una pequeña espadaña. Todo ello situado en el extremo del porche de la casa de la  cual el oratorio es anexo. En el interior, un altar con columnas torneadas y doradas enmarcan un cuadro del santo titular con sus atributos episcopales, ofreciendo todo ello un ambiente íntimo y recoleto. Sobre la fachada de la casa existe un panel cerámico formado por 12 piezas de aproximadamente 15 x 15 cm, que representa la imagen de Santiago Matamoros en su estampa popular, con su caballo y espada y vestido con los atributos del santo, con las conchas de peregrino y su característico sombrero. Este panel se describe en el capítulo 9-01.

sábado, 8 de agosto de 2020

La Marina en la cartografía holandesa de los siglos XVII y XVIII, por Miguel del Rey


La comarca de la Marina y la referencia del pueblo de Altea en la cartografía holandesa de los siglos XVII y XVIII. * 
* Extraído parcialmente del libro "Paseando por las alteas" Miguel del Rey,Valencia 2016.
Algunos de ellos publicados por gentileza de la Fundación Gimenez Lorente



                     “Valentiae Regni Olim” de Abraham Oertel, fechado en Amberes en 1585.


 
Detalle de La Marina

En la cartografía terrestre encontramos lecturas e interpretaciones muy particulares del territorio valenciano, en particular de la comarca de la Marina, y entre ellos uno que es particularmente atractivo, el caso de Altea, un pueblo –el único de nueva planta en el litoral valenciano y también español en época moderna- y que transforma un territorio proveniente de la antigua estructura de alquerías y castillos islámicos y tradomedievales. Por ello es atractivo analizar las distintas escuelas de mapistas e impresores que desde 1585 grafían el territorio valenciano y dan carta de naturaleza al Reino de Valencia como entidad geográfica con perfil reconocible. Ubican en sus mapas ciudades y villas, así como accidentes costeros y ríos. Son planos con intereses varios, que van desde los políticos y militares al comercio, o a la rapiña de corsarios, lo cual nos indica la importancia de los buques que aparecen en los mapas, condición marítima que hasta bien entrado el siglo XVIII se mantiene en la cartografía, utilizando el mar como principal vía de comunicación en nuestro territorio.

La primera vez que encontramos el nombre de Altea en la cartografía mundial es en el plano “Valentiae Regni Olim” de Abraham Oertel -latinizado como Abraham Ortelius-, con original fechado en Amberes en 1585. En él podemos observar la ubicación de una “Altea” bajo la sierra de Bernia -la actual Altea la Vella- además de un asentamiento en “Lo alto de Bernia” -el Fort- y varias atalayas fortificadas, la Bombarda, Bellaguarda, señalada con nombre propio como Cap Negret. La torre de la Galera es posible que en este momento no estuviera construida. Por supuesto no existe aún la fortaleza de Altea. Es este un plano muy fiel que ha sido copiado hasta la saciedad por la escuela holandesa, sin variaciones ni puestas al día, de manera que podemos ver como en las copias de diversos editores holandeses afincados en Amberes y más tarde en Amsterdam, se van repitiendo estas referencias hasta mediados del siglo XVII.


           “Regni Valentiae Typus” editados por G. Kremer y J. Hondius- Amsterdam1607

Entre los planos holandeses de esta serie podemos distinguir las diversas ediciones del propio Oertel de 1603, algunos con variantes más sencillas del plano, aunque con gran valor icónico, donde tan sólo representa las ciudades, villas y accidentes geográficos de importancia, remarcando que en esta selección está presente Bellaguarda. Tras él, hay que distinguir los denominados “Regni Valentiae Typus” editados por G. Kremer y J. Hondius- en Amsterdam en 1607 y posteriormente en 1609, que no aportan más información.




Hay que distinguir dos mapas holandeses separados de la influencia de Oertel: el denominado , es un plano más preciso en la geografía y en la definición de la costa, sin incluir, en el caso de Altea una variación importante, pues 70 años después de la construcción de la fortaleza de Altea, la sigue situando Altea al norte del río y no hace mención de la nueva Villa.



                          “La Castille” de Nicolas Visscher, fechado en Amsterdam1689
Unos años más tarde, un nuevo plano holandés nos aporta una preciada información; en él podemos ver el trazado del Camino Real. Es el denominado “Nova Mapa de Murcia, Valencia y das Islas Baleares, con los Caminos Reales” de P. van Aa, fechado en Amsterdam en 1714. Una fecha importante, pues coincide con la Guerra de Sucesión, por lo que no se le puede negar un cierto interés político, como en el caso del plano austracista alemán, de la misma fecha aproximadamente, que publicamos hace unos días.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Cartografía italiana del Reino de Valencia en el siglo XVIII, por Miguel del Rey


Cartografía italiana del Reino de Valencia en el siglo XVIII*
* Texto extraido del libro "Paseando por la alteas" M.del Rey, Valencia 2016

Presentamos un precioso plano de la cartografía valenciana, el denominado “Il Regno di Valenza” de  G. M. Cassini, fechado en Roma en 1794. Se trata de un elegante documento con el plano del reino de Valencia y las Islas Baleares, con una caratula en la que podemos ver una imagen costumbrista del paisaje, muy propia del momento. 


