El Molí de Benimussa en Altea
Arquitectura Rural Valenciana
Página sobre la cultura arquitectónica rural, el paisaje y el jardín, desde una perspectiva valenciana
martes, 13 de enero de 2026
El Molí de Benimussa en Altea / per Miguel del Rey
domingo, 11 de enero de 2026
La Fortaleza de Altea. Su origen. Por Miguel del Rey
Perspectiva de Miguel del Rey a partir del Plano de F. Ricaud
A finales del S. XVI el
Vice-Canciller Frígola a través de los Consejos Valencianos, propone la
construcción de una nueva fortaleza en lugar incierto próximo al castillo de
Bellaguarda en Altea. Encarga su estudio a tres ingenieros y arquitectos de
experiencia probada: Cristobal Antonelli, Fray Carmelo y Pedro de Valencia, que
viajaban a menudo a las obras del pantano de Tibi, aconsejando para esta nueva
Altea un castillo, varios baluartes y un caserío de 500 casas por un montante
aproximado de seis mil ducados, que permita lugar seguro para la costa y
facilite el desarrollo económico del valle del Algar.
Entre 1604 y 1617 se
levanta la fortaleza a cargo de la Señoría -los marqueses de de Ariza y Palafox- que en ese
último año, tras ser otorgada por el rey Felipe III nueva carta puebla bajo el
dominio de los Palafox. Se refunda como entidad jurídica y núcleo agrupado, pues hasta ese momento
Altea era un conjunto de alquerías dispersas y pequeños castillos o
fortificaciones de origen musulmán, salvo Bellaguarda que siempre fue un
castillo cristiano que dominaba el territorio alteano. El año de 1617 se
ultiman las construcciones levantando la iglesia pagada por el propio Francisco
de Palafox a los hermanos
Pere y Damià de la Cámara y que costó cuatrocientos ducados, pero repercutiendo
en diezmos a los colonos el montante del precio de la construcción.
La
Fortaleza, su recinto amurallado, sus baluartes y su castillo fueron una
importante intervención arquitectónica y militar a tenor de los halagos de la
Corona en la carta de refundación; una mole imponente en su tiempo con un gran
poder disuasorio o incluso defensivo que propició un gran desarrollo
demográfico y económico; pues unos ciento treinta años después, sobre 1740,
aquella ciudad de nueva planta ubicada en lugar despoblado se sitúa entre la quincena
de las más pobladas poblaciones del reino, destacando entre las de economía diversificada
y saneada.
Fortaleza
de autoría no contrastada, desconocida en el ámbito académico, dibujada
elegantemente por Francisco Ricaud en 1740, conserva integra su trama urbana y
son reconocibles dos de sus lienzos de muralla y dos de sus puertas, una de
ellas restaurada recientemente. Su valor como fortaleza de nueva planta supera
la condición local para ser una de las piezas de más interés del mediterráneo
occidental.
jueves, 10 de julio de 2025
Adolescente con coche al fondo. Historias de nuestra tierra, por Miguel del Rey
Adolescente con coche al fondo* por Miguel del Rey
*La visión de una fotografía histórica azuza la memoria de aquello oído de niño a la luz de las estrellas en el patio de una masía alteana. Ficción y realidad se entrecruzan a partir de unos hechos reales.
sábado, 5 de julio de 2025
Experiencias en la Altea de los años '80 u '90. Las casas de los Hessler, mis amigos. Por Miguel del Rey
A mis amigos Margarita y Fred Hessler, a los que nunca olvidaré
Margarita y Fred Hessler fueron mis -nuestros- amigos y marcaron fuertemente mi estancia en la Altea de los años 80 y 90. Años en que visitaba dos días a la semana mi pueblo para trabajar en mi despacho de arquitectura donde desarrollaba, según mi punto de vista, proyectos urbanos de arquitectura donde unía dos intereses: el de unas propuestas funcionales propias de la vivienda urbana para la empresa de mi amigo Antonio González, en las que por mi parte unía un interés particular, incidir sobre transformar el paisaje y el lenguaje arquitectónico del momento en Altea, que desde mi opinión de bajo interés en aquel momento -algo logre: algún premio, referencias en revistas de Arquitectura de Madrid y encabezar una exposición sobre la arquitectura de los 80 en la Comunidad Valenciana-. A ello se unían unos pocos trabajos alimenticios, hasta que deje de aceptar estos encargos por su escaso interés profesional y por el cariz que estaba tomando la vivienda en las urbanizaciones de la sierra y su incidencia horrible en el paisaje de mi pueblo.
