sábado, 20 de febrero de 2021

La Posada San Miguel en Altea, por Miguel del Rey

Vista de la Posada en 1982, Foto Miguel del Rey 

La Posada San Miguel en Altea, uno de los recuerdos más vivos de un pasado culinariamente espléndido y de una historia ligada a la formación del pueblo de Altea en su parte baja.*

 * Texto extraído del libro “Paseando por las alteas”. Miguel del Rey, Valencia 2016.

San Miguel sigue humillando eternamente a Lucifer, su antiguo compañero celestial, en el panel de azulejos de la antigua posada de San Miguel, pero quizás en él ha variado el ademán; la antigua arrogancia del arcángel desapareció debido a la poca eficacia del ser celestial en la defensa de aquella preciosa y nunca demasiado llorada Posada, que bajo su advocación estuvo casi doscientos años recibiendo viajeros y comerciantes que viajaban con sus recuas de mulas junto a la playa del Bol, frente a los muros del huerto del Convento. Fue la decana de las posadas de Altea. Nacida con visión de futuro a inicios del siglo XIX, adelantándose a su tiempo y situándose en el lugar lógico donde debía pasar el nuevo camino Real, dado que por entonces aún circundaba Bellaguarda y al pueblo se entraba por la Plaza de La Cruz, pues el camino de acceso llegaba desde el molino de la Torre. Pero la existencia del convento, la importancia creciente del arrabal de San Pedro, hacían de este lugar el idóneo para un establecimiento de esta naturaleza.

 

Interior del deambulatorio de acceso a las habitaciones de la posada. Foto Coello. 

Gentileza de Jaime Selles

La posada era un edificio de varios cuerpos de construcción con un portalón que abría sobre lo que más tarde fue la carretera Valencia-Alicante, la carretera N-332, la actual calle Conde de Altea. Las plantas y macetas del vestíbulo proporcionaban un ambiente particular que se mezclaba a la penumbra del gran espacio central donde sus pulidas losas hablaban de viajeros, de negocios, de festejos, del paso del tiempo durante siglos. El vestíbulo nos introducía lateralmente en la sala del antiguo comedor, mientras que de frente encontrábamos un espacio amplio, de doble altura, con un ligero deambulatorio perimetral volado en planta alta, construido en madera, que daba acceso a las estancias y dormitorios allí existentes. Las mesas invadían los espacios de planta baja y sus estancias se caldeaban por chimeneas y hogares. Una gran cocina, transversal a las crujías principales, albergaba el mundo de los fogones y el servicio. Hacia el mar, lindando con la playa, los corrales y patios desaparecidos en época moderna.

 

Panel Restaurado. Foto Miguel del Rey

Nos queda San Miguel, si bien cuestionado en su eficacia, conservando su impostura celestial. También nos quedan algunas de las tapas que allí se degustaban en el actual establecimiento que lleva su nombre y que se ubica en una parte del solar de la antigua posada, en ellas podemos recordar el sabor de aquellos manjares, de aquellas comidas que acompañaron a la sociedad altenana tantos años.

jueves, 18 de febrero de 2021

Arquitecturas ausentes: El bar Lledó y la pastelería Internacional, por Miguel del Rey

El bar Lledó y la pastelería Internacional. Segunda mitad del s. XX*

* Publicado en el libro "Paseando por las alteas" Miguel del Rey, Valencia 2016


Pastelería Internacional en la Replaceta del Convent. Foto gentileza de Pastelería Internacional

Unas de las instituciones más representativas de la sociedad alteana en la segunda mitad del siglo XX fueron sus bares, verdaderos espacios de relación social que en las distintas horas del día atendían a una clientela amplia y diversa, bares interiores o de terraza, bares especializados en tapas, cañas, horchatas,  helados, absenta o vermút, etc. Uno de ellos fue el Bar LLedó, un bar de café y vermút por la mañana, de partida a lo largo de la tarde y por la noche, terraza de refrescos o de leche merengada. Quizás para este autor ha quedado en su memoria aquel “nacional”, ese café con merengada o vainilla, el canon de lo que entendía en la Altea de esos tiempos por un buen helado.

El humo de los cigarrillos, de los caliqueños y de los puros, hacían irrespirable su atmosfera para el neófito, pero era precisamente ese ambiente de humos, esa liturgia de exclamaciones, alguna palabrota e incluso blasfemia, lo que reunía allí a una gran cantidad de parroquianos en torno a unas mesas de mármol de Macael escritas y reescritas con las cuentas de las partidas de dominó. No se quedaba atrás la Pastelería Internacional que compartía parte de la clientela, aunque no las partidas. Sus horchatas, granizados, sus bambas y bollos rellenos de crema, los “bartolos” que aún elaboran en su nueva sede, fueron lugar obligado y terraza propia de estar a partir de media mañana o media tarde. La llegada de alguno de sus camareros a alguna casa pudiente de la contornada con una gran bandeja metálica, lustrosa, y sobre ella una merienda de horchatas y bollos era una imagen conmovedora y feliz para señoras y chiquillería. 


Bar Lledó en 1958. Foto L. Fuster

En el edificio donde se asentaba el Bar Lledó, hay que hacer mención de la Academia Bernia que ocupaba la última planta del desaparecido edificio. Institución por la que pasaron generaciones de alteanos y alteanas  en sus clases regladas o en los sesiones de “repaso” a las que asistimos tantos adolescentes en aquellos años. 

             
 Edificio del Bar Lledo y la Academia Bèrnia. Foto MdR

miércoles, 10 de febrero de 2021

Riurau de la Casa de l'Abaetgera. Calp

Cast) La masía es un conjunto importante formado por la vivienda y los corrales, junto a algún almacén y sobre todo un largo y bonito riurau que domina la imagen de la masía. Dispuesta en una meseta sobre una colina, la vista se desparrama en abancalamientos descendentes que le ofrecen una preciosa vista sobre la línea de costa. El riurau, junto a la explanada frontal, que fue el antiguo sequer. Sus intervenciones de restauración no han sido muy felices. El riurau, por su parte, se encuentra en buen estado. Se formaliza a partir del seis ojos adintelados por bigas de madera que soportan una cubierta de biguetería de madera de mobila. Esta estructura a modo de secadero sobrepuesta al volumen de la casa alargándose más allá de su fachada. La vivienda, aunque se usa como casa de recreo y apoyo al trabajo agrario, en una finca dedicada en concreto al cultivo de l. almendra hasta hace unos años.

Val) La masia és un conjunt important format per la vivenda i els corrals, al costat d'algun magatzem i sobretot un llarg i bonic riurau dominant la imatge de la masia. Disposada en un altiplà sobre un tossal, la vista s'escampa en abancalaments descendents que li ofereixen una preciosa vista sobre la línia de costa. El riurau, al costat de l'esplanada frontal, que va ser l'antic sequer. Les intervencions de restauració no han estat molt feliços. El riurau, per la seua banda, es troba en bon estat. Es formalitza a partir d'el 6 ulls adintelados per bigues de fusta que suporten una coberta de biguetería de fusta de mobila. Aquesta estructura a manera de assecador sobreposada a l'volum de la casa allargant més enllà de la seva façana. L'habitatge, encara que s'usa com a casa de recreació i suport a la feina agrari, en una finca dedicada en concret a el cultiu de l. ametlla fins fa uns anys.


