viernes, 11 de diciembre de 2015

Sobre la Alquería de Barrinto, por Miguel del Rey


Sobre la Alquería de Barrinto
UN EJERCICIO DE RESTAURACIÓN DE LA MEMORIA.
Por Miguel del Rey    (Publicado en Loggia nº 12- Valencia 2001)

Esta intervención se enmarca en aquella línea del pensamiento que entiende como interesante la permanencia de la huella en la construcción de la nueva metrópoli, e incluso la considera como una condición propia de vivir en lo contemporáneo.



Observar.-   

Tras mi primera visita a una antigua factoría rural en la periferia de la ciudad en mi mente quedó grabado ese paisaje roto, fragmentario, proveniente directamente del mundo rural y enquistado en una ciudad ajena a él. Situada en Marxalenes, entre las estaciones del antiguo trenet y la actual línea del tranvía, alineada a un antiguo camino rural del que ha quedado un fragmento, junto a restos de la explotación en su última época: una antigua almazara, almacenes, tapias. Un cartel de “aceitera”, nos hablaba de una industria con vinculación agraria. Era la última de las transformaciones de una alquería histórica que desde el s. XIV ha ido adecuandose a economías y ciclos cambiantes siempre próximos a la tierra y a su explotación.

A través del antiguo camino que nos lleva desde Valéncia, lo primero que encontramos es el huerto de la alquería y sus tapias, mas tarde la casa, su parte posterior.  Los muros de las fábricas del edificio, de las tapias y de los márgenes, se unifican por la cal blanca que los cubre, proporcionando esa doble lectura: unitaria, desde una determinada perspectiva, pero texturada, cambiante y diversa a medida que nos acercamos a ella.

En las inmediaciones de la casa, en cuyas fábricas observamos tapiales tardomedievales de anchos tendeles, encontramos un olivo centenario, alto, recio, de tronco añoso situado junto a la casa y a su lado los restos de una antigua puerta de sillería, en parte desmontada, por aquí y alla piedras reutilizadas para usos muy diversos: acequias, cimentaciones modernas, etc. Tras todo ello los restos de un patio formado al situar en su entorno una serie de edificios a principios del s. XX, un patio aún solado por grandes adoquines de rodeno, junto al cual adquieren cierta presencia de unas casas de epidermis modernista, producto en parte de la transformación de los volúmenes de la antigua alquería reformada profundamente en 1914, con su epidermis modernista. Tras los hierros colados y las ménsulas moldeadas en mortero y cien veces blanqueadas, se puede observar aún la presencia de un volumen  compacto, de vanos correspondientes a lógicas distintas, a niveles hoy inexistentes, que nos hablan del paso del tiempo, de la permanencia de la memoria. En torno al resto del patio encontramos otros volúmenes mas limpios, de  buena fábrica de ladrillo, allí está la almazara, que incluye un completo molino de aceite de cacahuete que posiblemente no llegó a utilizarse. En el suelo una pequeña elevación de trazado sinuoso se acercaba hacia el patio y lo atravesaba, bajo ella la histórica acequia de Rascanya, una de esas acequias que han posibilitado la existencia de esta huerta centenaria.

Son restos de un paisaje rural donde se aprecia una manera de vivir, una cultura, donde se respira un determinado arraigo a la tierra. El nuevo paisaje es distinto. Son fragmentos que conviven con otras lógicas, incluso que albergan otros usos, pero que permiten la mirada hacia la tierra, que no borran huellas y permiten que la memoria forme parte del nuevo imaginario colectivo.

Intervenir


Construir sobre lo construido implica decisiones cuya complejidad y también heterogeneidad hacen difícil buscar cualquier proceso lineal claro y explícito. En el trabajo realizado influye el recuerdo de un paisaje que existió, con unas imágenes y sensaciones particulares. Pero también influye la idea global que se tiene sobre la existencia de determinados hitos en el paisaje histórico, sea rural o urbano; hitos a través de los cuales fijar la memoria de ese proceso de transformación lento del que hablaba Aloïs Riegl en su ensayo sobre el “Culto moderno a los monumentos”, ese interés presente en la cadena evolutiva que ata la historia y de la cual hay que reseñar los momentos mas interesantes, los ejemplos a través de lo cual podemos ver lo general, sin perder el valor objetual de la forma, la particularidad que nos ofrece cada edificio, sus fábricas, sus espacios.

