domingo, 23 de diciembre de 2018

Un pueblo de piedras, cal y yeso. Los paisajes de las canteras alteanas, por Miguel del Rey (cast-val)


Los paisajes de las canteras alteanas

Capítulo del libro “Paseando por las alteas” Miguel del Rey, Valencia 2016., Pag 312-315- Cast-Val.


(cast) Altea a sido desde milenios tierra de molta pedra, piedras varias, de calidad, distinguiéndose materiales de naturalezas muy distintas, unos formados por sedimentación y fuertes compresiones tectónicas de componente caliza, otras areniscas y otras de origen volcánico procedentes de la solidificación del magma, como el basalto y el pórfido; rocas compuestas por feldespato y piroxeno en el caso del basalto, con una coloración negra y tonos verdosos, o bien, en el caso del pórfido, un magma que une cristales de feldespato y cuarzo, con un tono rojizo muy oscuro.

Piedras de buena calidad, que en el caso de las calizas incluían vetas y discontinuidades que no permitían grandes sillares o bloques de ciertas dimensiones. Las calizas se distinguían en dos clases, por su color y resistencia, la negra y dura de Les Quintanes y la gris más blanda, de la antigua Cantera de Les Rotes o de Bellaguarda.

Desde antiguo se encuentran restos de extracciones de piedra por procedimientos muy diversos, desde canteras a cielo abierto, como tradicionalmente ha sido la cantera de Les Quintanes en el monte de su nombre, lindante con el río Algar, aunque también encontramos extracciones en pozos, a la antigua manera romana en las inmediaciones del Caixer Alt en el monte del Mandem. Podemos encontrar canteras  para la extracción de vetas en mina, como las canteras de Calces o del Mohinyo en la foia de Altea la Vella.

Los vestigios más antiguos nos hablan de piedras calizas grises-rojizas, la estela íbera de Altea la Vella, o la piedra negra del mercado de la Vilajoiosa, del siglo II, posiblemente de alguna cantera del monte de Les Quintanes. También tenemos referencias, aún por verificar arqueológicamente, como hemos indicado al estudiar el trazado del Reg Nou o de Dalt, de la existencia de trazados posiblemente romanos en la zona del Caixer Alt, junto a las canteras del Mandem.
Canteras posiblemente romanas del Caixer Alt

La Altea medieval se construye con piedra caliza más blanda, de color gris pajizo, como es el caso del molino de Bellaguarda; sillares bien formados, que perfectamente pueden ser locales y extraídos de la cantera que debió estar en servicio en la parte sur la colina donde ahora se sitúa Altea, en la zona lindante con el antiguo camino Real, la Vía Dianium que ya estaba en uso en época romana. La piedra de la época renacentista, la fundacional, así como la de las obras del siglo XVIII, utilizan esta caliza gris, una piedra relativamente blanda, de aspecto muy similar a la arenisca, como podemos ver en el Portal Nou de 1743, posiblemente de la misma cantera de Les Rotes.

Restos de la que fue la Cantera de Bellaguarda, en sus últimos momentos como cantera de yeso

En la actualidad, la única cantera en servicio, aunque sin extracción (parece que sólo procesa y transforma en machaca el material existente) es la cantera de Les Quintanes. Su importancia ha sido enorme en el paisaje y en la arquitectura alteanas, muchas casas se construyeron con sus piedras calizas negras, características. Las encontramos en los grandes tajamares de los viaductos modernos del S. XX, en los muros de contención de las obras públicas y en los márgenes que aterrazan los bancales y configuran el territorio.  La cantera se explotaba históricamente desde varios frentes con propiedades distintas, siendo el más importante el que abría hacia el norte y que absorbió a la pequeña cantera de Calces abierta en la parte oeste del monte. Existe una antiguo frente al sur que estuvo en explotación, con un tajo importante de extracción. El momento álgido de esta cantera  fue entre 1933 y 1944, cuando se construyó el puerto de Altea con bloques transportados por ferrocarril entre la cantera y la obra portuaria, y más tarde en los momentos de expansión constructiva de los años 1970 a 1990.

La cantera de Les Rotes estuvo en uso hasta la primera mitad del siglo XX, en parte vinculada a la producción de cal, con un horno existente en el antiguo camino de Alacant del cual da noticia oral el amigo Manolo Torres. En la actualidad la urbanización de su entorno ha ocultado el corte de la cantera, del que quedan algunos restos en los que se puede ver la textura y coloración de la piedra. Algún estudioso indica la posibilidad del uso de esta piedra en la Valencia de época foral.

La cantera de Cap Negret, cantera de basalto y pórfido que estuvo en producción en la primera mitad del siglo XX, con extracción masiva de material en torno a los años 1930-34, material que se exportaba por barco a ciudades próximas: Alicante y Valencia. Esta cantera eliminó por completo las huellas del castillo y la torre de Cap Negret, que hasta finales del siglo XVIII estuvo en servicio sobre el túmulo basáltico que da nombre al cabo.