“Il Regno di Valenza”- G. M. Cassini, fechado en Roma en 1794. Plano gentileza de la Fundación Gimenez Lorente.




La Marina es una comarca bien reseñada con la toponimia algo alterada, y bien situados montes y rios. Denia se distingue por si importancia, como Xativa y Alicante. En Altea reseña “Altea vieja” y “Altea nueva”, bien situadas cada una de ellas a sendos lados del Algar. Es de hecho, la primera referencia a la Altea bien ubicada que hoy tenemos.


Detalle de la Marina en el plano  “Il Regno di Valenza”- G. M. Cassini, fechado en Roma en 1794. Archivo FGLl

sábado, 1 de agosto de 2020

Las viejas casonas alteanas de la calle Conde de Altea, s. XIX. Por Miguel del Rey

Las viejas casonas alteanas de la calle Conde de Altea*
El “Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar”, realizado por Francisco Coello y Pascual Madoz en1855, incluye dentro del Mapa de la Provincia de Alicante, un plano de Altea, aquella Altea de la época de Isabel II; una villa centrada aún en la parte alta, cuyos límites en los arrabales son la acequia del Riego Mayor y donde el único barrio desarrollado en la parte baja del pueblo sigue siendo el de Pescadores, el Arrabal de Sant Pere. Tan solo vemos un elemento nuevo a los planos anteriores: la calle del Mar, una calle ya establecida que se alarga hasta la Plaza del Convento. La actual calle del Conde de Altea aún no está construida, sus edificios no existen. Será en la segunda mitad del siglo XIX cuando de manera ininterrumpida se construye esta calle, una potente estructura urbana donde se va a asentar la nueva y potente burguesía liberal alteana.

            Detalle del plano de Altea de Francisco Coello y Pascual Madoz, 1855
En 70 años, hasta 1925 aproximadamente, se consolida la actual calle Conde de Altea hasta el lugar llamado la trencadora, el edificio que en origen fue la Casa Martínez, una de los más potentes e interesantes arquitecturas edilicias de esta segunda mitad del siglo XIX. Sus muros fueron durante años el límite del perímetro urbano, como nos muestra la imagen que vemos en la parte superior de la página siguiente, fechada en los años 1920.

De las últimas décadas del S. XIX quedan pocas casas, contados edificios, y de ellos podemos distinguir dos tipos: las grandes casas de familias acomodadas con instalaciones de almacenamiento y servicios, y aquellas propias para albergar vivienda burguesa, incluso en alquiler, una alternativa nueva en esta sociedad liberal. De éste último tipo de edificio podemos señalar el aún existente edificio nº 5, una construcción  decimonónica de dos alturas y planta baja, diseñado para vivienda en sus dos plantas altas, con locales de negocio en planta baja. 
    Edificio Conde de Altea nº 5, hoy desaparecido. Foto M del Rey
Del mismo tipo, quizás con un uso más ambiguo, encontramos el nº 28, un edificio con vivienda principal en planta primera y una planta superior para alquiler, más bajos de negocios. Respecto a las “casas de familia”, podemos señalar la de Don Luis Martínez era, podemos decir, el paradigma de estas casas de familia acomodada con instalaciones y almacenamiento de cosechas, un programa propio de la burguesía liberal, agraria y comercial. Lo constituía un edificio de varias alturas y fachada representativa, donde la vivienda principal ocupaba la planta primera, más una planta superior como cambra o anexo de servicio, y un bajo de apoyo a los negocios familiares, programa que se complementaba con cuerpos y construcciones que incluían almacenes, corrales y elementos de apoyo para la transformación de cosechas, almazaras, graneros, etc.
Una de las casas de familia en la parte oriental de la calle, con acceso posterior desde la playa. Foto M del Rey

La arquitectura de estas casonas distinguía el cuerpo principal del resto de cuerpos anexos, con dos plantas en altura y una planta baja de cierta importancia. Se accedía  por un portalón único para todo el edificio, a partir del cual se subía a la planta alta, aislando la escalera por una cancela de hierro forjado. De alturas respetables en planta baja y planta noble, desarrollaba parte del programa en la planta baja con alguna sala o despacho para recibir a trabajadores o negocios vinculados a la familia. La planta principal estaba muy adjetivada, con rejería de gran calidad, donde se incluían bien trabajados balcones de forja, quizás con alguna pieza de recuperación, como una reja central posiblemente del S. XVIII. La planta superior, de baja altura, con ventanas protegidas por rejas tradicionales de pecho de palomo, sobre las que sobresalía muy próximo un alero de obra. La planta baja disponía, tras la gran puerta de entrada -como hemos indicado- de un enrejado que separaba los espacios domésticos de estas zonas de intercambio económico y de servicio de la vivienda principal. Los cuerpos posteriores de esta casa, sus volúmenes, como hemos comentado anteriormente, definieron parte del límite urbano de la villa entre los siglos XIX y XX, espacios que más tarde sirvieron como almacén de almendra de la Empresa Zaragoza. El edificio albergó mas tarde la oficina de telégrafos.
Casa Martínez como limite de la calle Conde de Altea en los años 30 del s XX. Colección Jaime Guardiola
Como hemos dicho, la Casa Martínez fue un límite de la calle en una larga época cuando aún se llamaba calle del Mar, más tarde pasó a denominarse calle de don Luis Martínez, precisamente en honor al propietario de la casa en cuestión. Más allá estaban las huertas del Clot de Mingot y esta prolongación no llegó a urbanizarse hasta bien entrado el siglo XX. Este primer tramo histórico fue el lugar de paseo de los alteanos durante el primer tercio del siglo XX, con unos límites que llegaban hasta la casa que relatamos, concretamente hasta el arbre, un hermoso álamo blanco que aún las personas de mi generación hemos conocido, situado algo más allá de la antigua fábrica de hielo, un precioso ejemplar que marcaba el límite “social” del paseo, y que el furor arboricida alteano taló en torno a los años 60, momento que refleja la fotografía de don Luis Fuster.
                   El paseo alteano hasta el arbret. Instantanea de la tala del árbol. Fotos de Luis Fuster 
*Publicado en el libro "Paseando por las alteas". M del Rey, Valencia 2016, de venta en la librería Mascarat de Altea