El levantamiento planimétrico  y los estudios arqueológicos nos proporcionan cierta certeza en la lectura de las formas y en la interpretación lógica de un encadenado de transformaciones que acompañan a una casa rural, que de forma algo indefinida que se levanta en el S. XIV y que a finales del s XV, o bien durante los inicios del s. XVI, deviene en una suntuosa alquería levantada a partir de aquella mas modesta casa rural.


Las fábricas, el nivel de acabados, el lujo incluso, que encontramos en la casa, marcan un ruptura con el origen y están en sintonía con aquella potente sociedad valenciana de finales del Cuatrocientos, enriquecida por comercio a través de un mar Mediterráneo que está próximo, como la propia Corona de Aragón,  a entrar en decadencia. Las grandes salas, las ventanas con festejadors, los arcos de yeserías flamígeas, las escaleras voladas y con traza de peldañeado marcada sobre la baranda de obra, las policromías en las maderas y los solados de azulejería, toda la tradición del gótico civil la podemos encontrar en esta arquitectura rural próxima, no solo físicamente, a la ciudad de Valencia, sino complementaria con aquella arquitectura que encontramos intramuros, explicitando claramente que rural y urbano son episodios distintos de una misma historia, la historia de la arquitectura.

El hecho de que nos enfrentemos a una obra híbrida de origen incierto, tipológicamente debil, condición poco habitual en lo rural, hace que la intervención tome determinados caminos muy distintos a aquello que puede ser mas propio, incidir en la sistematización del tipo básico de casa al que la arquitectura haga referencia. En este caso buscamos cual podría ser el episodio característico de la arquitectura que se nos presenta, incidimos sobre la capacidad plástica y expresiva de los espacios que define, valoramos las fábricas que la constituyen ,los elementos que incluye, y a través de ellos intentamos crear un discurso capaz de ser válido por si mismo, a la vez que coherente con la historia y donde puedan permanecer fragmentos de anteriores o posteriores etapas, huellas que puedan aportarnos, además de ese valor de antigüedad, la capacidad emotiva propia de cualquier arquitectura observada desde una perspectiva de modernidad, no buscando la validación en el carácter documental que pueda suponer, lo cual puede ser un valor añadido, sino en sus propias formas, en la tectónica de las fábricas y de la propia materia de que está construida, en la calidad del oficio a través del cual se construye, en la manera de enfrentarse en arquitectura a la materia y a la técnica en un momento de la historia, y en la cualidad de los espacios que construye.

Construir.-


La casa que se construye en el s. XIV presenta una estructura espacial sencilla en la que ya encontramos los cuerpos básicos de construcción que se mantendrán a lo largo del tiempo, tres cuerpos perpendiculares al camino, uno de ellos, el situado al Sur, de trazas mas alargadas. Una casa que aún se completará en su perímetro, construida con una sola altura y de cubierta muy poco inclinada, casi plana, con una ligera pendiente vertiente hacia el camino, en dirección contraria a la fachada de acceso.


A finales del s. XV una fuerte remodelación la transforma y construye la arquitectura que encontrados en términos generales, salvo las pequeñas remodelaciones del s XVIII y XIX, y la fuerte subdivisión del s. XX y su transformación epidérmica. En torno al 1500 se estructuran los niveles del edificio de manera radical y que ahora tendrá varias alturas. El perímetro de la casa se estabiliza a partir de ampliar hasta el camino el límite oeste y se conservan los tres cuerpos de construcción originales, consolidando el esquema en L que aporta ya la planta desde sus primeros momentos.

A finales del 1400 la alquería se consolida en una planta noble sobre el cuerpo Sur donde se desarrollarán las salas principales de la vivienda señorial. Salas de grandes dimensiones, poco adjetivadas, con ventanales flanquedos por festejadors, articuladas las salas entre sí por pequeñas puertas de yeserías en sus extremos. Salas a las cuales se accede por una escalera de corto trazado, a la manera de entreplanta gótica, desde el gran vestíbulo de acceso; un espacio de gran altura, de viguetería policroma, a partir del cual se estructura toda la alquería: las cocinas, las salas principales, las estancias del servicio, el ámbito agrario, incluso un sistema de lagar y bodegas, posiblemente del s. XV, que han sido un hallazgo, etc. Escaleras y puertas a distintas alturas, fragmentos de antiguos trazados, huellas de arcos cegados, otros abiertos, saeteras, pequeños huecos para ventilación de los humos, crean un universo interno de una complejidad casi fascinante.