Restos de la cantera de Cap Negret con vetas de pórfido en la actualidad

La cantera de Calces estuvo en servicio en la primera mitad del siglo XX, según cita R. Llorens en su libro “Diccionario de Altea y sus cosas”, pág. 223. A lo que hay que añadir la cumplida información se da en el capitulo 11-15 de este libro. Hay que insistir en la importancia de la explotación de pórfido para adoquines, con los cuales se adoquinaron los ensanches de la ciudad de Valencia a partir del embarcadero de La Olla, al que hacemos referencia en este libro. Empresas como Nebot y Cia. y más tarde Jiménez de la Iglesia y su empresa CLEOP, fueron arrendatarias de la cantera de la familia Calzas del Castillo, hasta que una vía de agua arruinó la explotación. Más al norte, próxima a ella, en el camí Fondo se encontraba la cantera del Mohinyo, que explotaba parte de esta veta porfídica.


Clot de la Cantera de Calces, una vez inundada por la vía de agua sobre los años 1940
ALTEANES
Capítol del llibre  “Passetjant per las altees” Miguel del Rey, Valencia 2016., Pag 312-315- Val. 

UN POBLE DE PEDRES, CAL I GUIX: ELS PAISATGES DE LES PEDRERES 
( Val) Altea ha sigut des de familers d’anys terra de molta pedra. Un lloc de pedres diverses, de qualitat, distingint-se materials de naturalesa molt diferent, uns formats per sedimentació i fortes compressions tectòniques de component calcari, de gres i altres d’origen volcànic procedents de la solidificació del magma de composicions més o menys similars, el basalt i el pòrfir, roques compostes per feldspat i piroxè en el cas del basalt, amb una coloració negra amb tons verdosos o bé feldspat i quars en un magma que els uneix en el cas del pòrfir, amb una tonalitat rogenca molt obscura.

jueves, 20 de diciembre de 2018

“Regni Valentiae Typus” editados por G. Kremer y J. Hondius- Amsterdam 1607. Por Miguel del Rey



A este plano le tengo un especial cariño, pues lo había extraviado y por fin lo encontré. Es una copia, posiblemente de inicios del siglo XVIII, sobre el plano “Regni Valentiae Typus” editados por G. Kremer y J. Hondius- editado en Amsterdam en 1607 y que compré en Valencia hace ya muchos años.

 Se trata de una de las muchísimas versiones del plano “Valentiae Regni Olim” de Abraham Oertel -latinizado como Abraham Ortelius-, con original fechado en Amberes en 1585. Es un plano posiblemente para alguna edición resumida de cartografía, en la que se reduce parte de la información de A. Oertel, centrándose en los elementos defensivos del t

martes, 4 de diciembre de 2018

Camino de Alfara a Carpesa, por Miguel del Rey




Saliendo por el Convento de San Diego de Alfara y hasta la ermita del Calvario de Carpesa encontramos un antiguo camino tardomedieval, hoy con la forma de carretera rural sin andenes laterales.



El camino entre Alfara y Carpesa sigue manteniendo un carácter rural y se desarrolla por un paisaje de huerta interesante, muy característico de la huerta del arco de Moncada. Conecta estos dos pueblos casi en paralelo al trazado del barranco del Carraixet. El paisaje muestra la transición de los huertos junto al trazado de la acequia de Moncada y el progresivo cambio a huertas de hortalizas y cultivos herbáceos de la huerta de Tormos. Ese paisaje va adquiriendo profundidad a medida que nos acercamos a Carpesa, ya que los huertos arbóreos de Alfara dejan un campo de visión restringido. Hacia el sur podemos observar la silueta de los poblados de Carpesa, Bonrepos i Mirambell, Vinalesa, etc. con los correspondientes hitos de los campanarios que anuncian desde lejos los distintos pueblos

jueves, 8 de noviembre de 2018

Lo bucólico y lo georgiano en la conservación del paisaje agrario, por Miguel del Rey

Sierra de Bèrnia-Bolulla Racó de Sacos
Paisaje de viña del siglo XIX o inicios del siglo XX, aparecido tras el incendio del bosque que lo oculto durante años. Una imagen romántica de un pasado que vuelve a nuestro ojos, no sé si a la vida.
Precisamente el otro día en una página de “face” se revindicaba la preciosa Serra de Tramuntana en Mallorca como Patrimonio de la Humanidad por los márgenes de piedra que la construyen, lo acompañaba una imagen muy similar a esta de Bernia y a infinidad de paisajes de esta calidad que tenemos en nuestras tierras mediterráneas.
No pude más que reflexionar sobre el tema y sobre la idea tan extendida de declarar como Patrimonio de la Humanidad estos paisajes, que a quienes nos gusta la arquitectura y el paisaje rural nos encantan.
Respecto a esta cultura de la piedra en seco existen en varios lugares escuelas profesionales de estas técnicas y bibliografia de gran calidad. Hay también aun buenos "margenadors" con oficio en los pueblos de La Marina, que perfectamente pueden enseñar el oficio a gente joven. Aún es recuperable el oficio y es necesario potenciarlo.
Falta en cambio interés social por parte de la población joven de dedicarse a estos oficios en una cultura como la nuestra que, si incluye por ejemplo un 5% de jóvenes emprendedores y entusiastas de lo rural, conozco a algunos y se ganan perfectamente la vida y les sobra trabajo; existe un gran porcentaje cuya la máxima aspiración es tener un titulo que les permita acceder a un empleo más o menos mileurista y estar sentado tras un ordenador. Hay pues un problema cultural desde la escuela y la familia.
Hay a su vez otra cuestión que siempre me ha intrigado en estos casos de paisajes antrópicos abandonados. Declarar un paisaje construido y obsoleto, que ocupa extensiones inmensas, como bien de la humanidad, lo entiendo como un mero brindis al sol, una mera opción estética, solo capaz de ser conservada si a ello se atienden una cantidad de recursos humanos y monetarios imposibles de asumir por ninguna sociedad, por muy sobrada que fuera. Y no es el caso.
Más lógico desde mi punto de vista es protegerlos, trasmitir sus técnicas, obligar a que cualquier intervención sobre esos territorios implique restaurar márgenes, bien si se necesita abancalar, crear nuevos caminos, etc.