martes, 14 de julio de 2020

“Els treballs i els dies” fotos de Hilga Miller en la Altea de 1960

"Els treballs i els dies" Text d'Hesíode i fotografies de treballs agraris de Hilga Miller a la Altea de 1960, text i imatges seleccionats per Miguel de Rey per al monogràfic Riuralogia nº 6, dedicat a Altea i Calp

"En sortir les Plèiades, filles d’Atlas, comença la collita, i el cultiu quan elles es ocultin. S’oculten durant quaranta dies i quaranta nits; i quan l’any va corregut, apareixen de nou en el moment en què es esmola el ferro. Tal és l’ús campestre entre els que cultiven les terres fèrtils de les profundes valls, lluny del mar ressonant. Has d’estar nu quan sembris, nu quan llaures, nu en la collita, si vols Ilevar a terme els treballs de Demeter en el moment propici, si vols que cada cosa cresca en la seua estació ..."








"Los trabajos y los días" Texto de Hesíodo y fotografías de los trabajos de trabajos agrarios de Hilga Miller en la Altea de 1960, texto y fotos seleccionados por Miguel del Rey para el  monográfico Riuralogia nº 6, dedicado a Altea y Calp

"Al salir las Pléyades, hijas de Atlas, comienza la cosecha, y el cultivo cuando ellas se oculten. Se ocultan durante cuarenta días y cuarenta noches; y cuando el año corrido, aparecen de nuevo en el momento en que se afila el hierro. Tal es el uso campestre entre los que cultivan las tierras fértiles de los profundos valles, lejos del mar resonante. Tienes que estar desnudo cuando siembres, desnudo cuando aras, desnudo en la cosecha, si quieres llevar a cabo los trabajos de Demeter en el momento propicio, si quieres que cada cosa crezca en su estación ..."




martes, 7 de julio de 2020

Los corrales, una estructura exenta o vinculada a la granja agraria, por Miguel del Rey


Los corrales, una estructura exenta o vinculada a la granja agraria, por Miguel del Rey*

Extracto del capítulo dedicado a los corrales en el tomo I de la colección "Temas de Arquitectura Rural Valenciana", en redacción.
                                      Corral en la Vall de Guadalest. Foto de Juan Galiana

              Los corrales son estructuras sencillas formadas por dos cuerpos articulados con mayor o menor complejidad: un patio (ras) y unos cobertizos (cobert). Cobertizos que pueden ocupar uno o varios de los lados del patio. En ocasiones los encontramos aislados en el campo, también formando parte del conjunto de la granja campesina, junto a los aljibes, cisternas, abrevaderos, lavaderos, pilas de almacenamiento de agua para uso domésticos, etc.

              El corral se puede definir en sí mismo como un cuerpo canónico dentro del repertorio de construcciones agrarias que forman parte del este mundo campesino y ganadero valenciano; tipo que encontramos de manera estable ya en los siglo XVI y XVII, bien como edificio exento o como estructura adosada a la granja agraria, generalmente de secano, aunque hemos de decir que también está presente en muchos casos a la alquería. Corrales que desde el siglo XVI y hasta los inicios del siglo XVIII, tienen un importante auge en las tierras valencianas, estando presentes a lo largo de todo su territorio, con especial intensidad en las comarcas interiores.

              En la actualidad son edificios obsoletos, arquitecturas abandonadas en muchos casos, podríamos decir que son quizás las más ignoradas entre las muchas construcciones obsoletas que encontramos en un mundo, el rural, que ha soportado una revolución en los últimos cien años. Neveras, casetas de pastor, cucos, cabañas, corrales, barracas, la cultura en general de la piedra en seco, han sido relegadas a un estadio solo próximo a la memoria.

