miércoles, 5 de agosto de 2020

Cartografía italiana del Reino de Valencia en el siglo XVIII, por Miguel del Rey


Cartografía italiana del Reino de Valencia en el siglo XVIII*
* Texto extraido del libro "Paseando por la alteas" M.del Rey, Valencia 2016

Presentamos un precioso plano de la cartografía valenciana, el denominado “Il Regno di Valenza” de  G. M. Cassini, fechado en Roma en 1794. Se trata de un elegante documento con el plano del reino de Valencia y las Islas Baleares, con una caratula en la que podemos ver una imagen costumbrista del paisaje, muy propia del momento. 


“Il Regno di Valenza”- G. M. Cassini, fechado en Roma en 1794. Plano gentileza de la Fundación Gimenez Lorente.




La Marina es una comarca bien reseñada con la toponimia algo alterada, y bien situados montes y rios. Denia se distingue por si importancia, como Xativa y Alicante. En Altea reseña “Altea vieja” y “Altea nueva”, bien situadas cada una de ellas a sendos lados del Algar. Es de hecho, la primera referencia a la Altea bien ubicada que hoy tenemos.


Detalle de la Marina en el plano  “Il Regno di Valenza”- G. M. Cassini, fechado en Roma en 1794. Archivo FGLl

sábado, 1 de agosto de 2020

Las viejas casonas alteanas de la calle Conde de Altea, s. XIX. Por Miguel del Rey

Las viejas casonas alteanas de la calle Conde de Altea*
El “Atlas de España y sus Posesiones de Ultramar”, realizado por Francisco Coello y Pascual Madoz en1855, incluye dentro del Mapa de la Provincia de Alicante, un plano de Altea, aquella Altea de la época de Isabel II; una villa centrada aún en la parte alta, cuyos límites en los arrabales son la acequia del Riego Mayor y donde el único barrio desarrollado en la parte baja del pueblo sigue siendo el de Pescadores, el Arrabal de Sant Pere. Tan solo vemos un elemento nuevo a los planos anteriores: la calle del Mar, una calle ya establecida que se alarga hasta la Plaza del Convento. La actual calle del Conde de Altea aún no está construida, sus edificios no existen. Será en la segunda mitad del siglo XIX cuando de manera ininterrumpida se construye esta calle, una potente estructura urbana donde se va a asentar la nueva y potente burguesía liberal alteana.

            Detalle del plano de Altea de Francisco Coello y Pascual Madoz, 1855
En 70 años, hasta 1925 aproximadamente, se consolida la actual calle Conde de Altea hasta el lugar llamado la trencadora, el edificio que en origen fue la Casa Martínez, una de los más potentes e interesantes arquitecturas edilicias de esta segunda mitad del siglo XIX. Sus muros fueron durante años el límite del perímetro urbano, como nos muestra la imagen que vemos en la parte superior de la página siguiente, fechada en los años 1920.

De las últimas décadas del S. XIX quedan pocas casas, contados edificios, y de ellos podemos distinguir dos tipos: las grandes casas de familias acomodadas con instalaciones de almacenamiento y servicios, y aquellas propias para albergar vivienda burguesa, incluso en alquiler, una alternativa nueva en esta sociedad liberal. De éste último tipo de edificio podemos señalar el aún existente edificio nº 5, una construcción  decimonónica de dos alturas y planta baja, diseñado para vivienda en sus dos plantas altas, con locales de negocio en planta baja. 
    Edificio Conde de Altea nº 5, hoy desaparecido. Foto M del Rey
Del mismo tipo, quizás con un uso más ambiguo, encontramos el nº 28, un edificio con vivienda principal en planta primera y una planta superior para alquiler, más bajos de negocios. Respecto a las “casas de familia”, podemos señalar la de Don Luis Martínez era, podemos decir, el paradigma de estas casas de familia acomodada con instalaciones y almacenamiento de cosechas, un programa propio de la burguesía liberal, agraria y comercial. Lo constituía un edificio de varias alturas y fachada representativa, donde la vivienda principal ocupaba la planta primera, más una planta superior como cambra o anexo de servicio, y un bajo de apoyo a los negocios familiares, programa que se complementaba con cuerpos y construcciones que incluían almacenes, corrales y elementos de apoyo para la transformación de cosechas, almazaras, graneros, etc.
Una de las casas de familia en la parte oriental de la calle, con acceso posterior desde la playa. Foto M del Rey

La arquitectura de estas casonas distinguía el cuerpo principal del resto de cuerpos anexos, con dos plantas en altura y una planta baja de cierta importancia. Se accedía  por un portalón único para todo el edificio, a partir del cual se subía a la planta alta, aislando la escalera por una cancela de hierro forjado. De alturas respetables en planta baja y planta noble, desarrollaba parte del programa en la planta baja con alguna sala o despacho para recibir a trabajadores o negocios vinculados a la familia. La planta principal estaba muy adjetivada, con rejería de gran calidad, donde se incluían bien trabajados balcones de forja, quizás con alguna pieza de recuperación, como una reja central posiblemente del S. XVIII. La planta superior, de baja altura, con ventanas protegidas por rejas tradicionales de pecho de palomo, sobre las que sobresalía muy próximo un alero de obra. La planta baja disponía, tras la gran puerta de entrada -como hemos indicado- de un enrejado que separaba los espacios domésticos de estas zonas de intercambio económico y de servicio de la vivienda principal. Los cuerpos posteriores de esta casa, sus volúmenes, como hemos comentado anteriormente, definieron parte del límite urbano de la villa entre los siglos XIX y XX, espacios que más tarde sirvieron como almacén de almendra de la Empresa Zaragoza. El edificio albergó mas tarde la oficina de telégrafos.
Casa Martínez como limite de la calle Conde de Altea en los años 30 del s XX. Colección Jaime Guardiola
Como hemos dicho, la Casa Martínez fue un límite de la calle en una larga época cuando aún se llamaba calle del Mar, más tarde pasó a denominarse calle de don Luis Martínez, precisamente en honor al propietario de la casa en cuestión. Más allá estaban las huertas del Clot de Mingot y esta prolongación no llegó a urbanizarse hasta bien entrado el siglo XX. Este primer tramo histórico fue el lugar de paseo de los alteanos durante el primer tercio del siglo XX, con unos límites que llegaban hasta la casa que relatamos, concretamente hasta el arbre, un hermoso álamo blanco que aún las personas de mi generación hemos conocido, situado algo más allá de la antigua fábrica de hielo, un precioso ejemplar que marcaba el límite “social” del paseo, y que el furor arboricida alteano taló en torno a los años 60, momento que refleja la fotografía de don Luis Fuster.
                   El paseo alteano hasta el arbret. Instantanea de la tala del árbol. Fotos de Luis Fuster 
*Publicado en el libro "Paseando por las alteas". M del Rey, Valencia 2016, de venta en la librería Mascarat de Altea

martes, 14 de julio de 2020

“Els treballs i els dies” fotos de Hilga Miller en la Altea de 1960

"Els treballs i els dies" Text d'Hesíode i fotografies de treballs agraris de Hilga Miller a la Altea de 1960, text i imatges seleccionats per Miguel de Rey per al monogràfic Riuralogia nº 6, dedicat a Altea i Calp