lunes, 5 de noviembre de 2018

En memoria del Riurau de Gorgues o Maragatos en Beniardá. por Miguel del Rey




Ante las ruinas de tan singular riurau, no puedo menos que mostrar mi admiración por este bello edificio. Admiración que plasmé en su momento en una escena de mi novela “Bartolomé. Entre la Ilustración y la Revolución” Valencia, 2014, donde la masía es el centro de atención.

“…..Le ha gustado acercarse estos días a Beniardá….. Reanuda la actividad con sus primos y una mañana que marcha con ellos hasta la Masía de Gorgues en Beniardá – un Mas situado en la ladera de la Solana, al otro lado del cauce del río Guadalest– les encuentra chistosos y bromistas con él, más de lo habitual. Van a recoger unos caballos que la familia ha comprado a buen precio. Bajan por intrincados barrancos hasta el cauce del Guadalest, Las vistas de las sierras son espectaculares desde lo profundo... en l’Abdet almuerzan, bordean más tarde el cauce y suben la ladera sur de la montaña, planeando a lo largo de los estrechos bancales de vid que construyen el paisaje; las vides muestran el esplendor de la futura cosecha del moscatel.

martes, 23 de octubre de 2018

Capilla de San Justo y del Corazón de Jesús, en la Olla de Altea, por Miguel del Rey - Arquitecturas predidas

y
CAPILLA DE SAN JUSTO Y DEL CORAZÓN DE JESÚS
EL CONVENTO CARMELITA         Inicios del S. XX      La Olla            
Publicado en el libro “Paseando por las alteas”, Miguel del Rey, Valencia 2016, pag 386

(cast) La familia Gadea poseía los terrenos lindantes entorno al Barranc de Aigües, a derecha e izquierda. Si bien Don Vicente Gadea, construye su finca en la parte norte del barranco, al sur, doña Pepita Gadea levanta en los inicios del siglo XX una capilla dedicada a San Justo; una capilla amplia, de una nave, dentro de un sencillo estilo neogótico, una nave de seis cuerpos con cinco arcos, de altura respetable, ábside sencillo y fachada de piñón rematada por una pequeña espadaña, con un óculo de grandes dimensiones y una puerta de arcos apuntados y algunas arquivoltas. El volumen de la misma era en principio importante cuando esta dominaba la finca donde se insertaba, regentada esta por los padres franciscanos, tal como nos indican Luis Fuster y Pedro Juan Orozco (1), en su bien documentado artículo sobre esta la capilla, de manera que los padres franciscanos volvieron a Altea tras un paréntesis de 80 años, y retomaron sus fines religiosos, docentes y caritativos.


Vista de l’Olla. Capilla de San Justo, más tarde del Corazón de Jesús. Foto de la AVL’OCN. Gentileza de A. Alepuz y J. Diaz-Caneja.

Doña Pepita Iranzo Gadea, hija de la promotora de la capilla, construyó el convento en su primera configuración, en este caso al cuidado y atención de las Hermanas Carmelitas Descalzas, a quienes les hizo donación. Obra que se terminó en 1956, siendo el centro religioso y de alguna manera social de la Olla y Cap Negret, sede de la fiesta de Sant Llorens a partir de los años 1980, hasta la ubicación en la nueva sede del entorno de Villa Gadea. La Capilla fue dedicada a la advocación del Corazón de Jesús, siendo la fecha de fundacional del convento el 12 de Octubre de 1956, albergando una comunidad formada por la Madre Superiora y las seis primeras hermanas, con una iglesia dependiente de la parroquia de Altea la Vella. En los años 2002 y 2003, se derribo la antigua capilla, sustituida por un nuevo templo, perdiéndose aquella referencia fundacional.

