martes, 30 de junio de 2020

El perfil del Poblet d'Altea la Vella, por Miguel del Rey



                                            Primera imagen de Altea la Vella. S. XVIII. 

A las faldas de la Sierra de Bèrnia la topografía se define por una serie de colinas, hoy boscosas, surcadas por barrancos y ajustados valles con alguna planicie agraria; sobre una de las colinas encontramos el Poblet, también llamado Les Cases de Altea la Vella, hoy Altea la Vella, la pequeña agrupación de casas cuyo origen con algún que otro letargo se remonta a los inicios del poblamiento alteano, allá por el siglo IV antes de Cristo.
                                           
                                                                 Perfil del Castellet

Si hay algo que identifica a este pequeño caserío es su perfil característico, además del carácter de sus gentes, hospitalarias y abiertas a esa nueva colonización que desde hace unos decenios ha transformado paisaje y paisanaje. Desde la distancia, sobresale su blanca mancha sobre las colinas verdes que lo rodean. Levantado sobre un promontorio de doble cima, la parte más alta, el Castellet, es el núcleo original de Altea la Vella; el lugar donde se situó el asentamiento ibérico y el islámico.
                                          Perfil de Altea la Vella a mediados del siglo XX

La cima más baja de aquella doble colina incluye el icono principal, el que proporciona el perfil de la iglesia de Santa Anna, con cúpula semiesférica y su ajustado campanario rematado por otra pequeña cúpula. Este perfil, creado en 1886, se ha conservado en el tiempo. Fue en ese momento cuando se construyó la Iglesia que sustituyó a la antigua ermita que mantenía la forma dieciochesca que nos  muestra la iconografía de la época.  Quizás uno de los principales retos del Poblet, junto a conservar su identidad social, sea el seguir haciendo visible su elemento icónico por naturaleza, este perfil que lo identifica. La colmatación urbana, las sobreelevaciones domésticas, están agobiando y ocultando poco a poco aquello que lo identificó entre los años 1886 y 1980, su punto álgido. Un Poblet y un perfil que para muchos alteanos es una huella imborrable en el imaginario colectivo.

                                                 Perfil de Altea la Vella sobre 1975.

Publicado en el libro "Paseando por las alteas", Valencia 2016, M. del Rey

lunes, 29 de junio de 2020

Almàssera del Polopí en Altea, por Miguel del Rey




(val) Contenidor espacial amb una arquitectura industrial relativament primitiva de pilars portants i murs de tancament amb estructura d'encavallades d'acer en coberta. Façana inacabada en l'arrebossat dels seus elements.
Elements d'Interès: Instal·lacions industrials per a l'elaboració de l'oli en molt bon estat: premses de diversa capacitat, molí d'oli amb dues pedres de moldre, amb un eix giratori mogut per electricitat i vinculat per corretges transmissores a cadascun dels elements. Hi ha un bon joc de orses de fang de molt divers origen i valor.


(cast) Contenedor espacial con una arquitectura industrial relativamente primitiva de machones portantes y muros de cerramiento con estructura de cerchas de acero en cubierta. Fachada inacabada en el revoco de sus elementos.
Elementos de Interés: Instalaciones industriales para la elaboración del aceite en muy buen estado: prensas de diversa capacidad, molino aceitero con dos piedras de moler, con un eje giratorio movido por electricidad y vinculado por correas transmisoras a cada uno de los elementos. Existe un buen juego de orzas de barro de muy diverso origen y valor.

La Arquitectura de la Almazara.-
La almazara fue construida entorno a los años 1920, adosada a los edificios de vivienda colindantes, habiéndose mantenido hasta la fecha en las mismas condiciones de origen en lo relativo a su arquitectura, mientras que en el interior nos muestra un catálogo de las diversas tecnologías industriales que en el tiempo ha tenido esta industria de transformación de la aceituna.
Arquitectónicamente se trata de una estructura de nave porticada cubierta por cerchas de acero de sección ajustada y elegante soportada por pilares de ladrillo de dos palmos. El cerramiento es primario construido por bloque de de hormigón primario compuesto de hormigón y áridos rodados, de construcción muy rústica: fabrica construida sin revoco ni aislamiento o impermeabilización alguna, sin revoco interior o exterior, particularidad que proporciona a la fábrica una dureza particular, acrecentada por la existencia de mechinales propios de un posible andamiaje para terminar en su día una obra inacabada.
La cubierta a dos aguas que proporcionan las cerchas configura una fachada con los muros hastiales, una fachada que se estabiliza su esbeltez con pilares que potencian la imagen de una edificio basilical. La puerta centrada, las ventanas superiores, los pilares y machones acabados en pirámide, enfatizan la forma y proporcionan un aspecto rotundo.

