lunes, 24 de marzo de 2025

La Fortaleza de Altea. Por M. del Rey

  La Fortaleza de Altea. Ponencia presentada en el Congreso sobre Fortificaciones en el Mediterráneo Occidental. Universitat Politècnica de València, 15-10-2015



    Perspectiva de la muralla de Altea a partir del plano de Ricaud de 1740. Dibujo del autor

La Fortaleza de Altea, una intervención de nueva planta, construida en los inicios del siglo XVII, participa de aquellas condiciones que le son propias a estas arquitecturas de fortificación, pero que por su naturaleza y por su origen, ha pasado quizás desapercibida en general entre los investigadores e incluso técnicos en la materia. Su presencia en el debate cultural viene a partir de su puesta en valor tras una iniciativa civil que tuve el honor de proponer con éxito a la Conselleria, con el soporte del Instituto de Restauración del Patrimonio de la Universitat Politècnica de València y de la Universitat d’Alacant, declarándola BIC en 2013 para pretender que a partir de este momento se iniciara un proceso de conservación y protección que aún estamos esperando por parte del Ayuntamiento, en primera instancia, y con el apoyo de  la Consellería.

La primera imagen de Altea, 1898, sin la nueva iglesia y con el baluarte de la Senyoria en el extremo norte de la muralla

ORIGEN 

La Fortaleza alteana pertenece tardiamente al sistema de defensas de la costa que a lo largo del XVI se establece a el mediterráneo español, pues cuando el Duque de Maqueda y Juan B. Antonelli hablan del castillo de Altea se refrieren al de Bellaguarda, una fortificación de origen islámico, más tarde fortín cristianizado tras la conquista. Es a finales del s XVI cuando el Vicecanciller Frígola en una comunicación a través de los Consejos Valencianos, dado lo despoblado del lugar y el poco rendimiento de tierras, aguas y mares de Altea, y aplacado el poderío turco tras su descalabro en Lepanto, años atrás, cuestiona la pertenencia de la baronía de Altea al dominio de los Palafox; a lo que se unen las durísimas críticas oficiales al Castillo de Bèrnia en una comunicación a la Corona, fuerte construido por Juan B. Antonelli unos años antes, llegando Vespasiano Gonzaga, en su visita, a compararlo con “… ermita en Monserrate…”. Propone el vicecanciller la posibilidad de una nueva fortaleza en un lugar incierto que da a estudiar a los especialistas en la materia: Cristóbal Antonelli, Fray Carmelo y Pedro de Valencia, que visitaron estas tierras en sus viajes a las obras que por ese momento estaban realizando para levantar el Pantano de Tibi. Aconseja el Vicecanciller la refundación de la Nueva Altea con la construcción de una fortaleza que acoja un caserío de 500 casas por un montante aproximado de seis mil ducados. Fortaleza que permita un lugar seguro para la costa y facilite el desarrollo económico del valle.


Memorándum del vicecanciller Frígola y títulos del Señor de Altea
 
Tras esta documentación no se tiene noticia hasta el 1604 con el inicio de la construcción de la nueva ciudad a la que se le otorga nueva Carta Puebla en 1617 bajo el dominio de los Palafox. Esta condición será precisamente lo que marcará el carácter y la arquitectura de la fortificación: definida por un sistema de “casa-muro” que incluye solo fábricas de sillería en sus esquinas abaluartadas y en el castillo, donde las fábricas de sillería se distinguían del resto.


Documentación de Felipe III . concesión de la Carta Puebla

2.- EL INTERÉS DE LA FORTALEZA como estructura de nueva planta.

La Fortaleza de Altea fue una bien valorada intervención arquitectónica y militar a tenor de los halagos de la Corona al señor de Palafox al concederle la carta de refundación. Una mole imponente sobre la acrópolis con gran poder disuasorio, incluso defensivo, que propició un fuerte desarrollo demográfico y económico del lugar.

Tal es su éxito que aquel lugar despoblado se  transforma en una próspera ciudad situada entre la primera quincena de las poblaciones del reino por número de habitantes en el siguiente siglo, destacando entre las de economía más diversificada y saneada, como indica la bibliografía de la época. Condición y realidad poco estudiada por  estudiosos e historiadores que no han incidido en la condición de Altea como centro de poder económico de las tierras de los Palafox en el Valle de Guadalest y salida al mar las baronías más allá de Confrides de estos dominios señoriales, muy vinculados a Altea por aquel entonces.

La villa fortificada y su gran capacidad expansiva quedó plasmada en el cuidado plano del ingeniero militar don Francisco Ricaud de Frigalle, donde podemos ver el caserío intramuros, la muralla y los arrabales existentes 120 años después de su fundación extramuros de la fortaleza, lo que da noticia del éxito del nuevo asentamiento. Arrabales del Pla del Castell, en torno al antiguo camino de Polop; el Raval de Sant Pere o de Pescadores, Las Faldas de la colina que se extienden hasta las inmediaciones de Bellaguarda donde se seguía manteniendo parte del antiguo castillo o restos del mismo, tal como indica la planimetría dieciochesca.