"En sortir les Plèiades, filles d’Atlas, comença la collita, i el cultiu quan elles es ocultin. S’oculten durant quaranta dies i quaranta nits; i quan l’any va corregut, apareixen de nou en el moment en què es esmola el ferro. Tal és l’ús campestre entre els que cultiven les terres fèrtils de les profundes valls, lluny del mar ressonant. Has d’estar nu quan sembris, nu quan llaures, nu en la collita, si vols Ilevar a terme els treballs de Demeter en el moment propici, si vols que cada cosa cresca en la seua estació ..."








"Los trabajos y los días" Texto de Hesíodo y fotografías de los trabajos de trabajos agrarios de Hilga Miller en la Altea de 1960, texto y fotos seleccionados por Miguel del Rey para el  monográfico Riuralogia nº 6, dedicado a Altea y Calp

"Al salir las Pléyades, hijas de Atlas, comienza la cosecha, y el cultivo cuando ellas se oculten. Se ocultan durante cuarenta días y cuarenta noches; y cuando el año corrido, aparecen de nuevo en el momento en que se afila el hierro. Tal es el uso campestre entre los que cultivan las tierras fértiles de los profundos valles, lejos del mar resonante. Tienes que estar desnudo cuando siembres, desnudo cuando aras, desnudo en la cosecha, si quieres llevar a cabo los trabajos de Demeter en el momento propicio, si quieres que cada cosa crezca en su estación ..."




martes, 7 de julio de 2020

Los corrales, una estructura exenta o vinculada a la granja agraria, por Miguel del Rey


Los corrales, una estructura exenta o vinculada a la granja agraria, por Miguel del Rey*

Extracto del capítulo dedicado a los corrales en el tomo I de la colección "Temas de Arquitectura Rural Valenciana", en redacción.
                                      Corral en la Vall de Guadalest. Foto de Juan Galiana

              Los corrales son estructuras sencillas formadas por dos cuerpos articulados con mayor o menor complejidad: un patio (ras) y unos cobertizos (cobert). Cobertizos que pueden ocupar uno o varios de los lados del patio. En ocasiones los encontramos aislados en el campo, también formando parte del conjunto de la granja campesina, junto a los aljibes, cisternas, abrevaderos, lavaderos, pilas de almacenamiento de agua para uso domésticos, etc.

              El corral se puede definir en sí mismo como un cuerpo canónico dentro del repertorio de construcciones agrarias que forman parte del este mundo campesino y ganadero valenciano; tipo que encontramos de manera estable ya en los siglo XVI y XVII, bien como edificio exento o como estructura adosada a la granja agraria, generalmente de secano, aunque hemos de decir que también está presente en muchos casos a la alquería. Corrales que desde el siglo XVI y hasta los inicios del siglo XVIII, tienen un importante auge en las tierras valencianas, estando presentes a lo largo de todo su territorio, con especial intensidad en las comarcas interiores.

              En la actualidad son edificios obsoletos, arquitecturas abandonadas en muchos casos, podríamos decir que son quizás las más ignoradas entre las muchas construcciones obsoletas que encontramos en un mundo, el rural, que ha soportado una revolución en los últimos cien años. Neveras, casetas de pastor, cucos, cabañas, corrales, barracas, la cultura en general de la piedra en seco, han sido relegadas a un estadio solo próximo a la memoria.

              Los corrales no solo eran arquitecturas o espacios acotados adecuados a la explotación ganadera, también de apoyo a la agricultura para la formación de estiercol para enriquecer las tierras. En muchas ocasiones los encontramos vinculados a las ventas y posadas, a los puntos de guarda, intercambio y refresco de caballerías y ganado. Aislados en las serranías o dispuestos a lo largo de los más importantes itinerarios de caminos, cuya función, además de la de atender al ganado, era la de ofrecer relevos de caballerías; proporcionar mulos y caballos de refresco para completar las recuas, apoyar los correos o atender a los propios viajeros que recorrían el territorio en tiempos pasados.

             Una de los lugares donde más se han analizado las granjas ganaderas de los siglos XVII y XVIII y por supuesto los corrales que incluían, es precisamente Benissa. Allí se han estudiado las llamadas Cases de Tros (BANYULS, A. Y PASTOR, J., CANELOBRE, Nº 49, 2004), que nos han dado a conocer los orígenes de una arquitectura que transformó la estructura agraria del territorio y con ella nos acercan a la importancia de los corrales y la ganadería en los siglos XVII y XVIII.

Las Cases de Tros surgen en el siglo XVII como respuesta a una primera colonización del territorio tras la debacle poblacional que significó la expulsión de moriscos, una vez repobladas las tierras por nuevos pobladores, en muchos casos mallorquines, aunque también aragoneses y catalanes, que asentados en los núcleos agrupados, poco a poco retoman el pulso económico con la ganadería como base, construyendo casas con corrales en lugares distantes de los seguros núcleos agrupados, en un territorio hostil, plagado de peligros y azotado por la piratería berberisca.

             Sobre la ganadería Banyuls y Pastor indican: “… aquesta activitat emergent, sobretot entre el segles XVI y XVII, va afavorir la construcció de corrals, estructures elementals  destinades als tancaments i protecció dels ramats, en aquests indrets de terres ermes, situades prop de la muntanya i la zona vessant litoral al terme de Benissaun fort desenvolupament per damunt de l’activitat agrària… d’escasa població fins el segle XVIII.”

