jueves, 19 de mayo de 2016

Ya no podemos ir a “LA LUNA DE VALENCIA”, por Miguel del Rey

A propósito de la Alquería del Fesol en Beniferri  
Publicado en Las Provincias 08-03-2001 y en el libro "Lugares", Valencia 2005.



La luna nos la empezaron a quitar con la contaminación lumínica que sufrimos en la ciudad y aquella luna blanca, de plata, se ha convertido en un astro algo opaco fagotizado por los reflejos anaranjados de las lámparas de bajo consumo. De ella nos quedaba la memoria y el dicho, pero más aún, existía el lugar y el edificio que albergó a la antigua Venta de la Luna y siempre nos quedaba la posibilidad de que un día se restaurara y pudiéramos ir a “La Luna de Valencia”; era como una potencia, estaba allí, existía. Recuerdan ustedes aquel dicho, aquella historia de quedarse fuera de la ciudad cuando se llegaba tarde y a deshora y las muralla habían cerrado sus puertas. Uno de los lugares donde se podía recurrir era a la Venta de La Luna, ubicada según la tradición oral en la denominada Alquería del Fesol, una vetusta construcción medio arruinada, pero perfectamente restaurable, que mostraba con cierto orgullo fragmentos de sus fábricas de tapiales del S. XV y que se alzaba en el primer recodo del Camino de Lliria antes de llegar al núcleo de Beniferri.


En la Venta de la Luna hacían noche los viajeros de los Serranos, los del Camp de Túria y desde ella entraban temprano en la ciudad. Allí había quedado desde hacia años, esperando a que sus muros nos contaran historias de viajeros románticos, de bandoleros, de comerciantes ávidos de negocios en la ciudad, de amores furtivos,..., de todo eso que ocurre en las verdaderas historias, no en las míticas, que siempre son iguales y mucho mas aburridas. La Alquería del Fesol estaba a la espera que alguien se acordara de ella, como así fue, como se valoró y se informó, esperando que esos informes fueran tenidos en cuenta, más aún cuando estaba ubicada en un área de especial protección señalada en el Plan General actualmente en vigor, como es el núcleo histórico de Beniferri.

No se quien la ha derribado, pero sea por acción o por omisión, nuestros gobernantes son los responsables y por sus actos considero que nuestra historia no les interesa, parece como si desearan el cambiarla, proponiéndonos vivir en un mundo de pesadilla, inventado, actuando compulsivamente, como tirando los papeles al aire y abrazando la idea mas peregrina y a ser posible menos contrastada: Un balcón al mar posible pero lleno de trastos inservibles y caros, recrear hábitats exóticos destruyendo los autóctonos, museos sin contenido, ahora me gusta mas el patio renacentista aquí que allá.....



Hace unos meses ya destruyeron en Beniferri una  hermosa alquería del S. XVII, la de la Tía Emilia, una esplendida casa en perfecto estado y lindante con el núcleo del Canonge, un área especialmente protegida en el Plan General. Una casa que marcaba el trazo de la acequia de Tormos cuando corre paralela y casi unida a la de Montcada. Una casa que junto a los cauces de las acequias y a las alquerías del Canonge, El Torreón y los molinos de Beniferri y Benimámet, constituían uno de los enclaves mas atractivos de las huertas de Noroeste de la ciudad. Destruyeron un paisaje irrepetible. Hoy con el derribo de la Alquería del Fesol nos han destruido no solo un edificio mas de nuestro patrimonio, nos han quitado parte de nuestra memoria colectiva, de nuestro pasado. Nos han robado la Luna de Valencia


Miguel del Rey es arquitecto y catedrático de Proyectos Arquitectónicos