          AUTORIA
El Memorandum de Frígola evidencia la autoría de los encargos de estudios para la nueva ciudad fortificada; de la lectura del Memorandum se desprende que al escribir el texto se tiene ya cierta idea sobre contenido, presupuestos y quizás algo más. No hay noticia fehaciente que el autor de lo construido fuera Cristobal Antonelli o sus colegas en Tibi. Si conocemos que en esos momentos el ingeniero, influido por su tío Juan Bautista, pero también por los consejos del anterior Virrey Vespasiano Gonzaga, personaje atento y versado sobre arquitectura defensiva, está trabajando en la misma Altea en la Torre de la Galera y en Calp para los Palafox, personajes que en ese tiempo han emparentado con el propio virrey, lo cual, quizás, nos daría una explicación a la permanencia del dominio señorial -contra la opinión del Frígola-  y a la vez la construcción de lo pretendido por la Corona, incluso –pero eso sería una suposición- propiciaría la presencia de un ingeniero de la Corona en los dominios de los Palafox.


          CUALIDADES
En el trazado y en la propia arquitectura podemos observar varias cuestiones:
1.- La planta hace de alguna manera referencia a su momento histórico, aquel en el que se atienden a los consejos de Vespasiano Gonzaga y a la  junta de ingenieros que propicia la Corona tras el fracaso de defensa de la Veletta en Malta, y sobre su crítica al tratadismo formal en aras a una adecuación a la orografía y una ausencia de intereses retóricos en la geometría buscando una mayor eficacia militar. El plano de la Fortaleza de Altea es un buen ejemplo de estas nuevas teorías pero no tenemos tiempo de exponerlo detenidamente.
2.- En la planta de la Fortaleza hay que destacar dos episodios de particular interés. El primero, la tenaza que define la entrada de Polop, con la cortina central, el baluarte de esquina y la torre romboidal del castillo, definiendo una geometría muy eficaz en la defensa de la puerta.  El segundo, el frontis sureste, el marítimo, con la inflexión central y los dos baluartes fortificados a ambos lados, en particular la Casa de la Senyoría, que asimetriza la forma incidiendo en el interés por defender con artillería la aguada del Algar, insistiendo con ello en la definición poco retórica y asimétrica de estas nuevas bastidas del XVII español
3.- La propuesta de casa-muro como sistema de máxima rentabilidad económica en la definición y construcción de la muralla
4.- Las trazas del caserío que si bien no atienden a la estructura propia de las bastidas tradicionales valencianas del Trescientos, tiene algo de ellas, quizás con una cuarta calle que desdibuja el esquema a tres: Baix, Enmig, Dalt. ( desdibujado quizás por efecto de la compleja orografía) 


3.- DESCRIPCIÓN DE LA FORTALEZA de Altea y su recinto interior.-



Plano de F. Ricaud  de 1740 / Perspectiva de Miguel del Rey 2013
 


Casa Muro / Casa Calle Fonda 8. Sección y planos
La muralla se define como una estructura de planta cuadrilonga en dirección noreste- suroeste asentada sobre la acrópolis de la colina principal, construida sobre un sistema murario que en la parte externa mide entorno a los 10 palmos valencianos -8 en algunos casos- y que en planta inferior incluye bóvedas de cañón para sobre ellas levantar muros paralelos a las murallas y construir el caserío.

La sección de la muralla varió con el tiempo. En origen definida por lienzos ciegos de mampostería con argamasa de cal dispuestas en talud con un adarve superior que está perfectamente definido en los planos de Ricaud y coincide con los fragmentos existentes en la actualidad del paso de guardia. Paso que debió quedar como servidumbre tras las transformaciones edilicias del s XVIII que elevaron la altura de los edificios. Este adarve bordea los lados noreste y sureste de la muralla, no los restantes, que debido a lo escarpado de la orografía, se debió considerar que no era conveniente o necesario.

P      PUERTA
En origen la muralla incluía dos puertas: el Portal del Castell o de Polop, abierto al oeste y hoy inexistente, y el Portal Vell, o Puerta de Valencia, abierto al Camino Real en el lienzo norte de la muralla, una puerta en uso muy bien conservada en su parte interna, menos en el exterior, donde se puede observar el carácter de estas fortificaciones con cierta condición doméstica. A mediados del siglo XVIII, en 1743, y dada la presión demográfica y la importancia del Raval de Sant Pere se abre el Portal Nou en el punto de inflexión del lienzo a Levante.