El espacio Interior.-
Es una sala única, diáfana, con una pequeña entreplanta lateral, que en su interior conserva un verdadero universo de instalaciones industriales relativas a la cultura del aceite y su elaboración, con cantidad de elementos muebles y maquinaria de interés arqueológico Instalación con tracción eléctrica desde aproximadamente 1950, previo a ello la tracción era animal.

El espacio exterior.-
Lo forman unos espacios libres paralelos al antiguo camino de Alicante y situados frente a la fachada del edificio, donde hay restos de lo que fueron los antiguos depósitos de oliva de los usuarios de la instalación. Existe arbolado adulto.
Los edificios posteriores no presentan especial interés.

miércoles, 24 de junio de 2020

San Juan Bautista. Panel cerámico alteano, por Miguel del Rey



El panel de San Juan Bautista está formado por 12 piezas y dispuesto en rectángulo verticalmente. Se puede datar a mediados del siglo XIX. Ubicación: Altea

Su estado de conservación es buena y la calidad de los azulejos excelente, siendo de destacar más que el dibujo, el cromatismo y el valor pictórico del motivo. Nos muestra una escena entonada en azules y ocres de San Juan Bautista en el desierto y al fondo el agua del río Jordán y una cordillera tras él. Presenta al santo con la iconografía típica que rodea al primo de Cristo acompañado por el Cordero de Dios. Texturas y vestimenta están muy bien trabajadas y en este caso el tratamiento de la piel de cordero de la vestimenta es parte importante del tema. El paisaje toma un gran protagonismo, con un fondo muy bien trabajado en que hay que distinguir la disposición cromática y la intensidad descriptiva. En la parte baja una vitola con fondo blanco lleva la inscripción: “SN. JUAN BAUTISTA”.
Publicado en el libro "Paseando por la alteas". M del Rey. Valencia 2016

martes, 23 de junio de 2020

Riurau y Casa Martínez en Altea, por Miguel del Rey


Riurau y Casa Martínez, en la Pila. Altea  (cast)                          s. XIX
Camí del Sol del Barranc- La Pila
Personaje vinculadodon Miguel Martínez Lloret
Texto publicado en "Paseando por las alteas"


La casa Martínez en la Pila forma parte de un conjunto de edificios rurales que se encuentran al norte del Camí del Sol del Barranc. El edificio, hoy muy desfigurado, fue uno de los más interesantes de la arquitectura rural alteana, tanto por su propia estructura de granja agraria amplia y compleja, como por incluir una serie de elementos canónicos propios de la casa rural alteana de la segunda mitad del siglo XIX; en particular hay que destacar un espléndido riurau, hoy poco valorado, construido en mampostería vista de piedra de Les Quintanes, adosado a la casa original, por lo que se puede entender que la casa es anterior a la exploración agraria de una masía centrada en el cultivo de la uva pasa. La planta baja y el riurau están en buen estado y en su arquitectura podemos imaginar una muestra de la calidad de su antiguo esplendor. El espacio interno del riurau, a pesar de su desfigurada fachada, se conserva con el encanto de un lugar de vida doméstica con su estructura original.


El sistema de arcos rebajados que encontramos en este Riurau dels Martínez, sus proporciones y su forma es característico de estos secaderos de uva pasa de la parte sur de la Marina, los encontramos muy similares en Benissa y Calp. En este caso hay que señalar el interés de las fábricas de mampostería de piedra negra y el trazado de sus arcos rebajados. Además de la condición de ser un riurau inserto en un volumen de dos alturas, con una cambra -una planta superior- de uso económico para almacenamiento de cosechas, apoyando siempre este uso agrario y muy variado de los secaderos, pues desde siempre estos riuraus han sido secaderos, no solo de uva pasa, también lo han sido y en gran medida de almendra, de higos y otros productos del lugar.

Personajes vinculados:
Fue la vivienda habitual de Miguel Martínez Lloret y su esposa Clara Martínez Benimeli, una familia de la burguesía agraria alteana. Miguel Martínez dirigió durante 1936 la revista Altea y fue padre de personajes populares como Magdalena, Miguel (de Trampa), Pedro y María Martínez.


