miércoles, 12 de mayo de 2021

Arquitecturas Ausentes: Las Vegas, un bar con mucho arte, por Miguel del Rey

 

EL BAR MUSEO LAS VEGAS*                        Sobre 1960 en la C/ Conde de Altea

*Publicado en el libro “Paseando por las alteas”, Miguel del Rey, Valencia 2016

Un grupo de amigos frente al Bar Las Vegas.  Colección L.F

Las Vegas fue en Altea, junto al Bar Terraza, uno de los primeros establecimientos que se abren en Altea a finales de los años 50, rayando los 60, con una nueva manera de entender la hostelería. Un bar de tapas, un bar de vermut, un bar de copas, pero con cócteles particulares y entendiendo que una nueva clientela está presente en la economía alteana: los turistas.

Sus clientes marcan un carácter que Pepe Hortelano supo potenciar perfectamente para su negocio: Las Vegas, por su nombre es un referente en sí de modernidad; con ello pretendía atraer a la bohemia artística que por aquellos años vio en Altea un lugar propio, adecuado a su manera de vivir, un lugar que ofrecía algo particularmente interesante: un paisaje y unas formas, unido a una manera de entender la vida, lo cual fascinó a una élite de pintores y artistas nacionales y junto a ellos, a sus colegas centro y noreuropeos, personajes muy diversos y tan carismáticos como Rita Hayworth o Ernest Hemingway.

Don José María Planelles, ese inolvidable alcalde moderno de aquella Altea postfranquista, nos cuenta en su precioso libro “Benjamín Palencia y Nosotros”, Alicante 1963, como se gestó este “Bar Museo Las Vegas” y de qué manera se aproximó a estos personajes, con su “cen quiu veri moch”, y “cómo a cambio de un buen resopón a base de huevos fritos y buen vino tinto, un grupo de pintores empezó a pintar unos frescos en sus paredes. Allí el sueco Bengt Ellis, con el torso desnudo, pintaba personajes del mar, Sum Miller insistía en sus burros, Mike Trompe pintaba mujeres enlutadas...“.

 Una escena marinera, fresco de B. Palencia existente en el Bar las Vegas, hoy desaparecido, Imagen extraída del libro “Benjamín Palencia y nosotros” Alicante, 

Una preciosa referencia a este paradigmático bar fue la loa del entrañable don José María a la “nikolasca”(1), la bebida insignia de Las Vegas. la construye a partir de una conversación que presenció entre Pepe Hortelano y Benjamín Palencia, dos buenos amigos:

  “   - Bueno, vamos a ver qué es eso (dice el pintor).

Pepe corta sendas rodajas de limón, les pone un terrón de azúcar encima, y las espolvorea con café molido. Al lado una copa de coñac, y le contesta:

- Nos comemos el limón con el azúcar y el café, y nos bebemos los coñacs. ¡Nikolasca! Delicioso...”

Fotografía con dedicatoria de B. Palencia. Colección Familia Hortelano.

domingo, 9 de mayo de 2021

Los trabajos y los días, fotos de Hilga Miller con texto de Hesiodo-1

(cast) Al salir las Pléyades, hijas de Atlas, comienza la cosecha, y el cultivo cuando ellas se oculten. Se ocultan durante cuarenta días y cuarenta noches; y cuando el año corrido, aparecen de nuevo en el momento en que se afila el hierro. Tal es el uso campestre entre los que cultivan las tierras fértiles de los profundos valles, lejos del mar resonante. Tienes que estar desnudo cuando siembres, desnudo cuando aras, desnudo en la cosecha, si quieres llevar a cabo los trabajos de Demeter en el momento propicio, si quieres que cada cosa crezca en su estación ...

“Els treballs i els dies”. Hesíode * por Miguel del Rey ,a partir de las fotos de Hilga Miller, publicado en la revista “Riuraus Vius” nº 6- Calp-Altea


(val) En sortir les Plèiades, filles d’Atlas, comença la collita, i el cultiu quan elles es ocultin. S’oculten durant quaranta dies i quaranta nits; i quan l’any va corregut, apareixen de nou en el moment en què es esmola el ferro. Tal és l’ús campestre entre els que cultiven les terres fèrtils de les profundes valls, lluny del mar ressonant. Has d’estar nu quan sembris, nu quan llaures, nu en la collita, si vols Ilevar a terme els treballs de Demeter en el moment propici, si vols que cada cosa cresca en la seua estació ...