Antigua Casa de Tros en Calp. La Calalga. Vista frontal con un riurau decimonónico en fachada y planta de la casa y el corral. Foto y dibujo M. del Rey

         Hay que tener en consideración que a lo largo del siglo XVII, tras consolidarse una cierta estabilización social que permite la colonización de amplias zonas del territorio al aumentar poco a poco la población en la Marina, se observa un importante incremento de la ganadería como sistema de explotación del mundo rural. Los corrales en el campo, las masías ganaderas, empiezan a colonizar el territorio y se estabiliza un esquema arquitectónico, que toma forma y reproduce esquemas muy similares a los que conocimos en casa patio, quizás por ser usado previamente para estos fines, y ofrecer la ventaja de su fácil implantación en el territorio como cuerpo exento, a la vez que su adecuación como cuerpo adosado al resto de los cuerpos que componen la masía.

             En estas épocas de finales del '600, aumentan los corrales aislados en La Marina, y las masías incluyen corrales adosados o yuxtapuestos a sus casas; masías que en origen tienen como principal recurso la ganadería. Cuestión que más tarde traerá graves conflictos cuando la agricultura quiera a su vez colonizar un territorio en origen ganadero (NOGUERA, J. “EL PLA DE LLIBER”, INEDITO) produciendo tensiones entre ambos mundos, el ganadero en retroceso en el siglo XVIII y el potente impulso de roturación de tierras de construcción de aterrazamientos y retroceso del bosque. Temas estos de enfrentamientos que se están en estudio en el término de Xalò por investigadores como D. Jaume Noguera (XALÓ 2010, PAG 11 -21).

             La fisiocrácia y la racionalización de la producción, impulsan un cultivo agrario cada vez más rentable y necesario, dado el fuerte impulso demográfico del 700 y la rentabilidad de la producción agraria, en una sociedad donde el comercio empieza a despuntar y la agricultura es capaz de cultivar con esmero la tierra.



                                 Pequeño corral exento en la Vall de Guadalest. Foto M del Rey

              En arquitectura, la articulación del corral con la casa siempre mantuvo unas relaciones de adicción, pero con el tiempo aparecen otras relaciones sintácticas con el resto de los cuerpos de la granja agraria; otros tipos de relación más compleja, como la yuxtaposición entre casa y corral. Un ejemplo lo tenemos en  la Casa de la Calalga en Calp, donde el corral se inserta dentro del volumen de la casa incluyendo en su ámbito la segunda de las crujías, que pasa a ser uno de los cuerpos del propio cobert del corral. Adecuando el ras como el patio posterior de la masía. Yuxtaposiciones similares a las veremos más adelante en los riuraus en la misma zona, ya en tiempos más modernos.
  
            El corral será un cuerpo que acompañará a la granja agraria con diversas articulaciones con ella; pero a la vez lo veremos como una arquitectura aislada en las montañas, en los valles de la costa y del interior valencianos, con dimensiones y composición distinta según los casos.   
  
            Son, como decíamos, piezas canónicas del repertorio rural, versátiles y fáciles de articular o de usar como elementos autónomos. Necesarias para configurar cualquier masía o alquería de mayor o menor importancia. La ganadería, con el tiempo, pasa a ser un complemento más de la explotación rural, disminuyendo el protagonismo que tuvo en los primeros tiempos de la colonización del s. XVII, eclipsada por el renacer de la agricultura y la puesta en servicio de grandes extensiones de tierra de labor a lo largo de todo el siglo XVIII y XIX. 
        
          Respecto a los materiales que lo construyen, la mampostería es la base y el principal material de sus muros y tapias; cobertizos, cercas, aljibes, capillas de pozos, utilizan los muros de piedra del lugar, bien sea de cantera, bolos de río o piedra de despedrar abancalamientos, utilizando argamasas de arcilla y cal de manera generalizada. Las cubiertas se construyen a un agua vertiente hacia el interior del patio, del ras. Los cuerpos de construcción circundantes son de una crujía adosada a los muros de cierre, en ocasiones formando ángulo.

domingo, 5 de julio de 2020

El paisaje valenciano perdido: La Galera y los acantilados del Mascarat en Altea, por M.del Rey


LA GALERA Y LA BARRA                         
La Galera y los acantilados del Mascarat y la Solcida. (Cast. y Val.). Publicado en el libro "Paseando por las alteas", en sus ediciones en castellano y valenciano.



Vista de la Barra i Toix, cap a 1960. Col·lecció Luis Fuster.


(cast) Una de las mayores pérdidas de paisaje valenciano ha sido la del entorno de la Galera y el Mascarat en el extremo de la sierra de Bèrnia, en término de Altea; una zona cuya urbanización podríamos calificar como depredadora, sin control en determinado momento, que ha nos ha privado  de uno de los mejores paisajes, no sólo alteanos, sino del propio Mediterráneo. El desastre paisajístico y el descontrol es tan grande que se entiende necesaria una política de reparación de daños y retorno a lo público de aquello que está siendo aún enajenado.

      Parcial del Plànol Batimètric de la badia d’Altea, 1931, Col·lecció Privada. Altea. Foto MdR.

Dos son las acciones combinadas que han llevado a esta situación calamitosa: por un lado, el aprovechamiento y la privatización abusiva de lo público, en particular de los caminos, veredas y ante todo de la costa y sus servidumbres, pero también el desprecio por el paisaje en la ocupación y diseño de los artefactos construidos que no se merecen el nombre de arquitecturas; tanto, que hasta sus propios usuarios deben soportar, en muchos casos, vistas y paisajes de una calidad ínfima.

No es cuestión de  buscar culpables; la sociedad alteana en un determinado momento fue hasta el extremo permisiva, quizás por razones de cultura o de supervivencia; pero no por ello debemos continuar con el expolio, y habría que recuperar aquello que nunca debió dejar de ser público y que por ley lo sigue siendo, en particular el acceso a playas y a la costa en general, procurando nuestros gobernantes, en esta nueva etapa del quinto centenario que ahora inauguramos, reivindicar lo propio, los intereses del pueblo de Altea.

De lo existente, queda como residuo de calidad excepcional la Barra Gran, un lugar de casi imposible acceso por tierra en la actualidad debido a los arbitrarios cierres de parcelas, muchas de ellas en zonas marítimo-terrestres. Hay que reseñar, por su belleza, los acantilados y playas del entorno del barranco del Mascarat y la Barra de Toix, ya en término de Calp. Un lugar idílico, uno de los mas bellos paisajes de acantilados que podemos encontrar en el mediterráneo, que sólo desde el mar son accesibles.
                                     Vista actual de la Barra des de la mar. Foto MdR.


La Barreta y los acantilados de la Galera, en parte cementados, son prácticamente irrecuperables y la playa pública allí existente está condicionada en exceso por el tráfico de la bocana del puerto principal existente. Una visita a la zona es el mejor antídoto para no seguir con ese tipo de desastre paisajístico. Allí se han borrado todos los vestigios de la cultura local y los restos arqueológicos existentes, como es el caso del camino Real, la antigua Vía Dianium, hoy irrecuperable en su  trazado.


