miércoles, 3 de febrero de 2021

Paisajes perdidos: la Altea de la Guerra Civil 1936-1939/2. Defensas Costeras

 

Una sociedad en tiempos dramáticos: Las defensas marítimas*

* Publicado en el libro "Paseando por las alteas" Miguel del Rey. Val. 2016. 

Las playas alteanas vieron levantarse una serie de defensas con el formato de casamatas de hormigón, de las denominadas popularmente búnkers. Nidos de ametralladora que tenían una función primera: defender de un hipotético desembarco de las fuerzas nacionales; pero quizás también albergaban cierta intención propagandística de apoyo moral para la tropa y población de la retaguardia. Sus obras fueron llevadas a cabo por maestros de obra alteanos, como Mateu Signes, que construyó algunos de ellos.

Bunker en Cap Negret. Foto MdR

Su presencia a lo largo del tiempo las asumió en el paisaje cotidiano de alguna de nuestras playas. Los movimientos de la línea de costa que en estos casi 80 años han sido espectaculares, tanto en el perfil como en la sección, ha provocado que algunas de estas casamatas se encuentren en estos momentos bajo el mar, completamente sumergidos. Así, de los ocho búnkers originales tan solo quedan dos en tierra firme, eso sí, batidos por las olas: los existentes en la playa de la Olla y la de Cap Blanc. Un tercero está completamente arruinado a los pies del promontorio de Cap Negret, otros dos sumergidos sus restos bajo las piedras de la playa de la desembocadura del Algar, o bajo las aguas de la playa de Cap Blanc. De los dos existentes, el de la Olla está afectado en su percepción por la escollera de rocas para la construcción del camino de borde marítimo en la zona, a falta de una fácil intervención de puesta en valor de estas defensas.



Bunker en La Olla. Foto MdR

La mejor de las conservadas entre estas casamatas defensivas alteanas de la Guerra Civil es la que se encuentra en la playa de Cap Negret, ya que por su ubicación y su estado lo convierten en el mejor de los ejemplos que quedan, con su estructura ligeramente vencida y desequilibrada por la erosión de la playa, proporciona un paisaje algo surrealista y de valor histórico, acosado por las edificaciones próximas.

Figuraizquierda: Planta y sección de búnker de dos senos en el Portixol, sobre la carretera de Madrid a Alicante, en Monforte. Planta con recintos separados similar al existente en la Olla de Altea. Dibujo de A. Martínez-Medina.

Figura derecha croquis del bunquer de Cap Negret en Altea. Dibujo de MdR

Estas defensas siguen modelos establecidos y están construidas por una estructura de hormigón pobre, levantadas sobre un basamento del mismo material. Los muros y cubierta son de gran sección, unos 70 cm; la puerta se define en sifón y dispone de unas escotillas horizontales con bocas de fuego para la defensa. Sus plantas son las propias del repertorio militar de la época para estos artefactos: de un cuerpo único, con forma semicircular en planta, dividida interiormente en dos estancias, caso del búnker de Cap Negret, o como el de La Olla, de forma de corazón, con dos senos, de alturas inferiores a los 3 m. El interior conserva restos de las bóvedas de ladrillo que sirvieron para su construcción. Se accede por un arco de medio punto rebajado y conformando una rampa, no pudiendo observarse la configuración del suelo por estar cubierto de piedras. Una referencia a estas defensas de la costa la ofrece Andrés Martínez, en su artículo, “Muro Mediterráneo: búnquers y baterías...“València, 2015.

Croquis del búnker de la playa de Cap Negret. estado actual. Foto MdR

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