              Los corrales no solo eran arquitecturas o espacios acotados adecuados a la explotación ganadera, también de apoyo a la agricultura para la formación de estiercol para enriquecer las tierras. En muchas ocasiones los encontramos vinculados a las ventas y posadas, a los puntos de guarda, intercambio y refresco de caballerías y ganado. Aislados en las serranías o dispuestos a lo largo de los más importantes itinerarios de caminos, cuya función, además de la de atender al ganado, era la de ofrecer relevos de caballerías; proporcionar mulos y caballos de refresco para completar las recuas, apoyar los correos o atender a los propios viajeros que recorrían el territorio en tiempos pasados.

             Una de los lugares donde más se han analizado las granjas ganaderas de los siglos XVII y XVIII y por supuesto los corrales que incluían, es precisamente Benissa. Allí se han estudiado las llamadas Cases de Tros (BANYULS, A. Y PASTOR, J., CANELOBRE, Nº 49, 2004), que nos han dado a conocer los orígenes de una arquitectura que transformó la estructura agraria del territorio y con ella nos acercan a la importancia de los corrales y la ganadería en los siglos XVII y XVIII.

Las Cases de Tros surgen en el siglo XVII como respuesta a una primera colonización del territorio tras la debacle poblacional que significó la expulsión de moriscos, una vez repobladas las tierras por nuevos pobladores, en muchos casos mallorquines, aunque también aragoneses y catalanes, que asentados en los núcleos agrupados, poco a poco retoman el pulso económico con la ganadería como base, construyendo casas con corrales en lugares distantes de los seguros núcleos agrupados, en un territorio hostil, plagado de peligros y azotado por la piratería berberisca.

             Sobre la ganadería Banyuls y Pastor indican: “… aquesta activitat emergent, sobretot entre el segles XVI y XVII, va afavorir la construcció de corrals, estructures elementals  destinades als tancaments i protecció dels ramats, en aquests indrets de terres ermes, situades prop de la muntanya i la zona vessant litoral al terme de Benissaun fort desenvolupament per damunt de l’activitat agrària… d’escasa població fins el segle XVIII.”

Antigua Casa de Tros en Calp. La Calalga. Vista frontal con un riurau decimonónico en fachada y planta de la casa y el corral. Foto y dibujo M. del Rey

         Hay que tener en consideración que a lo largo del siglo XVII, tras consolidarse una cierta estabilización social que permite la colonización de amplias zonas del territorio al aumentar poco a poco la población en la Marina, se observa un importante incremento de la ganadería como sistema de explotación del mundo rural. Los corrales en el campo, las masías ganaderas, empiezan a colonizar el territorio y se estabiliza un esquema arquitectónico, que toma forma y reproduce esquemas muy similares a los que conocimos en casa patio, quizás por ser usado previamente para estos fines, y ofrecer la ventaja de su fácil implantación en el territorio como cuerpo exento, a la vez que su adecuación como cuerpo adosado al resto de los cuerpos que componen la masía.

             En estas épocas de finales del '600, aumentan los corrales aislados en La Marina, y las masías incluyen corrales adosados o yuxtapuestos a sus casas; masías que en origen tienen como principal recurso la ganadería. Cuestión que más tarde traerá graves conflictos cuando la agricultura quiera a su vez colonizar un territorio en origen ganadero (NOGUERA, J. “EL PLA DE LLIBER”, INEDITO) produciendo tensiones entre ambos mundos, el ganadero en retroceso en el siglo XVIII y el potente impulso de roturación de tierras de construcción de aterrazamientos y retroceso del bosque. Temas estos de enfrentamientos que se están en estudio en el término de Xalò por investigadores como D. Jaume Noguera (XALÓ 2010, PAG 11 -21).

             La fisiocrácia y la racionalización de la producción, impulsan un cultivo agrario cada vez más rentable y necesario, dado el fuerte impulso demográfico del 700 y la rentabilidad de la producción agraria, en una sociedad donde el comercio empieza a despuntar y la agricultura es capaz de cultivar con esmero la tierra.



                                 Pequeño corral exento en la Vall de Guadalest. Foto M del Rey

              En arquitectura, la articulación del corral con la casa siempre mantuvo unas relaciones de adicción, pero con el tiempo aparecen otras relaciones sintácticas con el resto de los cuerpos de la granja agraria; otros tipos de relación más compleja, como la yuxtaposición entre casa y corral. Un ejemplo lo tenemos en  la Casa de la Calalga en Calp, donde el corral se inserta dentro del volumen de la casa incluyendo en su ámbito la segunda de las crujías, que pasa a ser uno de los cuerpos del propio cobert del corral. Adecuando el ras como el patio posterior de la masía. Yuxtaposiciones similares a las veremos más adelante en los riuraus en la misma zona, ya en tiempos más modernos.
  
            El corral será un cuerpo que acompañará a la granja agraria con diversas articulaciones con ella; pero a la vez lo veremos como una arquitectura aislada en las montañas, en los valles de la costa y del interior valencianos, con dimensiones y composición distinta según los casos.   
  
            Son, como decíamos, piezas canónicas del repertorio rural, versátiles y fáciles de articular o de usar como elementos autónomos. Necesarias para configurar cualquier masía o alquería de mayor o menor importancia. La ganadería, con el tiempo, pasa a ser un complemento más de la explotación rural, disminuyendo el protagonismo que tuvo en los primeros tiempos de la colonización del s. XVII, eclipsada por el renacer de la agricultura y la puesta en servicio de grandes extensiones de tierra de labor a lo largo de todo el siglo XVIII y XIX. 
        