           Vista des de les Covetes de Bernat, Foto Oriol. Casa Soler sobre 1920. Col·lecció MdR


 (val) Una de les majors pèrdues de paisatge valencià ha sigut la de l’entorn de La Galera i El Mascarat a l'extrem de la sera de Bèrnia en terme d'Altea, una zona on la urbanització la podríem qualificar com a depredadora, sense control en determinat moment, que ens ha privat d’un dels millors paisatges, no només alteà, sinó del mateix Mediterrani. El desastre paisatgístic i el descontrol és tan gran que s’entén necessària una política de reparació de danys i retorn al públic d’allò que està sent encara alienat.

Dues són les accions combinades que han portat a aquesta situació calamitosa: per una banda, l’aprofitament i la privatització abusiva de allò públic, en particular dels camins, sendes i sobretot de la costa i les seues servituds, però també el menyspreu pel paisatge en l’ocupació i disseny dels artefactes construïts que no es mereixen el nom d’arquitectures; tant, que fins i tot als seus usuaris deuen suportar, en molts casos, vistes i paisatges d’una qualitat ínfima.

No es qüestió de buscar culpables; la societat alteana en un determinat moment va ser fins a l’extrem permissiva, potser per raons de cultura o de supervivència; però no per això devem continuar amb l’espoli, i hauria que recuperar allò que mai deuria deixar de ser públic i que per llei ho segueix sent, en particular l’accés a platges i a la costa en general, procurant els nostres governants, siguin del color que siguin, en aquesta nova etapa del quart centenari que ara inaugurem, reivindicar el propi, els interessos del poble d’Altea.

Parcial  “Panoràmica   de  la  Costa”.  Fotos  Galiana  cap al 1950. Col·lecció MdR

De l’existent, queda com a residu de qualitat excepcional la Barra Gran, un lloc de quasi impossible accés per terra en l’actualitat degut als arbitraris tancaments de parcel·les, moltes d’elles en zones marítimo-terrestres. Cal ressenyar, per la seua bellesa, els penya-segats i platges de l’entorn del Barranc del Mascarat i la Barra de Toix, ja en terme de Calp. Un lloc idíl·lic, un dels més bells paisatges de penya-segats que podem trobar en el mediterrani, que només des de la mar son accessibles.

La Barreta i els penya-segats de La Galera, en part cimentats, són pràcticament irrecuperables i la platja pública allí existent està condicionada en excés pel trànsit de la bocana del port principal existent. Una visita a la zona es el millor antídot per a no seguir amb aquest tipus de desastre paisatgístic. Allí s’han esborrat tots els vestigis de la cultura local i les restes arqueològiques existents, com és el cas del camí Real, l’antiga Via Dianium, hui irrecuperable en el seu  traçat per aquest lloc.









jueves, 2 de julio de 2020

Altea una ciudad renacentista de nueva planta, por M del Rey



Altea es una ciudad de nueva planta, una nueva ciudad creada en los inicios del siglo XVII, la única que encontramos en el Mediterráneo español, que además conserva conserva el trazado fundacional del 1617, tanto en su estructura viaria, como algunos fragmentos de lienzos de sus murallas, en concreto los situados al Norte y Sur, junto a algún otro elemento.

  Perspectiva de la Altea amurallada del siglo XVII, a partir del plano de F. Ricaud. Autor M del Rey

Podemos distinguir el Portal Vell, la antigua entrada de Valencia, una de las dos puertas originales de acceso. La antigua Puerta de Polop desapareció, estaba situada frente a la Calle San José, junto al Castillo. Una tercera puerta, la del Mar o el Portal Nou, se abrió en 1743, dada la importancia de las viviendas extramuros en el barrio de Pescadores.  El paisaje interior conserva el viario, el parcelario y algunos edificios originales, así como una muy buena arquitectura de los siglos XVIII, XIX y XX.  Constituye el núcleo turístico por excelencia de Altea. Coexistiendo este uso con el residencial.

          Alzado del lienzo norte de la muralla de Altea en su estado actual. Documentación a partir de          la Nube de puntos escaneada con dron. Se pueden observar los fragmentos del paso de guardia.
                                               Dibujo de Miguel del Rey

Al arquitecto Gaspar Gregorio de Valencia, Cristóbal Antonelli y el carmelita Fray Mariano se les encargó por el Mestre Racional, a finales del siglo XVI, que a su paso por Altea en sus viajes a las obras de construcción del Pantano de Tibi, buscaran a instancia de la Corona, la ubicación más idónea a una nueva ciudad. Si bien no hay constancia fehaciente de que la ciudad construida fuera la proyectada por los anteriormente citados arquitectos e ingenieros militares, sí se puede afirmar que a ellos se debe la ubicación de la “Nueva Altea” y posiblemente sus trazas. No se puede negar la influencia en ellas de Cristóbal Antonelli, ni de los conocimientos en arquitectura militar del virrey Vespasiano Gonzaga. Cristóbal trabajaba para la Corona y por esas fechas andaba construyendo la Torre de la Galera. Su tío, Juan Bautista, había construido el Fuerte de Bèrnia y reconstruido el Castillo de Cap Negret a mediados del S. XVI. Ambos, como se ve, vinculados a Altea.  

Sección de una de las casas originales del siglo XVII, con el paso de guardia en el frontis de fachada  

La Fortaleza de Altea, su recinto amurallado, sus baluartes y su castillo, de la cual nos ofrece las trazas el plano del ingeniero militar F. Ricaud en 1740. fueron la ciudad de nueva planta más importante de su época en el antiguo reino de Valencia y una mole imponente en su tiempo frente a la piratería. Una implantación estratégica que condujo a un éxito demográfico y económico tal, que su población se multiplicó de manera extraordinaria hasta convertirla en una de las villas más pobladas del reino en el S. XVIII.

martes, 30 de junio de 2020

El perfil del Poblet d'Altea la Vella, por Miguel del Rey



                                            Primera imagen de Altea la Vella. S. XVIII. 