Portal Nou
El Portal Nou se restauro en el año 2013, proyecto del cual fui autor. Conseguimos recuperar las trazas antiguas y parte de las fábricas, tras las intervenciones decimonónicas que supusieron el derribo, robo de la sillería de estos elementos singulares de la muralla, además de la vulgarización de soluciones constructivas para evitar en algún caso la ruina, como ocurrió en el Portal Nou, un portal clasicista en origen del cual solo restaba la traza, las jambas interiores del portal y el espesor de la muralla, además de la huella de tres dovelas que nos dieron el apoyo necesario para saber cómo era el arco

          ELEMENTOS DEFENSIVOS


Disponía la muralla de 4 elementos defensivos complementarios: la Torre junto al Portal Vell, el Castillo en si con el baluarte de la esquina suroeste, aún hoy existente que formaba parte de la tenaza, la Casa del Comú i Justicia, en el ángulo sureste y la Casa de la Senyoría en el ángulo noreste de la muralla. Baluartes en esquina definidos por grandes masas y artillados, dos de los cuales: Castillo y Casa de la Senyoría acabados en forma más o menos estrellada y con batterias artilladas en cubierta de dimensiones adecuadas para maniobrar los cañones de que dispone. De estos elementos hoy desaparecidos, nos quedan planimetría, secciones e imágenes fotográficas en algún caso, debiendo señalar que no se han realizado en ningún momento estudios arqueológicos en lugar alguno.



Detalles de ciertos elementos de la fortaleza: Casa del Comú y Torreón de la Senyoria. Dibujos del autor

Pero si interesante es la muralla y sus trazas, tanto lo es el sistema de calles y el parcelario; calles paralelas en dirección noreste-sudoeste definidas a partir del trazado de la calle mayor que une el portal Vell, con la plaza de la iglesia. Las calles del interior de la fortaleza se conservan en la actualidad con su trazado inalterado, solo la toponimia ha cambiado. En su tiempo se llamaban: Carrer Majord´Enmig y de Baix, o Fondo en este caso, más una cuarta calle llamada del Forn. A ellas hay que añadir las perimetrales de este a oeste: la de la Señoría, bordeando interiormente el lienzo septentrional y la de la Carnicería o de la Escuela –hoy de Santa Bárbara-, y entre ambas la del Garroferet y la de Jesús. Estructura que se conserva inalterada en la actualidad, salvo un edificio derribado hace unos cuarenta años y en la actualidad es un desafortunado mirador que rompe la estructura histórica del recinto y que necesita de una reinterpretación que permita cerrar espacialmente la plaza dejando paso a dicho mirador.

4.- Elementos existentes en la actualidad en lo que fue la Fortaleza de Altea.-
Portal Vell o de Valencia

-      Muros de la muralla de casa-muro en los lienzos noreste y sureste, con edificios originales remodelados en su mayor parte sobre la base de los muros originales y el parcelario original. Intervenciones en su mayor parte realizadas en la Calle de la Senyoría (C. Salamanca) durante el siglo XVIII y posteriormente en el XIX y sobre el lienzo de Levante en el siglo XX, con infortunadas intervenciones en la última década. En el resto quedan las trazas dentro en parte del caserío existente.

Restos del paso de guardia en el lienzo norte de la muralla

-          Trazas completa del caserío renacentista con las calles originales y los solidos de las manzanas fundacionales. Señalando que en la calle Mayor las trazas de los edificios son las originales hasta la tercera crujía con la definición de la línea posterior de fachada en algunos casos.

Alzado actual de la muralla norte. Dibujo del autor

Sección de la muralla en el Portal Vell 


-          En volumen restan las puertas denominadas: Portal Vell (S. XVII) y el Portal Nou (S. XVIII).

-          Punta de estrella del extremo del baluarte en la esquina suroeste de la plaza que configuraba el paño de la puerta de Polop.



Plano de la restauración del Portal Nou y vista nocturna del mismo. Arq .M. del Rey

5.- Los elementos hoy desaparecidos.-    

Planos del Castillo y perspectiva.
          
Las trazas del castillo
En planta un cuerpo cuadrado perfecto con garitas en las esquinas al cual se adosa un rombo emergente y acabado en punta de flecha saliendo hacia fuera para defender la puerta de acceso al castillo


Planta y secciones del castillo interno a la fortaleza

El Baluart del Comú
Se encontraba al fondo del Carrer de la Carnissería junto al callejón de la cárcel. Una pequeña escalera adosada al muro subía hasta las dependencias de la Casa de la Vila. Desde allí se podía observar al adarve de la muralla sur.

Baluarte del Comú i Casa de la Vila
  
La casa de la Senyoría se definía como un baluarte artillado de gran presencia que dominaba con su fuego la desembocadura del río Algar; constaba de una gran mole de planta cuadrada sobresaliente de las trazas de la muralla y con los muros de sillería ataluzados y con un cordón que recorría su fachada a media altura y potenciaba su aspecto de fortaleza.

Castillo y baluartes que desaparecieron a finales del siglo XIX e inicios del S. XX, quedando constancia de alguno de ellos en imágenes de época. Las variaciones sobre las trazas originales en la planta de la Fortaleza se centran en la traza de la iglesia, que se ha retranqueado unos 5 metros sobre la línea original. La desaparición de los baluartes y del castillo han creado glorietas y ampliado la plaza. Ha desparecido una edificación del lienzo sur que desvirtúa el recinto cerrado de la muralla en la plaza, pero esta ciudad fortificada  es una parte esencial de nuestra actual Altea, que retoma con vitalidad la nueva etapa de defensa de su valor patrimonial.


