martes, 28 de abril de 2026

"Y al fondo, el Mar" Crónica de Diego Coello sobre la presentación del libro en INFORMACIÓN de Alicante

 

INFORMACION: Noticias de Alicante, Comunidad Valenciana

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 Altea, protagonista oculta del siglo XIX: un libro revela su papel en los años más convulsos de España

Miguel del Rey Aynat rescata la figura del periodista, conspirador y liberal Miguel Jorro con “Y al fondo, el mar” sacando a la luz episodios desconocidos que conectan la historia local con los grandes cambios políticos del país en una obra que combina rigor histórico y narrativa

Diego Coello   28 ABR 2026 18:55

Presentación del libro `Y al fondo, el mar´, de Miguel del Rey.

Presentación del libro `Y al fondo, el mar´, de Miguel del Rey. / Diego Coello Calvo

Altea no fue un lugar al margen de la historia. Lejos de la imagen de enclave tranquilo, el municipio participó —a través de algunos de sus protagonistas— en los intensos procesos políticos que marcaron el siglo XIX español. Esa es la revelación que vertebra Y al fondo, el mar, la última obra del arquitecto, investigador y escritor Miguel del Rey Aynat presentada este lunes por la noche en el Centro Social en un acto que convirtió la memoria local en el centro del debate histórico.

La publicación, editada por la Associació d’Estudis de la Marina Baixa (AEMABA), se adentra en un periodo convulso de la historia de España a través de una narración que mezcla investigación documental y estructura novelada en donde propone una aproximación histórica y literaria a un personaje apenas conocido pero clave en los años posteriores a la muerte de Fernando VII: el periodista Miguel Jorro, nacido en Altea hacia 1820 en el seno de la familia de “los Fendi”. Un alteano “prácticamente olvidado cuya vida condensa el espíritu de una época como periodista combativo, conspirador liberal, diputado, masón y agente político en escenarios internacionales”, según señaló Del Rey durante la presentación del libro.

Y al fondo, el mar no se trata solo de una biografía. La obra desvela pasajes poco conocidos en los que Altea aparece conectada con episodios clave: las revoluciones liberales, las tensiones durante los turbulentos años de la regencia de María Cristina, los enfrentamientos con el carlismo o las intrigas políticas en torno al general Prim cuando figuras como Miguel Jorro participaron activamente en las Milicias Nacionales y en la defensa de ideales republicanos, en ocasiones sacrificados en favor de una unidad progresista más amplia. El libro no solo reconstruye la biografía de este personaje, sino que también ofrece una mirada a las tensiones políticas y sociales de la época en las comarcas valencianas.

Durante el acto, el autor subrayó que la estructura del libro “busca ser amena para el lector, utilizando la narrativa para contextualizar hechos históricos complejos como el carlismo, el cantonalismo y las intrigas de la regencia de María Cristina e Isabel II” y subrayó que esa historia “también es la nuestra que durante demasiado tiempo ha permanecido en la sombra”.

Un personaje entre la épica y la realidad

Según relató el autor durante la presentación del libro, Miguel Jorro representa “el espíritu indómito de su época”, y añadió que estuvo “estrechamente vinculado al Mayorazgo Cendra, figura clave en el desarrollo del constitucionalismo en tierras valencianas”. Con ello, el autor reconstruye una red de acontecimientos que sitúan a Altea dentro de los grandes movimientos que dieron forma al Estado constitucional.

El libro narra las peripecias de Jorro “como activista liberal, francmasón, conspirador y capitán de las Milicias Nacionales. Su vida fue un constante vaivén entre la gloria y la ruina: fue cronista en diarios madrileños y valencianos, diplomático en Oriente, agente del General Prim en el exilio y participante activo en las revoluciones de 1854 y 1868”, indicó Miguel del Rey además de señalar que el protagonista “emerge como una figura compleja y profundamente humana. Romántico en el sentido pleno del término, vivió entre el compromiso político y la inestabilidad personal con exilios, conspiraciones, éxitos efímeros y ruinas económicas. Su vida lo llevó desde Valencia y Madrid hasta destinos tan lejanos como Estados Unidos, África o China, siempre vinculado a la defensa de ideales liberales y constitucionalistas. Pero, también mantuvo permanentemente su vínculo con Altea, donde construyó su finca de recreo La Moreria”, aseveró.

