viernes, 28 de julio de 2023

La Pintura de Paisaje En Altea 1927-1980. Paisajes de Benjamín Palencia, por Miguel del Rey

 La Pintura de Paisaje En Altea  1927-1980. Paisajes de Benjamín Palencia    *

* Publicado en ellibro "paseando por las alteas", M. del Rey, Valencia 2016


Benjamín Palencia pintando un mural en el Bar las Vegas, sobre los años 1965. Hoy desaparecido.

 Vista icónica de Altea  1927, en la primera visita de Benjamín Palencia a Altea. Museo de Albacete

Benjamín Palencia nace en Barrax -Albacete- en una familia humilde y se traslada con sus padres a Madrid, donde frecuenta los círculos artísticos; allí, apoyado por un rico mecenas copia a los clásicos en el Prado y contacta con la intelectualidad madrileña. Juan Ramón Jiménez se interesa por su pintura, conoce a personajes de la Residencia de Estudiantes con los que mantendrá una fuerte relación, formando parte de la Escuela de Vallecas en 1929. Antes, en 1925, pasa por París donde comparte estudio con Pancho Cossio. Tiempos en los cuales conoce Altea, donde reside un tiempo en 1927. Durante la República forma parte de los intelectuales plásticos entorno a la Barraca de Federico García Lorca, entablando amistad con Rafael Alberti.

 

La calle Santa Bárbara y el mar al fondo, en plena etapa cubista de B. Palencia. sobre 1927 (Museo de Albacete)

Tras la Guerra Civil se refugia en Madrid, dedicado a la pintura de paisaje, abandonando la experimentación tan presente en su primera época, creando la Nueva Escuela de Vallecas y más tarde la Escuela de Madrid 45.

 

Gaviotas. Cera. B. Palencia. Col Privada.

Dibujo de olas y gaviotas. B. Palencia. sobre 1965. Col Privada.

En su itinerante vivir pasa largas temporadas en Altea y retoma el estudio de paisaje que no abandona hasta el fin de sus días. El paisaje manchego domina su obra, pero el paisaje alteano está presente en su vida, levantando crónica del mismo y regalándonos su mirada cambiante en el tiempo. Suya es una de las imágenes icónicas mas potentes de Altea, la que pinto en el año 1927, aquella Altea vista desde la mirada cubista y abstracta de un pintor experimental que domina técnica, cromatismo y dibujo. La arquitectura de sus casas, la iglesia y su cúpula obsesiva, la perspectiva de sus calles y como fondo el mar,  serán la base de su paisaje en esta primera época.

 

Vista de Altea. La Glorieta. Apunte puntillista 1962. Col Privada. Dibujo que tuve el gusto de presenciar mientras lo elaboraba en el lugar el artista. Publicado en la obra de Jose M. Planelles.

Mas tarde, en los 70, sigue vinculado a Altea, aunque al final de la década deja su ático urbano para residir en Polop, pero siempre próximo a su querida Altea, a sus amistades fecundas en lo pictórico y lo humano, con Pepe Hortelano y José María Planelles como referencia; el primero con los murales en el bar Las Vegas o del Bodegón, el segundo atesoró una gran colección de su obra y escribió un precioso libro de gran valor para la cultura alteana. Su obra con el tiempo se hace más intimista, el retrato, la obra de pequeño tamaño con técnica variada, son propias de esta segunda etapa de los años 60 y 70 en Altea.

 

Vista de Altea ,B Palencia, sobre 1927 

Las gaviotas fueron un tema recurrente resuelto en técnicas diversas. Amigo de mi padre, también de Albacete, le conocí personalmente y tras el fallecimiento de mi progenitor me invitó a su estudio para que tuviera un recuerdo de la Mancha; visita que retrasé al conocer su precaria salud. Nunca pude despedirme de él. Unas preciosas gaviotas en el mar que tanto estimaba, es el recuerdo que de él tengo en casa.

Mural en el Bar las Vegas en Altea, sobre 1965. Hoy desaparecido

La Pintura de Paisaje en Altea. Paisajes de Batiste Sant Rok. Por Miguel del rey

 La Pintura de Paisaje en Altea  1960- 2014. Paisajes de Batiste Sant Rok. *

  * Publicado en el libro "Paseando por las alteas", M del Rey, Valencia 2016                                   

Batiste San Rok. 