Visitar a mi madre dos días semanalmente y dormir en casa una noche, me pareció un regalo impagable que me ofrecía mi mujer, trabajando y cuidando de mis hijas en Valencia.
En Altea mantuve esos años una estrecha amistad con una pareja de pintores; ella interprete de los clientes de trabajos que no me gustaba hacer, pero que ella no tenia la culpa, era su trabajo. Tras las agotadoras jornadas: recibir clientes en los sitios más variopintos, dar trabajo a la gente del estudio para la semana y visitar y dirigir obras complicadas, como suelen ser las mías en su puesta en obra, terminaba cansado, pero sabia que en casa de los Hessler unas cervezas me ayudaban a desconectar y hablar de su arte, de sus trabajos, y ellos de los míos, de su apreciación para mi interesante. Fueron un bálsamo esa noche del lunes -en ocasionas simultaneaba alguna cena en la casa del Dr Buttersach en la Galera, un personaje de conversación interesantísima, pero ese es otro tema-. Es verdad que desconecte con amistades alteanas durante ese tiempo -quizás no fue lo mejor- pero necesitaba un espacio de calma como el que ofrecían Margarita y Fred ante todo, mis nuevas amistades. La política o los dimes y diretes locales no eran mi tema para desconectar.
Dos casas les conocí a los Hessler. La primera tras la
Estación de la Olla, una planta alta de un viejo edificio rural destartalado
que ellos supieron transformar en un interior cálido y humano. Tan particular y
amable que desde sus ventanas desaparecía el cierto caos externo y todo se
transformaba en un armonioso paisaje. Conservo de ellos una buena colección de
obras. Uno de los cuadros fue precisamente una tabla al óleo sobre el paisaje
en el que se encontraba su casa. Me gustaba mucho, quería cómpraselo, ellos no
querían deshacerse de el. Solo en los últimos tiempos accedieron a mis
pretensiones, por lo que más que una compra fue el regalo a un amigo. Es un
cuadro de Margarita que me estimo particularmente con su interpretación de la
naturaleza domesticada, dentro de su mirada naïf, como a ella le gustaba.
Recuerdo ver colgado el cuadro en su sala cuando en alguna ocasión traía carne
de reno (o eso decía) de Suecia, y lo cocinaba y nos invitaba… y teníamos un
pequeño banquete regado por buen vino.
Detalle del perfil de la Olla
Más tarde hice mis funciones de maestro de obras, no de
arquitecto. Querían construirse una casa. Eligieron un corral sobre el extremo
oeste del Castellet de Altea la Vella en su parte más alta. Lo compraron con
sus ahorros, sabían como querían su casa, me preguntaban aspectos técnicos,
adecuaciones a los muros existentes.
Les indiqué como debían reconstruir los muros, conservar lo
posible, adecuar otras cosas, y también indiqué que conservaran los vestigios
extremos del antiguo Castellet islámico, los tratamos con cariño, casi como una
reliquia, pues es lo poco que queda de esa época a la vista en el Poblet. Lo
mimaron y conservamos el testigo. Construimos la casa con Juan el Chaparro, con
sus buenos oficios de albañil conocedor de estas técnicas. La casa fue pues a
su gusto, y por su manera de construirse podría decirse que fue una
arquitectura diríamos vernacular. En ella vivieron y vivimos muy buenos
momentos.
El secreto encanto de Alfaç del Pi. Dentro del surrealismo y el preciosista dibujo a lápiz y carboncillo de Fred Hessler.. Col. Particular
Fue un placer conocerlos y vivir su amistad.
En su memoria.
miércoles, 2 de julio de 2025
La cerámica en las cúpulas de las iglesias de Altea- La cerámica de La Ceramo- Miguel del Rey
Ceràmica de la Ceramo a Altea.