          Respecto a los materiales que lo construyen, la mampostería es la base y el principal material de sus muros y tapias; cobertizos, cercas, aljibes, capillas de pozos, utilizan los muros de piedra del lugar, bien sea de cantera, bolos de río o piedra de despedrar abancalamientos, utilizando argamasas de arcilla y cal de manera generalizada. Las cubiertas se construyen a un agua vertiente hacia el interior del patio, del ras. Los cuerpos de construcción circundantes son de una crujía adosada a los muros de cierre, en ocasiones formando ángulo.

domingo, 5 de julio de 2020

El paisaje valenciano perdido: La Galera y los acantilados del Mascarat en Altea, por M.del Rey


LA GALERA Y LA BARRA                         
La Galera y los acantilados del Mascarat y la Solcida. (Cast. y Val.). Publicado en el libro "Paseando por las alteas", en sus ediciones en castellano y valenciano.



Vista de la Barra i Toix, cap a 1960. Col·lecció Luis Fuster.


(cast) Una de las mayores pérdidas de paisaje valenciano ha sido la del entorno de la Galera y el Mascarat en el extremo de la sierra de Bèrnia, en término de Altea; una zona cuya urbanización podríamos calificar como depredadora, sin control en determinado momento, que ha nos ha privado  de uno de los mejores paisajes, no sólo alteanos, sino del propio Mediterráneo. El desastre paisajístico y el descontrol es tan grande que se entiende necesaria una política de reparación de daños y retorno a lo público de aquello que está siendo aún enajenado.

      Parcial del Plànol Batimètric de la badia d’Altea, 1931, Col·lecció Privada. Altea. Foto MdR.

Dos son las acciones combinadas que han llevado a esta situación calamitosa: por un lado, el aprovechamiento y la privatización abusiva de lo público, en particular de los caminos, veredas y ante todo de la costa y sus servidumbres, pero también el desprecio por el paisaje en la ocupación y diseño de los artefactos construidos que no se merecen el nombre de arquitecturas; tanto, que hasta sus propios usuarios deben soportar, en muchos casos, vistas y paisajes de una calidad ínfima.

No es cuestión de  buscar culpables; la sociedad alteana en un determinado momento fue hasta el extremo permisiva, quizás por razones de cultura o de supervivencia; pero no por ello debemos continuar con el expolio, y habría que recuperar aquello que nunca debió dejar de ser público y que por ley lo sigue siendo, en particular el acceso a playas y a la costa en general, procurando nuestros gobernantes, en esta nueva etapa del quinto centenario que ahora inauguramos, reivindicar lo propio, los intereses del pueblo de Altea.

De lo existente, queda como residuo de calidad excepcional la Barra Gran, un lugar de casi imposible acceso por tierra en la actualidad debido a los arbitrarios cierres de parcelas, muchas de ellas en zonas marítimo-terrestres. Hay que reseñar, por su belleza, los acantilados y playas del entorno del barranco del Mascarat y la Barra de Toix, ya en término de Calp. Un lugar idílico, uno de los mas bellos paisajes de acantilados que podemos encontrar en el mediterráneo, que sólo desde el mar son accesibles.
                                     Vista actual de la Barra des de la mar. Foto MdR.


La Barreta y los acantilados de la Galera, en parte cementados, son prácticamente irrecuperables y la playa pública allí existente está condicionada en exceso por el tráfico de la bocana del puerto principal existente. Una visita a la zona es el mejor antídoto para no seguir con ese tipo de desastre paisajístico. Allí se han borrado todos los vestigios de la cultura local y los restos arqueológicos existentes, como es el caso del camino Real, la antigua Vía Dianium, hoy irrecuperable en su  trazado.


           Vista des de les Covetes de Bernat, Foto Oriol. Casa Soler sobre 1920. Col·lecció MdR


 (val) Una de les majors pèrdues de paisatge valencià ha sigut la de l’entorn de La Galera i El Mascarat a l'extrem de la sera de Bèrnia en terme d'Altea, una zona on la urbanització la podríem qualificar com a depredadora, sense control en determinat moment, que ens ha privat d’un dels millors paisatges, no només alteà, sinó del mateix Mediterrani. El desastre paisatgístic i el descontrol és tan gran que s’entén necessària una política de reparació de danys i retorn al públic d’allò que està sent encara alienat.

Dues són les accions combinades que han portat a aquesta situació calamitosa: per una banda, l’aprofitament i la privatització abusiva de allò públic, en particular dels camins, sendes i sobretot de la costa i les seues servituds, però també el menyspreu pel paisatge en l’ocupació i disseny dels artefactes construïts que no es mereixen el nom d’arquitectures; tant, que fins i tot als seus usuaris deuen suportar, en molts casos, vistes i paisatges d’una qualitat ínfima.