Batiste Sant Rok (Altea 1937-2016) En sus paisajes, la forma y color muestran una visión particular, propia, donde el expresionismo rezuma lo que él entendía como característico del lugar. Su formación en la Alemania en los años centrales de la década de 1960 lo marcará decididamente y su paleta será esa explosión de color donde los grises, los azules Prusia y cobalto, los rojos y el rosa dominan lienzos en formatos múltiples.

 

Vista de Altea la Vella. B. San Rok. Sobre 1970. Col Privada.

En Altea, Batiste encuentra en esos años un hervidero de artistas consagrados que viven o trabajan en el pueblo, como Benjamín Palencia, G. Lahuerta, Navarro Ramón, Lago, Conejo, Jardiel, Schlotter, etc. En torno a los años 70 y 80, forma parte del Grupo Altea (Fina Llácer, Alfonso Saura, Alberto Romero, Uwe Pieper, Eyvind Petersen, Mieke Tromp, Hilga Miller, Sherrill) con una potente actividad que mantiene hasta el final de la década de los 90.

 

Casas de Altea la Vella. B. San Rok sobre 1975. Col Privada

La primera obra descriptiva, impresionista, potente, de sus paisajes alteanos, deja paso a una obra de madurez, creando entre ambas un diálogo, “un espacio intermedio en que se pueden intercalar las obras de tránsito, desde una etapa más objetiva a otra más conceptual”, como indica A. Alepuz, en su artículo “L’Obra de Batiste San Rok” (Sarrià nº 15-2019)

 

Retrato de niño. 1974. Col Privada

Es de valorar sus espléndidos retratos y apuntes del natural. Mi última conversación con él fue para mostrarle la portada de este libro, reproducción de uno de sus cuadros, en este caso de mi propiedad, cuestión que por cierto le encantó. Nos dejó, pero le recuerdo con todo mi afecto.




Paisaje de la Bèrnia. 1980. Col Privada.














La Pintura de Paisaje en Altea. Paisajes de Eberhard Schlotter , por Miguel del Rey

 La Pintura de Paisaje en Altea. Paisajes de Eberhard Schlotter 1954-2014*

* Publicado en el libro "Paseando por las alteas" M del Rey, Valencia 2016


Ederhard Schlotter ha sido uno de los paisajista más importantes de la segunda mitad del siglo XX e inicios del s. XXI. Alemán y alteano de adopción, eligió nuestra Altea como su hogar y estudio donde analizar formas, texturas y colores, en óleo o acuarela; espléndido grabador y buen fotógrafo, ha sido un humanista amante de nuestro pueblo y de nuestra España, a la cual vino buscando una condición de lugar que la guerra le robo en su Alemania natal. 

Paisaje de la glorieta del Mestre de la Música.

Antigua ubicación de la Casa de la Senyoria

Así, en el catálogo de su exposición con motivo del centenario de su nacimiento, nos recuerda sus palabras: “Altea era el lugar que me regaló lo que los velos impenetrables de mi patria ocultaban, luz y forma, que regalo! Me enamoré de Altea y erigí mi nido en el antiguo muro de la ciudad, en medio de tanta humanidad”

Paisaje de La Pila

Explorar los paisajes de Altea que nos ofrece Schlotter a lo largo del tiempo, es un viaje que nos acerca a la transformación del paisaje físico y humano que hemos tenido en estos 60 años de presencia del pintor con nosotros; desde los paisajes sencillos, realistas de los años 50, a los más íntimos y personales, a esa visión personal de una Altea que se le iba, que ya no era aquel lugar sencillo y vinculado a la tierra y al mar, aquella Altea que seguía viviendo en su alma de artista.