 Altea 1910, con el baluarte de la Casa de la Senyoría a la derecha



















domingo, 2 de marzo de 2025

Les arquitectures que dibuixen l'Horta, per Miguel del Rey. Publicat al LLibre "Veus per l'Horta" Val 2013, Universitat de València


 LES ARQUITECTURES QUE DIBUIXEN L'HORTA

Per J. Miguel del Rey.        Capítol al llibre “Veus per l’Horta”

L'Horta reuneix una sèrie de característiques que expliquen l'existència d'un ampli patrimoni rural en el qual cal distingir, tant la varietat , com la qualitat i el nombre d'elements patrimonials. En primer lloc , per ser un espai agrari densament poblat i de manera continuada en el temps , d'aquí la seua densitat i riquesa tipològica. Un espai rural dominat per la presència d'una ciutat, València, amb particulars relacions entre territori i ciutat: de domini, de mercat i d'estructura territorial, i d'aquí la seua varietat i qualitat arquitectònica .

Imatge de Carles-Francesc publicada al llibre 

La seua condició agrària de gran valor, al costat d'una construcció del territori ben estructurada i depurada pel tamís del temps, genera un complex i interessant paisatge on destaca un sistema patrimonial arquitectònic amb un ampli repertori de cases pageses que acullen a diferents grups socials: pagesos, propietaris agraris i pescadors -al costat de les platges o l'albufera -, a més d'un important nombre de cases senyorials. Estructura que sense discontinuïtat en el temps s'ha assentat en el territori; en un primer moment , després del Repartiment, a partir de grans alqueries envoltades de cabanes i tuguriums que van albergar a serfs i colons, i més tard habitant edificis dispersos, o formant alineacions, o, si s'escau densificant les alqueria medievals i creant nuclis rurals agrupats les arquitectures que han arribat fins a nosaltres

La presència al centre de l'Horta de la ciutat de València, va propiciar la presència de importantíssimes alqueries senyorials en el seu entorn, construïdes al llarg del temps per influents famílies del regne; en moltes ocasions vinculades a les cases que els mateixos propietaris tenien a la ciutat , amb una relació particular i complementària entre elles, doncs complien, al costat de les funcions d'una explotació agrària, la comesa de proveir a la casa senyorial i albergar a la família en determinats moments, crítics, lúdics o estacionals. Relació que més tard va imitar la burgesia agrària i financera, instal·lada a la València liberal.

Només les arquitectures més arcaiques estan absents de l'univers arquitectònic de l'Horta. Pocs vestigis queden, excepte el parcel · lari i en algunes estructures de reg del passat romà o islàmic. Només el gust per la intimitat o certa manera d'habitar que reprenen els nous pobladors després del Repartiment. Tampoc existeixen assentaments rurals de primera generació, d'autoconsum, l'Horta és una zona on l'intercanvi i el mercat és llei des de temps molt antics. Trobem, això sí, cases de planta basilical, similars a les més arcaiques cases pairals catalanes, però amb la variant dialectal local que adopta influències islamitzants en la seua relació amb l'exterior , cases d'una o diverses crugies, palaus rurals construïts com cases-pati, barraques de coberta vegetal , de les que hi va haver una varietat important de juxtaposicions i maclajes entre els diferents cossos que configuraven la granja camperola, a més de porxades, assecadors, etc . Arquitectures que es dibuixaven en un paisatge fràgil construït per un sistema de sèquies en palmeta que s'obrien des del Túria sobre un parcel·lari generat en part per antigues centuriacions romanes. Paisatge que ha canviat en el temps, des de sistemes tancats per bardisses i vorejats d'arbrat, a camps oberts de conreus herbacis, on la profunditat de paisatge és parella de la seua fragilitat.

Altres elements que defineixen el paisatge són els camins , amb la seva estructura i traçat , els seus ponts, creus de terme, les pròpies entrades a la ciutat. Camins com el de Godella, Moncada, Torrent, tan transformats que assumeixen un trànsit de vegades impossible, o bé camins més tranquils com el Camí del Molí de la Campaneta, el del Pou d' Aparisi, d'Alfara , del Petxinar, etc., que ens permeten recórrer la varietat paisatgística que encara podem gaudir a l'Horta. Les sèquies, per la seva banda, són l'expressió de la cultura de l'aigua; una xarxa i una cultura que inclou possiblement fragments en ús des de temps de fundació de la pròpia ciutat i territori, on cal distingir enginys i arquitectures de gran interès com els assuts , les llengües , els sifons , els molins, els batans , que construir sobre les seves lleres. Finalment ermites , festes populars , Via Crucis , cementiris , espais i llocs on la idea de comunitat, de poble, es fa realitat, com podem veure a l'ermita del Pilar , de Vera , de Santa Anna a Albal, de Sant Roc de Museros, etc.

Aquestes són les arquitectures que dibuixen l'horta , unes arquitectures que han definit un paisatge sobre el qual una nova metròpoli s'alça en ocasions aliena als seus valors, perdent en aquest cas tot un potencial de memòria i de cultura que potser pogués ser de gran valor per construir una nova metròpoli diferent , més pròpia, menys global, però més autèntica.