RIURAU I CASA MARTÍNEZ,  La PILA s. XIX   (Val.)
La casa Martínez a la Pila forma part d'un conjunt d'edificis rurals que es troben al nord del Camí del Sol del Barranc. L'edifici, hui molt desfigurat, va ser un dels més interessants de l'arquitectura rural alteana, tant per la pròpia estructura de granja agrària àmplia i complexa, com per incloure una sèrie d'elements canònics propis de la casa rural alteana de la segona meitat del segle XIX; en particular cal destacar un esplèndid riurau, hui poc valorat, construït en maçoneria vista de pedra de Les Quintanes, adossat a la casa original, de manera que es pot entendre que la casa, i el mas, és anterior a l'exploració agraria centrada en la pansa. La planta baixa i el riurau estan en bon estat i en la seua arquitectura podem imaginar una mostra de la qualitat del seu antic esplendor. L'espai intern del riurau, malgrat la desfigurada façana, es conserva amb l'encant d'un lloc de vida domèstica amb la seua estructura original.

El sistema d'arcs rebaixats que trobem en aquest Riurau dels Martinez, les proporcions i la forma son característics d'aquests assecadors de raïm passa de la part sud de la Marina, els trobem molt similars a Benissa i Calp. En aquest cas cal assenyalar l'interès de les fàbriques de maçoneria de pedra negra i el traçat dels seus arcs rebaixats. A més de la condició de ser un riurau inserit en un volum de dues altures, amb una cambra -una planta superior- d'ús econòmic per a emmagatzematge de collites, recolzant sempre aquest ús agrari i molt variat dels assecadors, doncs des de sempre aquests riuraus s'han estat assecadors, no només de raïm passa, també ho han estat i en gran mesura d'ametlla, de figues i altres productes del lloc.

Personatges vinculats:
Va ser la vivenda habitual de Miguel Martínez Lloret i la seva esposa Clara Martínez Benimeli, una familia de la burgesia agrària alteana. Miguel Martínez va dirigir durant 1936 la revista Altea i va ser pare de personatges populars com Magdalena, Miguel (de Trampa), Pedro i Maria Martínez.



miércoles, 10 de junio de 2020

LA CASA DE LA SENYORIA Ingeniería militar en la Altea del siglo XVI y XVII, por Miguel del Rey


LA CASA DE LA SENYORIA  Ingeniería militar en la Altea del siglo XVI y XVII*
*Publicado en el libro “Paseando por las alteas”, M del Rey, pg 348-349. Librería Mascarat/Altea

De la antigua Casa de la Senyoria nos queda el solar configurado como glorieta sin referencias a su esplendoroso pasado. Alguna vetusta imagen del pueblo desde la playa, o desde las huertas del Palasiet, nos dan noticia de su potente volumen, en particular la fotografía de autor desconocido fechada en 1908 -podemos verla en la pagina siguiente- que nos permite conocer el edificio poco tiempo antes de su derribo, donde se distingue parte del peto de su terraza, cubierta ya con tejado en ese momento. Era un contundente baluarte a la manera de torreón de esquina que flanqueaba el extremo noreste de la fortaleza que, como indica la planta de F. Ricaud, equilibraba el sistema defensivo amurallado alteano, tal como hemos comentado en apartados anteriores. Un bastión, éste, que debió tener en sus orígenes cubierta aterrazada a la manera de battería a la italiana para así poder defender la parte de la costa levante y sobre todo guardar o prevenir las posibles aguadas de moriscos, piratas corsarios o ingleses, en el estuario del río Algar, entrecruzando el fuego de sus cañones con los de la torre o el Castillo de Cap Negret.


     La imagen de la Casa de la Sernyoria, solo la conocemos a partir de esta fotografia de 1908, de autor desconocido

De la Casa de la Senyoria tenemos poca documentación, no más que la planta indefinida de F. Ricaud, grafiada en 1740, y las imágenes que ofrecemos, tanto la que acompaña este texto, como la presentada en la pág. 108 (ver 2-01). Imágenes de gran interés en las que se nos muestra el fuerte carácter defensivo del edificio en el momento previo a su derribo. Su imagen y potencia no dejaba duda sobre el poder señorial frente al municipal, vista la poca potencia formal y defensiva del bastión de la Casa del Comú. Se pueden hacer una serie de observaciones con estos documentos esenciales en la historia de Altea, el plano y estas fotografías de finales del XIX e inicios del S. XX. La primera relativa a su planta la cual, quizás, no fuera lo cuadrada que nos marca el plano del ingeniero, pues de las formas en la fotografía se percibe una tendencia más romboidal en su volumen; y la segunda sobre el potente aspecto de la arquitectura del bastión, ese altísimo edificio donde la sillería, el talud del cuerpo basamental y el cordón que impostaba y remataba su volumen bajo la línea de la battería. Una arquitectura que evidenciaba no sólo el poder, sino también el fuerte carácter defensivo de la propia fortaleza, intentando que su vista desde el mar disuadiera de cualquier intento de asalto. De todo ello nos quedan las imágenes y los planos, además del vacío  de la glorieta dende se asentaba y el talud de los muros que la configuran, donde entre sus piedras queda alguno de los antiguos sillares de piedra del viejo edificio. 