Margarita Hessler. Vista de la Olla, Detalle donde se puede ver el perfíl de la capilla.. Col Particular, Valencia, sobre 1970

El convento mantiene una actividad religiosa propia de su condición, acogiendo eventos vinculados a sus conmemoraciones y fiestas, como las del IV centenario de la muerta de San Juan de la Cruz, o manifestaciones estrictamente religiosas. La vinculación con la población de Altea es la propia de estas monjas del Carmelo, atentas a los preceptos de Santa Teresa y dedicadas también a labores de primor, muy estimada,  por cierto, por determinados segmentos de la sociedad alteana.

(1) Alteanias. Fuster,L y Orozco, P.J. (pag 257-259)



(val(La família Gadea posseïa els terrenys confrontants entorn al Barranc d’Aigües, a dreta i esquerra. Si bé el senyor Vicente Gadea, construeix la seua finca a la part nord del barranc, al sud, Na Pepita Gadea construeix en els inicis del segle XX una capella dedicada a Sant Just; una capella àmplia, d’una nau, dins d’un senzill estil neogòtic, una nau de sis cossos amb cinc arcs, d’altura respectable, absis senzill i façana de pinyó rematada per una petita espadanya, amb un òcul de grans dimensions i una porta d’ arcs apuntats amb algunes arquivoltes. El volum de la  capella era en principi important, quan aquesta dominava la finca on s’inseria, regentada en un primer moment pels  Franciscans, tal com ens indiquen Luis Fuster i Pedro Juan Orozco (1), en un bé documentat article sobre aquesta la capella, de manera que els pares Franciscans van tornar a Altea després d’un parèntesi de 80 anys, i van reprendre els seus fins religiosos, docents i caritatius.


Processó en els anys 1960. Foto de la AVL’OCN. Gentilesa de A. Alepuz i J. Diaz-Caneja-


sábado, 20 de octubre de 2018

La Casa de Don Paco en Altea, por Miguel del Rey - Arquitecturas perdidas


La Casa de DON PACO         C/ Pla de Castell        S./XIX
Publicada en el libro “Paseando por las alteas”, Miguel del Rey, Valencia 2016, pag 366-367

cast) La conocida como Casa de Don Paco la construyó o remodeló Don Francisco Martínez Bertomeu para su uso personal en las últimas décadas del siglo XIX. Es una obra vinculada a la trayectoria de un personaje ilustre que nace en Altea en 1844 en el seno de la familia, propietaria de la Casa de las Torres de la calle Santa Bárbara. Realiza estudios de Leyes y oposita a notarias, estableciéndose como tal en 1873. Político de perfil conservador, fue alcalde de Altea en 1874 y Diputado Provincial en 1877 por el partido de Don Antonio Cánovas (R. Llorens, 1983). Instalado en Valencia, entra en el mundo político y social y es elegido concejal del consistorio valenciano en torno a los años 1890 siendo primer teniente de alcalde y supliendo al alcalde en varias ocasiones en el bienio 1897-1899, hasta que cesó por voluntad propia. Estuvo en posesión de la Gran Cruz de Isabel la Católica. Hay que señalar que durante su estancia en el consistorio de Valencia, se funde la estatua ecuestre de Jaime I del escultor catalán Vallmitjana, escultura de la que precisamente este año se conmemora el 125 aniversario y que está situada en el jardín del Parterre. Falleció en Valencia en 1930, donde fue enterrado con grandes honores

Vista lateral de la Casa de Don Paco. Foto de 1986 de MdR

La Casa de Don Paco se ubicaba en el Pla de Castell y fue derruida casa y ermita, por la Universidad Miguel Hernández en una sorprendente intervención impropia de una institución cultural, ya que dignamente hubiera podido albergar alguna de las partes nobles de dicha Institución, aportando mayor prestancia a la Institución que alguno los edificios allí construidos. Ocupaba el lugar al norte del aparcamiento público existente en la actualidad entre las calles Alcoi y Benidorm.

Dibujo a tinta de Batiste San Rok. Publicado en la Revista Altea


Sobre su arquitectura podemos decir que en origen se trataba de una importante casa rural de dos crujías dispuesta perpendicularmente a un desnivel, edificio sobre el que, en determinado momento, posiblemente hacia los años 1870-80, se realizó una importante intervención de saneamiento de fachadas y remodelación de su imagen, valorando particularmente su fachada y sus estancias nobles, quizás para atender las necesidades sociales de su propietario. Intervención que completó con la construcción de una ermita adosada y dedicada a la Inmaculada; un edificio de buena factura con muros revestidos de losas de piedra y trazas neogotizantes en su puerta y con frontón rematado con espadaña. El conjunto, en su vista frontal, tenía una gran prestancia, enfatizada quizás por un patio previo que magnificaba el conjunto. La fachada mostraba una fuerte preocupación compositiva, agrupando y remodelando los huecos originales, dotándolos de buenos acabados de rejería y carpintería. Esta remodelación sobrepasaba el lienzo de la fachada original, alargándose hasta ocultar el resto de los volúmenes de la antigua casa rural, la cual, en la parte posterior conservaba sus formas y acabados, incluyendo un amplio programa de estancias de almacenamiento y espacios para aperos.