De esta época podemos reseñar un cierto regusto en el tratamiento del espacio, donde los arcos adquieren un particular protagonismo, evidenciando sobre ellos la gravitación de las grandes masas de los muros de tapiales. Líneas murárias potentes pero muy perforadas en su base por medio de arcos de formas y proporciones muy distintas, arcos apuntados, de medio punto, rebajados, yeserías flamígeas de gran complejidad que nos acercan a un gusto casi bizantino en el tratamiento del espacio.

Existen fragmentos coherentes de otras épocas que se han conservado dentro de la arquitectura del S. XV- XVI que hemos tomado como referencia en la restauración, es el caso de la cocina de inicios del s. XIX, una cocina rural bien conservada, completa, con un buen ejemplo de chimenea y un espléndido sistema hidráulico doméstico en perfectas condiciones. Restos de escaleras tardomedievales, junto a fragmentos de escaleras dieciochescas. Pero sobre todo se han conservado huellas de épocas pasadas, o bien mas actuales: arcos, dinteles, fragmentos de muros.

La intervención se apoya en dos pilares importantes: la métrica y la materia. La primera nos ayudará a entrar en la escala adecuada, a proporcionar lo espacios y los objetos. La materia nos permite conservar una atmósfera, restaurar y mantener las huellas de una cultura y a la vez posicionarnos en una intervención que no rechaza la técnica y los materiales contemporáneos, permitiendo distanciar formal y conceptualmente las distintas etapas de este edificio; entendiendo como etapa del mismo la actual intervención, evitando a ser posible el regusto en el detalle de lo contemporáneo.


Hemos utilizado la lógica de la métrica valenciana clásica y esto ha sido incluso importante para poder leer la arquitectura existente, pero también para pensar sobre la idea, sobre la restauración. A partir de la métrica valenciana hemos buscado las huellas de los primeros niveles de forjados antiguos, para ello hemos rastreado  sobre las alturas de 3,61m, de 16 palmos valencianos, de 4 varas, lo cual es una constante en la construcción del espacio habitable en la Valencia tardomedieval. Ello  permite hacer lecturas ajustadas dentro de un edificio complejo y muy transformado en el tiempo. De la misma manera, podemos conocer los anchos de las fábricas murarias portantes, generalmente de dos pies, de 45,2 cm, construidas con ladrillos de 31,6 cm para generar trabas de pie y medio. Los anchos de antiguas puertas, de 4 palmos, de seis palmos, de 8 palmos que nos da una anchura de 1,81 metros.

Los encofrados de hormigones, de la misma manera que los cofres de los antiguos tapiales, son de un palmo valenciano, lo cual nos proporciona una escala unitaria para todo el sistema, acentuado con las medidas de escaleras, de huecos de ventanas, de interejes de viguetería, etc. Estos cofres moldean el hormigón ligeramente coloreado, el único material que construye las nuevas fábricas y resuelve, como hemos dicho, recalces y trasdosados de muros.


El resto de las fábricas se restauran, se conservan, se raparan ligeramente, según el caso, manteniendo al máximo la materia que nos ofrece la arquitectura existente: tapiales, fábricas de ladrillo, arcos y dinteles, sillería, viguetería de madera, entabacados de ladrillo, solados de arcilla , morrillo o azulejería, carpinterías de madera y rejería de hierro forjado. La vinculación con la técnica, con la industria, considero es una condición a la cual no debemos renunciar en ningún momento de la historia, por ello, en este nuevo milenio el edificio de la alquería inicia su singladura desde materiales contemporáneos que la apoyan en su viaje por la historia: hormigón en sus fábricas, en sus nuevas escaleras, y acreo inoxidable y vidrio en carpinterías e instalaciones, materiales trabajados desde una puesta en obra directa, muy próxima a esa condición de lo constructivo que encontramos en lo rural.