Cúpula de la Capilla del Sagrario de 1856
lunes, 30 de junio de 2025
El Hotel Panorama. La modernidad en la arquitectura de los '60 en Altea
La arquitectura moderna en los años Sesenta del siglo XX en Altea
martes, 20 de mayo de 2025
Adrián Vela Gadea. Constructor de iglesias - La Iglesia de Altea. Miguel del Rey
Adrián Vela Gadea. Constructor de iglesias. Por
Publicado en "Arquitectura Tradicional y patrimonio de la ribera del Xúquer", pag 64-71. Valencia 2017
¿Quién es don Adrián Vela Gadea?
Fue un competente maestro de obras nacido en Benifaió en 1862 (1), especializado desde su juventud a la construcción de iglesias, empezando a trabajar en su oficio a los 21 años en la iglesia de Sant Pere de Moixent, obra del arquitecto Antonio Ferrer (Valencia 1850), con el cual mantendrá una estrecha relación a lo largo de su vida profesional.
Adrián Vela Gadea
En su biografía caben destacar dos trabajos de juventud que marcarán claramente
su larga carrera en el oficio de construir iglesias: la ya nombrada iglesia de Moixent 1883 y 1892, y la
intervención en la reparación de la bóveda de la Seu de Xàtiva con los
arquitectos José Juan Camaña y Antonio Ferrer. Arquitectos que perfectamente
pueden explicar su presencia en Altea, pues ambos son arquitectos diocesanos y
la sombra del cardenal Benlloch es importante en este momento, como veremos, a
lo que se une la presencia en Altea de Juan José José Juan
Camaña y Laymón como arquitecto de la Villa Gadea y su
hermoso parque de gran valor paisajístico (1888). Por supuesto también debió
incidir el hecho de que el párroco Don Juan Bautista Cremades fuera de
Almussafes, coetáneo en edad y a la vez que Don Jaime Cardona, el maestro
alteano que dibujo el croquis que conocemos de 1876, fuera a su vez titular de
la misma población, inmediata a Benifaió.
Mas tarde veremos sus
obras en Valencia, iglesia de San Cristóbal, (1903) , Iglesia del Consuelo 8
1901-1910), Finalización de las obras de la Purissima Xiqueta en Benissa, tras
la muerte de Fray Maeso Company, y en otras obras no contrastadas, pero donde
evidentemente está su sello: El Hort de la Campaneta en Altea (sobre 1908) y posiblemente
la iglesia de Relleu
Su presencia está contrastada por las referencias que la Crónica del Cura Juan Bautista Cremades nos da, recogida en la monografía sobre la Iglesia de Luis Fuster (2), cuando indica: el 29 de Abril de 1901 se da comienzo al derribo del viejo templo parroquial….., bajo la competencia de un "oficial" competente y práctico, buscando como director a D. Adrián Vela Gadea, que solicito no tener dedicación exclusiva, dejando como jefe de las obras a su hermano Julio Vela Gadea
Contexto social y político.-
Como hemos visto, desde el inicio de su profesión está
ligado al arquitecto Antonio Ferrer (Valencia 1850) arquitecto diocesano
próximo al también político y arquitecto, Juan José Camaña Laymón, arquitecto
diocesano a su vez y también arquitecto de confianza del Marqués de Campo;
persona muy activa en la profesión, pero no solo en ello, pues es diputado en
Cortes y políticamente muy activo en los partidos de la derecha católica del
momento. Hay que señalar que José Juan Camaña y Laymón, es el arquitecto de grandes
obras para el marqués de Campo en Valencia, como:
- Iglesia del
Convento de las Salesas de la calle Visitación (1885). El director de las obras
fue Antonio Ferrer Gómez pues José Juan Camaña estaba ausente por sus
obligaciones políticas. Este convento desapareció después de la Guerra Civil.
- Asilo del
Marqués de Campo 1881-1884.
- Asilo de las
Hermanitas de los Ancianos Desamparados (1888) en la Plaza de Santa Mónica.
- A la vez, como hemos dicho, de obras para la alta sociedad del momento, como Villa Gadea en Altea, un edificio neopaladiano, elegantísimo, con un parque de gran calidad paisajística, que construye para D. Vicente Gadea, alteano, Rector de la Universidad, diputado provincial y presidente de la Sociedad de Amigos del país, intimo del Marques de Campo, del Cardenal Benlloch, y de Canalejas, el Presidente de Gobierno, quienes pasaron largas temporadas en la villa de Altea.