                                Plano de F. Ricaud, 1740, parcial- La casa de la Senyoria se indica con la letra G

No hay descripciones exactas de su arquitectura, sólo un relato literario en la novela Bartolomé (del Rey, 2013); entresacada su descripción de las imágenes y planos existentes, la cual puede ayudarnos a entender como podría ser el espacio interno de la Senyoria: “... las losas calizas del vestíbulo, lavadas a conciencia estos días, les conducen a la entreplanta donde está la sala. En algunos peldaños y en los descansillos, velones y candelabros dan un ambiente cálido a ese caserón desvencijado, casi abandonado, que construye la esquina nordeste de la fortaleza....  siempre pensó (Bartolomé) que la sala estaba necesitada de un mejor acomodo, era como antigua, con sus muros encalados, los modestos techos de vigas y arquillos, su forma ligeramente angulada configurando la esquina nordeste del baluarte. Lo mejor de estos salones siempre fueron las ventanas, tanto la que mira hacia Bernia, como las dos que abren al mar, dominando la bahía...”(Bartolomé, pág, 191, 1ª ed.)

jueves, 4 de junio de 2020

El puente de la carretera 332 sobre el Algar, por Miguel del Rey


El puente sobre el Algar
Publicado en el libro “Paseando por las alteas”, M del Rey. Valencia 2016, pag 142

Obras de ampliación del puente en los años 60 del s XX
    Foto publicada por l'Associació de Veïns de L'Olla - Cap Negret.
(cast) Es una estructura másica de 20 arcos levantados sobre basas originalmente de sillería, con una longitud de 258 m., más dos largos embarques a ambos lados.  Construido en 1880, resolvió definitivamente el paso del río Algar, que hasta entonces se hacía vadeando, cuando era posible, el río por el Camino Real. En ocasiones por pontones y cuando el agua era abundante, sorteando el río y embarcando personas y carruajes en barcazas por la desembocadura. El puente está definido por arcos rebajados de unos 9 metros de luz que descansan sobre basas aplantilladas; arcos y basas construidos con piedra caliza, donde las dovelas de los arcos formeros y las piezas que forman el tajamar son de dura piedra caliza de color más claro, posiblemente de Campello, mientras que el resto es posiblemente piedra de las canteras locales. Para dar más anchura a la calzada, las basas fueron ampliadas quizás de manera despreocupada, conservando a ambos lados las formas aplantilladas de origen, aunque perdiendo parte de la impostación de atraque del arco. El puente ha perdido su bien trabajado pretil y los ajustados burladeros que disponía en su forma original.

                                Primer tercio S. XX- Foto colección Pedro Juan Orozco

El Pont del Riu ha sido un lugar de encuentros, de paseos, de límites. Fue durante muchos años el extremo hasta donde podían llegar las parejas en determinada época; ha sido siempre un lugar con cierto misterio, que bajo sus bóvedas y en las aguas del río alberga una vida vegetal y animal que nunca fue en exceso valorada. Quizás ha sido la vara de medir la anchura de un río, que sin los puentes o viaductos, no hubiera tenido el empaque que da la dimensión y que niegan las aguas, generalmente escasas bajo sus arcos.