La intervención pretende que el edificio en esta nueva etapa, en la cual ya no es una factoría agraria, nos permita valorar la arquitectura por si misma, la materia y las fábricas por si mismas. Nos permita evocar una determinada relación perdida con la tierra, aproximándonos al recuerdo de aquel ancestral arraigo que proviene de la proximidad con la tierra y lo que en ella producen los hombres y las mujeres de un pueblo.








sábado, 28 de noviembre de 2015

Rural y Urbà un equilibri fràgil i en continua transformació, per Miguel del Rey


Ejercicio de intervención ene l paisaje- Curso de Proyectos de la Escuela de Arquitectura de Valencia

L'any 2002 a Finestrat amb la Universitat d'Alacant, plantejarem un curs en el que debatem sobre ciutat i territori. Les seues reflexions segueixen sent vàlides i poc s'ha incidit en aquests anys sobre el tema. En aquell moment parlarem de que sempre ha existit una particular relació entre rural i urbà, i considero que ambdues segueixen sent expressions complementàries en el contemporani, potser ara des de perspectives diferents. Entre elles ha existit un equilibri fràgil i canviant a través del qual s'ha anat construint el nostre territori una xarxa espacial composta de camps i ciutats. On els intersticis entre ciutats han estat espais densos en cultura i no aliens a una transformació també radical de la natura, a través de la qual s'han sagnat i reconduït rius, s'han parcel·lat i romput camps, dessecat pantans i construït camins i senderes ajustades a determinades escales i necessitats.

Si ampliem la mirada i observem l'esdevenir dels territoris en la nostra civilització occidental, veiem com es manté aquest equilibri fràgil en què en diferents etapes es van succeint aquestes relacions canviants i complementàries.

En origen la ciutats van néixer com a antítesi a la pròpia naturalesa a la qual substitueixen a través d'un procés imparable i accelerat que ha generat un nou món d'on prové el cívic, el civil. La ciutat apareix com invenció humana de un univers lògic, es converteix en el centre d'un nou univers formal i de relacions personals, productives, econòmiques i espacials inventat per la ment humana i materialitzat en cada moment per una determinada forma urbana.

El agrari també es diferencia de la natura, encara que això sí, manté amb ella el vincle del que ve, de furgar en les seues entranyes per treure els seus productes. La colonització georgiana constitueix ja en els seus orígens la base que expandeix la civilització a tot el territori, com ens va presentar en el seu moment aquesta romanització del món antic. Camp i ciutat, o d'alguna manera vila i ciutat, són formes complementàries i en equilibri, que construeixen la nostra civilització amb oscil·lacions i ajustos al llarg de 2500 anys.

L'EQUILIBRI ENTRE RURAL I URBÀ ADQUIREIX formes molt DIVERSES EN EL TEMPS. Dos conceptes incidiran decididament en aquest equilibri:

- La irrupció del concepte de paisatge i el pensament que es genera entorn al mateix transforma les relacions amb la natura i incideix en nous conceptes sobre la idea de ciutat.
- La consolidació d'una realitat, l'aparició de la nova ciutat-territori, la metròpoli en la qual habitem ja al territori valencià, ens presenta encara nous reptes.


Què pensa d'això la societat, no hi ha debat en l'actualitat. La idea d'metròpoli esta adormida com a concepte ... Què és el que estem pensant els valencians entorn a les nostres grans ciutats territori: València-Horta. La plana Baixa,  Alacant.Elx,  La Marina-Costa?




La Masía- Miro

En el año 2002 en Finestrat con la Universitat d’Alacant, planteamos un curso en el que debatimos sobre ciudad y territorio. Sus reflexiones siguen siendo validas y poco se ha incidiso en estos años sobre el tema

RURAL Y URBANO, UN EQUILIBRIO FRÁGIL Y EN CONTINUA TRANSFORMACIÓN, por Miguel del Rey


            Siempre ha existido una particular relación entre rural y urbano, y considero que ambas siguen siendo expresiones complementarias en lo contemporáneo, quizás ahora desde perspectivas distintas. Entre ellas ha existido un equilibrio frágil  y cambiante a través del cual se ha ido construyendo nuestro territorio una red espacial compuesta de campos y ciudades. Donde los intersticios entre ciudades han sido espacios densos en cultura y no ajenos a una transformación también radical de la naturaleza, a través de la cual se han sangrado y reconducido ríos, se han parcelado y roturado campos, desecado pantanos y construido caminos y veredas ajustadas a determinadas escalas y necesidades.

Si ampliamos la mirada y observamos el devenir de los territorios en nuestra civilización occidental, vemos como se mantiene este equilibrio frágil en el que en distintas etapas se van sucediendo esas relaciones cambiantes y complementarias.