Calles de Altea


viernes, 21 de julio de 2023

Los Palafox y la Senyoria de Altea, por Miguel del Rey

La Baronía de Altea, su fundación y Senyoria desde su fundación en 1617 hasta el fin de los señorios en la primera mitad del s. XIX. 
* Fragmento del capítulo: Historias de Altea: "Los Palafox, señores de Altea", publicado en el el libro "Paseando por las alteas", versión 7-2023

Documento de enfiteusis siendo Marques de Ariza D. Fausto Francisco de Palafox 

Los Marqueses de Ariza, los Palafox, reciben como herederos del Almirante de Aragón tierras que nos conciernen en La Marina, entre ellas la baronía de Altea, Calp, Benissa y Teulada, junto los valles de Guadalest y Çeta, además de otras muchas en los reinos de Granada, Valencia, Aragón y Cataluña. En las ciudades de Granada y Valencia poseen los Palacios del Almirante; en esta última ciudad, donde residen con frecuencia, poseen junto al elegante palacio y sus baños, el privilegio del Peso de la ciudad y su puesto -en época barroca- portando el Peso en la procesión del Corpus.

Este libro quiere hacer una referencia a esta familia de la aristocracia de la Corona de Aragón, señores de un pueblo que posiblemente nunca visitaron, aunque tanto Francisco, I Marques de Ariza, como su hermano Jaime de Palafox, que le sucedió, atendieron a la construcción de la fortaleza de Altea, y en el nombre del segundo se firma la Carta Puebla en 1617. Realizada esta obra atendiendo al encargo del Mestre Racional de la Generalitat y al mandato real, dado el abandono de la costa. Completando así la gran preocupación de Felipe II sobre la misma, posibilidad que aprovecho Felipe III de colonizar la costa de la Marina tras la tranquilidad relativa que represento la derrota turca en Lepanto unos años antes. La relación de esta familia con la Corte de los Austrias, más tarde con los Borbones, a la vez que con el Papado, es importante.

Su poder en Altea estaba representado por un Gobernador de la Fortaleza que atendía los intereses de la Senyoría, el poblamiento, las enfiteusis y los diezmos, las levas de soldados de la Vall de Guadalest para la guardia de la costa alteana, entendiendo que los pobladores de la villa debían a su vez estar dispuestos a la defensa del pueblo en caso de ataque berberisco. Cuidaba de las relaciones con la Corona, atento a las disquisiciones del poder real asentado en Villajoyosa, centrado este en la defensa de la Costa. Además de compartir los intereses de la villa, en ocasiones no coincidentes con la Senyoría, que representaba el alcalde menor.

Los personajes del marquesado durante esta época de señorío crearon una entidad moderna para la Altea de la época, abandonando su antigua estructura medieval, que duró hasta el fin de los señoríos (1837-45).

1.  Francisco Rebolledo de Palafox y Próxita de Perellós, nace en Valencia en 1554, muere en 1613 I Marques de Ariza, titulo concedido en 1611 por Felipe III

2.  Jaime de Palafox, II Marqués de Ariza Valencia, *Valencia 27 de febrero de 1635, se hace cargo del marquesado al morir sin descendencia Francisco, su hermano. Jaime jue camarero secreto de Su Santidad Clemente VIII. Se firmó en su nombre la Carta Puebla de Altea en 1617.

Jaime de Palafox tiene dos hijos, Juan Francisco, su heredero, y un hijo natural, Juan de Palafox y que abandona y más tarde reconoce y educa, quien sigue la carrera eclesiástica y es nombrado Obispo de Puebla en Méjico, y más tarde Virrey de Nueva España en Méjic

3. Juan Francisco de Palafox Rebolledo y Blanes es el III marqués de Ariza, señor de las baronías de Calpe, Altea, Benisa, Tablada, mayordomo del rey Felipe IV, caballero de la Orden de Santiago, consejero del Consejo Supremo de la Corona de Aragón. Casó en 1632 en Valencia, con María Felipa Folch de Cardona (m. 1686), natural de Bruselas, hija de Felipe de Cardona, marqués de Guadalest y de Ana de Ligne, hija del príncipe de Ligne

4. Francisco de Palafox Cardona y Rebolledo, 4. marqués de Ariza * c. 1640

5. Juan António de Palafox Rebolledo Cardona, 5. marqués de Ariza * 1674

6. Joaquin Felipe Antonio Ximenes de Palafox Centurion de Cordoba, 6. marqués de Ariza y 9. de Guadaleste * 1702

7. Fausto Francisco Palafox Perez de Guzman el Bueno *1731 Este 7º marqués dispuso como Gobernador primero en La Vall de Çeta y más tarde en la fortaleza de Altea a don Bartolomé Calzas de Castillo, cuya familia estaría vinculada a la Senyoria de Altea hasta inicios del siglo XX, siendo administradores de la Senyoria, en un principio y más tarde de las propiedades de la familia.