Contexto estético. -
Nos encontramos en un momento en el que hay que señalar una
gran acción constructiva producto del rearme ideológico que sufre la sociedad
española en las décadas finales del
siglo XIX y los inicios del siglo XX, lo cual se traduce en parte en la
importancia de ciertos grupos políticos de corte religioso, humanista y
filantrópico, a la vez que en la construcción de grandes templos y una
remodelación importante de los edificios religiosos y de asistencia social.
Podemos encontrar varias tendencias que resumen el
repertorio arquitectónico de los grandes templos que se construyen en el
momento. El eclecticismo permite moverse entre los lenguajes que están en boga
en ese momento: clasicismos neobarrocos y medievalismos neogóticos, incluyendo
en ambos materiales propios de la industria y tecnologías del momento.
Entre las arquitecturas clasicistas y neobarrocas podemos
distinguir la obra de Joaquín María Belda, en particular la iglesia del Carmen
(C/ Alboraia en Valencia) de 1885, una iglesia que retoma los cánones
neobarrocos, templos con una gran nave y cúpula particular, en la línea de las
que vamos a ver a lo largo de todo el territorio valenciano. Cúpulas casi semiesféricas, sin linterna,
lejos de las secciones elípticas que repongan la deformación visual, quedando
de esta manera muy bajas al ser observadas desde abajo. Cúpulas que incluyen la
policromía en azules y blancos, tan característica del momento.
Una intervención en esta línea, ya fuera de tiempo, es la
que propone veinte años después Francisco Mora, en la parroquia de Nazaret que
construye el propio Ayuntamiento. Un templo que insiste dos aspectos: en el
neobarroco del campanario y en la cúpula con sección similar, en este caso muy
poco lucida, al no disponer de teja vidriada. Arquitecto que también tiene obra
en Altea y de muy buena calidad.
Dentro del neogótico hay que distinguir al citado Antonio
Ferrer con la iglesia de Moixent y a Fray Maeso Company, este con la iglesia de
Beniarres y el convento de San Francisco de Pego. En 1917 construye esta fraile
el Convento de misioneros franciscanos del camp de Morvedre, en colaboración
con Fray Sebastián Ferrer, pero su obra principal será la iglesia de Benissa
(1902-1929), con planos firmados por Vicente Pascual.
La influencia de todos ellos es muy importante en Adrián
Vela, más en los aspectos compositivos y espaciales, pero no tanto en los
estilísticos, y en particular en los campanarios, de los cuales se separa
decididamente se las estilizaciones de catálogo neogóticas que el
fraile-constructor, y los arquitectos de la época proponen en sus iglesias de
la época
Ya un poco más adelante aparecerá una de las máximas obras del neogótico tardío valenciano, la obra de Joaquín María Arnau Miramón y Francisco Almenar, con el gran templo de San Vicente Ferrer para los Dominicos en Valencia.
Fijémonos en las cúpulas
En las arquitecturas en las que interviene
Adrián Vela podemos ver una constante: el tratamiento de las cúpulas: tanto en
las trazas del tambor, como en la sección de las mismas, su conformación a
gajos, y acabándose, a ser posible, en policromías vidriadas en azul y blanco.
La cúpula de la
iglesia de Adrián Vela y la cúpula de la capilla del sagrario de 1854
Esta línea de diseño no es solo personal, la vemos en muchas
de las obras de esta época, y se prolonga incluso los años posteriores a la
Guerra civil, como podemos ver en la restauración de la cúpula de la iglesia de
Xilxes, por Regiones Devastadas, tras la destrucción ocasionada por el frente
de guerra situado en torno a Nules.
Hay que distinguir la iglesia conventual de san Cristóbal en Valencia, diseñada por Antonio Ferrer y construida por Adrián Vela, serán precisamente el referente de la iglesia de Altea en sus aspectos compositivos, matéricos y formales. A partir de ella se construye la Iglesia de Altea, cuyo encargo lo tiene dos años antes de terminar esta obra valenciana, aunque en la iglesia de altea encontramos un nuevo ingrediente, quizás producto del propio maestro de obras, si es que no se encuentra el arquitecto autor de la obra: un ambiente de eclecticismo trufado de ciertas dosis de modernidad en aspectos tecnológicos y de aplicación de materiales novedosos (la influencia de José Juan Camañas, puede estar presente)
La Iglesia de Altea. Una intervención de Adrián Vela Gadea.