En origen la ciudades nacieron como antítesis a la propia naturaleza a la que sustituyen a través de un proceso imparable y acelerado que ha generado un nuevo mundo de donde proviene lo cívico, lo civil. La ciudad aparece como invención humana de un universo lógico, se convierte en el centro de un nuevo universo formal y de relaciones personales, productivas, económicas y espaciales inventado por la mente humana y materializado en cada momento por una determinada forma urbana.

Lo agrario también se diferencia de la naturaleza, aunque eso sí, mantiene con ella el vinculo de lo próximo, de hurgar en sus entrañas para sacar sus productos. La colonización georgiana constituye ya en sus orígenes la base que expande la civilización a todo el territorio, como nos presentó en su momento esa romanización del mundo antiguo. Campo y ciudad, o de alguna manera villa y ciudad, son formas complementarias y en equilibrio, que construyen nuestra civilización con oscilaciones y ajustes a lo largo de 2500 años.

EL EQUILIBRIO ENTRE RURAL Y URBANO ADQUIERE FORMAS MUY DIVERSAS EN EL TIEMPO. Dos conceptos incidirán decididamente en este equilibrio:

-                La irrupción del concepto de paisaje y el pensamiento que se genera entorno al mismo transforma las relaciones con la naturaleza e incide en nuevos conceptos sobre la idea de ciudad.
-                La consolidación de una realidad, la aparición de la nueva ciudad-territorio, la metrópoli en la cual habitamos ya en el territorio valenciano, nos presenta aún nuevos retos.

¿Qué piensa de ello la sociedad, no hay debate en la actualidad. La idea de metrópoli esta dormida como concepto ... ¿Qué es lo que estamos pensando los valencianos entorno en nuestras grandes ciudades territorio: Valencia-Huerta. La llanura Baja, Alacant.Elx, La Marina-Costa?

miércoles, 23 de septiembre de 2015

L'alqueria de Puchades al Camí del Pouet a Campanar, per Miguel del Rey


L'alqueria de Puchades va ser un bon exemple de granja rural estructurada com un conjunt de cossos d'ús econòmic o habitacional construïts al voltant d'un edifici principal, una casa que obria façana al camí i per la part posterior es tancava en un pati format per la resta de les edificacions econòmiques o habitacionals de colons i treballadors de l'alqueria.

L'alqueria i el seu paisatge físic i social.-
Després de la ruptura del paisatge rural en el procés indecent d'urbanització de Campanar(1), en l'actualitat sobreviu la casa principal, descontextualitzada i al costat d'altres de la zona com "concessió" a la pressió exercida per grups conservacionistes, amputada, això sí, de la resta d'edificis i espais que van configurar l'alqueria.

Tipologia de l'edifici principal.-
L'alqueria es va anar construint al llarg de la història de manera contínua, edificant cossos i edificis sobre altres construccions anteriors, de manera que les restes més antigues ens situaven en els segles XV i XVI, amb murs de tàpia inequívocament d'aquestes èpoques. La configuració que trobem al final del segle XX era la d'un conjunt de construccions sobre el qual es distingia un edifici propi del segle XVII que ens parlava d'una certa estabilització tipològica que es va donar sovint en aquestes terres de l'horta; cases d'una única crugia paral·leles a façana, amb sostre a una aigua vessant a façana principal i amb un cos posterior de molt poca alçada. Una alternativa a tenir en consideració en la construcció de la casa camperola valenciana de l'època. Alqueries com aquesta de Puchades, la trobem en la propera alqueria de Ricós, també al Pouet, o en la molt plorada alqueria de la Tia Emilia a Beniferri; cases amb habitatges en planta baixa disposades en una solució molt estable i amb una gran cambra superior on se situa un important estenedor amb dos nivells de buits, compost a portell, donant-li un particular moviment a la façana.

Altres alqueries amb aquestes característiques compositives en façana, encara que de diferent estructura tipològica, les podem veure en l'Alqueria del Pi del camí de Godella en aquest segle XVII i també en els inicis del segle XVIII, amb exemples molt cuidats com l'alqueria de la Torre en el Camí Vell de Burjassot o la de Sant Llorens en els voltants de Sant Miquel i a els Reis.