LAS ARQUITECTURAS QUE DIBUJAN LA HUERTA

Capítulo del Libro “Veus per l’Horta” Valencia 2014. Imagen de Carles-Francesc

 (cast) L’Horta reúne una serie de características que explican la existencia de un amplio patrimonio rural en el que hay que distinguir, tanto la variedad, como la calidad y el número de elementos patrimoniales. En primer lugar, por ser un espacio agrario densamente poblado y de manera continuada en el tiempo, de ahí su densidad y riqueza tipológica. Un espacio rural dominado por la presencia de una ciudad, Valencia, con particulares relaciones entre territorio y ciudad: de dominio, de mercado y de estructura territorial, y de ahí su variedad y calidad arquitectónica.

Su condición agraria de gran valor, junto a una construcción del territorio bien estructurada y depurada por el tamiz del tiempo, genera un complejo e interesante paisaje donde destaca un sistema patrimonial arquitectónico con un amplio repertorio de casas campesinas que cobijan a distintos grupos sociales: labradores, propietarios agrarios y pescadores -junto a las playas o la albufera-, además de un importante número de casas señoriales. Estructura que sin discontinuidad en el tiempo se ha asentado en el territorio; en un primer momento, tras el Repartiment, a partir de grandes alquerías rodeadas de cabañas y tuguriums que albergaron a siervos y colonos, y más tarde  habitando edificios dispersos, o formando alineaciones, o en su caso densificando las alquería medievales y creando núcleos rurales agrupados cuyas arquitecturas que han llegado hasta nosotros.

La presencia en el centro de l’Horta de la ciudad de Valencia, propició la presencia de importantísimas alquerías señoriales en su entorno, levantadas a lo largo del tiempo por influyentes familias del reino; en muchas ocasiones vinculadas a las casas que los mismos propietarios tenían en la ciudad, con una relación particular y complementaria entre ellas, pues cumplían, junto a las funciones de una explotación agraria, el cometido de abastecer a la casa señorial y albergar a la familia en determinados momentos, críticos, lúdicos o estacionales. Relación que más tarde imitó la burguesía agraria y financiera, instalada en la Valencia liberal.

Solo las arquitecturas más arcaicas están ausentes del universo arquitectónico de l’Horta. Pocos vestigios quedan, salvo el parcelario y en algunas estructuras de riego del pasado romano o islámico. Solo el gusto por la intimidad o cierta manera de habitar que retoman los nuevos pobladores tras el Repartiment.  Tampoco existen asentamientos rurales de primera generación, de autoconsumo, L’Horta es una zona donde el intercambio y el mercado es ley desde tiempos muy antiguos. Encontramos, eso sí, casas de planta basilical, similares a las más arcaicas casas pairales catalanas, pero con la variante dialectal local que adopta influencias islamizantes en su relación con el exterior, casas de una o varias crujías, palacios rurales construidos como casas-patio, barracas de cubierta vegetal, de las que hubo una variedad importante de yuxtaposiciones y maclajes entre los distintos cuerpos que configuraban la granja campesina, además de porxadas, secaderos, etc. Arquitecturas que se dibujaban en un paisaje frágil construido por un sistema de acequias en palmeta que se abrían desde el Turia sobre un parcelario generado en parte por antiguas centuriaciones romanas. Paisaje que ha cambiado en el tiempo, desde sistemas cerrados por bardisses y bordeados de arbolado, a campos abiertos de cultivos herbáceos, donde la profundidad de paisaje es pareja a su fragilidad.

Otros elementos que definen el paisaje son los caminos, con su estructura y trazado, sus puentes, cruces de término, las propias entradas a la ciudad. Caminos como el de Godella, Moncada, Torrent, tan transformados que asumen un tráfico en ocasiones imposible, o bien caminos más tranquilos como el Camí del Molí de la Campaneta, el del Pou d’Aparisi, de Alfara, del Pechinar, etc., que nos permiten recorrer la variedad paisajística que aún podemos disfrutar en l’Horta. Las acequias, por su parte, son la expresión de la cultura del agua; una red y una cultura que incluye posiblemente fragmentos en uso desde tiempos de fundación de la propia ciudad y territorio, donde hay que distinguir ingenios y arquitecturas de gran interés como los azudes, las lenguas, los sifones, los molinos, los batanes, que se construyeron sobre sus cauces. Por último ermitas, fiestas populares, Vía Crucis, cementerios, espacios y lugares donde la idea de comunidad, de pueblo, se hace realidad, como podemos ver en la ermita del Pilar, de Vera, de Santa Anna en Albal, de Sant Roc de Museros, etc.