Miguel del Rey durante la presentación de su libro `Y al fondo, el mar´.

Miguel del Rey durante la presentación de su libro `Y al fondo, el mar´. / Diego Coello Calvo

Un proyecto nacido de la memoria y la investigación

Tal y como recoge la introducción del libro, el origen de la obra se encuentra en una propuesta del investigador Juan Bautista Bisquert, quien animó a Del Rey a profundizar en la figura de Miguel Jorro. A partir de esa sugerencia, y tras años de documentación, el autor ha construido un relato que vincula las vidas de Jorro y del Mayorazgo, mostrando sus coincidencias, tensiones y trayectorias paralelas en un contexto político marcado por revoluciones, exilios y cambios de régimen.

En esta publicación, el autor se adentra en una narración que combina rigor documental y recreación literaria. Según se recoge en la introducción del libro, el propio autor reconoce que inicialmente se sintió “descolocado” ante la propuesta de investigar a Jorro, un personaje que, sin embargo, terminó por atraerle profundamente: “periodista, romántico empedernido, conspirador y liberal”, en palabras del autor.

Durante su intervención, Del Rey describió a Jorro como “un romántico empedernido, representante de una época en la que la exaltación del individuo, la libertad y la emoción definían tanto la acción política como la vida personal. Diputado a Cortes, periodista comprometido —vinculado al periódico El Sufragio Universal— y colaborador en las intrigas políticas del general Prim, su trayectoria refleja la complejidad del siglo XIX español”.

Continuidad de una saga histórica

El autor enmarcó esta obra como continuación de su anterior novela, Bartolomé. Entre la Ilustración y la Revolución, “con la que comparte una mirada sobre la historia local integrada en procesos históricos más amplios. Si aquella se centraba en el final del siglo XVIII y el mundo ilustrado, esta nueva publicación se adentra en el romanticismo político, donde predominan la subjetividad, la libertad creativa y la participación del pueblo”.

Ambas obras forman parte “de una especie de saga familiar e histórica vinculada a Altea, en la que se reconstruyen distintas generaciones y contextos sociales, desde el Antiguo Régimen hasta la consolidación del Estado liberal”, aseguró del autor

Y al fondo, el mar no solo reconstruye la biografía de Miguel Jorro, sino que ofrece una mirada amplia sobre un siglo “endiabladamente complejo”, marcado por revoluciones, conflictos ideológicos y profundas transformaciones sociales. “Todo ello con un telón de fondo constante: las sierras de la Marina y el mar que, como sugiere el título, permanece siempre en el horizonte. La obra se presenta así como una aportación relevante a la historia local y a la comprensión de un periodo clave en la construcción de la España contemporánea, a través de la vida de un personaje tan fascinante como desconocido”, afirmó el autor.

Una presentación con profundidad histórica

El acto contó con la intervención del abogado e investigador alteano Luis Morote, quien ofreció una sólida y documentada disertación sobre la evolución de Altea y sus principales protagonistas entre el siglo XIX y principios del XX. Su intervención aportó contexto y profundidad, reforzando la idea de que la historia local no es secundaria, sino una pieza esencial para comprender los procesos generales.

Morote destacó cómo figuras como Jorro forman parte “de una red más amplia de personajes que contribuyeron a moldear la identidad política, social y cultural del municipio en tiempos de cambio”, y afirmó que con esta obra, “Miguel del Rey no solo continúa su labor investigadora sobre el patrimonio y la historia de Altea, sino que da un paso más al conectar esa memoria con los grandes relatos nacionales. El resultado es un libro que combina rigor y narrativa para atraer al lector y, al mismo tiempo, invitar a la reflexión”, además de que Y al fondo, el mar sitúa definitivamente a Altea “en el mapa de la historia con una nueva perspectiva: la de un lugar que, incluso desde la aparente periferia, participó activamente en los conflictos, las ideas y los destinos que marcaron el siglo XIX español”.


