lunes, 6 de abril de 2020

Una trama de intriga ¿Quién es el autor de los planos de la iglesia de Altea? por Miguel del Rey


Con el interés de amenizar estos días de reclusión, invito al lector al proceso de análisis que nos puede ayudar a una averiguación rodeada de misterio y cierto glamur social. Se trata de buscar la autoría de un proyecto a través de la historiografía. Para ello nos sumergiremos en las complejas relaciones entre un cardenal, un rector de universidad, dos arquitectos diocesanos, un constructor de iglesias, un párroco y un maestro de escuela; relaciones posiblemente urdidas, unas en la comarca de la Ribera, y otras frente a las aguas del Mediterráneo, sobre la preciosa terraza de Villa Gadea, todo ello entorno a los últimos años del siglo XIX. Política, filantropía, voluntades propositivas, celos, envidias en momentos difíciles, nos conducen a la búsqueda de un autor, el de los planos de la iglesia de Altea, dentro de una sociedad regeracionista que se rearma ideológicamente.

                                                      Vista de Altea B. Palencia 1927

Todo surge a partir de la figura de un constructor de iglesias, don Adrián Vela Gadea, que nació en Benifaió en 1862 (Cardona, J.J. Benissa, 2002) y nos conducirá a través de sus trabajos y habilidades como maestro de obras por el mundo de sus amistades, entre las cuales están quienes primeramente pensaron en el nuevo templo, quienes posiblemente la diseñaron, crearon las condiciones para su construcción, y quienes consiguieron acabarlo entre 1900 y 1911. Los primeros y los últimos son conocidos, falta por conocer quien diseño e impulso el proyecto en origen, en la década de 1890 a 1900. Esa será nuestra meta.

Siempre ha sorprendido a este autor la calidad del proyecto del templo alteano. Un proyecto bien trazado, ajustado a la herencia de la antigua iglesia primigenia y construido quizás en varias fases, intentando unir al nuevo proyecto una capilla exenta recientemente construida (1854) y transformarla en el propio crucero del nuevo tempo. Capilla academicista de traza elegante y buen acabado, que a su vez marcará la propia arquitectura de la nueva iglesia, abandonando los lugares comunes del neogótico imperante, para tomar como referencia las formas y estilo de la reciente capilla academicista; construyendo así un templo estilísticamente uniforme, de referencias clasicista en las formas, excepto la cúpula y su tambor, a la vez que ajustado en su ejecución. La cúpula sigue los códigos de los arquitectos que en esos momentos están levantando los mejores templos en una Valencia inserta en un furor de reforma social, de búsqueda de identidad nacional, abriéndose a unos códigos de modernidad adelantados a su tiempo, con el uso de materiales y acabados externos casi sorprendentes: ladrillo visto y mampostería de piedra de gran expresividad, podemos decir ya modernistas, que unen el uso de teja marsellesa y su planeidad, al buen criterio al que llevó la circunstancia de la ruina agraria de 1910, obligando por la falta de medios, en el caso de Altea, a dejar inacabados los capiteles y hornacinas de fachada, además de abandonar la construcción de la segunda torre, cuestiones que le ofrecen al templo alteano, un carácter fresco y poco retórico.


                                                                          Don Adrián Vela Gadea

La historiografía y la documentación reunida, ofrece la posibilidad de indagar en la figura del constructor, del maestro de obras don Adrián Vela Gadea, y a través de él acercarnos al posible autor del proyecto; tema que ha quedado siempre anclado en Altea y olvidado tras la figura de dos personajes, evidentemente importantes y necesarios para la ideación y construcción del templo, pero quizás no suficientes. Estos son:
                                                                      
                                                            Don Jaime Cardona Ortiz

-  El maestro de escuela don Jaime Cardona i Ortiz, alteano (1848) quien propuso -y fue aceptado en su momento- el conocido croquis fechado en septiembre de 1876 en Almussafes de la nueva iglesia que sustituiría a la que se encontraba en ruinas. La propuesta incorporaba al crucero la capilla del Santísimo, acabada de construir en fecha muy reciente.

                                                            Don Juan Bautista Cremades Peiró

  -  El sacerdote Juan Bautista Cremades Peiró, el Cura Cremades, párroco de la iglesia de Almussafes y nombrado Cura Ecónomo de Altea el 1 de septiembre de 1900, que tuvo el empuje de hacer realidad el derribo del antiguo templo y proseguir las obras para terminar el nuevo, evidentemente a través de un proyecto -desconocido- que tenía mucho que deber al croquis de Jaime Cardona.  

Personajes que a parte de su voluntad y valía profesional y personal, no pueden abordar la concreción técnica del proyecto original de la iglesia, ni su completa gestión del suelo o ejecución. Cuestión esta que a este autor le ha creado siempre gran duda y confusión, tanto por no citar ninguno de ellos la autoría, ni incluso la existencia de un necesario proyecto; y si bien existe tradición oral del proceso de construcción de los años 1900 a 1911, momento en que el cura Cremades propugna y consigue completar el templo, no la hay de la época entre 1850 y el final de siglo: ni de la construcción de la Capilla del Sagrario, ni del proyecto del nuevo templo, o del muy probable inicio de obras y construcción de la parte del ábside, previas a derribar la iglesia antigua.