Estas son las arquitecturas que dibujan la huerta, unas arquitecturas que han definido un paisaje sobre el cual una nueva metrópoli se levanta en ocasiones ajena a sus valores, perdiendo en ese caso todo un potencial de memoria y de cultura que quizás pudiera ser de gran valor para construir una nueva metrópoli distinta, más propia, menos global, pero más auténtica.


jueves, 27 de febrero de 2025

Molí de la Torre- València- Por Miguel del Rey


MOLÍ DE LA TORRE

AV REAL DE MADRID, 13 y 15. València

Conjunto industrial situado en el antiguo Camino Real de Madrid, 13 y 15, y formando una manzana completa, limitado el norte por la calle: Concepción Arenal, mientras que al sur se separa del resto de los edificios existentes, unas casas adosadas protegidas cuyo origen puede ser coetáneo al propio molino, por una calle "en Proyecto", en la cual quedan insertos partes de las instalaciones del molino, como el que fue acceso rodado a la era de secado -que aún existe en parte-. Calle de acceso solada con llampurdas de rodeno de gran tamaño.

Se define como un conjunto industrial molinero que se dedicó en un principio a la molienda del arroz y más tarde se transformó en molino harinero, del que aún resta la maquinaria de gran valor, completa y en perfecto estado; dispuestas en varios niveles de las naves situadas al noroeste del conjunto.

El molino harinero de San José, fue anteriormente molino arrocero establecido en 1910, formando parte, junto al molino de San José en Benetússer, de las instalaciones industriales de las conocidas “Arrocerías Belloch, S.A.” Una industria puntera de gran tradición durante el siglo XX y en particular durante los años 40 al 70 de 1900.

Su arquitectura e instalaciones:

Consta de unas complejas instalaciones donde se pueden distinguir:

1.- Accesos y antiguas entradas por camino solado hasta la era de secado. estructura de gran interés para comprender el funcionamiento del molino y su estructura social y espacial.

2.- Conjunto de edificios con fachada al Camino Real de Madrid compuestos por dos plantas y formados por sistemas simétricos de puertas centradas y vanos lateralizados verticales enrejados que se repinten sistemáticamente, con una planta alta separada por impostaciones en fachada y con balcones en saledizo, bien construidos. Se estructura en de líneas de carga paralelas a fachada y dispuestas en tres crujías en profundidad, con unas plantas bajas posiblemente de vivienda en origen, más tarde de almacenamiento, y una planta alta con vivienda de propietarios en extensión. Con un patio posterior con accesos desde la calle de servicio. En la actualidad la arquitectura de la planta baja del molino se conserva estructuralmente, aunque las distribuciones fueron sustituidas para albergar una institución de enseñanza especial.

Conservándose puertas y ventanas. La planta alta conserva una desmesurada vivienda de antiguos propietarios, en la cual hay que distinguir unos paneles cerámicos tardomodernistas de gran interés.


3.- Cuerpos de instalaciones de molienda. - Dos naves en paralela a fachada principal cubiertas por interesantes cerchas mixtas de madera y hierro roblonado, posiblemente de origen, sobre 1910. Incluyendo en sus distintas plantas las instalaciones de molienda limpia y cernido.

Tanto la maquinaría de limpia y cernido como el sistema de elevadores de trigo y harina fue realizado por la casa constructora Francés y Berenguer Hermanos, con domicilio social en Alicante: una empresa de gran prestigio en las décadas centrales del siglo XX. El sistema es el siguiente: el cereal en su proceso de transformación deberá cubrir varios trayectos: subir para la limpia, bajar para la molienda, volver a subir para el cernido y sasado, y bajar, finalmente, para el envasado

4.- Chimenea. - El conjunto incluye una altísima chimenea de factura particular, con un gran cuerpo basamental prismático, del cual nace, ya a mucha altura, un fuste tronco-cilíndrico, con una fumerala muy trabajada, de acabado modernista y remates podríamos decir con cierta influencia neomudejar, con azulejería en azul.

5.- Dos naves de carga y almacenamiento dispuestas tras unas arquitecturas fechadas en 1903 con restos de frontones y naves de cierto interés en la articulación con la fachada del molino de 1910; sobre las que más tarde se levantaron nuevas estructuras dispuestas a través de un paso central que las articula, y cubiertas por grandes cerchas similares a las de las naves de molienda y limpia y cernido; mixtas de madera y acero con ensamblaje roblonado

jueves, 16 de enero de 2025

Arquitecturas porticadas en el mundo rural


                                         Ruinas de un corral en Guadalest. Foto Juan Galiana


Los corrales han sido construcciones donde se los porticados han estado presentes a lo largo del tiempo. En esta imagen podemos ver al fondo un arco rebajado bien trazado, a la manera como los veremos en los riuraus de la zona, con una rosca de bardos a la manera de cimbra de base del arco en un muro de  mampostería con pobre argamasa de arcilla y yeso


martes, 9 de abril de 2024

Primeras imágenes de la barraca valenciana, por Miguel del Rey

 Primeras imágenes de la barraca valenciana*

*Extraído del libro "Arquitecturas en Tierra Fértil, M. del Rey, Alicante 2023

Tabla de la “Predel.la de les Santes” Museo de Bellas Artes de Valencia. Tabla de Santa Margarita. Con detalle de la edificación al fondo a la que se refiere Sánchis Guarner como primera imagen de una barraca en la pintura valenciana. Retablo atribuido modernamente a Vicent Macip, S. XVI