El pont sobre l’Algar

(Val) És una estructura màssica de 20 arcs alçats sobre bases originalment de carreus, amb una longitud de 258 m, més dos llargs embarcaments a ambdós costats. Construït en 1880, va resoldre definitivament el pas del riu que fins aleshores es feia travessant, quan era possible, el riu pel camí Real. De vegades, per pontons i quan l’aigua era abundant, evitant el riu i embarcant persones i carruatges en barcasses per la desembocadura. Definit per arcs rebaixats d’uns 9 metres de llum que descansen sobre bases aplantillades; arcs i bases construïdes amb pedra calcària, on les dovelles dels arcs formers i les peces que formen el tallamar són de dura pedra calcària de color més clar, possiblement de Campello, mentre que la resta és possiblement pedra de les pedreres locals. Per a donar més amplària a la calçada, les vases foren ampliades potser de manera despreocupada, conservant a ambdós llocs les formes aplantillades d’origen, encara que perdent part de la impostació d’atracada de l’arc. El pont ha perdut la seua ben treballada muradella i les ajustades barreres que disposava en el seu disseny original.
                                                                 El pont en l'actualitat
El pont del riu ha sigut un lloc de retrobades, de passejos, de límits. Va ser durant molts anys l’extrem fins on podien arribar les parelles en determinada època; ha sigut sempre un lloc amb cert misteri, que baix les seues voltes i en les aigües del riu alberga una vida vegetal i animal que mai va ser en excés valorada. Tal volta ha sigut la vara de mesurar l’amplària d’un riu que, sense els ponts o viaductes, no haguera tingut la importància que li dóna la dimensió i que neguen les aigües, generalment escasses baix els seus arcs.

martes, 2 de junio de 2020

Francesc Martínez i Martínez, Cervantes y Altea, por Miguel del Rey

 Francesc Martínez i Martínez y su pasión por Miguel de Cervantes 


Sobre las antiguas murallas renacentistas alteanas, el juez y gran folclorista don Francesc Martínez i Martínez construyó a principios del siglo XX su casa, quizás levantada sobre un edificio anterior y las antiguas murallas renacentistas, que conservan sus bóvedas en los sótanos de la casa.  El edificio lo dedicó a Miguel de Cervantes, su pasión por la obra del autor le llevó a vivir en una casa “cervantina” entendida a la moda del momento: ecléctica con elementos mudéjares. En el tímpano un medallón con el retrato de un caballero engolado y la inscripción “CERVANTES” da nombre a la casa y evidencia su interés por nuestros máximo escritor. A ambos lados de la puerta se abren sendas ventanas geminadas con arquillos de medio punto sobre parteluz. En la planta primera dos balcones adintelados acaban en arcos lobulados y sobre la puerta un arabesco central enmarcado. Remata el edificio una galería de arquillos a la aragonesa y un potente alero de canes de madera

                                               

Francesc Martinez i Martinez, uno de los más ilustres hijos de Altea, escritor, gran folclorista y conocedor del derecho y las costumbres locales, compagino su profesión de juez con su actividad favorita: los estudios históricos, literarios y folclóricos. 

Su tarea se centró fundamentalmente en dos ámbitos: los estudios sobre la figura de Miguel de Cervantes y su principal obra, el Quijote; junto a una amplia e interesante serie de trabajos sobre temas relacionados con el folclore, la literatura y la historia de los valencianos. Se formó intelectualmente en Valencia donde desarrollo los estudios de Derecho para más tarde ejercer la carrera en Valencia, en Villajoyosa y más tarde como juez municipal vivió definitivamente en Altea. Fue uno de los responsables del Centro de Cultura Valenciana, durante y después de la República.

                                               

Su casa en la Calle Santa Bárbara es fiel reflejo de su pasión cervantina. Reunió en ella una de las más nutridas bibliotecas sobre Cervantes, que hoy posee la Diputación de Valencia. Si bien entre los alteanos se le conoce por su obra “Coses de la meua terra”, una obra esencial del folclorismo valenciano que dibuja nítidamente el alma alteana y de La Marina. No hay que olvidar su pasión, que junto a la obra y vida de Miguel de Cervantes fue la lengua, la valenciana, a la que dedicó años de estudio y voluntad de normalización, pero también la castellana, lengua que tanto valoraba.


lunes, 1 de junio de 2020

La Carretera Nacional 332 a su paso por Altea. Miguel del Rey



                              Altea 1915- acceso por Alicante. Colección Pedro Juan Orozco

(cast) La carretera de la costa mediterránea, la Nacional 332, fue una obra de gran trascendencia social, política y económica, marcó la geografía humana de estas tierras de la Marina y a los trazados de muchos de nuestros pueblos, entre ellos a Altea.
    