Bastón de Mando de Bartolomé Calzas como Gobernador de la Fortaleza de Altea a mediados del S XVIII

8. Vicente María de Palafox Rebolledo Mexia Silva, *1756. Marqués de Armunia, Estepa y la Guardia Conde de la Monclova y de Santa Eufemia 

D. Vicente María de Palafox 

9. María Elenade Palafox, marquesa de Ariza

10. Andrés Avelino de Arteaga y Silva Carvajal y Téllez Girón, 16. duque del Infantado * 1833. Pasando el marquesado al conjunto de bienes y títulos del Ducado del Infantado, donde debe estar depositado el archivo de la villa de Altea. Fue el último señor de Altea, pues en este tiempo se declararon los decretos de señoríos, permitiéndose el libre dominio de la tierra y la anulación de los diezmos junto a la desamortización de los bienes de la iglesia.

 El beato Juan Francisco de Palafox y Mendoza

Personaje relevante de la familia Palafox fue el beato Juan Francisco de Palafox y Mendoza. Nació en Fitero (Navarra) en 1600 –muerto en el Burgo de Osma (Soria), 1.X.1659- fue hijo ilegítimo del II marqués de la Casa de Ariza, Jaime de Palafox y Rebolledo, quien siendo camarero secreto de su Santidad Clemente VIII, tuvo relación con Ana de Casanate y Espés, dama de la nobleza aragonesa, viuda y con dos hijos que, más tarde, ingresó en un convento de madres carmelitas. Juan de Palafox fue en principio abandonado por sus padres a cargo de unos pastores y vivió con ellos hasta los 9 años. Cuando su padre lo recogió, lo reconoció como hijo y le dio estudios. Tomó los hábitos y marcho a tierras americanas, donde fue arzobispo electo de México, obispo de Puebla de los Ángeles y más tarde nombrado Virrey de Nueva España. Tras su vuelta a la Corte las cosas no se desarrollaron como deseaba e incluso tuvo problemas con la Inquisición y con el propio poder real.

jueves, 29 de junio de 2023

EL PUENTE del MASCARAT sobre el BARRANCO SALADO. 1857-1880, por Miguel del Rey

 EL PUENTE del MASCARAT sobre el BARRANCO SALADO. 1857-1880

Obra de: D. Enrique Guillem, Ing de Caminos. D. Joaquin Thous, Constructor

El puente del Mascarat entre los dos túneles excavados en sendas montañas de Toix y el estribo marítimo de Bèrnia, dejaban un tramo abierto del cajeado de la carretera al sur y el puente cruzaba perpendicular el barranco Salado a una altura de 60 metros, creando dos embarcaderos curvilineos para encontrarse con el tramo rectilíneo del puente. Este, de 32 m de anchura en total, se compone de dos basas prismáticas que suben desde la base del barranco, apoyando en las rocas del suelo, hasta impostar en un punto donde nace un único vano definido por una bóveda de cañón, con arcos formeros de medio punto y sillería de gran dimensión.

Mascarat. Barranco. Casa soler, Foto de Oriol, sobre 1931. Col MdR


Las pilas o estribos son de sillería hasta un tercio de la altura, sillería de piedra caliza, posiblemente de San Julián o de Campello, para seguir con cantoneras de sillería y dados maestreados de sillar, que llegan hasta los sobreestribos que definen los embarcaderos al puente por ambos lados y que perfilan sendas formas de la montaña.  Los dados se complementan con mampostería careada de piedra de la zona, posiblemente de Gata, hasta llegar a una imposta potente que permite el apoyo de una cimbra en madera que se necesitaría para la construcción de la bóveda, esta de sillería.


Plano de los distintos pasos por la encrucijada del Mascarat entre Altea y Calp.