Don Francisco Martínez Bertomeu, foto publicada en Alteanias, pag. 267. 
L. Fuster, P-J Orozco.

(Val)* La casa coneguda com a Casa de Don Paco la va construir o remodelar En Francisco Martínez Bertomeu per al seu ús personal en les últimes dècades del segle XIX. És una obra vinculada a la trajectòria d’un personatge il·lustre que naix en Altea en 1844 en el

domingo, 7 de octubre de 2018

Jardín de las Hespérides-Relato de un aniversario

Día 7 de octubre de 2018, el jardín cumple los 18 años, es mayor de edad. 


El Colegio de Arquitectos que lo premió en la Bienal de Paisaje del año 2000, ha tenido a bien revisitarlo y festejar la fecha con una visita y un taller infantil. Ha sido una bonita fiesta, a la que sus autores deben agradecer al Colegio, a los organizadores de la "semana de arquitectura" cerrar los actos en Valencia. Resaltando sus atenciones con los visitantes, el ágape, la música. Igual que a Afrodita, la diosa protectora de jardines que guarda la entrada, reconocer la espléndida mañana de tibio sol que nos ha brindado, la alegría del día.





Un honor para nosotros, que hemos que agradecer a la Fundación de Jardines Singulares del Ayuntamiento de Valencia sus atenciones, el estado del jardín para la fiesta y su estado general, el agua abierta y circulando, las puertas abiertas en todos sus lados, el suelo recebado, los recortes de masas vegetales cuidadas y el cariño hacia el jardín que vemos en las personas que lo atienden



miércoles, 3 de octubre de 2018

Sobre el Jardín de las Hespérides, por María Teresa Santamaría




Se trata de establecer un jardín en Valencia, en un espacio de poco más de cuatro mil metros cuadrados, marcado fuertemente por la vecindad de un Jardín Botánico de 2oo años de antigüedad, y la silueta de la ciudad histórica. Dada su modesta dimensión y su ubicación singular, el proyecto se ha tratado con la minuciosidad de un cuadro en miniatura, en donde se hace un esfuerzo de concentración para, con movimientos precisos y sin perder detalle, poder mostrar, de manera contenida y exacta, aspectos olvidados de la historia y la cultura jardinera valenciana. Esta cultura, tan brillante durante los S.XV y XVI y tan desconocida actualmente, estuvo presidida por el cultivo ornamental de los cítricos, y se ha tratado de transmitirla reincorporándola a nuestra tradición botánica y estética con un lenguaje constructivo vigente, transformada en sensaciones que lleguen al visitante, destinatario último de la obra, para que pase a formar parte de su patrimonio ciudadano.


El proyecto es simplemente la respuesta a las preguntas que nos ha ido sugiriendo, tanto el enclave concreto del espacio como la intención de aportar nuevos lenguajes al contexto de la jardinería urbana actual. Abrumados por la mayoritaria opción actual en las ciudades de las llamadas “zonas verdes”, entendidas y ofrecidas al ciudadano como material de consumo, nuestro propósito se dirigió hacia la realización de un jardín, es decir, un lugar que nos ofreciera otro camino más amable de relación con la naturaleza, en el que el objetivo se orientara más a la contemplación y al simple hecho de estar en el jardín, sabiendo que formamos parte de él desde el momento en que atravesamos los muros y nos encontramos en un lugar distinto


Se podría decir que este jardín es un interlocutor, tanto del paisaje urbano circundante como del visitante que acude a él. Hay una reciprocidad buscada, un diálogo del jardín con su entorno; aún desde fuera de las tapias, participa de este paisaje urbano: sus árboles se funden con la arboleda del Botánico, enmarcan las cúpulas del fondo y lejos de ocultarlas ni excluirlas, las atrae para que formen parte de él. Al mismo tiempo, este paisaje urbano ya existente participa ahora del nuevo jardín, del reflejo de los árboles contiguos en el agua, de la silueta de sus palmeras que se unen a otras en la lejanía, del aroma de la mezcla de cítricos en el aire, de la geometría ordenadora .

El jardín tiene diferentes lecturas, ninguna dominante, todas posibles. Lo vegetal y lo mineral como complementarios, elementos abstractos que buscan por sí mismos las sensaciones, colores, sonidos, formas, texturas, aromas que acompañan al mito, ese mito que Thomas Mann denominó: “Ropaje solemne del misterio que hace presente el pasado y el futuro”.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Els porxos i porticats de treball vinculats a l'agrari en època foral, per Miguel del Rey

Parcial del Article "LLotges, pòrxens i sequers", publicat a la Revista: Ruiraus Vius nº 7, 2018


Façana del Molí dels Frares en València, amb els porxos cegats de rajola. Cròquis A. Gallud

En molins, masies i alqueries, trobem aquests espais porticats des d'èpoques baix medievals, els podem observar construint edificis de dos cossos amb basament porticat en el Molí dels Frares en l'antic Camí de Campanar a València, on els arcs ogivals de diferent dimensió ocupen la façana principal i donaven en el seu moment accés a un espai de treball i intercanvi propi d'aquest important molí que es manté actiu al llarg dels segles XVI i XVII. En aquest cas els carreus dels edificis públics s'ha substituït per maçoneria, conservant dovelles calcàries tan sol en els seus arcs, els quals no solament es disposen en façana, també construeixen les línies internes de càrrega, creant en el seu moment una sala de treball oberta i diàfana que amb el temps va anar tancant-se.