Su construcción tiene varios momentos que se dilatan en el
tiempo:
1.- Ruina del templo renacentista (1617, por Damiá de la
Cámara).
2.- Construcción en 1854 de la Capilla del Cristo.
3.- Construcción de un cuerpo de ábside, no se sabe bien por
quien y bajo que dirección. Aparece un croquis que quiere ser primigenio de la
iglesia; un dibujo detallado de don Jaime Cardona en 1876; croquis muy
respetado en el proyecto definitivo acabado 35 años después. Una imagen de 1894
nos presenta el ábside ya construido en esta fecha. Hay documentación que nos
indican de dádivas a la Iglesia en los años 1860, para continuar las obras de
ampliación de la iglesia (3)
4.- Derribo del cuerpo principal del antiguo templo y
construcción de la nave principal, crucero, cúpula y campanario del templo
actual, intervención de Adrián Vela Gadea como Maestro de Obras, sin conocer un
plano director. Intervención que cambia la sección del croquis de Jaime
Cardona, al construir una potente y elegante cúpula; criticada por este en un
primer momento y más tarde aceptada, vista la elegancia de la misma, el espacio
interno y la potencia en el perfil de la villa de Altea.
El proceso de consolidación de la nueva iglesia de Altea.-
Sobre el plano de Francisco Ricaud, este autor dibuja varios momentos del
templo: 1.- estado original renacentista. 2.-
derribo del castillo y construcción de la Capilla del Sagrario en 1854,
cuando el templo original entra en ruina. 3.- Templo en 1910, con la capilla
del sagrario formando parte del crucero. (4)
Dibujo de M. del
Rey sobre un plano de F. Ricaud de 1740 indicando tres momentos del estado del
templo alteano: Inicial de 1617, en 1854 y en 1910.
La capilla, inaugurada en 1854, se configuró como edificio
exento situado al suroeste de la antigua iglesia. Compuesta a partir de una
geometría academicista de doble simetría, de un academicismo elegante, que
define un gran espacio central con planta de cruz y cuatro capillas, cubierta
con cúpula de sección elíptica y fuerte peralte que permite visualizarla como
semiesférica desde puntos de vista próximos; cúpula revestida con teja curva
vidriada en azul y blanco sobre la que se levanta una linterna estilizada. La
arquitectura clasicista de su interior, de elegante factura y buenas
proporciones, contrasta con la desnudez de sus volúmenes externos, de una
sencillez franciscana que incluye una única puerta adintelada sobre la que podemos ver un arco de
descarga acabado para no ser visto
La capilla del Sagrario.-
La capilla está llamada a tener un protagonismo particular
en la futura configuración de la nueva iglesia que años más tarde sustituirá a
la fundacional. Podemos señalar dos razones muy distintas:
- por su
ubicación y por su propia arquitectura. Su localización marcará las dimensiones
y proporciones de la nueva iglesia, utilizando esta capilla como parte del
crucero y asumiéndola dentro de su geometría.
- Por otro lado
las formas de su arquitectura interior, sus pilastras y capiteles corintios
compuestos, marcarán la arquitectura interna de la futura iglesia, la cual
abandonará los historicismos, más comunes en esta época, y se vinculará a estos
temas academicistas de la capilla.
El croquis de la antigua iglesia de época fundacional, con la nueva capilla del Sagrario de 1854 en el lado superior izquierdo. Superior dibujo del autor sobre el croquis de J. Cardona
El croquis del maestro nacional alteano, titular de la
escuela de Almussafes, es el de un templo, como dice: capaz, sólido, breve y
económico. El maestro de escuela describe en 1876 un templo de una nave y
capillas laterales, con crucero, parece que sin cúpula; eso sí, con girola y
deambulatorio perimetral. Parece que propone algo más parecido a las voluntades
franciscanas de austeridad formal y pobreza de materiales, que al templo
finalmente construido.