No es qüestió de buscar culpables; la societat alteana en un determinat moment va ser fins a l’extrem permissiva, potser per raons de cultura o de supervivència; però no per això devem continuar amb l’espoli, i hauria que recuperar allò que mai deuria deixar de ser públic i que per llei ho segueix sent, en particular l’accés a platges i a la costa en general, procurant els nostres governants, siguin del color que siguin, en aquesta nova etapa del quart centenari que ara inaugurem, reivindicar el propi, els interessos del poble d’Altea.

Parcial  “Panoràmica   de  la  Costa”.  Fotos  Galiana  cap al 1950. Col·lecció MdR

De l’existent, queda com a residu de qualitat excepcional la Barra Gran, un lloc de quasi impossible accés per terra en l’actualitat degut als arbitraris tancaments de parcel·les, moltes d’elles en zones marítimo-terrestres. Cal ressenyar, per la seua bellesa, els penya-segats i platges de l’entorn del Barranc del Mascarat i la Barra de Toix, ja en terme de Calp. Un lloc idíl·lic, un dels més bells paisatges de penya-segats que podem trobar en el mediterrani, que només des de la mar son accessibles.

La Barreta i els penya-segats de La Galera, en part cimentats, són pràcticament irrecuperables i la platja pública allí existent està condicionada en excés pel trànsit de la bocana del port principal existent. Una visita a la zona es el millor antídot per a no seguir amb aquest tipus de desastre paisatgístic. Allí s’han esborrat tots els vestigis de la cultura local i les restes arqueològiques existents, com és el cas del camí Real, l’antiga Via Dianium, hui irrecuperable en el seu  traçat per aquest lloc.









jueves, 2 de julio de 2020

Altea una ciudad renacentista de nueva planta, por M del Rey



Altea es una ciudad de nueva planta, una nueva ciudad creada en los inicios del siglo XVII, la única que encontramos en el Mediterráneo español, que además conserva conserva el trazado fundacional del 1617, tanto en su estructura viaria, como algunos fragmentos de lienzos de sus murallas, en concreto los situados al Norte y Sur, junto a algún otro elemento.

  Perspectiva de la Altea amurallada del siglo XVII, a partir del plano de F. Ricaud. Autor M del Rey

Podemos distinguir el Portal Vell, la antigua entrada de Valencia, una de las dos puertas originales de acceso. La antigua Puerta de Polop desapareció, estaba situada frente a la Calle San José, junto al Castillo. Una tercera puerta, la del Mar o el Portal Nou, se abrió en 1743, dada la importancia de las viviendas extramuros en el barrio de Pescadores.  El paisaje interior conserva el viario, el parcelario y algunos edificios originales, así como una muy buena arquitectura de los siglos XVIII, XIX y XX.  Constituye el núcleo turístico por excelencia de Altea. Coexistiendo este uso con el residencial.

          Alzado del lienzo norte de la muralla de Altea en su estado actual. Documentación a partir de          la Nube de puntos escaneada con dron. Se pueden observar los fragmentos del paso de guardia.
                                               Dibujo de Miguel del Rey

Al arquitecto Gaspar Gregorio de Valencia, Cristóbal Antonelli y el carmelita Fray Mariano se les encargó por el Mestre Racional, a finales del siglo XVI, que a su paso por Altea en sus viajes a las obras de construcción del Pantano de Tibi, buscaran a instancia de la Corona, la ubicación más idónea a una nueva ciudad. Si bien no hay constancia fehaciente de que la ciudad construida fuera la proyectada por los anteriormente citados arquitectos e ingenieros militares, sí se puede afirmar que a ellos se debe la ubicación de la “Nueva Altea” y posiblemente sus trazas. No se puede negar la influencia en ellas de Cristóbal Antonelli, ni de los conocimientos en arquitectura militar del virrey Vespasiano Gonzaga. Cristóbal trabajaba para la Corona y por esas fechas andaba construyendo la Torre de la Galera. Su tío, Juan Bautista, había construido el Fuerte de Bèrnia y reconstruido el Castillo de Cap Negret a mediados del S. XVI. Ambos, como se ve, vinculados a Altea.  

Sección de una de las casas originales del siglo XVII, con el paso de guardia en el frontis de fachada  

La Fortaleza de Altea, su recinto amurallado, sus baluartes y su castillo, de la cual nos ofrece las trazas el plano del ingeniero militar F. Ricaud en 1740. fueron la ciudad de nueva planta más importante de su época en el antiguo reino de Valencia y una mole imponente en su tiempo frente a la piratería. Una implantación estratégica que condujo a un éxito demográfico y económico tal, que su población se multiplicó de manera extraordinaria hasta convertirla en una de las villas más pobladas del reino en el S. XVIII.

martes, 30 de junio de 2020

El perfil del Poblet d'Altea la Vella, por Miguel del Rey



                                            Primera imagen de Altea la Vella. S. XVIII. 