Quizás ciertas diferencias personales pudieron ocultar estos últimos puntos, tanto por parte de Jaime Cardona, que se manifestó en contra del proyecto definitivo, dada, según él, su grandilocuencia y la presencia de la cúpula, que ya acabada considero adecuada. Mientras que en el caso del párroco, a pesar de lo extenso de su crónica, no hay cita alguna del proyecto, ni incluso de las gestiones previas a su construcción, o de si la obras estuvieron iniciadas antes de su llegada a Altea en 1900; cuando la documentación fotográfica nos muestra una imagen fechada en 1894, donde se puede ver tras los muros de la antigua iglesia y el nuevo ábside, el actual, ya construidos.

Siguiendo con nuestras investigaciones en busca del posible proyecto y su autor, solo podemos recurrir a la historiografía, hasta que se encuentre -si eso ocurre- dicho proyecto. La luz puede venir de seguir las particulares relaciones de estos personajes, más otros que se incluirán a continuación, siempre con el maestro de obras don Adrián Vela como catalizador.

Por un lado, es importante la coincidencia de un origen compartido en la comarca de La Ribera de tres personajes. Don Adrián Vela, natural de Benifaió, don Jaime Cardona, maestro en próximo pueblo de Almussafes, y al párroco Juan Bautista Cremades, párroco de este mismo pueblo. Tres personajes conocidos y vinculados a Altea y a la iglesia alteana.
                                                              D. Vicente Gadea Orozco
Otros personajes provienen del ámbito profesional de Adrián Vela, relacionado estrechamente con los arquitectos diocesanos, don Antonio Ferrer y don José juan Camaña, este último vinculado a Altea a través del influyente prócer alteano don Vicente Gadea Orozco, propietario de la Villa Gadea, que mantenía amistad con ilustres personajes de las letras, la política, la música y la iglesia, etc. Entre ellos del mismo jefe de Gobierno regeneracionista José Canalejas, de Juan Benlloch, coadjutor de la iglesia de los Santos Juanes en Valencia, más tarde nombrado cardenal -el cardenal Benlloch- y con el marqués de Campo, financiero, filántropo y político conservador valenciano que fue alcalde de la ciudad de Valencia, los cuales disfrutan de estancias en la villa de los Ángeles de la Olla de Altea, que proyecta en 1888 el arquitecto José Juan Camaña, junto al parque naturalista que la acompañaba.

Tenemos una doble relación de Adrián Vela, por un lado, los arquitectos y su relación con la curia diocesana, por otro, con Jaime cardona y el cura Cremades.

El triángulo se cierra. La posible intercesión del cardenal todopoderoso, que pasaba los estíos en la finca de villa Gadea, y que le concede a Vicente Gadea el título pontificio de la Baronia de Gadea. El arquitecto diocesano José Juan Camaña y Laymón, es un personaje vinculado a Altea estos años de 1888 a 1890, mientras proyecta y dirige las obras de Villa Gadea, es un buen arquitecto conocedor del oficio de proyectar y restaurar, con un interés particular por lo nuevos materiales –hemos de  recordad la pirámide central de Villa Gadea en acero y vidrio en pleno año 1888-  y su neopalladianismo que se aleja del estricto neogótico imperante; estilo que solo usa en los acabados de las ventanas de la villa y evidentemente en el oratorio anexo.

Las fechas coinciden, los personajes están presentes en Altea, el poder de la iglesia es potente, el ambiente regeneracionalista es importante, la influencia de Vicente Gadea y su filantropia, pudieron incidir en que un arquitecto de prestigio elaborara un proyecto propio de la pompa del cardenal y alejado de las ideas más austeras de Jaime Cardona. Así pues, quizás en el entorno de los personajes que circundan la Villa Gadea y en la figura de Vicente Gadea Orozco y los arquitectos diocesanos Antonio Ferrer o quizás José Juan Camaña, es donde posiblemente debemos buscar la autoría del proyecto de la iglesia alteana.

           Es de interés no perder la visión general del contexto social y político en el que se levanta la iglesia de Altea.

           Nos encontramos en un momento en el que hay que señalar una gran acción constructiva producto del rearme ideológico que sufre la sociedad española en las décadas finales del siglo XIX y los inicios del siglo XX, lo cual se traduce en parte en la importancia de ciertos grupos políticos de corte religioso, humanista y filantrópico, que se traduce en la construcción de grandes templos y una remodelación importante de los edificios religiosos y de asistencia social.

           Como hemos visto, desde el inicio de su profesión Adrian Vela está ligado los arquitectos diocesanos, uno de ellos José Juan Camaña arquitecto de confianza del Marqués de Campo; persona muy activa en la profesión, pero no solo en ello, pues es diputado en Cortes y políticamente muy activo en los partidos de la derecha católica del momento. Hay que señalar que José Juan Camaña y Laymón, es el arquitecto de grandes obras para el marqués de Campo en Valencia.

Cúpula de San Cristobal en Valencia
           En el contexto estético y de referencias formales, debemos recordar, además de otras muchas obras de Adrin Vela, una de ellas, quizás la obra de referencia, desde la cual se puede entender la forma y proporciones de la hermosa cúpula de Altea, es la iglesia de San Cristóbal en la Calle Alboraia de Valencia, diseñada por Antonio Ferrer, un referente en sus aspectos compositivos, matéricos y formales. A partir de ella se construye la Iglesia de Altea, cuyo encargo lo tiene dos años antes de terminar esta obra valenciana, aunque en Altea encontramos un nuevo ingrediente, quizás producto del propio maestro de obras, si es que no se encuentra el arquitecto autor de la obra:  un ambiente de eclecticismo trufado de ciertas dosis de modernidad en aspectos tecnológicos y de aplicación de materiales novedosos, que nos dirigen a la obra de José Juan Camaña.

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