La propuesta que nos aporta el croquis retranquea la fachada
de la iglesia fundacional hasta colocarla alineada a la calle Mayor. Mantiene
la alineación noreste de la nave de la iglesia primitiva y la amplia hasta
poder ajustar la alineación de la nave con la línea de la capilla de 1854,
utilizando a esta como crucero. No aporta detalles estilísticos, mientras que
si nos ofrece secciones que nos hablan de la escala y dimensiones de la nave de
la futura iglesia.
El actual templo se completa apoyándose en parte en las
trazas de la antigua iglesia, anexionando la Capilla de la Comunión, y
reconstruyendo el antiguo ábside anexo a la iglesia fundacional. Se define como
un edificio de una única nave con crucero y cúpula sobre tambor octogonal y
nervaturas internas, cubierta por bóveda de cañón y arcos fajones, bóveda que
se arista lateralmente para permitir luz desde ventanas a ambos lados. Los
potentes contrafuertes definen capillas internas laterales. La fachada incluye
doble campanario de bases cuadradas, de los cuales sólo se eleva el izquierdo.
Todo ello, excepto la cúpula, responde al croquis original.
Estilísticamente se
inscribe en un cierto eclecticismo clasicista que intenta, como hemos dicho, un
diálogo con la capilla del Cristo, una opción atractiva estilísticamente, de
manera que la arquitectura de la capilla, de formas y proporciones elegantes,
se interpreta de manera particular en la nave.
Superposición del croquis de Jaime Cardona con la antigua iglesia fundacional, con la coincidencia de la capilla de 1854 como parte de un crucero con un solo brazo, en una propuesta sin cúpula. Dibujo del autor
La arquitectura de la Iglesia en la actualidad.-
Planta actual de
la iglesia por M del Rey y J Rojo
Las nervaduras de las bóvedas y el acabado interno de la
cúpula le restan parte de la rotundidad que encontramos en las limpias bóvedas
de medio punto de la capilla del Sagrario, en la cúpula de gallón y en su
linterna; formas en las que se aleja este nuevo templo de la capilla
primigenia. Los capiteles se complican, las formas pierden rotundidad, sobre
todo en la bóveda, al introducir las aristas para abrir los vanos de las
ventanas superiores, perdiendo su linterna en una voluntad neobizantina de separarse
de los códigos romanos. Soluciones muy habituales en el momento y practicadas
habitualmente por Adrián Vela (5), como hace en otras iglesias (quizás la de
Relleu, si se consigue conocer su autoría) aún no teniendo certeza documental,
reúne las características propias de ser obra de este autor, etc.
Respecto a la estatuaria hay que indicar la existencia de una
arquitectura contenida en la espacialidad del templo, arquitectura que adquiere
un protagonismo particular, barroquizante en el caso del altar mayor y su
retablo. Hay que señalar un cierto exceso en la obra del escultor Melitón
Gómez; protagonismo que en sus formas que llegan incluso a aproximarse a la
idea de obra de arte total, desde una perspectiva casi podríamos decir
operística, donde adquiere un carácter escenográfico, hoy transformado al haber
pasado los pesados angelotes al altar norte del crucero.
Altar mayor de la iglesia en su estado original, foto de 1935. Autor desconocido
Otro de los aspectos a reseñar en esta arquitectura, quizás atribuible directamente a Adrián Vela, o en su caso al arquitecto, hoy desconocido, es la existencia de algunos guiños modernistas, incluso protorracionalistas, potenciado quizás por lo inacabado de sus formas, dadas las vicisitudes económicas del proceso de construcción, con un final abrupto de la obra quizás por falta de recursos a partir de 1910. Cuestión esta que ha condicionado su arquitectura externa hasta adquirir cierta radicalidad romántica, cierto carácter “pintoresco”, próximo de alguna manera a postulados de la modernidad. Quizás aspectos no pretendidos de manera consciente por el autor de su arquitectura y menos por los promotores de la misma, siendo reflejo del difícil momento en que se construyó.
Algunos de los aspectos a destacar en esta arquitectura los podemos
encontrar en la propia experiencia constructiva del edificio, en su potente y
decidida volumetría y arquitectura exterior, en sus fábricas y aparejos,
aspectos que la separan decididamente de
la arquitectura edilicia del pueblo de Altea, pero también del repertorio
formal de la arquitectura religiosa del momento y destacan su monumentalidad,
confiriéndole ese aire de modernidad que rezuma el edificio, donde:
- Los
revocos son sustituidos por fábricas vistas, mamposterías concertadas,
sillarejos bien trabajados, impostas de sillares blancos y negros con el uso de
la piedra del lugar.
