martes, 30 de junio de 2020

El perfil del Poblet d'Altea la Vella, por Miguel del Rey



                                            Primera imagen de Altea la Vella. S. XVIII. 

A las faldas de la Sierra de Bèrnia la topografía se define por una serie de colinas, hoy boscosas, surcadas por barrancos y ajustados valles con alguna planicie agraria; sobre una de las colinas encontramos el Poblet, también llamado Les Cases de Altea la Vella, hoy Altea la Vella, la pequeña agrupación de casas cuyo origen con algún que otro letargo se remonta a los inicios del poblamiento alteano, allá por el siglo IV antes de Cristo.
                                           
                                                                 Perfil del Castellet

Si hay algo que identifica a este pequeño caserío es su perfil característico, además del carácter de sus gentes, hospitalarias y abiertas a esa nueva colonización que desde hace unos decenios ha transformado paisaje y paisanaje. Desde la distancia, sobresale su blanca mancha sobre las colinas verdes que lo rodean. Levantado sobre un promontorio de doble cima, la parte más alta, el Castellet, es el núcleo original de Altea la Vella; el lugar donde se situó el asentamiento ibérico y el islámico.
                                          Perfil de Altea la Vella a mediados del siglo XX

La cima más baja de aquella doble colina incluye el icono principal, el que proporciona el perfil de la iglesia de Santa Anna, con cúpula semiesférica y su ajustado campanario rematado por otra pequeña cúpula. Este perfil, creado en 1886, se ha conservado en el tiempo. Fue en ese momento cuando se construyó la Iglesia que sustituyó a la antigua ermita que mantenía la forma dieciochesca que nos  muestra la iconografía de la época.  Quizás uno de los principales retos del Poblet, junto a conservar su identidad social, sea el seguir haciendo visible su elemento icónico por naturaleza, este perfil que lo identifica. La colmatación urbana, las sobreelevaciones domésticas, están agobiando y ocultando poco a poco aquello que lo identificó entre los años 1886 y 1980, su punto álgido. Un Poblet y un perfil que para muchos alteanos es una huella imborrable en el imaginario colectivo.

                                                 Perfil de Altea la Vella sobre 1975.

Publicado en el libro "Paseando por las alteas", Valencia 2016, M. del Rey

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