L'actual cos principal va ser alçat sobre una fàbrica de tàpia d'una altra antiga alqueria possiblement dels S. XV-XVI. Aquests murs més antics ocupaven el perímetre de l'alqueria principal, i les traces dels interiors, mes el cos de graner posterior i perpendicular, construit a la banda Nord del pati, hui desaparegut.

Adossat a aquestes arquitectures trobem un cos d'ús econòmic disposat perpendicularment a la casa principal, amb la sintaxi pròpia de les porxadas, que tan abundantment trobem en l'horta, però amb una estructura constructiva estable. Hi trobem una gran obertura d'accés, similar al de la porta principal de l'habitatge, producte d'una moderna transformació marca fortament el caràcter

L'espai intern i els usos de la alquería.-
El cos principal està definit per una estructura arquitectònica de dues crugies en planta, de similars dimensions en profunditat, construïdes en paral·lel a façana i amb eix compositiu i d'accés centrat en planta. En secció ens presenta un primer cos de més alçada, dominant, abocant aigües a façana, amb un ràfec en fusta, a l'antiga, prolongació de l'estructura de coberta. El cos posterior, en canvi, té menor altura, la seva planta alta és molt menys important espacialment, alberga unes cambres d'emmagatzematge, mentre que el primer alberga la important andana, de gran alçada, amb espai propi perquè circuli bé l'aire, ventilació amb doble sistema de buits en alçada, perquè s'assequin les collites, i es puguin situar els llits per a la cria del cuc de seda.

A la planta baixa hi trobem l'habitatge amb una configuració relativament moderna: l'entrada ocupa els dos cossos en profunditat, amb obertures que travessen tots els murs. Vans adovellats a la façana posterior, amb un arc rebaixat en façana principal i amb un arc de mig punt al mur central, de la clau penja una argolla per a la romana. Des d'aquest espai s'accedeix a les diferents dependències, dos a la primera, i dos a la segona, de les crugies. Estades, que han d'haver tingut una compartimentació relativament moderna, on la subdivisió i el valor de la privacitat són presents. En primera crugia se situava l'escala d'accés, solució bastant general en aquesta època, i també la cuina, sent la resta habitacions.
La façana ens ofereix un sistema de grans buits, relativament centrats, a banda i banda de la porta, i sobre ells, uns petits buits a portell, que sense arribar a ocupar tota la façana creen una forta complexitat, presentant-nos una solució que es repeteix sistemàticament en moltes façanes de l'horta de València, com hem indicat. Les biguetes interiors, de gran amplada, no excessivament separades, podrien situar-se en els inicis del S. XVII. El tipus de referència, que en el cas de l'alqueria de Ricós, trobem amb certa inestabilitat, en Puchades es tracta d'una solució molt més estable, tant volumètrica, com planimètricament, amb una proposta en façana que ens ofereix una solució molt utilitzada en el Sis-cents valencià.

1.- Urbanització indecent atesa la devastació d'hortes i estructures capaços de conservar la memòria del lloc, arrasades per mera avarícia, desídia i poca habilitat projectual, ja es va informar del seu valor i es van donar alternatives possibles sense pèrdua d'edificabilitat


La alquería de Puchades en el Camí del Pouet en Campanar fue un buen ejemplo de granja rural estructurada como un conjunto de cuerpos de uso económico o habitacional construidos en torno a un edificio principal, una casa que abría fachada al camino y por la parte posterior se cerraba en un patio formado por el resto de las edificaciones económicas o habitacionales de colonos y trabajadores de la alquería.

La alquería y su paisaje físico y social.-
Tras la ruptura del paisaje rural en el proceso indecente de urbanización de Campanar(1), en la actualidad sobrevive la casa principal, descontextualizada y junto a otras de la zona como “concesión” dada la presión ejercida por grupos conservacionistas, amputada, eso sí, del resto de edificios y espacios que configuraron la alquería.

Tipología del edificio principal.-
La alquería se fue construyendo a lo largo de la historia, de manera continua, edificando cuerpos y edificios sobre otras construcciones más antiguas, de manera que los restos más antiguos nos situaban en los siglos XV y XVI, con muros de tapial inequivocamente de estas épocas. La configuración que encontramos al final del siglo XX era la de un conjunto de construcciones sobre el que se distinguía un edificio propio del siglo XVII que nos hablaba de una cierta estabilización tipológica que se dio a menudo en estas tierras de la huerta; casas de una única crujía paralelas a fachada, techadas a un agua vertiente a fachada principal y con un cuerpo posterior de muy poca altura. Una alternativa a tener en consideración en la construcción de la casa campesina valenciana de la época. Alquerías como esta de Puchades, la encontramos en la cercana alquería de Ricós, también en el Pouet, o en la muy llorada alquería de la Tía Emilia en Beniferri; casas con viviendas en planta baja dispuestas en una solución muy estable y con una gran cambra superior donde se sitúa un importante tendedero con dos niveles de huecos, compuesto al tresbolillo, dándole un particular movimiento a la fachada.