Façanes, perspectiva i imatge dels porxos de l'Alquería dels Moros en València. 
Planols i Fotos de MdR
També d'època medieval trobem un preciós porticat gòtic en una de les escasses alqueries representatives que ens queden de l'antic concepte del terme "alqueria" entès com a nucli de població al voltant d’una casa senyorial: l’Alqueria dels Moros, en l'antic Camí de Burjassot en Benicalap, València. Una alqueria que ens mostra com van ser les cases senyorials de primera generació immediatament posteriors al Repartiment, que van utilitzar esquemes de planta basilical dintre d’un conjunt de casa de colons i espais d'elaboració agrària. Concepte tan diferent al que en època moderna entenem per alqueria: "casa aïllada en l'horta". Doncs en aquesta Alqueria dels Moros un porticat que encara hui podem veure formava part en el seu moment dels espais de treball de l’alqueria. (Mentre es publicava aquest article vam tenir la desgràcia de perdre part d'aquest porticat històric per una ruïna anuciada, producte de la desídia de l'administració en atendre a l'expropiació i restauració del conjunt.



martes, 18 de septiembre de 2018

De un tiempo y un lugar. Prologo a un libro de Javier Bonilla




En recuerdo al amigo que nos ha dejado, D. Javier Bonilla Musoles, publico el prólogo que tuve el honor de escribir para su espléndido libro.

De un tiempo y un lugar

Una de las características que distinguen a la arquitectura vernacular es la capacidad de asumir y hacer propia toda la carga cultural que le han brindado las distintas sociedades que en el tiempo se han ido sucediendo. Absorbe los flujos culturales, los filtra y reinterpreta, pero siempre conserva ciertas condiciones que la siguen identificando, condiciones aprendidas por la tradición, por la experiencia que da el tiempo y que ha ido haciendo cada vez mejores a estas arquitecturas; invariantes formales o técnicas que inciden sobre la forma de la casa y permiten reconocerla como de un tiempo y de un lugar.

De esa relación fecunda entre lugar físico y lugar cultural nacen formas que cobijan una manera de vivir. Se desarrollan técnicas que permiten construir y conformar espacios para habitar o para trabajar. Con ellas se estructura el propio territorio haciendo uno el espacio existencial y el ámbito de vivir, generando con ello un paisaje, el paisaje que heredamos hacia mediados del siglo XX y que en su último tercio murió y del cual estudios y libros como éste nos proporcionan datos y claves para que permanezca en la memoria y con ellos podamos comprender un tiempo y un lugar.

sábado, 1 de septiembre de 2018

Un Bastón de Mando dieciochesco alteano? Por Miguel del Rey

Hace unos 15 años recogí un bastón sucio, en mal estado, que había estado dando vueltas por el ropero de de una especie de andrón que había en una antigua masía de mis abuelos. La alcoba lo formaban además del ropero dos estancias, en algún momento separadas por cortinas, donde se encontraban camas de diversas dimensiones donde dormíamos los niños y los hombres solteros de la familia, aunque fuéramos de muy diversas edades.

En el ropero había de todo, en particular paraguas antiguos, bastones de paseo, ropa de vestir ya de poco uso y unas mantas agobiantes por el peso que nadie usaba por miedo a morir sepultado. Entre los bastones se distinguía uno por no tener mango de apoyo; bastón que utilizábamos para juegos y otros menesteres.

Tras el asalto y robo en la masía en una funesta fecha, quedo tirado por el suelo el dichoso bastón, ajado, medio roto de varear colchones y con algo de carcoma, por supuesto sin el pomo de apoyo. La primera impresión de los que fuimos a ver qué había pasado por allí fue abandonar trastos inservibles como este. Aun recuerdo que tras abandonarlo volví a subir a la estancia y junto con unos paquetes de libros y escrituras antiguos, esparcidos por el suelo, lo metí en el maletero del coche.




Tras años de abandono lo rescate, solicite a una persona de las que me acompañaban ese día, atenta con la manufactura de madera y muy querida por mi, que me hiciera un mango adecuado a algo que también había sido de su familia. En su escrupuloso trabajo descubrió que en el interior del bastón se ocultaba un sofisticado estilete, lo que nos sorprendió. Como pudo me labró a mano un pomo de roble, potente, bien pulido, ergonómico con mi mano, que no ajustaba demasiado bien con la boca del estilete.  La carcoma y la fractura seguían haciendo inservible el bastón. 




martes, 21 de agosto de 2018

El Caballero escocés D. David Hume y el paseante.Por Miguel del Rey


El paseante tras un exhausto paseo a casi treinta grados se refugia en su biblioteca. Su vista se centra en un pequeño libro, un libro que consiguió rescatar de la expoliación de la biblioteca familiar hace unos veinte años robada de una masía de La Marina. El libro es antiguo, está reencuadernado, su interior fue recuperable, pero estaba en muy mal estado, cerca de unos charcos, mojado, en el patio de la masía, posiblemente por caérseles a los ladrones en la nocturnidad del robo. El titulo es sugerente: “Discursos políticos del señor David Hume, caballero escocés”.