 

Informació sobre el riurau extreta de la revista Riuraus Vuis nº 6. (J. Vicent Sanchez i Miguel del Rey)

ELS ULLS DEL RIURAU:  sis ulls oberts i adosats a la façana sur, la principal.

AMPLADA: 3,20  mts.         ALÇADA: - mts.

LONGITUD: 18 mts.

FORMA:  pòrtic allindat amb bigues de fusta.

 MATERIALS DE CONSTRUCCIÓ:

Parets: mamposteria de pedra calcària i maçoneria. Deficientment encalada.

Sostre: bigues, reformat.

Sòl: pis en ciment.

Ulls: Pedra calcària i bigues de fusta.

Pilars: Pedra calcària i maçoneria.

BÉNS IMMOBLES I CONTEXT: El riurau vinculat a peòpia masia de camp.

BÉNS MOBLES:  No hi han bens de relevància

ÚS DEL RIURAU:  Per la seua grandària i característiques, el riurau assecava el raïm de pansa, encara que també s’utilitzava per fer vida domèstica.

 

OBSERVACIONS:

Segons s’indica al Diccionari de Calp, a finals del S. XIX la casa pertanyia a Joaquim Diego Santamaria, que era veí de Sueca. Aquest li la deixaria al seu fill Joaquín Diego Bel·lán, per després deixar-la en herència a les seues filles. La casa servia per èpoques d’estiueig dels seus propietaris, si bé es desconeix la seua etimologia. No obstant això, l’abadejo és la forma més comuna-valenciana d’anomenar el bacallà a les terres de Sueca, per la qual cosa es podria pressuposar que l’etimologia podria respondre a un malnom de la família d’origen.  Actualment, la casa pertany a la família Oltra.

viernes, 5 de febrero de 2021

Paisajes perdidos: La Playa del Bol en Altea, por Miguel del Rey

 La playa histórica de Altea, la playa del Bol*

* Extraído en parte su texto del libro "Paseando por las alteas" M del Rey, Val-2016

La Playa del Bol era por antonomasia la playa de Altea. Situada bajo la Placeta del Convento y el inicio de las calles del Mar y Conde de Altea, llegaba más allá de la calle San Pere. Toma su nombre del desagüe en esa zona, entrono a la parte posterior de la Casa del Marnero de la antigua acequia del Bol, cuyo ramal último regaba el huerto y jardín del Convento, así como las huertas de lo que es hoy la zona de la Avenida Jaume I.

 
Montaje del autor a partir de dos fotos de Oriol, de la colección de la Casa Soler de 1930

Fue la playa popular donde pequeños y mayores se solazaban, hacían carreras por las piedras, se hundían y sumergían hasta que las madres o cuidadoras lanzaban piedras a la chiquillería para controlar la situación y su ubicación en lugar seguro. En ella se hacían las fiestas populares de la Virgen del Carmen, de San Pedro, las cucañas marineras, la suelta de patos. Era el lugar festivo y lúdico por las mañanas. En invierno se utilizaba en ocasiones para remendar redes o tender la ropa y blanquearla bajo un sol inclemente.

 

Fotografía de  Mora Carbonell. Colección Tívoli

Documento de un interés particular es la composición que se presenta este autor de dos antiguas fotos de Oriol, que nos muestran una imagen completa de la playa del Bol vista hacia el norte y en los años 20 del siglo anterior, donde el carácter marinero de la playa es evidente. La primera de las fotos de la playa la tenemos del fotógrafo Augusto Garcián en 1898, pero de ella hablaremos otro día

 

 La playa del Bol en su extremo sur, en la Calle Sant Pere, lindante con la playa de la Rodo.

Autor desconocido

Fue esta playa un lugar de trabajo, lugar de atraque de llaüts, de las pequeñas barcas de pesca, sobre todo antes de construirse el puerto.

 

Los toros, por parejas unidos por un yugo, sacaban las barcas a la playa. Sus piedras fueron, además de lugar de extensión y remiendo de redes, espacio de carga y descarga de antiguos veleros fondeados frente a estas playas, de aquellos que se cargaban con los botes que desde la playa trasportaban la mercancía ya en el siglo XVIII y anteriormente. 

La acequia del Bol y su desagüe en la playa, tras regar los huertos del Convento, de donde le viene el nombre. Plano de F. Ricaud, fechado en Valencia 1740

El arrabal de pescadores, el convento de San Pedro, su condición marinera está vinculadas en el tiempo y en el espacio. Se complementan, no se pueden entender este espacio sin esas condiciones, incluso el Convento fue un agente importante en el comercio de navegación, como nos cuentan las escrituras y protocolos de la época. Así, tal como se indica en la novela Bartolomé, centrada en la Altea de esta época, donde el síndico del convento de San Francisco se ocupaba, junto con otras funciones, de estos temas de comercio subarrendado a alguna familia pudiente alteana, procurando así buenos centenares de libras al Prior para el buen uso que el hospicio y el convento dispusieran.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Paisajes perdidos: la Altea de la Guerra Civil 1936-1939/2. Defensas Costeras

 

Una sociedad en tiempos dramáticos: Las defensas marítimas*

* Publicado en el libro "Paseando por las alteas" Miguel del Rey. Val. 2016. 

Las playas alteanas vieron levantarse una serie de defensas con el formato de casamatas de hormigón, de las denominadas popularmente búnkers. Nidos de ametralladora que tenían una función primera: defender de un hipotético desembarco de las fuerzas nacionales; pero quizás también albergaban cierta intención propagandística de apoyo moral para la tropa y población de la retaguardia. Sus obras fueron llevadas a cabo por maestros de obra alteanos, como Mateu Signes, que construyó algunos de ellos.

Bunker en Cap Negret. Foto MdR

Su presencia a lo largo del tiempo las asumió en el paisaje cotidiano de alguna de nuestras playas. Los movimientos de la línea de costa que en estos casi 80 años han sido espectaculares, tanto en el perfil como en la sección, ha provocado que algunas de estas casamatas se encuentren en estos momentos bajo el mar, completamente sumergidos. Así, de los ocho búnkers originales tan solo quedan dos en tierra firme, eso sí, batidos por las olas: los existentes en la playa de la Olla y la de Cap Blanc. Un tercero está completamente arruinado a los pies del promontorio de Cap Negret, otros dos sumergidos sus restos bajo las piedras de la playa de la desembocadura del Algar, o bajo las aguas de la playa de Cap Blanc. De los dos existentes, el de la Olla está afectado en su percepción por la escollera de rocas para la construcción del camino de borde marítimo en la zona, a falta de una fácil intervención de puesta en valor de estas defensas.



Bunker en La Olla. Foto MdR

La mejor de las conservadas entre estas casamatas defensivas alteanas de la Guerra Civil es la que se encuentra en la playa de Cap Negret, ya que por su ubicación y su estado lo convierten en el mejor de los ejemplos que quedan, con su estructura ligeramente vencida y desequilibrada por la erosión de la playa, proporciona un paisaje algo surrealista y de valor histórico, acosado por las edificaciones próximas.