En negro el antiguo camino  Paso del Colaldo, en Rojo la carretera N-332 con los puentes del Mascarat, en azul la AP-7.  Esquema extraido del blog: El tramo del Mascarat de la N-332 ... - Metidos en Carretera 


Gabriel Miró en su obra Años y Leguas, en 1928, nos describe la sensación de los viajeros al pasar por los nuevos túneles y el puente y a la vez recordar el antiguo paso por el peligroso paso del Collado, antes de inaugurarse el puente. Dice así:  

“Los dos túneles. No son los túneles ferroviarios, ahogados, recremados y negros, sino de carretera levantina. Por fuera, la roca caliente, de color de león, alzándose apasionada, de pie, al cielo; por dentro, la roca pálida, huesuda, como antes de que los barrenos rasgasen su virginidad. Cada túnel abre una mirada fresca de mar y otra de campo torrado, y el confín marinero y el horizonte labrador se concentran en las dos lentes de piedra.

En otro tiempo Sigüenza pasó en diligencia el collado de Calpe. La diligencia venía de Alicante. Muchas horas de camino, de humo, de polvo, de sol, de revueltas, entre almendros y viñas, de huertos galileos, de pueblos diáfanos con cúpulas azules, aparecidos en la costa... Poco a poco comenzaba a salir en el cielo la geometría del monte roto. Atardecido, los contornos ya se acercaban en una culminación de rosa, y después, de un dorado viejo de retablo. La diligencia llegaba, humilde y sobrecogida, al primer túnel. El azul que entraba del mar refrescaba los peñascales estrujados. Iba deshilándose el silencio virgen de las altitudes; se sentía subir el silencio del fondo como un vaho. Puente blanco y cerrado, en una vejez cósmica. Las mulas lo pasaban despacito con un cabeceo de esquilas dulces. Muchos viajeros se inclinaban, persignándose. Y ya dentro del túnel, el monte se llenaba de un estruendo de viaje recóndito; los faroles rociaban de amarillo la cripta; las sombras del coche, de las bestias, del mayoral, se embestían, astillándose por los muros, y fuera se quedaba esperando la quietud de la noche grande, desnuda.


Paisaje actual del Puente del Mascarat de 1885. Foto Marta del Rey

El diario alcoyano “El Serpis”, en 1880, narra las vicisitudes de la construcción de este puente, una de las obras de ingeniería más arriesgadas y complejas de la época, “un puente de un solo arco de dimensiones tales y á tan inmensa altura, que sólo contemplarla, anonada el espíritu y sobrecoge de espanto. La boca de uno de los túneles parece el nido de un águila El proyecto del camino es una temeridad del génio y una empresa digna de jigantes.

En el fondo de aquel abismo cerrado en forma de trompeta que sólo tocan los huracanes, parece que se dan cita los elementos como los espíritus infernales en los centros cavernosos, para mover las tempestades del mar. Allí se ven las mordeduras del rayo en la piedra calcinada; los rasguños del torrente que se precipita con horrible estruendo desde las aristas de los montes para socavar sus entrañas con espumuso cólera; los despojos de los vientos aprisionados que, gimiendo, condensan sus ímpetus y sus iras para agitar las encrespadas olas del Océano.”

Periódicos que en su día arremetieron contra don Joaquin Thous, su constructor, levantando posibles calumnias, más tarde alabaron su gran labor, que en palabras del la prensa dijeron: “...la ejecucion del atrevido proyecto realizado por el contratista D. Joaquin Thous, bajo la inteligente direccion del Ingeniero D. Enrique Guillen, que en estas obras ha demostrado una vez más la pericia y vastos conocimientos que le colocan entre los primeros Ingenieros de España.


Personaje vinculado: Don Enrique Guillem, Ingeniero de Caminos Canales y Puertos

Es de destacar el trabajo del ingeniero Sr. Guillen, tanto por los cálculos y diseño, como por sus muestras de arrojo y profesionalidad durante la construcción. De su disposición en el trabajo da buena cuente el diario: “ha coronado dignamente la pericia, el atrevimiento y hasta si se nos permite la frase, la temeridad de tan distinguido facultativo el cual no ha descansado un solo momento acudiendo personalmente á salvarlo todo y hasta descendiendo al trabajo material á fin de que su arrojo y valentía sirviera de estímulo a los operarios, sin lo cual no hubiera sido posible conseguir que ni aun los más esperimentados industriales se atreviesen á esponer sus vidas como realmente las han tenido espuestas durante los trabajos. Es más, solo el Sr. Guillen ha sido el que ha inspeccionado las obras por sí mismo durante su ejecucion por no atreverse á hacerlo desde el peon caminero hasta el último funcionario de los encargados al efecto, y esto habla a favor de dicho señor ingeniero más alto que cuanto nosotros pudiéramos manifestar.” (1)