Lo había visto al mandar restaurarlo, lo tuvo en sus manos, pero nunca se paró a hojearlo. Hoy le atrae y se sienta en una butaca algo invernal, de estas con mantas encima para ocultar una tapicería ya ajada por el tiempo…, pero la butaca es tan cómoda. Acerca un ventilador y lee fragmentos.

Recuerda que compró un regalo a su amigo Enric en fecha reciente en su última estancia en Barcelona y aún no se lo ha entregado; un libro sobre Adam Smith y sus relaciones con David Hume; un tema al que el paseantes es ajeno pues le superan estos señores, no como a mi amigo que aún se emociona con el señor Smith. Abro el libro, lo ojeo, es de un profesor danés D. C. Ramussen (El infiel y el profesor, BCN, 2018). Se trata en él precisamente de las obras del señor Hume y encuentro el libro en cuestión: “Discursos políticos”, Edimburgo 1752.

jueves, 19 de julio de 2018

La Capilla del Sagrario de la iglesia de Altea, por Miguel del Rey




A mediados del siglo XIX y debido al estado de ruina que presentaba el antiguo templo se propone la construcción de una nueva capilla ocupando en parte lo que fue el antiguo cementerio de época fundacional que en esos momentos hacía años había sido desacralizado y trasladado al extremo del arrabal del Fornet; es precisamente en la época de traslado desde esa ubicación al nuevo cementerio de Les Rotes, el actual, cuando se construye una capilla exenta para, dado el estado de ruina de la iglesia, dar servicio al culto a la parte alta del pueblo.


La Capilla del Cristo, inaugurada en 1854, se configuró de esta manera como edificio exento situado al suroeste de la antigua iglesia. Compuesta a partir de una geometría academicista de doble simetría, con puerta desde la Plaza de la Iglesia.

Se define como un gran espacio central con planta de cruz y cuatro capillas, cubierta con cúpula de sección elíptica y fuerte peralte que permite visualizarla como semiesférica desde puntos de vista próximos; cúpula revestida con teja curva vidriada en azul y blanco sobre la que se levanta una linterna estilizada. La arquitectura clasicista de su interior, de elegante factura y buenas proporciones, contrasta con la desnudez de sus volúmenes externos: fábricas de mampostería construida para no ser vista, de una sencillez franciscana que incluye una única puerta original adintelada de sillería sobre la que podemos ver un arco de descarga acabado para no ser visto.

miércoles, 18 de julio de 2018

Altea, portularios y batimetrías, por Miguel del Rey

* Texto publicado en el libro " Paseando por las alteas" M. del Rey Valencia, 2016 


Altea y la mar son términos casi sinónimos: su amplia bahía, su naturaleza, el profundo mar que llega hasta sus costas, el azul que lo invade todo, han desarrollado una particular relación que se refleja en parte de nuestra cultura, en la planimetría marítima que en ocasiones se olvida.

La Altea de la edad moderna fue pensada como defensa y refugio de invasiones, pero también salida de un amplio valle, lugar de encuentro y transacciones económicas, condición muy importante durante la época señorial, entre su creación en 1617 y la revolución liberal de 1833. Fue precisamente ésta la época dorada de Altea, de su economía y de su sociedad, que siguió dando frutos, como es propio, hasta unos cincuenta años más tarde, debido a las plusvalías conseguidas, pero que languideció en los inicios del siglo XX hasta convertirse en una imagen desvaída de lo que fue. De ahí la importancia que este territorio marítimo ha tenido en la cartografía especializada, en los portularios de los países con intereses en la zona: España, Inglaterra, Francia, los Estados Italianos, todos ellos sitúan a Altea en sus cartas marítimas y allí aparece en sus distintas lenguas.  


“Altier Bay”, carta marítima del Portulario inglés de John Gaudy. Londres, 1705. English Pilot, part 3-1771. Roger S. Baskes Collection at the Newberry Library



Entre los más atractivos planos que encontramos, tanto por su cronología, como por mostrar una imagen perspéctica de la villa de Altea, es la carta marítima del portulario inglés de John Gaudel, el llamado plano “Altier Bay”, fechado en Londres en 1705 y publicado en el libro English Pilot, parte 3, de 1771. En él podemos apreciar los elementos destacados de este territorio marítimo alteano junto a la ensenada de Calp. La torre Bombarda, el perfil de la villa de Altea, con su castillo dominando el caserío, el lugar de aguada junto al molino de la Torre, las torres de La Galera y del Mascarat, además de la villa de Calp.
“Plano de la Rada y Surgidero de Altea” de la Dirección de Hidrografía, fechado en Madrid en 1813 Pertenece al Portulario de la Península de España Cuaderno 2, costas de Valencia y Murcia nº 24. 