Breve reseña del autor

Miguel del Rey, arquitecto y catedrático jubilado nacido en Altea en 1948, cuenta con una amplia trayectoria en el ámbito de la restauración arquitectónica y el paisaje, así como en la investigación del patrimonio y la memoria histórica local. Con hitos en su carrera como la remodelación de la Plaza del Ayuntamiento de Valencia, su labor literaria se ha convertido en un pilar para la memoria de la comarca, con obras previas como “Paseando por las alteas”. Autor de diversas monografías y galardonado en múltiples ocasiones —entre ellas con el Premi Francesc Martínez i Martínez d’Assaig i Investigació 2023 por su obra Llotges, porxos i riuraus. Gènesi i desenvolupament de les arquitectures porticades valencianes—, el escritor ya había abordado el género histórico con la obra Bartolomé. Desde la Ilustración a la Revolución. En esta ocasión, Miguel del Rey cambia el foco del Neoclasicismo ilustrado hacia el Romanticismo, periodo donde la exaltación del individuo y la libertad creativa marcaron el ritmo de la historia.

 

martes, 14 de abril de 2026

Migraciones alteanas de finales del '800 e inicios de siglo XX en Altea, por Miguel del Rey


“Y al fondo, el mar” (MdR, 2026) hace referencia al tema de las migraciones de las clases populares en los finales del '800 y los inicios del siglo XX en Altea

Muchacho alteano en Oran. foto sobre 1890. foto tratada con MYHeritage Colección MdR
      

En las últimas décadas del ‘800 y las iniciales del siglo XX se hacen patentes las hambrunas y el desequilibrio social en un pueblo atacado por etapas de malas cosechas y peor salubridad en las instalaciones públicas, lo que incide fuertemente en un deterioro social que se refleja en recurrentes brotes de cólera y otras epidemias, que si bien se dan en todo el estado, se ceban particularmente en la población alteana. Como resultado, un pueblo que fue próspero y emprendedor se estanca demográficamente, falto de empuje para acometer un cambio estructural en los negocios, incapaz de generar sinergias propositivas y de crear riqueza. Este hecho favorece un proceso de emigración creciente.

Las migraciones marcan el último tercio del siglo XIX y los años primeros del siglo XX. Las hay ocasionales a tierras más o menos próximas, con retorno al pueblo tras una corta etapa, estas son una constante en el tiempo, cuyo objeto es la recogida de productos agrarios en otras comarcas, como la vendimia o el arroz en Sueca.

 



Anuncio en prensa de la época. La ruta hacia las próximas tierras de Argelia en línea regular en la cual interviene el armador don Juan Beneyto


Más importante es la sangría humana que representa la inmigración a otras tierras. Parte de ella desde las playas alteanas donde anclan buques de líneas directas con Oran, línea que se anuncia en los periódicos de la provincia a precios “reducidos”; en esos barcos viajan, en un primer momento, hombres que buscan un futuro de trabajo en la Argelia francesa, y que más tarde son acompañados de la familia completa. A la tradicional relación con las idas y venidas al norte de África, se une la emigración a Argentina y en algún caso a Nueva York, otra de las alternativas, como también sucede en todo el territorio valenciano.