Figuraizquierda: Planta y sección de búnker de dos senos en el Portixol, sobre la carretera de Madrid a Alicante, en Monforte. Planta con recintos separados similar al existente en la Olla de Altea. Dibujo de A. Martínez-Medina.

Figura derecha croquis del bunquer de Cap Negret en Altea. Dibujo de MdR

Estas defensas siguen modelos establecidos y están construidas por una estructura de hormigón pobre, levantadas sobre un basamento del mismo material. Los muros y cubierta son de gran sección, unos 70 cm; la puerta se define en sifón y dispone de unas escotillas horizontales con bocas de fuego para la defensa. Sus plantas son las propias del repertorio militar de la época para estos artefactos: de un cuerpo único, con forma semicircular en planta, dividida interiormente en dos estancias, caso del búnker de Cap Negret, o como el de La Olla, de forma de corazón, con dos senos, de alturas inferiores a los 3 m. El interior conserva restos de las bóvedas de ladrillo que sirvieron para su construcción. Se accede por un arco de medio punto rebajado y conformando una rampa, no pudiendo observarse la configuración del suelo por estar cubierto de piedras. Una referencia a estas defensas de la costa la ofrece Andrés Martínez, en su artículo, “Muro Mediterráneo: búnquers y baterías...“València, 2015.

Croquis del búnker de la playa de Cap Negret. estado actual. Foto MdR

domingo, 31 de enero de 2021

Paisajes Perdidos: La Altea de la Guerra Civil. 1936-1939 / 1

 UNA SOCIEDAD EN TIEMPOS DRAMÁTICOS*

Parcial de lo publicado en el libro "Paseando por las alteas", val 2016. M del Rey.

 Algunos carabineros alteanos en 1937. Colección L.Fuster

Los años de la Guerra Civil española y el tiempo revolucionario que se vivió tras el Golpe de Estado del general Franco fueron, como en toda España, tiempos convulsos, complejos, y como no, dramáticos. En Altea se creó un particular paisaje social y también físico del cual quedan fragmentos, historias, cierta documentación escrita y pocas imágenes. La sociedad alteana siguió el devenir de su suerte, en este caso en la zona leal a la República. La militarización, las levas de jóvenes y hombres hábiles para la lucha, se complementó con el apoyo del resto de la población con dádivas y labores de avituallamiento, víveres y ropa, voluntarios más o menos obligados.

Una sociedad en guerra, regida en su primera etapa por un ayuntamiento presidido el alcalde Don Francisco Ronda, hombre capaz, demócrata y apaciguador, que supo equilibrar las fuerzas dominantes, los sindicatos socialistas de la U.G.T. dirigidos por Don Jerónimo Bellido y los de la C.N.T. de tendencia más radical. Alcalde que intentó evitar desmanes, que al final sucedieron con bienes, instituciones y patrimonio, como la quema del Juzgado, del Convento, habilitado como almacén, y de la Iglesia parroquial, habilitada como prisión. Era una sociedad que poco a poco se habituó a la nueva situación de guerra, manteniendo oculta en muchos casos, sus hábitos y prácticas religiosas, junto a las nuevas alternativas públicas de fervor patriótico, internacionalista, proletarias -en los últimos tiempos de la contienda- o simplemente festivas, que ofrecían los tiempos.


Programa homenaje a Buenaventura Durruti en el Cine Ascaso Altea, noviembre 1937. Colección L.Fuster

Buena cuenta de lo ocurrido lo podemos conocer a través de la excelente documentación del diario del Mestre Pérez, el cual relata las intervenciones de personas relacionadas con actos musicales en ese época. La solidaridad del pueblo de Altea con los combatientes nos la muestran muchos documentos, entre los cuales se pueden citar expediciones al frente para abastecer a las tropas con dádivas varias, entre ellas se pueden citar las visitas realizadas a Sigüenza y Guadarrama a lo largo de 1936.

Hay que destacar los trabajos de las mujeres alteanas para tejer prendas de ropa para los combatientes en el frente y otras muchas acciones; también destacar la política de repatriados y desplazados de guerra que hubo en Altea, de la que se hizo cargo en muchos casos el Ayuntamiento. La creación de colonias para niños desplazados, como la que hubo en la Villa Gadea, Colonias en las que las Escuelas Nacionales Racionalistas de Altea tuvieron un importante papel.

Como en toda época de guerra hubieron tensiones y desmanes, pero hay que señalar que en términos generales la situación en Altea estuvo bajo el control de la sensatez, de manera que la vida humana se respetó en el pueblo, incluso el alcalde Ronda instó para traer al pueblo sacerdotes alteanos encarcelados en Valencia y así ocurrió. Hubo que soportar el dolor de los hombres caídos en combate, tanto de un bando como del otro. Dos asesinatos afectaron al pueblo en el periodo de guerra, ambos vinculados, parece ser, a personas foráneas; el vil asesinato de Don José Beneyto Rostoll, abogado, diplomático y diputado por Pego durante la República, y el del sacerdote pegolino Don Vicente Pérez García que tras tener que abandonar su iglesia de Altea, fue asesinado en Gandía. Actos de gran repercusión entre alteanos y residentes, como es el caso del poeta inglés de origen sudafricano Roy Capmbel, que tras abrazar la fe católica en Altea quedó impactado por la muerte del sacerdote, como comentamos en su momento al referirnos a este personaje que nos acompañó en el año 1935.

Milicianos alteanos. Colección L.Fuster

               La guerra presentó una de sus últimas imágenes dramáticas el día 29 de marzo de 1939 al paso de los últimos restos del ejército republicano hacia Alicante para embarcar hacia el exilio, seguidos horas después por las fuerzas expedicionarias italianas que ocuparon Altea, donde se estableció su Batallón Laredo.

sábado, 23 de enero de 2021

Un romántico en la Altea de la revolución, Miguel Jorro Such, 1818-1885. Por Miguel del Rey

 

Altea, 1818. Licenciado en derecho, periodista, siguió la carrera diplomática. Personaje relevante y controvertido, incansable viajero, que tras una compleja y poco convencional existencia murió arruinado en su finca de la Morería en Altea en 1885 Personaje característico del pasado liberal y revolucionario, adscrito a las corrientes progresistas, llevó una vida propia de un romántico decimonónico en todo el sentido de la palabra.

Hijo de Vicente Jorro Riera y de Angela Such Fuster, pertenece a la familia de los Fendi de Altea, fue el tercero de seis hermanos, entre los cuales destacó Francisco Such, formado en la Milicias Locales, junto a Joaquín Cendra de Monserrat, el Mayorazgo de Pego, que más tarde desposara a su hermana y se incluirá en la influyente familia del Mayorazgo, defensor de las causas democráticas en el reinado de Isabel II e instigador de los levantamientos liberales, de los cuales Miguel Jorro era la mano derecha en la Marina y la Safor. 