A las faldas de la Sierra de Bèrnia la topografía se define por una serie de colinas, hoy boscosas, surcadas por barrancos y ajustados valles con alguna planicie agraria; sobre una de las colinas encontramos el Poblet, también llamado Les Cases de Altea la Vella, hoy Altea la Vella, la pequeña agrupación de casas cuyo origen con algún que otro letargo se remonta a los inicios del poblamiento alteano, allá por el siglo IV antes de Cristo.
                                           
                                                                 Perfil del Castellet

Si hay algo que identifica a este pequeño caserío es su perfil característico, además del carácter de sus gentes, hospitalarias y abiertas a esa nueva colonización que desde hace unos decenios ha transformado paisaje y paisanaje. Desde la distancia, sobresale su blanca mancha sobre las colinas verdes que lo rodean. Levantado sobre un promontorio de doble cima, la parte más alta, el Castellet, es el núcleo original de Altea la Vella; el lugar donde se situó el asentamiento ibérico y el islámico.
                                          Perfil de Altea la Vella a mediados del siglo XX

La cima más baja de aquella doble colina incluye el icono principal, el que proporciona el perfil de la iglesia de Santa Anna, con cúpula semiesférica y su ajustado campanario rematado por otra pequeña cúpula. Este perfil, creado en 1886, se ha conservado en el tiempo. Fue en ese momento cuando se construyó la Iglesia que sustituyó a la antigua ermita que mantenía la forma dieciochesca que nos  muestra la iconografía de la época.  Quizás uno de los principales retos del Poblet, junto a conservar su identidad social, sea el seguir haciendo visible su elemento icónico por naturaleza, este perfil que lo identifica. La colmatación urbana, las sobreelevaciones domésticas, están agobiando y ocultando poco a poco aquello que lo identificó entre los años 1886 y 1980, su punto álgido. Un Poblet y un perfil que para muchos alteanos es una huella imborrable en el imaginario colectivo.

                                                 Perfil de Altea la Vella sobre 1975.

Publicado en el libro "Paseando por las alteas", Valencia 2016, M. del Rey

lunes, 29 de junio de 2020

Almàssera del Polopí en Altea, por Miguel del Rey




(val) Contenidor espacial amb una arquitectura industrial relativament primitiva de pilars portants i murs de tancament amb estructura d'encavallades d'acer en coberta. Façana inacabada en l'arrebossat dels seus elements.
Elements d'Interès: Instal·lacions industrials per a l'elaboració de l'oli en molt bon estat: premses de diversa capacitat, molí d'oli amb dues pedres de moldre, amb un eix giratori mogut per electricitat i vinculat per corretges transmissores a cadascun dels elements. Hi ha un bon joc de orses de fang de molt divers origen i valor.


(cast) Contenedor espacial con una arquitectura industrial relativamente primitiva de machones portantes y muros de cerramiento con estructura de cerchas de acero en cubierta. Fachada inacabada en el revoco de sus elementos.
Elementos de Interés: Instalaciones industriales para la elaboración del aceite en muy buen estado: prensas de diversa capacidad, molino aceitero con dos piedras de moler, con un eje giratorio movido por electricidad y vinculado por correas transmisoras a cada uno de los elementos. Existe un buen juego de orzas de barro de muy diverso origen y valor.

La Arquitectura de la Almazara.-
La almazara fue construida entorno a los años 1920, adosada a los edificios de vivienda colindantes, habiéndose mantenido hasta la fecha en las mismas condiciones de origen en lo relativo a su arquitectura, mientras que en el interior nos muestra un catálogo de las diversas tecnologías industriales que en el tiempo ha tenido esta industria de transformación de la aceituna.
Arquitectónicamente se trata de una estructura de nave porticada cubierta por cerchas de acero de sección ajustada y elegante soportada por pilares de ladrillo de dos palmos. El cerramiento es primario construido por bloque de de hormigón primario compuesto de hormigón y áridos rodados, de construcción muy rústica: fabrica construida sin revoco ni aislamiento o impermeabilización alguna, sin revoco interior o exterior, particularidad que proporciona a la fábrica una dureza particular, acrecentada por la existencia de mechinales propios de un posible andamiaje para terminar en su día una obra inacabada.
La cubierta a dos aguas que proporcionan las cerchas configura una fachada con los muros hastiales, una fachada que se estabiliza su esbeltez con pilares que potencian la imagen de una edificio basilical. La puerta centrada, las ventanas superiores, los pilares y machones acabados en pirámide, enfatizan la forma y proporcionan un aspecto rotundo.

El espacio Interior.-
Es una sala única, diáfana, con una pequeña entreplanta lateral, que en su interior conserva un verdadero universo de instalaciones industriales relativas a la cultura del aceite y su elaboración, con cantidad de elementos muebles y maquinaria de interés arqueológico Instalación con tracción eléctrica desde aproximadamente 1950, previo a ello la tracción era animal.

El espacio exterior.-
Lo forman unos espacios libres paralelos al antiguo camino de Alicante y situados frente a la fachada del edificio, donde hay restos de lo que fueron los antiguos depósitos de oliva de los usuarios de la instalación. Existe arbolado adulto.
Los edificios posteriores no presentan especial interés.

miércoles, 24 de junio de 2020

San Juan Bautista. Panel cerámico alteano, por Miguel del Rey



El panel de San Juan Bautista está formado por 12 piezas y dispuesto en rectángulo verticalmente. Se puede datar a mediados del siglo XIX. Ubicación: Altea

Su estado de conservación es buena y la calidad de los azulejos excelente, siendo de destacar más que el dibujo, el cromatismo y el valor pictórico del motivo. Nos muestra una escena entonada en azules y ocres de San Juan Bautista en el desierto y al fondo el agua del río Jordán y una cordillera tras él. Presenta al santo con la iconografía típica que rodea al primo de Cristo acompañado por el Cordero de Dios. Texturas y vestimenta están muy bien trabajadas y en este caso el tratamiento de la piel de cordero de la vestimenta es parte importante del tema. El paisaje toma un gran protagonismo, con un fondo muy bien trabajado en que hay que distinguir la disposición cromática y la intensidad descriptiva. En la parte baja una vitola con fondo blanco lleva la inscripción: “SN. JUAN BAUTISTA”.
Publicado en el libro "Paseando por la alteas". M del Rey. Valencia 2016

martes, 23 de junio de 2020

Riurau y Casa Martínez en Altea, por Miguel del Rey


Riurau y Casa Martínez, en la Pila. Altea  (cast)                          s. XIX
Camí del Sol del Barranc- La Pila
Personaje vinculadodon Miguel Martínez Lloret
Texto publicado en "Paseando por las alteas"


La casa Martínez en la Pila forma parte de un conjunto de edificios rurales que se encuentran al norte del Camí del Sol del Barranc. El edificio, hoy muy desfigurado, fue uno de los más interesantes de la arquitectura rural alteana, tanto por su propia estructura de granja agraria amplia y compleja, como por incluir una serie de elementos canónicos propios de la casa rural alteana de la segunda mitad del siglo XIX; en particular hay que destacar un espléndido riurau, hoy poco valorado, construido en mampostería vista de piedra de Les Quintanes, adosado a la casa original, por lo que se puede entender que la casa es anterior a la exploración agraria de una masía centrada en el cultivo de la uva pasa. La planta baja y el riurau están en buen estado y en su arquitectura podemos imaginar una muestra de la calidad de su antiguo esplendor. El espacio interno del riurau, a pesar de su desfigurada fachada, se conserva con el encanto de un lugar de vida doméstica con su estructura original.