A las faldas de la Sierra de Bèrnia la topografía se define por una serie de colinas, hoy boscosas, surcadas por barrancos y ajustados valles con alguna planicie agraria; sobre una de las colinas encontramos el Poblet, también llamado Les Cases de Altea la Vella, hoy Altea la Vella, la pequeña agrupación de casas cuyo origen con algún que otro letargo se remonta a los inicios del poblamiento alteano, allá por el siglo IV antes de Cristo.
                                           
                                                                 Perfil del Castellet

Si hay algo que identifica a este pequeño caserío es su perfil característico, además del carácter de sus gentes, hospitalarias y abiertas a esa nueva colonización que desde hace unos decenios ha transformado paisaje y paisanaje. Desde la distancia, sobresale su blanca mancha sobre las colinas verdes que lo rodean. Levantado sobre un promontorio de doble cima, la parte más alta, el Castellet, es el núcleo original de Altea la Vella; el lugar donde se situó el asentamiento ibérico y el islámico.
                                          Perfil de Altea la Vella a mediados del siglo XX

La cima más baja de aquella doble colina incluye el icono principal, el que proporciona el perfil de la iglesia de Santa Anna, con cúpula semiesférica y su ajustado campanario rematado por otra pequeña cúpula. Este perfil, creado en 1886, se ha conservado en el tiempo. Fue en ese momento cuando se construyó la Iglesia que sustituyó a la antigua ermita que mantenía la forma dieciochesca que nos  muestra la iconografía de la época.  Quizás uno de los principales retos del Poblet, junto a conservar su identidad social, sea el seguir haciendo visible su elemento icónico por naturaleza, este perfil que lo identifica. La colmatación urbana, las sobreelevaciones domésticas, están agobiando y ocultando poco a poco aquello que lo identificó entre los años 1886 y 1980, su punto álgido. Un Poblet y un perfil que para muchos alteanos es una huella imborrable en el imaginario colectivo.

                                                 Perfil de Altea la Vella sobre 1975.

Publicado en el libro "Paseando por las alteas", Valencia 2016, M. del Rey

lunes, 29 de junio de 2020

Almàssera del Polopí en Altea, por Miguel del Rey




(val) Contenidor espacial amb una arquitectura industrial relativament primitiva de pilars portants i murs de tancament amb estructura d'encavallades d'acer en coberta. Façana inacabada en l'arrebossat dels seus elements.
Elements d'Interès: Instal·lacions industrials per a l'elaboració de l'oli en molt bon estat: premses de diversa capacitat, molí d'oli amb dues pedres de moldre, amb un eix giratori mogut per electricitat i vinculat per corretges transmissores a cadascun dels elements. Hi ha un bon joc de orses de fang de molt divers origen i valor.


(cast) Contenedor espacial con una arquitectura industrial relativamente primitiva de machones portantes y muros de cerramiento con estructura de cerchas de acero en cubierta. Fachada inacabada en el revoco de sus elementos.
Elementos de Interés: Instalaciones industriales para la elaboración del aceite en muy buen estado: prensas de diversa capacidad, molino aceitero con dos piedras de moler, con un eje giratorio movido por electricidad y vinculado por correas transmisoras a cada uno de los elementos. Existe un buen juego de orzas de barro de muy diverso origen y valor.

La Arquitectura de la Almazara.-
La almazara fue construida entorno a los años 1920, adosada a los edificios de vivienda colindantes, habiéndose mantenido hasta la fecha en las mismas condiciones de origen en lo relativo a su arquitectura, mientras que en el interior nos muestra un catálogo de las diversas tecnologías industriales que en el tiempo ha tenido esta industria de transformación de la aceituna.
Arquitectónicamente se trata de una estructura de nave porticada cubierta por cerchas de acero de sección ajustada y elegante soportada por pilares de ladrillo de dos palmos. El cerramiento es primario construido por bloque de de hormigón primario compuesto de hormigón y áridos rodados, de construcción muy rústica: fabrica construida sin revoco ni aislamiento o impermeabilización alguna, sin revoco interior o exterior, particularidad que proporciona a la fábrica una dureza particular, acrecentada por la existencia de mechinales propios de un posible andamiaje para terminar en su día una obra inacabada.
La cubierta a dos aguas que proporcionan las cerchas configura una fachada con los muros hastiales, una fachada que se estabiliza su esbeltez con pilares que potencian la imagen de una edificio basilical. La puerta centrada, las ventanas superiores, los pilares y machones acabados en pirámide, enfatizan la forma y proporcionan un aspecto rotundo.

El espacio Interior.-
Es una sala única, diáfana, con una pequeña entreplanta lateral, que en su interior conserva un verdadero universo de instalaciones industriales relativas a la cultura del aceite y su elaboración, con cantidad de elementos muebles y maquinaria de interés arqueológico Instalación con tracción eléctrica desde aproximadamente 1950, previo a ello la tracción era animal.