(1) Referencias entresacadas del artículo “El Tramo de la N-332 entre Altea y Calpe”, publicado en el bolg: metidosencarretera.esy.es

jueves, 18 de mayo de 2023

Restauración del Ajuntament de Morella, por Miguel del Rey e Iñigo Magro

Restauración del Ayuntamiento de Morella.

Miguel del Rey e Iñigo Magro, arquitectos. Promovida por la Generalitat Valenciana. Mención especial en los premios Europa Nostra. año 1997.

 

Sala del Consell

El Ayuntamiento de Morella es un edificio levantado entre los siglos XIV y XV y formado por dos grandes cuerpos de planta casi cuadrada situados a lo largo de la Cuesta de la Cárcel. En torno a ellos se sitúan una serie de cuerpos de menor importancia que albergan antiguas dependencias municipales adosadas al trazado de la antigua muralla. El trazado escalonado de la Costera de la Cárcel oculta en parte la base de los antiguos arcos apuntados de la antigua Lonja de contratación incluiría una placeta al nivel del plano de acceso a la Lonja, manteniendo libres los arcos apuntados de la fachada lateral. La fachada medieval al patio actual fue muy distinta a la que nos encontramos antes de las intervenciones del s XX.

La intervención se centró en valorar las dos salas góticas, la lonja de comercio abierta al exterior y los cuerpos internos, así como su volumetría externa y las diversas intervenciones habidas en el tiempo; así se analizan las cubiertas y la posible torre truncada que en origen debió tener el edificio.

El primer cuerpo del edificio incluye la Lonja a nivel de calle y la Sala del Consell, que albergaba al poder municipal en la planta noble. Cuerpo de dos alturas con una volumetría potente y de gran impacto visual, tanto por su forma como por su ubicación en la traza viaria de la ciudad. Una arista invade la calle principal, de traza ligeramente curva y el alero enfatiza esta invasión, cerrando de alguna manera el espacio público a la manera medieval. La Sala del Consell es un tenso espacio trapezoidal casi cuadrado que se construye con una elegante columna central, octogonal y muy esbelta, característica en estos espacios del gótico civil del norte valenciano.

La Lonja sigue la gran tradición de estos espacios porticados abiertos propios de las tierras del Maestrazgo. Estructuras diáfanas de arcos apuntados y sobre la cual se disponen las ventanas ajimezadas del Consell. Sobre la Lonja podemos observar parte de la historia del edificio; así, la intervención renacentista, tras la ruina de los últimos años del Seiscientos, ciega parte de uno de los arcos. El trazado de la calle escalonada, a finales del siglo XIX, oculta parte de otro arco. Para poner en valor esta lonja y su vinculación con el plano de tierra ha sido necesario definir una pequeña placeta que facilite el acceso a la Lonja y ofrezca una imagen correcta de las proporciones del edificio. También es importante la restauración y puesta en valor de los contrafuertes que J. B. Antonelli construye en 1602 para consolidar el muro sur.

El segundo de los cuerpos alberga las dependencias del Justicia se configuraba en origen a la manera de torre. No tenemos noticia de su configuración de origen, encontrándola acabada con una cubierta a un agua coincidente con un sistema general de cubiertas que ocultaban la forma original del edificio. La labor primera fue hacer perceptibles cada uno de los cuerpos. Hacer emergen parte de la torre en el que se respeta el plano inclinado de la cubierta existente. La sección la define un sistema de niveles complejo que alberga las cárceles, en las plantas bajas, las salas de vistas y una antigua capilla. Se culmina con una gran sala diáfana en la que también una columna central soporta la viguetería y el sistema de canes del hoy inexistente artesonado sobre el cual se situaban las dependencias superiores de la torre.

En el siglo XVII se realizan una serie de intervenciones para la consolidación del edificio tras la ruina del final del siglo anterior. Se construye el contrafuerte sobre el muro sur, el cual mantiene una innegable relación con las murallas que a finales del Quinientos se levantan en Peñíscola.