               La barraca que hemos conocido es una construcción de planta paralelepípeda próxima a las proporciones 1/3, cuyos muros laterales se construyen de adobe sobre una cimentación de mampuestos y bolos con morteros de cal, e incluyen pies derechos de madera sobre los cuales se levanta una cubierta vegetal de gran inclinación formada por planos de cañizo revestidos de gavillas de gramíneas, "Phragmites australis", o en su caso "Ammophila arenaria", cuyo nombre valenciano son respectivamente senill o borró. Ambos planos de cubierta se atan por una viga de coronación que recoge la estructura triangulada arriostrada por tirantes. Las fachadas anterior y posterior se construyen con planos no portantes, que en un origen incluían un gran pie derecho central que soportaba el extremo de la viga de cubierta. Es una construcción típica, hoy escasa, que se ha convertido, tras un fuerte proceso de idealización, en el símbolo de la casa de la huerta de Valencia.

             Se ha utilizado como vivienda o anexo económico, tanto en los núcleos agrupados como en la arquitectura dispersa, de manera que ya en el siglo XIII (Lamperez y Romea, P. Madrid 1922. 80) se citan núcleos agrupados de población construidos por barracas próximos a la ciudad. Tradicionalmente se han mantenido, tanto en lo disperso como en lo rural agrupado, conjuntos de barracas que han generado a lo largo del tiempo normativas adaptadas a este tipo de construcciones. Podemos ver en el plano del párroco Llorenç Mansilla de inicio del siglo XVIII (Divo Tomae Apostolo, Valencia 1722) (2) la abundancia de barracas dispersas en las huertas desde Vera al mar, en el entorno de la ciudad de Valencia, incluyendo la línea de barracas del Cabanyal

              .

Detalle de alineación de barracas a lo largo de la playa del cabanyal. Imagen del plano ”Términus Parrociae Divi Thomae”. (Llorenç Mansilla, Parroquia de S. Tomás. Valencia 1722).

              El parcelario generado por estas barracas ha servido para levantar sobre él otros tipos de construcciones que las han sustituido (Gosalvez, V. Valencia 1915/1998) pero que conservan de ellas, en un primer momento, tanto la proporción, como la distribución del espacio interno.

               La condición efímera de los materiales que la construyen, han dejado en ocasiones pocos restos, razón por la cual existen pocos indicios para determinar la existencia de estas viviendas campesinas en tiempos anteriores a las representaciones pictóricas, o modernamente a la fotografía, pero podemos suponer que antiguamente las habitaban colonos y se situaban en torno a las alquerías señoriales, existencia de la que dan noticia algunos de los autores a los que nos hemos referido.

               Sobre la imagen de la barraca es interesante observar que no existe una referencia iconográfica anterior al siglo XVIII, ya que las imágenes firedignas que A. Winjgaerde hace del entorno de la ciudad de Valencia, no incluyen barraca alguna, menos en primer plano, para que podamos apreciar estas construcciones en el siglo XVI, lo cual es algo sorprendente. Es precisamente Llorens Mansilla en 1722, en el plano antes citado quien nos muestra las barracas, por cierto muy similares a las que nos mas tarde podemos apreciar en la fotografía de paisaje de la segunda mitad del siglo XIX.

 

Detalle de la barraca en la Tabla de la “Predel.la de les Santes” Museo de Bellas Artes de Valencia. Tabla de Santa Margarita.


               El profesor Sanchis Guarner hace una incursión en el tema de la forma de la barraca y nos refiere a la iconografía de una primera barraca en la pintura del s XVI, al mostrarnos la existencia de una de ellas en el fondo de la Tabla de la “Predel.la de les Santes” (fig II-44 y 45), que se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Valencia; en concreto en la Tabla de Santa Margarita, atribuida al Mestre de Cabanyes. Pero esta afirmación fue revisada por estudiosos en historiografía contemporánea del arte (Benito, F. Madrid 1993). Este, revisa la afirmación del profesor Sanchis Guarner y por su parte, atribuye la obra a Vicent Macip, s XVI, indicando que es una obra de fuerte influencia renacentista. Otros autores analizan las construcciones referidas por Manuel Sanchis Guarner y observan en ella una construcción a la manera de los fondos flamencos, muy distinta a un paisaje costumbrista valenciano de la época (L. Tamborero,M. Del Rey, Valencia 2002, 107-117), lo cual nos aleja de la idea de encontrarnos ante una típica construcción local de la época; aunque hay que señalar que estas construcciones si que pertenecen a la misma familia de la barraca, pero con un desarrollo de más complejidad, como encontramos en las arquitectura centroeuropea.

               La barraca ha sido el tipo de casa habitual, tanto dispersa como agrupada, de las clases trabajadoras, bien sea en el campo o en los núcleos de pescadores. Esto se ha dado en las comarcas de la Plana, de l´Horta y de las tierras de Orihuela y el bajo Vinalopó (Caro Baroja, J 3ª Ed. T. II. Madrid 1981), aunque otros autores restan importancia a esta abundancia o papel de la barraca en la casa campesina en la comarca de l’ Horta (Casas Torres, J. M. Madrid, 1944, 149).