Alternó su ajetreada vida como miembro de la masonería y activista político en las dos versiones, literaria y de dirigente de partidas levantiscas liberales entre las revoluciones de 1848 y 1868, incluso en los años de fuerte inestabilidad de 1854 a 1857. Casado con Ana Gomez Burguet, fue padre de Anita y Enriqueta Jorro vinculadas círculos artísticos y de la bohemia de su tiempo. Tío abuelo del conde de Altea, José Jorro Miranda, quien le compró la propiedad de La Morería

Fundó periódicos como “El libre comercio”, “La Cotorra”, “El Porvenir de Valencia”, “El Sufragio Universal”, etc., Muy populares en la segunda mitad del Ochocientos. En Madrid dirigió “El Clamor Público” inspirado por el general Prim instigador de la república de 1868, Diputado Provincial en 1868, en el contexto revolucionario de “La Gloriosa”, Diputado a Cortes en 1869 por Alicante, frecuentaba los círculos literarios, sociales y políticos más importantes de Madrid. Fue la mano derecha del influyente político y revolucionario

De su vida de activista revolucionario hay que señalar las acciones de 1854 en Gandía Oliva Y Pego. Más tarde en el mes de julio de ese año entra y depone al ayuntamiento de Xaló y nombra a un consejo revolucionario. Acciones llevadas por partidas de hasta 400 hombres que Miguel Jorro comandaba y que en ocasiones le llevaros a la cárcel, como la entrada en Jalón o en y lucha con las tropas monárquicas en Montichelvo, de donde salió herido. Al final del año interviene en el levantamiento de Pego donde entra con una numerosa cuadrilla y desde allí, a lo largo de la Marina hasta Altea va haciendo levantamientos revolucionarios en los distintos pueblos.

En la Revolución de 1868, se convierte en la mano del Mayorazgo al sur de la Marina, interviene en el levantamiento de Callosa y es elegido por la Junta Revolucionaria de Callosa como Diputado Provincial, ya en plena Revolución.

Tras esta etapa es nombrado cónsul en Xiamen, en China, y en Manila y otras plazas de Filipinas, donde empieza a tener una serie de encuentros con la justicia por acciones poco claras bajo su tutela, por lo que es destituido. Empezando en 1870 su etapa de intrigas políticas internacionales al entrar en contacto con un exiliado cubano representan de la Junta de Nueva York en Francia, con residencia en Bayona, y a la vez vinculado a los insurrectos cubanos. 

El General Prim busca sus servicios para llegar a una acuerdo en Nueva York con los insurrectos y entablar negociaciones más o menos secretas de cara al futuro de la isla, lo cual es abortado tras el asesinato de Prim que ocurre estando ya Miguel Jorro embarcado en El Havre con destino a Nueva York; noticia de la que se entera en la ciudad americana y retorna a España sin entrar en negociaciones. De regreso a España intervino en el desafío de Montpellier que costó la vida al Infante don Enrique.

Se retira ya mayor y arruinado a su finca de la Morería donde muere en 1885.

Información recogida del espléndido trabajo de recopilación sobre la familia Jorro y la vida y circunstancias de Joaquín Cendra de Monserrat, el Mayorazgo de Pego, (inédito) realizado por Don Juan Bautista Bisquet.

viernes, 22 de enero de 2021

La consolidación y transformación del paisaje de Cap Negret en Altea, por Miguel del Rey

        El proceso de consolidación del paisaje, o bien de transformación en el tiempo del túmulo basáltico de Cap Negret. Un asentamiento esencial en la historia y el paisaje alteanos desde la edad antigua, asentamiento íbero, castillo medieval, torre renacentista, cantera basáltica y posteriormente zonas de control de carabineros, para pasar más tarde a ser la casa del ministro Planell con las variaciones que la villa ha tenido a lo largo del tiempo.

        La primera de las imágenes, extraída del Archivo General de Simancas, me fue cedida por el siempre bien recordado Pere María Orts, amigo de familia y del que con el tiempo disfrute de su amistad,  a quien recurría en muchas ocasiones en su casa valenciana para hablar de nuestras cosas y de la historia de Altea. Se trata de una sección fechada en Valencias, del ingeniero Francisco Ricaud, del estado del Cap Negret y su torre en 1739; estado previo a la propuesta del proyecto que en la zona pretendía levantar el ingeniero Bodín en las postrimerías del siglo XVIII y que nos presenta de nuevo esta sección en los planos de 1741. Podemos apreciar intacto el perfil del Cap Negret, el original.; del cual es reconocible en las fotografías y en la realidad actual, el extremo más inserto en el mar. Podemos ver perfectamente la torre de Juan Bautista Antonelli del siglo XVI, junto a unas defensas posteriores en amarillo.

        Las dos fotografía inferiores de los años 1920 y 1960, publicadas por la Associació de Veïns de L'Olla, en una edición muy cuidada de hace unos años, de la cual gentilmente los editores me cedieron una copia digital con motivo de mi trabajo en el libro "Paseando por las alteas". En ellas podemos ver el estado de la cantera de basalto y pórfidos en los años 20, en el momento de extracción del material, y en  la imagen de 1960 encontramos el estado de restauración de las heridas de la cantera y la Casa del Ministro ya levantada, la colonización por pinos del cabo y el paso elevado hasta el túmulo y su mirador desde el jardín de la villa.

martes, 19 de enero de 2021

Santa Anna en Albal. Una arquitectura en proceso desde el s. XIV al s. XXI, por Miguel del Rey

 SANTA ANNA. UNA ARQUITECTURA EN PROCESO DESDE EL s.  XIV al s. XXI

Arquitectos: Miguel del Rey y Antonio Gallud  (* Publicada en la Revista R&R nº 104, Sept 2007)


(Cast) Los antecedentes de la ermita de Santa Anna en Albal se remontan al siglo XIV y su primera constancia gráfica la tenemos en el plano de Ascensio Duarte (1595) "Especial Contribución de la Huerta de Valencia" que Cassaus copia del original un siglo más tarde y donde se sitúa la ermita como borde sur del territorio de l´horta. Allí se ubica un pequeño templo dependiente de la Catedral de Valencia, cuyos primeros muros son tapiales característicos del siglo XIV que aún hoy encontramos en el lateral sur del edificio. Pertenece en origen a la tipologia de naves de con arcos de diafragma, muy propios de esta época y que los encontramos habitualmente en edificios de esta época y en particular en otras ermitas valencianas dedicadas a este culto, como Santa Anna de Xátiva, muy similar a nuestra ermita de Albal en su origen. El edificio que vamos a restaurar tiene la característica de haber tenido una continuada transformación de su arquitectura a lo largo del tiempo, de manera que su sistema constructivo e incluso sus muros portantes, han sido modificados y reconstruidos hasta el punto de transformar su espacio interno y por supuesto su aspecto y dimensiones exteriores en un proceso constante cuya última intervención radical fue a inicios del S XX con la incorporación de su fachada modernista. 


Estas ermitas dedicadas a Santa Anna, litúrgicamente se sitúan dentro del culto a la Madre de la Virgen, muy próximo al culto a la fertilidad y donde son frecuentes las ceremonias de matrimoniales, como sucede con nuestra ermita de Albal.