La volumetría del edificio se conduce para significar la antigua torre y configurar la línea del alero medieval. Este se traza en sus dimensiones exactas, conformándolo fuera de parámetros estilísticos.

El espacio del patio sufre en el tiempo una gran transformación, se mantienen los cuerpos construidos existentes y se aligeran con una arquitectura que los transforma en objetos apoyados sobre los sólidos muros medievales, aproximándose a la idea de "muebles arquitectónicos" contenidos en un gran espacio.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Personajes alteanos S. XX: Blanca Sáenz-Alonso y Larrumbide

Blanca Sáenz-Alonso Larrumbide (doña Blanquita)*
*Publicado en el libro "Paseando por las alteas" Val 2016, Val, M del Rey

Es corriente en nuestra cultura rememorar como personajes a figuras masculinas, en mi caso uno de los personajes más interesante de la Altea del s XX ha sido una mujer: Dª Blanca Saenz-Alonso y Larrumbide, donostiarra afincada en Altea, donde fue tan feliz y querida.

 Fotografia de Blanca Saenz sobre los años 1940


Blanca Sáenz-Alonso y Larrumbide, nace en San Sebastián el 3 de Noviembre de 1909 y sigue una educación muy próxima a la cultura francesa en el colegio de San Bartolomé en Donostia, se traslada a Altea con sus padres Doña Virginia Larrumbide y D. Honorato Sáenz-Alonso, medico dermatólogo de gran renombre, enamorado de su profesión y que atendió en Altea con gran profesionalidad, una vez jubilado, la consulta de los casos complejos de su especialidad que le presentaban los médicos locales, una persona propositiva y vinculada al deporte, cofundador del Club de futbol de la Real Sociedad de  San Sebastián. 



Fonda Ronda

Blanca, una vez terminada la Guerra Civil, reside con sus padres largas temporadas en la Fonda Ronda, para mas tarde -a partir de 1944- construir su familia el chalet “El Txoko”, en el Colt de Mingot, donde se asienta definitivamente. Mantiene relaciones con D. Miguel de Aynat Benimeli con quien se casa en abril de 1946 en Donosti, quien fallece a edad temprana. Tras el ensanche de Altea, una vez derribado el Txoko, compra Verdemar, otro de los clásicos chalets de la salida norte de Altea, para abandonarlo nuevamente a medida que la expansión urbana progresa, retirándose mas tarde a l´Horta, a su casa en Sant Roc. Muere en San Sebastián en 2007 a sus 98 años.

 

 Jardin del Txoko con vistas a Altea

Miguel y Blanca fueron propietarios, por herencia del primero, del conocido Mas de Calces en Altea. Residió durante muchos años en Altea, muy vinculada a la familia Aynat, alternando estancias en su San Sebastián natal. Al morir sin descendencia, deja sus propiedades a hermanos y sobrinos carnales y políticos, los cuales siguen conservando su casa y su memoria.

Vista del chalet del Txoko

Entre las imágenes que nos quedan de Blanca Sáenz-Alonso hay que destacar el espléndido retrato de niña que le pinta en 1916 su tío, el paisajista vasco Javier Larrumbide.

Blanca, durante los primeros años de estancia en Altea practica una de sus mas arraigadas aficiones en esta época: la escritura, que compagina con su otra pasión, la jardinería, mientras ayuda a su padre en sus esporádicas consultas médicas y en la elaboración de las pócimas y ungüentos necesarios. Escribe varias novelas de corte romántico que publica en la editorial Pueyo de Madrid, distinguiendo entre ellas: “La enemiga de los hombres” en 1944, “Lo Imprevisto”, “Una Boda Extraña”, etc. Persona culta, ávida de conocimientos, gran lectora, de conversación amena y agradable, Blanca fue muy querida por familiares y amigos y dejó una huella imborrable.

