miércoles, 4 de marzo de 2020

La Alquería de la Gallineta en Meliana, por Miguel del Rey

El paisaje:

El edificio se sitúa en la partida del Serradal de Meliana. Entre el Barrio de Roca y Meliana, próxima al camino del Mar, al cual da la espalda, cerrada por una cerca de ladrillo de origen más moderno, encontramos la alquería, una de las más importantes de la zona y que se mantiene entre casa agraria y casa de recreo.

El paisaje donde se inserta la alquería, el antiguo camino del Serradal, es una zona próxima a Meliana y donde la presión urbanística está incidiendo fuertemente sobre el paisaje agrario. La arquitectura responde a un esquema de casa a dos crujías con la incorporación de una gran escalera de acceso a la planta superior que ocupa la parte central de la segunda crujía.

Sobre el edificio y su arquitectura:

Encontramos una arquitectura que parte de una modelística de origen rural para satisfacer un programa relativamente complejo. Consta de dos crujías, con una línea central de carga formada por un pórtico de tres vanos, con un esquema compositivo tripartito en el cual, el cuerpo medio alberga en el fondo una escalera centrada que se divide en dos tramos y conduce a la planta superior. Los cuerpos laterales se compartimentan apoyándose en la línea central de carga, de manera que encontramos una geometría limpia, atractiva, de espacios generosos y poco adjetivada, donde está fuertemente subdividido el espacio. La volumetría es la propia de este tipo de casas de cubierta a dos aguas y testeros ciegos.

Incluye dos plantas y andana superior. La vivienda se dispone entre la planta baja y la principal. Un patio posterior cerrado incluye algunos cuerpos económicos o de servicio de la casa. Un pequeño jardín antestante completa los espacios domésticos de la alquería. La escalera, algo forzada, es un intento de aportar elementos ennoblecedores a esta arquitectura popular. En cualquier caso, consigue centrar el tema de la conexión de ambas plantas, proporcionando con ello la posibilidad de independizar cinco estancias en la planta, cuestión ésta importante para estos grupos sociales.

Si observamos la planta baja veremos que introduce cuerpos ajenos a la arquitectura de la casa; cuerpos que necesita para albergar algunas de las nuevas funciones que en esta época se van incorporando al sistema basamental de la casa.

La fachada principal tiene una cuidada fenestración de tres vanos alternados huecos más pequeños entre ellos. Esta composición está alterada por la terraza adosada posiblemente en época posterior a su construcción.
Hay que señalar las impostaciones y el alero de fachada, propio de estas arquitecturas eclécticas de las primeras décadas del s. XX. Se trata de una pequeña casa de la burguesía campesina de inicios del siglo s. XX. La casa presenta en fachada, la poca afortunada incorporación de una terraza centrada, que se construye con machones de ladrillo y con una barandilla poco transparente de celosía cerámica. Este pesadísimo cuerpo adosado, no permite leer una fachada que en origen debió ser atractiva, formada por tres vanos en fachada principal, más dos pequeñas ventanas apoyando el hueco central; huecos que se construyen con un pequeño arco rebajado.

Sobre los huecos principales existen unos pequeños tragaluces de ventilación de la “andana”. La cornisa evoca un cuerpo durmiente sobre ménsulas que salen del plano de fachada, de manera que todo ello sirva para apoyar un pequeño alero, hoy tapado por un canal de zinc.

Extracto del Catálogo de Bienes y Espacios Rurales Protegidos del PATODHV, autor de la ficha  MdR.

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