El sistema de arcos rebajados que encontramos en este Riurau dels Martínez, sus proporciones y su forma es característico de estos secaderos de uva pasa de la parte sur de la Marina, los encontramos muy similares en Benissa y Calp. En este caso hay que señalar el interés de las fábricas de mampostería de piedra negra y el trazado de sus arcos rebajados. Además de la condición de ser un riurau inserto en un volumen de dos alturas, con una cambra -una planta superior- de uso económico para almacenamiento de cosechas, apoyando siempre este uso agrario y muy variado de los secaderos, pues desde siempre estos riuraus han sido secaderos, no solo de uva pasa, también lo han sido y en gran medida de almendra, de higos y otros productos del lugar.

Personajes vinculados:
Fue la vivienda habitual de Miguel Martínez Lloret y su esposa Clara Martínez Benimeli, una familia de la burguesía agraria alteana. Miguel Martínez dirigió durante 1936 la revista Altea y fue padre de personajes populares como Magdalena, Miguel (de Trampa), Pedro y María Martínez.


RIURAU I CASA MARTÍNEZ,  La PILA s. XIX   (Val.)
La casa Martínez a la Pila forma part d'un conjunt d'edificis rurals que es troben al nord del Camí del Sol del Barranc. L'edifici, hui molt desfigurat, va ser un dels més interessants de l'arquitectura rural alteana, tant per la pròpia estructura de granja agrària àmplia i complexa, com per incloure una sèrie d'elements canònics propis de la casa rural alteana de la segona meitat del segle XIX; en particular cal destacar un esplèndid riurau, hui poc valorat, construït en maçoneria vista de pedra de Les Quintanes, adossat a la casa original, de manera que es pot entendre que la casa, i el mas, és anterior a l'exploració agraria centrada en la pansa. La planta baixa i el riurau estan en bon estat i en la seua arquitectura podem imaginar una mostra de la qualitat del seu antic esplendor. L'espai intern del riurau, malgrat la desfigurada façana, es conserva amb l'encant d'un lloc de vida domèstica amb la seua estructura original.

El sistema d'arcs rebaixats que trobem en aquest Riurau dels Martinez, les proporcions i la forma son característics d'aquests assecadors de raïm passa de la part sud de la Marina, els trobem molt similars a Benissa i Calp. En aquest cas cal assenyalar l'interès de les fàbriques de maçoneria de pedra negra i el traçat dels seus arcs rebaixats. A més de la condició de ser un riurau inserit en un volum de dues altures, amb una cambra -una planta superior- d'ús econòmic per a emmagatzematge de collites, recolzant sempre aquest ús agrari i molt variat dels assecadors, doncs des de sempre aquests riuraus s'han estat assecadors, no només de raïm passa, també ho han estat i en gran mesura d'ametlla, de figues i altres productes del lloc.

Personatges vinculats:
Va ser la vivenda habitual de Miguel Martínez Lloret i la seva esposa Clara Martínez Benimeli, una familia de la burgesia agrària alteana. Miguel Martínez va dirigir durant 1936 la revista Altea i va ser pare de personatges populars com Magdalena, Miguel (de Trampa), Pedro i Maria Martínez.



miércoles, 10 de junio de 2020

LA CASA DE LA SENYORIA Ingeniería militar en la Altea del siglo XVI y XVII, por Miguel del Rey


LA CASA DE LA SENYORIA  Ingeniería militar en la Altea del siglo XVI y XVII*
*Publicado en el libro “Paseando por las alteas”, M del Rey, pg 348-349. Librería Mascarat/Altea

De la antigua Casa de la Senyoria nos queda el solar configurado como glorieta sin referencias a su esplendoroso pasado. Alguna vetusta imagen del pueblo desde la playa, o desde las huertas del Palasiet, nos dan noticia de su potente volumen, en particular la fotografía de autor desconocido fechada en 1908 -podemos verla en la pagina siguiente- que nos permite conocer el edificio poco tiempo antes de su derribo, donde se distingue parte del peto de su terraza, cubierta ya con tejado en ese momento. Era un contundente baluarte a la manera de torreón de esquina que flanqueaba el extremo noreste de la fortaleza que, como indica la planta de F. Ricaud, equilibraba el sistema defensivo amurallado alteano, tal como hemos comentado en apartados anteriores. Un bastión, éste, que debió tener en sus orígenes cubierta aterrazada a la manera de battería a la italiana para así poder defender la parte de la costa levante y sobre todo guardar o prevenir las posibles aguadas de moriscos, piratas corsarios o ingleses, en el estuario del río Algar, entrecruzando el fuego de sus cañones con los de la torre o el Castillo de Cap Negret.


     La imagen de la Casa de la Sernyoria, solo la conocemos a partir de esta fotografia de 1908, de autor desconocido

De la Casa de la Senyoria tenemos poca documentación, no más que la planta indefinida de F. Ricaud, grafiada en 1740, y las imágenes que ofrecemos, tanto la que acompaña este texto, como la presentada en la pág. 108 (ver 2-01). Imágenes de gran interés en las que se nos muestra el fuerte carácter defensivo del edificio en el momento previo a su derribo. Su imagen y potencia no dejaba duda sobre el poder señorial frente al municipal, vista la poca potencia formal y defensiva del bastión de la Casa del Comú. Se pueden hacer una serie de observaciones con estos documentos esenciales en la historia de Altea, el plano y estas fotografías de finales del XIX e inicios del S. XX. La primera relativa a su planta la cual, quizás, no fuera lo cuadrada que nos marca el plano del ingeniero, pues de las formas en la fotografía se percibe una tendencia más romboidal en su volumen; y la segunda sobre el potente aspecto de la arquitectura del bastión, ese altísimo edificio donde la sillería, el talud del cuerpo basamental y el cordón que impostaba y remataba su volumen bajo la línea de la battería. Una arquitectura que evidenciaba no sólo el poder, sino también el fuerte carácter defensivo de la propia fortaleza, intentando que su vista desde el mar disuadiera de cualquier intento de asalto. De todo ello nos quedan las imágenes y los planos, además del vacío  de la glorieta dende se asentaba y el talud de los muros que la configuran, donde entre sus piedras queda alguno de los antiguos sillares de piedra del viejo edificio. 