               Las transformaciones económicas y sociales que se producen en l’Horta durante el siglo XIX e inicios del siglo XX,  relativas al cambio y adaptación de la casa campesina a la nueva cultura y economía urbana y la adecuación a la industrialización por la clase trabajadora en los grandes núcleos urbanos,  provocan una fuerte obsolescencia de la barraca, un tipo de construcción difícil para asumir cualquier proceso evolutivo que permita adaptarse a las nuevas condiciones de uso que requiere la vivienda, provocando la sustitución tipológica, como hemos indicado anteriormente. Factores higiénicos, de seguridad pública, influyen en la sustitución y abandono de las barracas, existiendo leyes y órdenes municipales que limitan y hasta prohíben, no sólo su construcción, sino incluso el mantenimiento de las barracas existentes (Gosalvez, V. Valencia 1915/ 1998,33) como ocurrió en los primeros años del siglo XX, cuando la barraca, por todos estos factores, entra en plena decadencia.

martes, 12 de marzo de 2024

El Paisaje del Riurau, por Miguel del Rey

El paisaje del riurau.  Texto extraído del libro "Lonjas, Porches y Riuraus" (en prensa).Miguel del Rey

Desde los años 60 del siglo XX, la transformación del territorio ha sido tan potente en las antiguas comarcas dedicadas al cultivo de la pasa, en particular en la Marina, que es difícil hacerse una idea de cómo era aquel paisaje y el territorio agrario, ya no el de cuánto nació el riurau a finales del siglo XVIII, sino el que vivimos tiempo atrás, por ejemplo en los años 1960, las personas que tenemos ya una edad.  


Paisaje con riuraus en un sistema agrario en producción en el primer tercio del siglo XX. Parcent (La Marina). Foto: Autor desconocido

Los paisajes del riurau, en su momento, también tuvieron una transformación más o menos rápida, marcando el carácter del lugar, la economía e incluso la forma de vivir. La transformación fue tan potente como fulminante el declive, y junto a ello el cambio del paisaje y del paisanaje en ambos sentidos, por lo que las huellas de lo agrario se han borrado en muchísimos lugares. Hoy incluso, la funcionalidad primigenia del porticado del riurau es ajena a gran parte de la población a grandes áreas de estas comarcas. El desuso, en los últimos decenios, ha llevado a estos paisajes a una obsolescencia aumentada por dos factores de radical importancia: la transformación social y económica del territorio, y la ruina del agrario, potenciando así el abandono del campo, el agricultura y sus paisajes.

Paisatge de Riuraus entre Benissa i Senija. Foto Miguel del Rey

Pese a su continuada obsolescencia, la huella permanece en el territorio, a veces acompañada de cierto aire de desidia y ruina, en el mejor de los casos con algunos edificios recuperados, bien por su transformación en espacios propios de las casas rurales y también de recreo o en su caso, cobijando las nuevas necesidades del mundo agrario, como cocheras o almacenes, etc. Hay que tener en cuenta en los últimos años la voluntad reivindicativa de algunos grupos culturales, en ciertos lugares de la Marina y Vall d’Albaida, de recuperar un paisaje perdido, de reanudar la memoria de un pueblo, de revivir las palabras habladas en sus espacios, o bien apoyar nuevas funciones sociales en estos espacios restaurados.


Evolución del paisaje de riuraus en el Coll de la Creu en Tárbena (La Marina). Vista del paisaje en los
inicios del siglo XX, Autor desconocido. 
En las imágenes siguientes, estado actual y planta de uno de los edificios que podemos observar en la foto histórica y estado actual del lugar: Foto y dibujo MdR



De los riuraus existentes, los felizmente restaurados y la larga lista de ruinas que son el resto, cabe decir que han marcado no sólo el paisaje, sino la manera de habitar, de vivir en estas áreas meridionales, han incidido sobre el lenguaje y la toponimia propia del lugar, dando forma y nombre a este modo particular y tan mediterráneo de utilizar los porticados como alternativa de habitación durante largas temporadas del año, haciendo propia y dando forma a una manera atávica de vivir en estas latitudes.

En algunos lugares del territorio se transforma el concepto que la sociedad tenía de ese patrimonio; nuevas visiones observan con interés estos espacios como lugares sociales, de intercambio cultural o económico, incluso con uso próximos a las nuevas  culturas del vino de uva moscatel, del de la variedad del antiguo “giró” y otras nuevas y viejas variedades; unido esto a la conciencia social en ciertos niveles, a los que nos hemos referido. Esto puede apoyar su puesta en valor y la permanencia de una cultura, hoy con nuevos medios y técnicas en el ámbito agrario, junto con una nueva apreciación por la arquitectura, con la rehabilitación y restauración de estos edificios porticados. Permitiendo comprender y valorar estos paisajes físicos y culturales, no sólo como evocación nostálgica, sino como alternativa de regeneración de la economía agraria y, por tanto, del propio paisaje en aquellos lugares donde aún sea posible.