martes, 4 de mayo de 2021

Riurau del Tío Amadeo en Altea, por Miguel del Rey

RIURAU DEL TÍO AMADEO*. Finales del S. XIX, inicios S. XX. Partida de Sogai / Altea

* Textos publicados en la “Gúia de Altea” M. del Rey  (Val 2014) en castellano e inglés, y en “Paseando por las alteas” M. del Rey en castellano y valenciano (Val 2016)

(cast) Esta pequeña granja rural se sitúa en la ladera de una de las colinas al norte del cauce del Algar, sobre terrazas soleadas propias para lo que fue el cultivo y la elaboración de la uva-pasa. La casa responde al tipo básico de casa compacta de dos crujías que encontramos en el resto del territorio valenciano; casas campesinas de vivienda en planta baja más una planta superior para almacenamiento de cosechas, cubiertas a dos aguas y alero horizontal. La casa incluye un riurau adosado a fachada principal, más otro corto secadero que se desarrolla frente a la fachada lateral. Es uno de los ejemplos más genuinos de lo que fue la arquitectura agraria alteana del siglo XIX, desgraciadamente en muy mal estado en la actualidad.

La estructura y su partición interna es la típica de estas casas: una primera crujía que incluye un vestíbulo central y estancias laterales, más una segunda con un espacio amplio donde se encontraban la cocina, y una gran estancia de vida doméstica con escalera de acceso a planta alta con usos de almacenamiento de cosechas.

El riurau que nos presenta este edificio es del tipo de vanos adintelados soportados por potentes machones, lo que ofrece una imagen fuerte y muy limpia al coincidir el dintel con la línea de carga y zunchado de cubierta. Esta forma de construir el riurau la encontramos en la parte central de la Marina, entre Pedreguer y Altea, con ejemplos muy característicos en Calp. En esta masía se han perdido el resto de piezas y elementos de la cultura de la uva pasa: horno de escaldar la uva y el sequer, el espacio exterior para extender los cañizos, del que quedan restos en la explanación existente en una terraza de la colina sobre la que se asienta esta granja agraria.

(val) Aquesta xicoteta granja rural se situa en la vessant d’un dels tossals al nord del llit de l’Algar, sobre terrasses solejades pròpies per al que va ser el cultiu i la elaboració de la pansa. La casa respon al tipus bàsic de casa compacta de dues crugies que trobem en la resta del territori valencià; cases camperoles d’habitatge en planta baixa més una planta superior per a l’emmagatzematge de collites, cobertes a dues aigües i ràfec horitzontal. La casa inclou un riurau adossat a façana principal, més un altre curt secador que es desenvolupa enfront de la façana lateral. És un dels exemples més genuïns del que va ser l’arquitectura agrària alteana del s. XIX, desgraciadament en molt mal estat en l’actualitat.

L’estructura i la seua partició interna és la típica d’aquestes cases: una primera crugia que inclou un vestíbul central i estàncies laterals, més una segona amb un espai ample on es trobaven la cuina, i una gran estància de vida domèstica amb escala d’accés a planta alta amb usos d’emmagatzematge de collites.

El riurau que ens presenta aquest edifici és del tipus d’obertures amb llindes suportades per potents pilars, el que ofereix una imatge forta i molt neta al coincidir la llinda amb la línia de carrega i congrenyat de coberta. Aquesta forma de construir el riurau la trobem en la part central de la Marina, entre Pedreguer i Altea, amb exemples molt característics en Calp. En aquest mas s’han perdut la resta d’elements de la cultura de la pansa: forn d’escaldar el raïm i el sequer, l’espai exterior per a estendre els canyissos, del que queden restes en la explanació existent en una terrassa del tossal sobre la que s’assenta aquesta granja agrària.


(Inglés) The “masía” is placed on the slope of one of the hills located on the north of Algar River, on typical sunny terraces dedicated to the growth and recollection of raisins. The house responds to the basic type of a compacted house with two bays that you can find on the rest of the Valencian territory; housings on the ground floor plus a superior floor which is used as a harvest warehouse. These houses also have a gable roof with a horizontal eave. The house also includes an attached “riurau” to the main façade plus another shorter eave that develops laterally. The house is one of the most genuine examples of the 18th / 19th century agricultural architecture; unfortunately they are currently in a really bad condition.

The structure and its interior partitions are typical of these houses, the rest of the spaces between supporting elements includes a central hall and lateral rooms, plus another one with a similar wide space where the kitchen and a huge living room are placed. The living room has an access stair that leads to the superior floor which is used as a harvest warehouse.