El proyecto de restauración que desarrollamos pretende conocer, estudiar y analizar detenidamente el monumento para definir una propuesta proyectual y una estrategia de restauración integral del conjunto y de las partes de la arquitectura del edificio, así como la construcción de nuevos elementos que completen o estabilicen las fábricas históricas para conseguir una percepción lo más clara y correcta posible del edificio histórico, de sus elementos y de la evolución en el tiempo del monumento. Incidiendo tanto en la restauración de las fábricas y estructuras que lo sustentan, como en los materiales que lo definen y en los aspectos icónicos que pertenecen tanto al monumento en si, como al imaginario colectivo de la sociedad de Albal.

 

La ermita se dibuja y se estudian sus fábricas y su construcción, se estudia el proceso de construcción a lo largo del tiempo por medio de un análisis de estratigrafía muraria, se diagnostican sus patologías, para con ello conocer como fue y como se transformo su arquitectura, como se variaron sus fábricas, sus estructuras aéreas, sus dimensiones, etc. Se analizan estos elementos y sus distintas morfologías en el tiempo, se valora la arquitectura existente y se propone un proyecto que nos devuelva el posible momento de esplendor del edificio más acorde con lo existente, además de dejar evidencia del paso del tiempo, de la huella que sobre la ermita, sobre sus muros, dejan las distintas intervenciones, ruinas y reconstrucciones que ha tenido a lo largo del tiempo. Podemos ver los distintos croquis y dibujos realizados, las imágenes del estado original antes de la restauración y los detalles de muros y sillerías, con sus marcas de cantería localizadas.

Los estudios realizados nos permiten ver el proceso histórico que ha tenido el edificio: su origen del s XIV, del cual solo quedan los muros del lateral Sur y las fábricas del muro segundo desde el altar. Un segundo muro, también de tapial, pero de origen más moderno, entre los siglos XV y XVI, que construye el fondo del altar. Un tercer tipo de fabrica que construye el muro perimetral del ábside, en este caso un muro de mampostería con una traba de hormigón rico en cal, una fabrica bien ejecutada que incluye las únicas esquinas de sillería del edificio, las esquinas de la fachada oeste de muy buena calidad que responden a la etapa más rica del edificio. Una cuarta etapa histórica nos presenta un muro de mampostería con verdugadas de ladrillo, una fábrica de época relativamente reciente, de finales del S XVIII o inicios del S XIX, que construye los muros norte y este. Esta etapa definió la fachada hasta el inicio del S XX, fachada que hoy está oculta tras el porche. Entre su primera y segunda décadas se construye el cuerpo del porche actual, en ladrillo, bien ejecutado y dentro de un lenguaje modernista que ha dado forma a la imagen contemporánea de la ermita que conservamos en este proyecto de restauración.

Las distintas soluciones y los diversos tipos de muros los podemos ver en las imágenes que nos muestran las catas tomadas durante la época de estudio del edificio, o en los momentos de restauración de la propia obra. Estos muros han sido convenientemente restaurados y revocados generalmente maestreados en un mortero bastardo de cemento y cal ya coloreado tanto en exterior como en interior. Los muros de sillería y las esquinas se han limpiado y restaurado en los casos necesarios, saneando los morteros en algunos casos, aunque generalmente solo ha sido necesario un proceso suave de limpieza epidérmica, y por último poniendo en valor algunos dibujos y graffitis existentes y que se han encontrado a lo largo de la obra.




En el interior se ha restaurado algún fragmento de solado tardomedieval y renacentista, originales del siglo XV o inicios del XVI existente en el altar, bajando a la vez la cota de servicio hasta en nivel original para dar la dimensión apropiada a las basas de sillería labrada de las pilastras del ábside y a la puerta de yesería que une con la sacristía. Antiguas intervenciones eliminaron los restos de azulejería del altar y los posibles solados. Azulejería decimonónica se ha encontrado en el suelo de la planta alta de la sacristía y también almacenada en la misma. Este material ha sido utilizado para solar fragmentos de las capillas laterales.

La restauración de las bóvedas ha sido uno de los apartados más atractivos del proyecto, pues nos han confirmado los estudios estratigráficos realizados y hemos podido comprobar los cambios y el proceso de transformación de la arquitectura de la ermita desde su origen, así como las técnicas usadas para su construcción y sucesivas reconstrucciones a lo largo del tiempo. Del tejado original, el que debió de construirse sobre arcos de diafragma, no hay noticia, solo restos algo confusos de los antiguos apoyos en el muro del arco segundo, ya que la fábrica de tapial a la altura de los arcos fue sustituida en su día. Si en cambio hemos encontrado las bóvedas que se corresponden con la conformación segunda de la ermita y coinciden con los muros de los siglos XV-XVI, se trata de las bóvedas con nervaduras de composición compleja que definen el ámbito del altar y el primero de los cuerpos de la nave. Esta es la mejor de las soluciones que incluye el edificio y se define con un sistema de pilastras acanaladas a ambos lados del altar con silería de piedra caliza muy bien tallada en el cuerpo basamental. El fuste de las pilastras es de piedra arenisca y las nervaduras, siguiendo la tradición mozárabe de los albañiles de la época, se resuelven con yeserías que imitan la silería. Las bóvedas se construyen con doble rosca de ladrillo plano acabando en aristas.

El conjunto se ha restaurado completamente, trabando nervatura y plementería de las bóvedas una vez restaurada de sus grietas y partes arruinadas, para sobre ellas construir un casquete colaborante estructural compuesto de una ligera malla de acero y una nervatura en los senos de los nervios, proyectando seguidamente un hormigón ligero con anclajes y un adherente para que formara cuerpo con la bóveda de ladrillo existente. Se sustituyó el plano de cubierta y se rehízo el sistema de muretes arruinados que soportaban la cubierta desde las bóvedas, a la vez, como veremos posteriormente, de atar perimetralmente los muros.


La restauración de las nervaduras fue uno de los episodios de más interés del proyecto. La existencia de pilastras de sillería en su base y yesería en las partes superiores, presentó un primer problema de lectura, hasta llegar a su correcta comprensión. Tras el estudio vino la propuesta de restauración y la ejecución: una limpieza suave de la piedra de mayor calidad, una caliza muy bien tallada en las basas, unas columnas de piedra arenisca en los fustes y unas yeserías superiores. Ello nos lleva a considerar que la piedra dominante es la caliza de base, con ello se lava, se eliminan restos de pinturas anteriores y se tonifica toda la estructura de nervatura y pilastras con un acabado similar a la de la piedra caliza, simulando en las partes superiores las juntas de sillería, con una elaboración primorosa por parte de los restauradores

Desde la cubierta se intentó atajar dos grandes problemas que presentaba la estructura de la ermita, su estabilidad en coronación del edificio y la calidad de las fábricas que la construían, para ello, se ató perimetralmente con un zuncho de hormigón armado y se consolidaron los muros, los cuales eran de muy baja calidad. Para protección de los muros, bóvedas y nervaduras se levantó provisionalmente una estructura de protección de la obra. La estructura de la ermita presentaba un grave problema en la estabilidad del segundo de los arcos, el cual estaba alabeado y presentaba una deformación alarmante de 22 cm. de desnivel, lo cual obligó a construir unos contrafuertes que lo estabilizaran y un tensor superior que lo equilibrara, tal como se puede observar en los dibujos de proyecto.