                                Plano de F. Ricaud, 1740, parcial- La casa de la Senyoria se indica con la letra G

No hay descripciones exactas de su arquitectura, sólo un relato literario en la novela Bartolomé (del Rey, 2013); entresacada su descripción de las imágenes y planos existentes, la cual puede ayudarnos a entender como podría ser el espacio interno de la Senyoria: “... las losas calizas del vestíbulo, lavadas a conciencia estos días, les conducen a la entreplanta donde está la sala. En algunos peldaños y en los descansillos, velones y candelabros dan un ambiente cálido a ese caserón desvencijado, casi abandonado, que construye la esquina nordeste de la fortaleza....  siempre pensó (Bartolomé) que la sala estaba necesitada de un mejor acomodo, era como antigua, con sus muros encalados, los modestos techos de vigas y arquillos, su forma ligeramente angulada configurando la esquina nordeste del baluarte. Lo mejor de estos salones siempre fueron las ventanas, tanto la que mira hacia Bernia, como las dos que abren al mar, dominando la bahía...”(Bartolomé, pág, 191, 1ª ed.)

jueves, 4 de junio de 2020

El puente de la carretera 332 sobre el Algar, por Miguel del Rey


El puente sobre el Algar
Publicado en el libro “Paseando por las alteas”, M del Rey. Valencia 2016, pag 142

Obras de ampliación del puente en los años 60 del s XX
    Foto publicada por l'Associació de Veïns de L'Olla - Cap Negret.
(cast) Es una estructura másica de 20 arcos levantados sobre basas originalmente de sillería, con una longitud de 258 m., más dos largos embarques a ambos lados.  Construido en 1880, resolvió definitivamente el paso del río Algar, que hasta entonces se hacía vadeando, cuando era posible, el río por el Camino Real. En ocasiones por pontones y cuando el agua era abundante, sorteando el río y embarcando personas y carruajes en barcazas por la desembocadura. El puente está definido por arcos rebajados de unos 9 metros de luz que descansan sobre basas aplantilladas; arcos y basas construidos con piedra caliza, donde las dovelas de los arcos formeros y las piezas que forman el tajamar son de dura piedra caliza de color más claro, posiblemente de Campello, mientras que el resto es posiblemente piedra de las canteras locales. Para dar más anchura a la calzada, las basas fueron ampliadas quizás de manera despreocupada, conservando a ambos lados las formas aplantilladas de origen, aunque perdiendo parte de la impostación de atraque del arco. El puente ha perdido su bien trabajado pretil y los ajustados burladeros que disponía en su forma original.

                                Primer tercio S. XX- Foto colección Pedro Juan Orozco

El Pont del Riu ha sido un lugar de encuentros, de paseos, de límites. Fue durante muchos años el extremo hasta donde podían llegar las parejas en determinada época; ha sido siempre un lugar con cierto misterio, que bajo sus bóvedas y en las aguas del río alberga una vida vegetal y animal que nunca fue en exceso valorada. Quizás ha sido la vara de medir la anchura de un río, que sin los puentes o viaductos, no hubiera tenido el empaque que da la dimensión y que niegan las aguas, generalmente escasas bajo sus arcos.

El pont sobre l’Algar

(Val) És una estructura màssica de 20 arcs alçats sobre bases originalment de carreus, amb una longitud de 258 m, més dos llargs embarcaments a ambdós costats. Construït en 1880, va resoldre definitivament el pas del riu que fins aleshores es feia travessant, quan era possible, el riu pel camí Real. De vegades, per pontons i quan l’aigua era abundant, evitant el riu i embarcant persones i carruatges en barcasses per la desembocadura. Definit per arcs rebaixats d’uns 9 metres de llum que descansen sobre bases aplantillades; arcs i bases construïdes amb pedra calcària, on les dovelles dels arcs formers i les peces que formen el tallamar són de dura pedra calcària de color més clar, possiblement de Campello, mentre que la resta és possiblement pedra de les pedreres locals. Per a donar més amplària a la calçada, les vases foren ampliades potser de manera despreocupada, conservant a ambdós llocs les formes aplantillades d’origen, encara que perdent part de la impostació d’atracada de l’arc. El pont ha perdut la seua ben treballada muradella i les ajustades barreres que disposava en el seu disseny original.
                                                                 El pont en l'actualitat
El pont del riu ha sigut un lloc de retrobades, de passejos, de límits. Va ser durant molts anys l’extrem fins on podien arribar les parelles en determinada època; ha sigut sempre un lloc amb cert misteri, que baix les seues voltes i en les aigües del riu alberga una vida vegetal i animal que mai va ser en excés valorada. Tal volta ha sigut la vara de mesurar l’amplària d’un riu que, sense els ponts o viaductes, no haguera tingut la importància que li dóna la dimensió i que neguen les aigües, generalment escasses baix els seus arcs.

martes, 2 de junio de 2020

Francesc Martínez i Martínez, Cervantes y Altea, por Miguel del Rey

 Francesc Martínez i Martínez y su pasión por Miguel de Cervantes 


Sobre las antiguas murallas renacentistas alteanas, el juez y gran folclorista don Francesc Martínez i Martínez construyó a principios del siglo XX su casa, quizás levantada sobre un edificio anterior y las antiguas murallas renacentistas, que conservan sus bóvedas en los sótanos de la casa.  El edificio lo dedicó a Miguel de Cervantes, su pasión por la obra del autor le llevó a vivir en una casa “cervantina” entendida a la moda del momento: ecléctica con elementos mudéjares. En el tímpano un medallón con el retrato de un caballero engolado y la inscripción “CERVANTES” da nombre a la casa y evidencia su interés por nuestros máximo escritor. A ambos lados de la puerta se abren sendas ventanas geminadas con arquillos de medio punto sobre parteluz. En la planta primera dos balcones adintelados acaban en arcos lobulados y sobre la puerta un arabesco central enmarcado. Remata el edificio una galería de arquillos a la aragonesa y un potente alero de canes de madera

                                               

Francesc Martinez i Martinez, uno de los más ilustres hijos de Altea, escritor, gran folclorista y conocedor del derecho y las costumbres locales, compagino su profesión de juez con su actividad favorita: los estudios históricos, literarios y folclóricos. 