Otras alquerías con estas características compositivas en fachada, aunque de distinta estructura tipológica, las podemos ver en la Alquería del Pi del camino de Godella en este siglo XVII y también en los inicios del siglo XVIII, con ejemplos muy cuidados como la alquería de la Torre en el Camino Viejo de Burjasot o la de Sant Llorens en las inmediaciones de Sant Miquel i els Reis.

El actual cuerpo principal fue levantado sobre una fábrica de tapial de otra antigua alquería posiblemente de los S. XV-XVI. Estos muros más antiguos ocupaban el perímetro de la alquería principal, y las trazas de los interiores, mas el cuerpo de granero posterior y perpendicular, que se levanta en el lado Norte del patio, hoy desaparecido. 

La cuadra es posterior, pero representa una sintaxis muy peculiar en la huerta de Valencia, siendo este uno de los primeros ejemplos de una manera tradicional de adosar un espacio económico a la casa.


El espacio interno y los usos de la alquería.-
El cuerpo principal está definido por una estructura arquitectónica de dos crujías en planta, de similares dimensiones en profundidad, construidas en paralelo a fachada y con eje compositivo y de acceso centrado en planta. En sección nos presenta un primer cuerpo de mas altura, dominante, vertiendo aguas a fachada, con un alero en madera, a la antigua, prolongación de la estructura de cubierta. El cuerpo posterior, en cambio, tiene menor altura, su planta alta es mucho menos importante espacialmente, alberga unas cambras de almacenaje, mientras que el primero alberga la importante andana, de gran altura, con espacio propio para que circule bien el aire, ventilación con doble sistema de huecos en altura, para que se sequen las cosechas, y se puedan situar las camas para la cría del gusano de seda.

En la planta baja encontramos la vivienda con una configuración relativamente moderna: l’entrada ocupa ambos cuerpos en profundidad, con vanos que atraviesan todos los muros. Vanos adintelados en la fachada posterior, con un arco rebajado en fachada principal y con un arco de medio punto  en el muro central, de cuya clave pende una argolla para la romana. Desde este espacio se accede a las distintas dependencias, dos en la primera, y dos en la segunda, de las crujías. Estancias, que deben haber tenido una compartimentación relativamente moderna, donde la subdivisión y el valor de la privacidad están presentes. En primera crujía se situaba la escalera de acceso, solución bastante general en esta época, y también la cocina, siendo el resto habitaciones.


La fachada nos ofrece un sistema de grandes huecos, relativamente centrados, a ambos lados de la puerta, y sobre ellos, unos pequeños huecos a tresbolillo, que sin llegar a ocupar toda la fachada crean una fuerte complejidad, presentándonos una solución que se repite sistemáticamente en muchas fachadas de la huerta de Valencia, como hemos indicado. Las viguetas interiores, de gran anchura, no excesivamente separadas, podrían situarse en los inicios del S. XVII. El tipo de referencia, que en el caso de la alquería de Ricós, encontramos con cierta inestabilidad, en Puchades se trata de una solución mucho más estable, tanto volumétrica, como planimétricamente, con una propuesta en fachada que nos ofrece una solución muy usada en el Seiscientos valenciano.

Adosado a estas arquitecturas encontramos un cuerpo de uso económico dispuesto perpendicularmente a la casa principal, con la sintaxis propia de las porxadas, que tan abundantemente encontramos en la huerta, pero con una estructura constructiva estable. En él encontramos un gran vano de acceso, similar al de la puerta principal de la vivienda, producto de una moderna transformación marca fuertemente el carácter.

1.- Urbanización indecente dada la devastación de huertas y estructuras capaces de conservar la memoria del lugar, arrasadas por mera avaricia, desidia y poca habilidad proyectual, pues se informó de su valor y se dieron alternativas posibles sin pérdida de edificabilidad