Familia alteana en Oran, foto remitida a Altea, sobre 1910 Archivo MdR)

martes, 13 de enero de 2026

El Molí de Benimussa en Altea / per Miguel del Rey

El Molí de Benimussa en Altea


El Molí de Benimussa forma parte del sistema hidráulico del Reg Major o de Baix y se encuentra en una terraza fluvial en la margen derecha del río Algar y dominando su cauce. Se sitúa justo antes de que esta abandone su antiguo cauce por las obras de la Autopista AP-7. En una zona con un gran valor patrimonial acumulado por elementos propios de la cultura del agua, no solo el molino, sino también algún antiguo trestallador, tapó, etc., piezas originales que se conservan en la zona desde tiempo inmemorial.  Se puede acceder a él desde el camino que transcurre por la orilla derecha del río y también desde el camino del Mandem
El conjunto de Casal de Molineda, Balsa y Cup, se complementan con la Casa del molinero, la cual habilitada como vivienda se conserva en muy buenas condiciones, manteniendo el sabor y la calidad de los espacios internos y externos del antiguo molino.
Se tienen noticias de su existencia desde el siglo XVIII y de estuvo en servicio hasta los años 1950 (R. LLorens, pp 246).
En la actualidad el molino ha perdido las instalaciones propias de la industria molinera. Existe en cambio el casal de molienda, una gran sala longitudinal de preparación y almacenaje, con la sala de muelas el fondo cobijada bajo una gran bóveda de cañón; sala de muelas dispuesta transversal al sistema de recorrido del agua y construida con roscas de ladrillo en buen estado. Bajo de ella y en sendos espacios abovedados transversales al casal se encuentran los cárcavos que cobijaban las ruedas generatrices con salida a una balsa de regulación del socaz, previo a la entrega del agua a la acequia tras ser utilizada como energía motriz.
Tras el casal encontramos el sistema de carga del agua, con un cup en muy buen estado, vinculado a una balsa de regulares dimensiones y forma muy orgánica adecuada a la orografía del lugar. En la entrada a la balsa desde la acequia del Reg Major encontramos el mejor de los trestalladors de Altea, una pieza de grandes dimensiones inserta en la acequia que debe mantener cierta protección.
Hoy la casa incluye una serie de crujías perpendiculares al casal, tres en total, con varias plantas, en las cuales se desarrollan las estancias domésticas, usándose la sala de molienda como estar principal de la vivienda, y la balsa del socaz como piscina, sin haber perdido el carácter de sus materiales originales. Forjados, muros, carpintería, han sido cuidadosamente restaurados y mantiene un buen estado de servicio; así como los espacios externos. Todo ello nos lleva a poder disfrutar de un espacio encantador donde el agua y los fragmentos de una cultura hidráulica son protagonistas.


El Molí de Benimussa en Altea forma part del sistema hidràulic del Reg Major o de Baix i es troba en una terrassa fluvial a la marge dreta del riu Algar i dominant el seu llit. Se situa just abans de de les obres de soterrament de la sèquia per les obres de l'Autopista AP-7, en una zona amb un gran valor patrimonial acumulat per elements propis de la cultura de l'aigua, no només el molí, sinó també algun antic trestallador, tapar, etc, peces originals que es conserven a la zona des de temps immemorial. Es pot accedir des del camí que transcorre per la riba dreta del riu i també des del camí del Mandem
El conjunt de Casal de mòlta, bassa i cup, es complementen amb la Casa del moliner, la qual habilitada com a habitatge es conserva en molt bones condicions, mantenint el sabor i la qualitat dels espais interns i externs del antic molí.
És tenen notícies de la seua existència des del segle XVIII i de estar en servei fins als anys 1950 (R. Llorens, pàg 246).
En l'actualitat el molí ha perdut les instal · lacions pròpies de la indústria molinera. Existeix en canvi casal de mòlta, una gran sala longitudinal de preparació i emmagatzematge, amb la sala de queixal el fons acollida sota una gran volta de canó; sala de moles disposada transversal al sistema de recorregut de l'aigua i construïda amb rosques de maó en bon estat. Baix d'ella i en sengles espais de volta transversals al casal es troben els carcaus que aixoplugaven les rodes generatrius amb sortida a una bassa de regulació del “socaz", previ al lliurament de l'aigua a la sèquia després de ser utilitzada com a energia motriu.
Després del casal trobem el sistema de càrrega de l'aigua, amb un cup en molt bon estat, vinculat a una bassa de regulars dimensions i forma molt orgànica adequada a l'orografia del lloc. A l'entrada a la bassa des de la sèquia del Reg Major trobem el millor dels trestalladors d'Altea, una peça de grans dimensions inserida en la sèquia que ha de mantenir certa protecció.
Hui la casa inclou una sèrie de crugies perpendiculars al casal, tres a total, amb diverses plantes, en les quals es desenvolupen les estades domèstiques, usant-se la sala de mòlta com estar principal de l'habitatge, i la bassa del socaz piscina, sense haver perdut el caràcter dels seus materials originals. Forjats, murs, fusteria, han estat curosament restaurats i manté un bon estat de servei; així com els espais externs. Tot això ens porta a poder gaudir d'un espai encantador on l'aigua i els fragments d'una cultura hidràulica són protagonistes.
Extret parcialment Catàleg de Béns Culturals d'Altea. Responsable: M. del Rey