Su tarea se centró fundamentalmente en dos ámbitos: los estudios sobre la figura de Miguel de Cervantes y su principal obra, el Quijote; junto a una amplia e interesante serie de trabajos sobre temas relacionados con el folclore, la literatura y la historia de los valencianos. Se formó intelectualmente en Valencia donde desarrollo los estudios de Derecho para más tarde ejercer la carrera en Valencia, en Villajoyosa y más tarde como juez municipal vivió definitivamente en Altea. Fue uno de los responsables del Centro de Cultura Valenciana, durante y después de la República.

                                               

Su casa en la Calle Santa Bárbara es fiel reflejo de su pasión cervantina. Reunió en ella una de las más nutridas bibliotecas sobre Cervantes, que hoy posee la Diputación de Valencia. Si bien entre los alteanos se le conoce por su obra “Coses de la meua terra”, una obra esencial del folclorismo valenciano que dibuja nítidamente el alma alteana y de La Marina. No hay que olvidar su pasión, que junto a la obra y vida de Miguel de Cervantes fue la lengua, la valenciana, a la que dedicó años de estudio y voluntad de normalización, pero también la castellana, lengua que tanto valoraba.


lunes, 1 de junio de 2020

La Carretera Nacional 332 a su paso por Altea. Miguel del Rey



                              Altea 1915- acceso por Alicante. Colección Pedro Juan Orozco

(cast) La carretera de la costa mediterránea, la Nacional 332, fue una obra de gran trascendencia social, política y económica, marcó la geografía humana de estas tierras de la Marina y a los trazados de muchos de nuestros pueblos, entre ellos a Altea.
    
 Su existencia y su trazado permitieron el comercio por tierra, que hasta entonces era muy complicado al existir dos grandes barreras naturales, el Mascarat y el río Algar, lo cual obligaba a que las vías de comercio fueran eminentemente marítimas hasta la segunda década del siglo XIX.  Hay que señalar la fecha de 1860, cuando se construye el tramo Alicante-Altea, dejando obsoleto el antiguo Camí d'Alacant y abriendo una brecha importante en el arrabal de Sant Pere o de Pescadores que generó la calle del Mar, la primera estructura lineal de ensanche configurada como una larga calle entre el convento y los aledaños y corrales del antiguo matadero, potenciándose y alargándose más tarde con la construcción de la Estación del ferrocarril y el conjunto de casas e instalaciones hoteleras que en la segunda década del S. XX configuraron lo que hoy conocemos como núcleo tradicional.


                                 Obras en el paso del Mascarat en la ampliación de 1931

En 1880 se hizo llegar hasta Valencia gracias al túnel y puente del barranco del Mascarat, un obstáculo natural muy considerable hasta ese momento y en el que se invirtieron durante décadas mucho esfuerzo y dinero público. Empresarios alteanos participaron en la contratación de estas obras públicas, con gran provecho personal en algún caso. Hasta bien entrado el siglo XX era una carretera sin asfaltar; su firme, de piedra machacada y compactada con un acabado a la manera de macadán, era apto para las diligencias, carros y otros vehículos de tracción animal, pero el polvo y los baches la hacían incómoda y también irrespirable para los viajeros. 

El asfaltado y adoquinado en el interior de los pueblos fue una obra de la época de Primo de Rivera, y su programa de Obras Públicas. Precisamente un texto editado en 1939 (1) de Le Corbusier relata un viaje del año 1931 y dice: “Se trataba de la primera autopista trazada con exactitud, con bordes limpios, pintados en blanco, curvas con peralte y amplias panorámicas. Llevaba de los Pirineos a África. Nos impresionó ya desde la frontera,.... a la altura de Valencia, donde los vecinos le habían bordeado de rosales, arbustos y palmeras, como en una fiesta. De golpe, salían de un estado de cosas milenario y se encontraban en contacto con el mundo moderno....”

                                    Senyoretes de la familia Gadea passajent per la carretera 
                               en torn a l'any 1910- Foto de la col·lecció de Andrés Gimenez.

(Val) La carretera de la Costa mediterrània, la Nacional 332, va ser una obra de gran transcendència social, política i econòmica, va marcar la geografia humana d’aquestes terres de la Marina, i en especial, pel que a nosaltres respecta, va marcar la societat i al poble d’Altea. La seua existència i el seu traçat van permetre el comerç per terra que fins aleshores era molt complicat pel fet d’existir dos grans barreres naturals, el Mascarat i el riu Algar, la qual cosa obliga a què les vies de comerç foren eminentment marítimes fins a la segona dècada del segle XIX. Cal assenyalar la data de 1860, quan es va construir el tram Alacant – Altea, deixant obsolet l’antic Camí d’Alacant i obrint una bretxa important en el raval de Sant Pere o de Pescadors que va generar el carrer de la Mar, la primera estructura lineal d’eixample configurada com un llarg carrer entre el convent i els limítrofs i corrals de l’antic escorxador, potenciant-se i allargant-se més tard amb la construcció de l’Estació del ferrocarril i el conjunt de cases i instal·lacions hoteleres que en la segona dècada del segle XX configurant el que hui coneixem com a nucli tradicional.
                        
L’any 1880 es va fer arribar fins a València, gràcies al túnel i pont del barranc del Mascarat, un obstacle natural molt considerable fins a aqueix moment i en el qual es van invertir durant dècades molt d’esforç i diners públics. Empresaris alteans van participar en la contractació d’aquestes obres públiques amb gran profit personal en alguns casos. Fins ben entrat el segle XX era una carretera sense asfaltar; la seua ferma de pedra picada i compactada amb un acabat a la manera de macadam, era apte per a les diligències, carros i altres vehicles de tracció animal, però la pols i els clots la feien incòmoda i també irrespirable per als viatgers. 

L’asfalt i empedrat de l’interior del poble va ser una obra de l’època de Primo de Rivera i el seu programa d’Obres Públiques.  Precisament un text editat en 1939 (1) de Le Corbuiser relata un viatge de l’any 1931 i diu “Se trataba de la primera autopista trazada con exactitud, con bordes limpios, pintados en blanco, curvas con peralte y amplias panorámicas. Llevaba de los Pirineos a África. Nos impresionó ya desde la frontera,... a la altura de Valencia, donde los vecinos le habían bordeado de rosales, arbustos y palmeras, como en una fiesta. De golpe, salían de un estado de cosas milenario y se encontraban en contacto con el mundo moderno....”