- Las
fábricas de ladrillo se aparejan con un dibujo de punto de cruz, muy a la moda
del modernismo que asume perfectamente la burguesía urbana, utilizando ladrillo
macizo de buena calidad con dos tonos de color.
- Las
fábricas de mamposterías vistas de piedras calizas, se trabajan en algunos
cuerpos de manera muy delicada, a la manera modernista, incluso con cierta
impronta gaudiniana.
- Las
cubiertas tienen una particular importancia, tanto por el uso de escamas
vidriadas en el revestimiento de la cubierta de la cúpula, cerámica adquirida
en los hornos de D. José Ros en la fábrica de La Ceramo del camino de Burjassot
de Valencia, como indica la memoria del cura Don Juan Bautista Cremades.
- La cubierta de teja alicantina
o marsellesa como fue cubierto en origen insistía en una definición potente de
los planos constructivos, a la vez que una economía de medios propia del
pensamiento que embarga la obra desde el inicio. Teja desgraciadamente
sustituida en el tiempo tras la última restauración.
Oratorio de l’Hort
de la Campaneta. Altea 1910
Quizás debiéramos incluir una obra doméstica de la misma
época y atribuible a Adrián Vela, o al menos una parte de ella, las cúpulas y
el oratorio del Hort de la Campaneta, coetáneo este cuerpo con la iglesia y
construido por los mismos operarios y con los mismos materiales en sus cúpulas.
Notas:
1.- J.J. Cardona Ivars en su libro “Historia de la parroquia
de Benissa”, Benissa 2002. nos informa sobre algunos aspectos de la vida y la
obra de Adrián Vela.
2.- Luis Fuster Orts, “Anotaciones del Cura D Juan Bautista
Cremades Peiró sobre la Construcción de la Iglesia de Altea”. Manuscrito del
autor, fuente: Archivo eclesiástico de Altea.
3.- Barber D.y Fuster
L. : Estudios en proceso sobre el vaciado del Archivo eclesiástico de Altea.
Inédito
4.-Dibujos sobre el Plano de la Villa de Altea de Francisco
Ricaud de 1740, publicado en “Paseando por las alteas”, M. del Rey, 2016”
5.- La semejanza de formas, proporciones y materialización
entre la cúpula de san Cristóbal en Valencia (1903) de Antonio Ferrer y
construida por Adrián Vela, y la cúpula de Altea es evidente, así como la
utilización de escamas vidriadas de La Ceramo y sus códigos gráficos.
Bibliografía:
Banyuls, A. Estudios varios sobre la obra, restauración y
contenidos de la iglesia de la Purissima Xiqueta en Benissa.
Cardona Ivars J.J.: Historia de la parroquia de Benissa,
Benissa 2002
Del Rey Aynat,: J Miguel, Guía de Altea, Valencia 2014
Del Rey Aynat,: J Miguel, Paseando por las alteas, Valencia
2016
Fuster L. :La iglesia de Nª Señora del Consuelo, Altea,
2003.
Fuster L.: “Anotaciones del Cura D Juan Bautista Cremades
Peiró sobre la Construcción de la Iglesia de Altea”. Manuscrito del autor,
fuente: Archivo eclesiástico de Altea. Inédito
Fuster L .- Barber, D.: Investigación sobre el Archivo
parroquial de Altea. Inédito
Goerlich, B. Arquitectura del Eclecticismo en Valencia.
Valencia, 1983
Ricaud, F. Plano de la Villa de Altea y sus contornos,
Valencia 1740. Publicado en el libro: Llorens, R.: Historia de Altea, S. XVIII, Altea, 1988.
lunes, 24 de marzo de 2025
La Fortaleza de Altea. Por M. del Rey
La Fortaleza de Altea. Ponencia presentada en el Congreso sobre Fortificaciones en el Mediterráneo Occidental. Universitat Politècnica de València, 15-10-2015














