La cubierta de la segunda de las bóvedas de la nave central presentaba construcción muy precaria y completamente diferente que la anterior. Se trataba de una bóveda falsa de cañizo y yeso con nervaduras falsas de yesería sin trabajar y de origen relativamente moderno, posiblemente de inicio del S XIX. Aquí la solución fue muy distinta, se tejió una estructura de malla de fibra de vidrio con un gunitado de yeso y un adherente para aligar la bóveda original y el casquete de refuerzo.



SANTA ANNA. ALBAL

LA RESTAURACIÓ D'UNA ARQUITECTURA EN PROCÉS DES DEL s. XIV al s. XXI

Miguel del Rey

(Val) Els antecedents de l'ermita de Santa Anna a Albal es remunten al segle XIV i la seua primera constància gràfica la tenim en el pla de Ascensio Duarte (1595) "Especial Contribución de la Huerta de Valencia" que Cassaus còpia de l'original un segle més tard i on se situa l'ermita com la vora sud del territori de l'horta. Allí se situa un petit temple depenent de la Catedral de València, els primers murs són tàpies característics del segle XIV que encara hui trobem al lateral sud de l'edifici. Pertany a origen a la tipologia de naus de amb arcs de diafragma, molt propis d'aquesta època i que els trobem habitualment en edificis d'aquesta època i en particular en altres ermites valencianes dedicades a aquest culte, com Santa Anna de Xàtiva, molt similar a la nostra ermita d'Albal en el seu origen. L'edifici que restaurarem té la característica d'haver tingut una continuada transformació de la seua arquitectura al llarg del temps, de manera que el seu sistema constructiu i fins i tot els seus murs portants, han estat modificats i reconstruïts fins al punt de transformar el seu espai intern i per descomptat el seu aspecte i dimensions exteriors en un procés constant l'última intervenció radical va ser a inicis del S XX amb la incorporació de la seva façana modernista.

Aquestes ermites dedicades a Santa Anna, litúrgicament se situen dins del culte a la Mare de la Verge, molt proper al culte a la fertilitat i on són freqüents les cerimònies de matrimonials, com succeeix amb la nostra ermita d'Albal.

El projecte de restauració que hem desenvolupat pretén conèixer, estudiar i analitzar detingudament el monument per definir una proposta projectual i una estratègia de restauració integral del conjunt i de les parts de l'arquitectura de l'edifici, així com la construcció de nous elements que completin o estabilitzen les fàbriques històriques per aconseguir una percepció el més clara i correcta possible de l'edifici històric, dels seus elements i de l'evolució en el temps del monument. Incidint tant en la restauració de les fàbriques i estructures que el sustenten, com en els materials que el defineixen i en els aspectes icònics que pertanyen tant al monument a si, com a l'imaginari col·lectiu de la societat d'Albal.

Lo primer. L'ermita es dibuixa i s'estudien les seues fàbriques i la seua construcció, a més del procés de construcció al llarg del temps per mitjà d'una anàlisi de estratigrafia murària, es diagnostiquen les patologies, envers això conèixer com va ser i com es va transformar la arquitectura, com es van variar les fàbriques, les seues estructures aèries, dimensions, etc. S'analitzen aquests elements i les diferents morfologies en el temps, es valora l'arquitectura existent i es proposa un projecte que ens torne el possible moment d'esplendor de l'edifici més d'acord amb l'existent, a més de deixar evidència del pas del temps, de la impronta que sobre l'ermita, sobre els seus murs, deixen les diferents intervencions, ruïnes i reconstruccions que ha tingut al llarg del temps. Podem veure els diferents croquis i dibuixos realitzats, les imatges de l'estat original abans de la restauració i els detalls de murs i carreus, amb les marques de pedra picada localitzades.

Els estudis realitzats ens permeten veure el procés històric que ha tingut l'edifici: el seu origen del s XIV, del qual només queden els murs del lateral Sud i les fàbriques del mur segon des de l'altar. Un segon mur, també de tàpia, però d'origen més modern, entre els segles XV i XVI, que construeix el fons de l'altar. Un tercer tipus de fàbrica que construeix el mur perimetral de l'absis, en aquest cas un mur de maçoneria amb una trava de formigó ric en calç, una fàbrica ben executada que inclou les úniques cantonades de carreus de l'edifici, les cantonades de la façana oest de molt bona qualitat que responen a l'etapa més rica de l'edifici. Una quarta etapa històrica ens presenta un mur de maçoneria amb verdugadas de maó, una fàbrica d'època relativament recent, de finals del S XVIII o inicis del S XIX, que construeix els murs nord i est. Aquesta etapa va definir la façana fins a l'inici del S XX, façana que avui està oculta després del porxo. Entre la seva primera i segona dècades es construeix el cos del porxo actual, en maó, ben executat i dins d'un llenguatge modernista que ha donat forma a la imatge contemporània de l'ermita que conservem en aquest projecte de restauració.

 



Les diferents solucions i els diversos tipus de murs els podem veure en les imatges que ens mostren els tastos preses durant l'època d'estudi de l'edifici, o en els moments de restauració de la pròpia obra. Aquests murs han estat convenientment restaurats i revocats generalment reglejats en un morter bastard de ciment i calç ja acolorit tant en exterior com en interior. Els murs de cadirat i les cantonades s'han netejat i restaurat en els casos necessaris, sanejant els morters en alguns casos, encara que generalment només ha estat necessari un procés suau de neteja epidèrmica, i finalment posant en valor alguns dibuixos i grafits existents i que s'han trobat al llarg de l'obra.

A l'interior s'ha restaurat algun fragment de paviment tardomedieval i renaixentista, originals del segle XV o inicis del XVI existent en l'altar, baixant alhora la cota de servei fins a nivell original per donar la dimensió apropiada a les bases de cadirat llaurat de les pilastres de l'absis ia la porta de guixeria que uneix amb la sagristia. Antigues intervencions van eliminar les restes de taulelleria de l'altar i els possibles paviments. Taulelleria vuitcentista s'ha trobat al terra de la planta alta de la sagristia i també emmagatzemada en la mateixa. Aquest material ha estat utilitzat per solar fragments de les capelles laterals.

La restauració de les voltes ha estat un dels apartats més atractius del projecte, ja que ens han confirmat els estudis estratigràfics realitzats i hem pogut comprovar els canvis i el procés de transformació de l'arquitectura de l'ermita des del seu origen, així com les tècniques usades per a la seua construcció i successives reconstruccions al llarg del temps. De la teulada original, el que va haver de construir-se sobre arcs de diafragma, no hi ha notícia, només restes mica confusos dels antics suports al mur de l'arc segon, ja que la fàbrica de tàpia a l'altura dels arcs va ser substituïda en el seu dia . Si en canvi hem trobat les voltes que es corresponen amb la conformació segona de l'ermita i coincideixen amb els murs dels segles XV-XVI, es tracta de les voltes amb nervadures de composició complexa que defineixen l'àmbit de l'altar i el primer dels cossos de la nau. Aquesta és la millor de les solucions que inclou l'edifici i es defineix amb un sistema de pilastres acanalades a banda i banda de l'altar amb silería de pedra calcària molt ben tallada al cos basamental. El fust de les pilastres és de marès i les nervadures, seguint la tradició mossàrab dels paletes de l'època, es resolen amb yeserías que imiten la silería. Les voltes es construeixen amb doble rosca de maó pla acabant en arestes.