Extraído parcialmente de Catálogo de Bienes Culturales de Altea. Responsable: M. del Rey
Se permite su reproducción citando la autoría y la referencia  
https://arquitecturaruralvalenciana.blogspot.com/2026/01/el-moli-de-benimussa-en-altea-per.html


domingo, 11 de enero de 2026

La Fortaleza de Altea. Su origen. Por Miguel del Rey



La Fortaleza de Altea. Su origen, por M del Rey

Perspectiva de Miguel del Rey a partir del Plano de F. Ricaud


A finales del S. XVI el Vice-Canciller Frígola a través de los Consejos Valencianos, propone la construcción de una nueva fortaleza en lugar incierto próximo al castillo de Bellaguarda en Altea. Encarga su estudio a tres ingenieros y arquitectos de experiencia probada: Cristobal Antonelli, Fray Carmelo y Pedro de Valencia, que viajaban a menudo a las obras del pantano de Tibi, aconsejando para esta nueva Altea un castillo, varios baluartes y un caserío de 500 casas por un montante aproximado de seis mil ducados, que permita lugar seguro para la costa y facilite el desarrollo económico del valle del Algar.

Entre 1604 y 1617 se levanta la fortaleza a cargo de la Señoría -los marqueses de de Ariza y Palafox- que en ese último año, tras ser otorgada por el rey Felipe III nueva carta puebla bajo el dominio de los Palafox. Se refunda como entidad jurídica  y núcleo agrupado, pues hasta ese momento Altea era un conjunto de alquerías dispersas y pequeños castillos o fortificaciones de origen musulmán, salvo Bellaguarda que siempre fue un castillo cristiano que dominaba el territorio alteano. El año de 1617 se ultiman las construcciones levantando la iglesia pagada por el propio Francisco de Palafox a los hermanos Pere y Damià de la Cámara y que costó cuatrocientos ducados, pero repercutiendo en diezmos a los colonos el montante del precio de la construcción.

La Fortaleza, su recinto amurallado, sus baluartes y su castillo fueron una importante intervención arquitectónica y militar a tenor de los halagos de la Corona en la carta de refundación; una mole imponente en su tiempo con un gran poder disuasorio o incluso defensivo que propició un gran desarrollo demográfico y económico; pues unos ciento treinta años después, sobre 1740, aquella ciudad de nueva planta ubicada en lugar despoblado se sitúa entre la quincena de las más pobladas poblaciones del reino, destacando entre las de economía diversificada y saneada.


Fortaleza de autoría no contrastada, desconocida en el ámbito académico, dibujada elegantemente por Francisco Ricaud en 1740, conserva integra su trama urbana y son reconocibles dos de sus lienzos de muralla y dos de sus puertas, una de ellas restaurada recientemente. Su valor como fortaleza de nueva planta supera la condición local para ser una de las piezas de más interés del mediterráneo occidental.

Se permite su reproducción citando la autoría y la referencia  
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