miércoles, 7 de abril de 2021

Paisajes perdidos: Embarcadero de l'Olla en Altea, por Miguel del Rey

El embarcadero de l'Olla en Altea, con proyecto de 1931, es uno de nuestros paisajes perdidos, del que aún nos quedan restos evidentes y de interés, pura arqueología industrial y etnografia alteana.*

* Publicado en el libro Paseando por las alteas, M. del Rey, Val 2016. 


Planos de los pantalanes incluidos en el “Proyecto para construir de forma permanente unas instalaciones...”, de 1931.Colección particular. Foto. MdR

El Negociado de Puertos de la Provincia de Alicante en fecha de 24 de Mayo de 1931, otorga la concesión  “...a Don Francisco Ferrando para la ocupación con carácter permanente en la zona marítimo-terrestre en Altea, en la parte denominada la Olla, una parcela de 100 m de longitud, contados desde el barranco del Brell o de la Garrofa y al S. O. del mismo, con destino a almacenamiento de materiales pétreos...”.

El proyecto redactado incluye almacenes y dos embarcaderos para el comercio de la piedra basáltica extraída de las canteras de pórfidos de Cap Negret y Calces, negocio que regenta la empresa “Ripoll”. Hay que señalar la importancia de la documentación, pues a la vez que nos muestra el interés de este negocio minero, nos da noticia de la tecnología de la época, de la arquitectura industrial, cuyos restos aún perduran en los antiguos almacenes existentes junto a los restos del embarcadero, además de ofrecernos un precioso plano de la rada de Altea, un plano costero muy bien documentado y detallado  presentado en otros apartados del libro "Paseando por las alteas". La documentación describe los embarcaderos construidos sobre dos estructuras en pantalán estable que se adentraban en el mar, hasta casi media distancia de la Illeta. 

Almacén de materiales de 1931. Foto MdR

El edificio de oficinas y almacenes existe en la actualidad habilitado en parte como vivienda. En el lugar podemos encontrar restos de artilugios, la báscula, etc., situado todo ello  en zona Marítimo-Terrestre a la espera de un necesario estudio arqueológico y su catalogación municipal. Su último servicio a Altea podría ser su recuperación como embarcadero en pantalán alternativo al liberar el puerto que destroza el paisaje en la Cala del Soio.

                                     Restos de las instalaciones del embarcadero. Foto MdR