El conjunt s'ha restaurat completament, travant nervatura i plementeria de les voltes un cop restaurada de les seves esquerdes i parts arruïnades, per sobre elles construir un casquet col·laborant estructural compost d'una lleugera malla d'acer i una nervatura en els pits de les nervis, projectant seguidament un formigó lleuger amb ancoratges i un adherent perquè formés cos amb la volta de maó existent. Es va substituir el plànol de coberta i es va refer el sistema de murets arruïnats que suportaven la coberta des de les voltes, alhora, com veurem posteriorment, de lligar perimetralment dels murs.

La restauració de les nervadures va ser un dels episodis de més interès del projecte. L'existència de pilastres de carreus a la base i guixeries a les parts superiors, va presentar un primer problema de lectura, fins arribar a la seva correcta comprensió. Després de l'estudi va venir la proposta de restauració i l'execució: una neteja suau de la pedra de major qualitat, una calcària molt ben tallada en les bases, unes columnes de pedra arenisca en els fustos i unes guixeries superiors. Això ens porta a considerar que la pedra dominant és la calcària de base, amb això es renta, s'eliminen restes de pintures anteriors i es tonifica tota l'estructura de nervatura i pilastres amb una acabat similar a la de la pedra calcària, simulant en les parts superiors les juntes de carreus, amb una elaboració exquisida per part dels restauradors


Des de la coberta es va intentar tallar dos grans problemes que presentava l'estructura de l'ermita, la estabilitat en coronació de l'edifici i la qualitat de les fàbriques que la construïen, per a això, es va lligar perimetralment amb un cèrcol de formigó armat i es van consolidar els murs , els quals eren de molt baixa qualitat. Per a protecció dels murs, voltes i nervadures es va aixecar provisionalment una estructura de protecció de l'obra. L'estructura de l'ermita presentava un greu problema en l'estabilitat del segon dels arcs, el qual estava guerxo i presentava una deformació alarmant de 22 cm. de desnivell, la qual cosa va obligar a construir uns contraforts que el estabilitzessin i un tensor superior que el equilibrés, tal com es pot observar en els dibuixos de projecte.

La coberta de la segona de les voltes de la nau central presentava construcció molt precària i completament diferent que l'anterior. Es tractava d'una volta falsa de canyís i guix amb nervadures falses de guixeria sense treballar i d'origen relativament modern, possiblement d'inici del S XIX. Aquí la solució va ser molt diferent, es va teixir una estructura de malla de fibra de vidre amb un gunitat de guix i un adherent per aligar la volta original i el casquet de reforç.

sábado, 16 de enero de 2021

Personajes alteanos del s.XIX- Vicente Gadea Orozco / por Miguel del Rey

 

“Vicente Gadea” per Julio Cebrián Mezquita (1854-1926) Sala de Juntes- Estudi General U.V.R

Cast) Vicente Gadea Orozco, Altea 1840 - 1904, hijo de Nicolás Gadea y María Ángela Orozco. Abogado, casado con Encarnación Ibañez. Doctor en Leyes, magistrado, catedrático, fue Rector de la Universidad de Valencia, Presidente de la Sociedad de Amigos del País y de la Academia de Jurisprudencia; además de senador por la Sociedad Económica de Valencia entre 1899-1900 y entre 1903-1904

Vinculado a las fuerzas vivas del momento y activista católico, mantiene amistad a lo largo del último tercio del siglo XIX con ilustres personajes del momento, tanto de las letras, de la política, de la música, de la iglesia, etc . Entre ellos del mismo jefe de Gobierno regeneracionista José Canalejas, de Juan Benlloch, coadjutor de la iglesia de los Santos Juanes en Valencia, más tarde nombrado cardenal y con el marqués de Campo, financiero, filántropo y político conservador valenciano que fue alcalde de la ciudad, los cuales disfrutan de estancias en la Villa Ángeles que construye en la Olla de Altea entre 1888 y 1890, lugar donde murió en 1904.

"Villa de los Ángeles", o Villa Gadea, es una espléndida villa italianizante con acabados neogóticos, que pasó a su hija María de los Ángeles Gadea, marquesa de Gadea-Orozco, dignidad pontificia que se extingue: la casa tiene el título de Villa de los Ángeles en su nombre. Muere sin descendencia en 1950, con un gran conflicto testamentario hasta quedar parte de finca, incluida la casa, propiedad municipal, pero habiendo perdido el espléndido parque que lo rodeaba.

La villa, terminada en 1898 fue obra del arquitecto y Político vinculado a la aristocracia valenciana José Juan Camaña y Laymon (1850-1926) formado en la Escuela de Madrid y Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia, que trabajó para el marqués de Campo, alcalde de Valencia mientras Vicente Gadea era rector de la Universidad. Adscrito al noegótico innovador, como nos demuestra su obra alteana. Otras obras reseñables son el Asilo del Marqués de Campo en Valencia (1882) y la Colegiata de Xàtiva (1884). La casa, con su pirámide octogonal central acristalada, ha sido visión consustancial a la panorámica de la Olla y su bahía durante el siglo XX. Fue la sede de los Festivales de España, consiguiendo con ello una nueva etapa de esplendor durante los años 60.

Familia Gadea sobre 1920. Colección Andrés Gimenez

Val) Vicente Gadea Orozco, Altea 1840 - 1904 , fill de Nicolás Gadea i Maria Àngela Orozco. Advocat, casat amb Encarnació Ibañez. Doctor en Lleis, magistrat, catedràtic, va ser Rector de la Universitat de València, President de la Societat d'Amics del País i de l'Acadèmia de Jurisprudència; a més de senador per la Sociedad Económica de Valencia entre 1899-1900 i entre 1903-1904

Vinculat a les forces vives del moment i activista catòlic, manté amistat al llarg de l'últim terç del segle XIX amb il.lustres personatges del moment, tant de les lletres, de la política, de la música, de l'església, etc. Entre ells del mateix cap de Govern regeneracionista José Canalejas, de Juan Benlloch, coadjutor de l'església dels Sants Joans a València, més tard nomenat cardenal i amb el marquès de Campo, financer, filantrop i polític conservador valencià que va ser alcalde de la ciutat, els quals gaudeixen d'estades a la Villa Ángeles que construeix a l'Olla d'Altea entre 1888 i 1890, lloc on va morir el 1904.

“Villa de los Ángeles”, o Vila Gadea, es una esplèndida vila italianitzant amb acabats neogòtics, que va passar a la seua filla Maria de los Ángeles Gadea, marquesa de Gadea-Orozco, dignitat pontifícia que s'extingeix: la casa té el títol de Vila dels Angeles en el seu nom. Mor sense descendència el 1950, amb un gran conflicte testamentari fins a quedar part de finca, inclosa la casa, propietat municipal, però havent perdut l'esplèndid parc que l'envoltava.