El espacio exterior.-
Lo forman unos espacios libres paralelos al antiguo camino de Alicante y situados frente a la fachada del edificio, donde hay restos de lo que fueron los antiguos depósitos de oliva de los usuarios de la instalación. Existe arbolado adulto.
Los edificios posteriores no presentan especial interés.

miércoles, 24 de junio de 2020

San Juan Bautista. Panel cerámico alteano, por Miguel del Rey



El panel de San Juan Bautista está formado por 12 piezas y dispuesto en rectángulo verticalmente. Se puede datar a mediados del siglo XIX. Ubicación: Altea

Su estado de conservación es buena y la calidad de los azulejos excelente, siendo de destacar más que el dibujo, el cromatismo y el valor pictórico del motivo. Nos muestra una escena entonada en azules y ocres de San Juan Bautista en el desierto y al fondo el agua del río Jordán y una cordillera tras él. Presenta al santo con la iconografía típica que rodea al primo de Cristo acompañado por el Cordero de Dios. Texturas y vestimenta están muy bien trabajadas y en este caso el tratamiento de la piel de cordero de la vestimenta es parte importante del tema. El paisaje toma un gran protagonismo, con un fondo muy bien trabajado en que hay que distinguir la disposición cromática y la intensidad descriptiva. En la parte baja una vitola con fondo blanco lleva la inscripción: “SN. JUAN BAUTISTA”.
Publicado en el libro "Paseando por la alteas". M del Rey. Valencia 2016

martes, 23 de junio de 2020

Riurau y Casa Martínez en Altea, por Miguel del Rey


Riurau y Casa Martínez, en la Pila. Altea  (cast)                          s. XIX
Camí del Sol del Barranc- La Pila
Personaje vinculadodon Miguel Martínez Lloret
Texto publicado en "Paseando por las alteas"


La casa Martínez en la Pila forma parte de un conjunto de edificios rurales que se encuentran al norte del Camí del Sol del Barranc. El edificio, hoy muy desfigurado, fue uno de los más interesantes de la arquitectura rural alteana, tanto por su propia estructura de granja agraria amplia y compleja, como por incluir una serie de elementos canónicos propios de la casa rural alteana de la segunda mitad del siglo XIX; en particular hay que destacar un espléndido riurau, hoy poco valorado, construido en mampostería vista de piedra de Les Quintanes, adosado a la casa original, por lo que se puede entender que la casa es anterior a la exploración agraria de una masía centrada en el cultivo de la uva pasa. La planta baja y el riurau están en buen estado y en su arquitectura podemos imaginar una muestra de la calidad de su antiguo esplendor. El espacio interno del riurau, a pesar de su desfigurada fachada, se conserva con el encanto de un lugar de vida doméstica con su estructura original.


El sistema de arcos rebajados que encontramos en este Riurau dels Martínez, sus proporciones y su forma es característico de estos secaderos de uva pasa de la parte sur de la Marina, los encontramos muy similares en Benissa y Calp. En este caso hay que señalar el interés de las fábricas de mampostería de piedra negra y el trazado de sus arcos rebajados. Además de la condición de ser un riurau inserto en un volumen de dos alturas, con una cambra -una planta superior- de uso económico para almacenamiento de cosechas, apoyando siempre este uso agrario y muy variado de los secaderos, pues desde siempre estos riuraus han sido secaderos, no solo de uva pasa, también lo han sido y en gran medida de almendra, de higos y otros productos del lugar.

Personajes vinculados:
Fue la vivienda habitual de Miguel Martínez Lloret y su esposa Clara Martínez Benimeli, una familia de la burguesía agraria alteana. Miguel Martínez dirigió durante 1936 la revista Altea y fue padre de personajes populares como Magdalena, Miguel (de Trampa), Pedro y María Martínez.


RIURAU I CASA MARTÍNEZ,  La PILA s. XIX   (Val.)
La casa Martínez a la Pila forma part d'un conjunt d'edificis rurals que es troben al nord del Camí del Sol del Barranc. L'edifici, hui molt desfigurat, va ser un dels més interessants de l'arquitectura rural alteana, tant per la pròpia estructura de granja agrària àmplia i complexa, com per incloure una sèrie d'elements canònics propis de la casa rural alteana de la segona meitat del segle XIX; en particular cal destacar un esplèndid riurau, hui poc valorat, construït en maçoneria vista de pedra de Les Quintanes, adossat a la casa original, de manera que es pot entendre que la casa, i el mas, és anterior a l'exploració agraria centrada en la pansa. La planta baixa i el riurau estan en bon estat i en la seua arquitectura podem imaginar una mostra de la qualitat del seu antic esplendor. L'espai intern del riurau, malgrat la desfigurada façana, es conserva amb l'encant d'un lloc de vida domèstica amb la seua estructura original.

El sistema d'arcs rebaixats que trobem en aquest Riurau dels Martinez, les proporcions i la forma son característics d'aquests assecadors de raïm passa de la part sud de la Marina, els trobem molt similars a Benissa i Calp. En aquest cas cal assenyalar l'interès de les fàbriques de maçoneria de pedra negra i el traçat dels seus arcs rebaixats. A més de la condició de ser un riurau inserit en un volum de dues altures, amb una cambra -una planta superior- d'ús econòmic per a emmagatzematge de collites, recolzant sempre aquest ús agrari i molt variat dels assecadors, doncs des de sempre aquests riuraus s'han estat assecadors, no només de raïm passa, també ho han estat i en gran mesura d'ametlla, de figues i altres productes del lloc.

Personatges vinculats:
Va ser la vivenda habitual de Miguel Martínez Lloret i la seva esposa Clara Martínez Benimeli, una familia de la burgesia agrària alteana. Miguel Martínez va dirigir durant 1936 la revista Altea i va ser pare de personatges populars com Magdalena, Miguel (de Trampa), Pedro i Maria Martínez.