 Su existencia y su trazado permitieron el comercio por tierra, que hasta entonces era muy complicado al existir dos grandes barreras naturales, el Mascarat y el río Algar, lo cual obligaba a que las vías de comercio fueran eminentemente marítimas hasta la segunda década del siglo XIX.  Hay que señalar la fecha de 1860, cuando se construye el tramo Alicante-Altea, dejando obsoleto el antiguo Camí d'Alacant y abriendo una brecha importante en el arrabal de Sant Pere o de Pescadores que generó la calle del Mar, la primera estructura lineal de ensanche configurada como una larga calle entre el convento y los aledaños y corrales del antiguo matadero, potenciándose y alargándose más tarde con la construcción de la Estación del ferrocarril y el conjunto de casas e instalaciones hoteleras que en la segunda década del S. XX configuraron lo que hoy conocemos como núcleo tradicional.


                                 Obras en el paso del Mascarat en la ampliación de 1931

En 1880 se hizo llegar hasta Valencia gracias al túnel y puente del barranco del Mascarat, un obstáculo natural muy considerable hasta ese momento y en el que se invirtieron durante décadas mucho esfuerzo y dinero público. Empresarios alteanos participaron en la contratación de estas obras públicas, con gran provecho personal en algún caso. Hasta bien entrado el siglo XX era una carretera sin asfaltar; su firme, de piedra machacada y compactada con un acabado a la manera de macadán, era apto para las diligencias, carros y otros vehículos de tracción animal, pero el polvo y los baches la hacían incómoda y también irrespirable para los viajeros. 

El asfaltado y adoquinado en el interior de los pueblos fue una obra de la época de Primo de Rivera, y su programa de Obras Públicas. Precisamente un texto editado en 1939 (1) de Le Corbusier relata un viaje del año 1931 y dice: “Se trataba de la primera autopista trazada con exactitud, con bordes limpios, pintados en blanco, curvas con peralte y amplias panorámicas. Llevaba de los Pirineos a África. Nos impresionó ya desde la frontera,.... a la altura de Valencia, donde los vecinos le habían bordeado de rosales, arbustos y palmeras, como en una fiesta. De golpe, salían de un estado de cosas milenario y se encontraban en contacto con el mundo moderno....”

                                    Senyoretes de la familia Gadea passajent per la carretera 
                               en torn a l'any 1910- Foto de la col·lecció de Andrés Gimenez.

(Val) La carretera de la Costa mediterrània, la Nacional 332, va ser una obra de gran transcendència social, política i econòmica, va marcar la geografia humana d’aquestes terres de la Marina, i en especial, pel que a nosaltres respecta, va marcar la societat i al poble d’Altea. La seua existència i el seu traçat van permetre el comerç per terra que fins aleshores era molt complicat pel fet d’existir dos grans barreres naturals, el Mascarat i el riu Algar, la qual cosa obliga a què les vies de comerç foren eminentment marítimes fins a la segona dècada del segle XIX. Cal assenyalar la data de 1860, quan es va construir el tram Alacant – Altea, deixant obsolet l’antic Camí d’Alacant i obrint una bretxa important en el raval de Sant Pere o de Pescadors que va generar el carrer de la Mar, la primera estructura lineal d’eixample configurada com un llarg carrer entre el convent i els limítrofs i corrals de l’antic escorxador, potenciant-se i allargant-se més tard amb la construcció de l’Estació del ferrocarril i el conjunt de cases i instal·lacions hoteleres que en la segona dècada del segle XX configurant el que hui coneixem com a nucli tradicional.
                        
L’any 1880 es va fer arribar fins a València, gràcies al túnel i pont del barranc del Mascarat, un obstacle natural molt considerable fins a aqueix moment i en el qual es van invertir durant dècades molt d’esforç i diners públics. Empresaris alteans van participar en la contractació d’aquestes obres públiques amb gran profit personal en alguns casos. Fins ben entrat el segle XX era una carretera sense asfaltar; la seua ferma de pedra picada i compactada amb un acabat a la manera de macadam, era apte per a les diligències, carros i altres vehicles de tracció animal, però la pols i els clots la feien incòmoda i també irrespirable per als viatgers. 

L’asfalt i empedrat de l’interior del poble va ser una obra de l’època de Primo de Rivera i el seu programa d’Obres Públiques.  Precisament un text editat en 1939 (1) de Le Corbuiser relata un viatge de l’any 1931 i diu “Se trataba de la primera autopista trazada con exactitud, con bordes limpios, pintados en blanco, curvas con peralte y amplias panorámicas. Llevaba de los Pirineos a África. Nos impresionó ya desde la frontera,... a la altura de Valencia, donde los vecinos le habían bordeado de rosales, arbustos y palmeras, como en una fiesta. De golpe, salían de un estado de cosas milenario y se encontraban en contacto con el mundo moderno....”