La vila, acabada el 1898 va ser obra de l'arquitecte i Polític vinculat a l'aristocracia valenciana José Juan Camaña i Laymón (1850-1926) format a l'Escola de Madrid i Llicenciat en Dret per l'Universitat de València, que va treballar per el marquès de Campo, alcalde de València mentres Vicente Gadea era rector de l'Universitat. Adscrit al noegòtic innovador, com ens demostrat la seu obra alteana. Altres obres deues són l'Asil del marquès de Campo a València (1882) i la Col · legiata de Xàtiva (1884). La casa amb la seva piràmide octogonal central vidrada ha estat visió consubstancial a la panoràmica de l'Olla i la seva badia durant el segle XX. Va ser la seu dels Festivals d'Espanya, aconseguint amb això una nova etapa d'esplendor durant els anys 60.

Bibliografia.

- Ramón Barber, Diccionario de Altea y sus cosas, Altea, 1983

- M del Rey, P. Soler i Jaume Martínez. Catàleg de Bens Cultural d´Altea, 2012

- M del Rey. Paseando por las alteas, Valencia 2016.

domingo, 10 de enero de 2021

Joaquín Planell: un enamorado de Altea, por Miguel del Rey

 

Se ha marchado un enamorado de Altea, de sus paisajes, de su gente, del lugar tan hermoso donde vivía las temporadas que pasaba en nuestro pueblo. Se ha marchado el compañero de profesión y el amigo: Compartíamos puntos de vista sobre pintura, literatura, arquitectura… también el amor por la docencia de la arquitectura, él en Composición, yo en Proyectos, el en Madrid, yo en Valencia.

Siempre me gustó su obra alteana por excelencia: Nova Altea. Hoy el edificio ha quedado huérfano, pero no abandonado. Lo incluí en el Catálogo de Bienes Culturales de Altea como bienes de naturaleza ambiental, que espero respete el Ayuntamiento. Redacté la ficha y se la mandé para conocer su opinión y estoy muy honrado de su crítica sobre mis textos y valoración en de su obra: “Estimado Miguel. He leído tu nota crítica positiva en relación con la idea de Nova Altea. te agradezco de modo especial tu interés y tu labor en la creación de la historiografía arquitectónica de Altea…”

Su intervención en la Iglesia de Santa Ana de Altea la Vella nos ofrece los cuatro medallones de la base de la cúpula, con los cuatro evangelistas. Su obra pictórica era de un interés singular: variada, amena, experimental, atractiva. Su última exposición en Madrid fue una amplia muestra de su interés por las artes plásticas, por la pintura y la escultura. Estaba muy contento, como me dijo. El cuadro que me regaló en su día, ocupa un lugar particular en mi casa de Altea

Hacia tiempo que no nos veíamos, pero seguíamos nuestras publicaciones en medios digitales, él me animaba a escribir, era muy amable, casi en exceso conmigo: “debes publicar -decía-  un buen libro con tus fotos y comentarios. Se dan resonancias aquí de "Platero y yo" en Juan Ramón Jiménez...” me dijo hace poco tiempo

Dejó constancia en su honor de su obra de Nova Altea, junto a la foto personal del año 1970 que me cedió del momento de terminar  la obra.

 


Nova Altea: Racionalismo Crítico. Promotor José M. Planelles. Complejo Privado

Autores: Félix Cabrero, Carlos Solesio, Joaquín Planell, arquitectos, R. Bellod, Arq. D. Obra

Nova Altea es uno de los complejos residenciales más interesantes del panorama arquitectónico alteano y alicantino; en particular sus fases I y II presentan una calidad indiscutible. La interpretación del “genio del lugar”, la integración medioambiental, la flexibilidad y personalización de las viviendas, en palabras de Joaquín Planell, pueden distinguir la intervención. El complejo, con más de cuarenta años, sigue manteniendo unas prestaciones residenciales, urbanísticas y paisajísticas de gran valor.

Desarrolla un sistema escalonado, con cuatro alturas de vivienda en profundidad, con grandes solanas que abren al mar y resuelto en plantas altas con áticos. “Nova Altea en su interior, esconde un verdadero pueblo en el que se desarrollaron soluciones distintas y de gran originalidad” nos indica uno de sus autores, Joaquín Planell. En esta compleja propuesta hay que destacar la flexibilidad funcional y como dice su autor “el modo peculiar de interpretar la arquitectura popular alteana”. El conjunto tiene el particular plasticismo del juego de niveles y de sombras de sus volúmenes.

Se pueden inscribir en un racionalismo crítico, experimentalista, muy en boga en aquellos momentos en el panorama arquitectónico español. Una arquitectura de gran interés, firmada por los arquitectos Cabrero, Solesio y Planell e inscrita en las preocupaciones compositivas que en esos momentos se tienen en la arquitectura española (recordemos la obra de Javier Sáenz de Oiza en Alcudia) en el caso alteano con una planta más rotunda y atractiva, más especulativa posiblemente, pero no por ello menos interesante. La elección de materiales, su austero repertorio, unido a una adecuada estructura, apoyan el interés de su arquitectura. El conjunto de Nova Altea se completó con una vivienda unifamiliar en su extremo sur, que si bien no formaba parte del conjunto arquitectónico, no desentonaba en su arquitectura ni en el paisaje. La casa firmada, parece, por los arquitectos Lorente y Chicot se levantó unos años más tarde.

viernes, 8 de enero de 2021

Una imagen histórica de Altea, por Miguel del Rey


Presentamos una imagen de las más antiguas tenemos de nuestra Altea vista desde el norte-noreste, posiblemente desde el Palasiet o su entorno, una imagen gentileza de Gaspar Ripoll datada en los últimos años del siglo XIX y que nos da una valiosísima información sobre la historiografia de nuestro pueblo.

En primer lugar vemos la iglesia con el ábside construido y previo a él, la nave de la antigua iglesia, la original del siglo XVII y que estaba fuera de servicio debido a su estado ruinoso; tras ella, al ser mas baja que la actual, se puede ver la cúpula de la capilla de la Comunión por detrás, construida sobre los años 1850. El campanario ya había caído o había sido derribado

Esto nos informa, como ya teníamos constancia por otra imagen desde la Costera dels Matxos de 1894, que la iglesia tenia construido el ábside antes de iniciara la etapa de construcción por el cura Don Bautista Cremades, entre 1901 y 1911 y que retomó el maestro de obras Adrián Vela Gadea, cuestión que no consta en ningún documento, dándose por hecho que se empezó la construcción de toda la iglesia en ese fecha. Documentación que los historiadores deberían completar. 

En segundo lugar podemos ver aún la Casa de la Senyoria en pie, ocupando su lugar, la actual glorieta del Mestre de la Música, no está abierta la calla Honda, y por tanto aún debia existir la capilla de San Rafael, en el lugar donde ahora está la  entrada a la calle atravesando la muralla. Nos habla esta imagen de la mole de esta Senyoria, en verdad un baluarte de la muralla dispuesto en diagonal al castillo, donde la cubierta ya ha sido sustituida por su original cubierta plana desde donde con artillería de cañón se defendía la aguada de barcos berberiscos o ingleses en el río Algar.

En tercer lugar Bellaguarda aún se distingue del resto del caserío, y podemos ver la última casa del pueblo por la calle de la Acequia: es la de la familia Beneyto, que fue de Dª Vicenta Beneyto Benimeli, hoy un hotel. 

Una imagen histórica de las más atractivas.