Dos portularios más desarrollados y fechados en 1782 dan cumplida información de la bahía de Altea en este siglo; son los mapas con batimetría de las ensenadas de Altea y las de Altea y Calp conjuntamente. El más interesante es el denominado “Plano del Fondeadero de Altea”, levantado por orden de S.M. en plena Ilustración. En él se nos indican de los accidentes propios de la costa, y se destacan como elementos principales: el castillo y la villa, el convento, el río Algar y la torre Bombarda, además de indicar la profundidad del fondo marino y aconsejar la manera de fondear los navíos. Su leyenda da una descripción muy interesante del castillo de Altea en el momento que era gobernador del mismo Bartolomé Calzas.



“Mouillages d’Altea et de Calpe”. D’apres les plans espagnols levés en 1876. Paris 1886. Col. Corbmarie, publicado en “Altea, Cronica y Guía”., pag 22


 “Carta Esférica de la costa de España, desde Cabo de Gata, hasta Cabo de Oropesa”. Tofiño, Vicente. Madrid: Dirección de Hidrografía, 1786. Detalle de la bahía de Altea. Fundación Gimenez Lorente. Valencia

Hay que señalar la definición de la costa de Altea en la “Carta Esférica de la Costa de España”, desde el cabo de Gata hasta el cabo de Oropesa, en el plano de Vicente Tofiño, fechado en Madrid 1786. Una carta de grandes dimensiones donde la visión de conjunto domina sobre los detalles locales. De 1766 son los dibujos de la lucha entre un buque español y un navio corsario frente a la ensenada de Benidorm, existentes en el museo de Premià de Mar, donde podemos ver las formas de los bajeles en esa época, en una visión de la costa desde el mar.

El siglo XIX nos ofrece muy buenos mapas de la costa alteana; podemos distinguir en primer lugar el “Plano de la Rada y Surgidero de Altea” de la Dirección de Hidrografía, fechado en Madrid en 1813. Es un plano muy bien trazado, donde destacan el grafísmo de las playas y la voluntad de dibujar el caserío de la villa de Altea en planta, así como el río Algar, al cual se le da un valor particular. Las torres Bombarda y el castillo de Cap Negret se marcan claramente en el plano. La batimetría es muy completa con líneas bien trazadas .

Trece años más tarde la Marina francesa incluye un plano denominado “Mouillage d’Altea” copia literal de este plano de 1813, que se incluye en el Boletín de la Sociedad Geográfica francesa.
A final de siglo encontramos un “Plano de la Ensenada de Altea” fechado en 1878 (con datos de 1876) del Instituto Hidrográfico de la Marina, plano con la costa y sus accidentes geográficos inmediatos bien grafiados, junto a una buena batimetría de la ensenada. 

“Plano de la Ensenada de Altea”. 288A. Cartas Náuticas del Instituto Hidrográfico de la Marina. Rafael Prado de Figueroa. Madrid, 1878

Una copia muy bien elaborada se publica en Francia unos años más tarde por el “Service Hydrographique de la Marine”, con el nombre de “Mouillages d’Altea et de Calpe”, -d’après les plans espagnols levés en 1876- Paris, 1886, con la referencia “Mer Méditerranée: côte est d’Espagne: 4136/ E. Gérin fils; ecrit par Er. Dumas Vorzet. En él se indica la procedencia española con un dato complementario, la fecha de las tomas -1876- y una serie de referencias de coordenadas. Se diferencia del original español por incorporar en el mismo plano las ensenadas de Altea y Calp, ignorando siempre la emergencia de Toix.






Portulario de l. Stanislas de la Rochette. Detalle del plano “Mapa naútico de España, Portugal, Francia y África” Londres 1780 http://www.bibliotecavirtualdeandalucia.es/catalogo/consulta.

Un último documento marítimo que presentamos es un plano general de la bahía de Altea, lo encontramos en la documentación del proyecto para solicitar la cesión de unos terrenos en la Playa de la Olla, y la construcción de dos pantalanes y unos tinglados para almacenar y embarcar piedra de pórfido de las canteras de la localidad, un negocio que en los años 30 del siglo XX tuvo cierta importancia, tanto para adoquinar calles y carreteras en las obras públicas de la época de Primo de Rivera, como para la urbanización del Ensanche sur de la Gran Vía Marqués del Turia en Valencia. Las canteras eran las de Cap Negret, que explotó una veta muy rentable justo bajo  la ubicación de la torre de renacentista, como la cantera de Calces en la foia d’Altea la Vella. Se trata de un plano descriptivo, muy detallado y de buena calidad que grafía toda la costa de la bahía entre Toix y La Punta del Albir, indicando los acantilados, playas, accidentes hidrográficos, etc..



Plano de la Bahía de Altea” 1931, incluido en el “Proyecto para construir de forma permanente unas instalaciones para el comercio de la piedra basáltica en la Playa de la Olla”. Colección Particular.