 

Virginia y Juan Miguel, sobrinos de Blanca

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 Personatges alteans del s XX: Blanca Sáenz-Alonso Larrumbide (doña Blanquita)

Blanca Sáenz-Alonso i Larrumbide, naix en Sant Sebastià el 3 de Novembre de 1909 i seguix una educació molt pròxima a la cultura francesa en el col·legi de San Bartolomé en Donostia, es trasllada a Altea amb els seus pares la senyora Virginia Larrumbide i D. Honorato Sáenz-Alonso, doctor dermatòleg de gran renom, enamorat de la seua professió i que va atendre a Altea amb gran professionalitat i una vegada jubilat, la consulta dels casos complexos de la seua especialitat que li presentaven els metges locals; una persona propositiva i vinculada a l'esport, cofundador del Club de futbol de la Real Societat de Sant Sebastià. Blanca, una vegada acabada la Guerra Civil, residix amb els seus pares llargues temporades en la Fonda Ronda, per mes avant -a partir de 1944- construir la seua família el xalet "El Txoko", en el Colt de Mingot, on s'assenta definitivament. Manté relacions amb D. Miguel de Aynat Benimeli amb qui es casa a l'abril de 1946 a Donosti, qui mor a edat primerenca. Després de l'eixamplament d'Altea, una vegada enderrocat el Txoko, compra Verdemar, un altre dels clàssics xalets de l'eixida nord d'Altea, per a abandonar-ho novament a mesura que l'expansió urbana progressa, retirant-se mes vesprada a l´Horta, a sa casa en Sant Roc. Mor en Sant Sebastià en 2007 als seus 98 anys.

 

Miguel i Blanca van ser propietaris, per herència del primer, del conegut Mes d'Acerons a Altea. Va residir durant molts anys a Altea, molt vinculada a la família Aynat, alternant estades en el seu Sant Sebastià natal. Al morir sense descendència, deixa les seues propietats a germans i nebots carnals i polítics, els quals continuen conservant el seu casa i la seua memòria.

Entre les imatges que ens queden de Blanca Sáenz-Alonso cal destacar l'esplèndid retrat de xiqueta que li pinta en 1916 el seu tio, el paisatgista basc Javier Larrumbide. Blanca, durant els primers anys d'estada a Altea practica una de les seues més arrelades aficions en aquesta època: l'escriptura, que compagina amb la seva altra passió, la jardineria, mentre ajuda al seu pare en els seus esporàdiques consultes mèdiques i en l'elaboració de les pocions i ungüents necessaris. Escriu diverses novel·les de tall romàntic que publica a l'editorial Pueyo de Madrid, distingint entre elles: “La enemiga de los hombres" en 1944, "El Imprevisto", "Una Boda Extraña", etc. Persona culta, àvida de coneixements, gran lectora, de conversa amena i agradable, Blanca va ser molt estimada per familiars i amics i va deixar una empremta inesborrable.

Virgínia i Juan Miguel, nebots de Blanca.

martes, 16 de mayo de 2023

"RAFECS” DE LA MARINA, por J Bonilla y A. Bertolín

Homenajeando a los autores de este articulo publicado en la revista Riuraus Vius nº2 (2013), y más tarde publicaron como libro sobre el tema. Haciendo hincapié en la memoria de mi amigo Javier Bonilla, que hace un tiempo se ausentó privándonos de su irremplazable presencia

RAFECS”  DE LA MARINA

Alero en la Vall de Gallinera

Trata  este opúsculo de demostrar que es cosa propia de la dos Marinas, Alta y Baja, la costumbre característica de decorar los sofitos de sus “volaes”, con evidente raíz identitaria e intención plástica, expresiva, a veces simplemente ornamental, localizable en las fachadas de nuestros pequeños pueblos del secano montañoso que asoman al Mediterráneo. Consiste en la mutua interacción e integración entre color y forma realizada sobre los aleros de casas principales. Fenómeno datable entre el 1749, fecha del primer sofito que hemos encontrado fechado, hasta su final, cuando se impone el canalón en los comienzos de la anterior centuria.

Contrariamente, son difícilmente localizables en las poblaciones comarcales de mayor tamaño, ubicadas en el llano litoral, tendentes a soluciones de expresión constructiva más alambicadas y exigentes.

Mostramos la tan intencionada colaboración entre “obrer”, pintor y propietarios diseñando los complejos artesones con grafismos coloreados y simbologías seriadas, plasmados sobre “toves” o “rajoles”, quienes pretenden mostrar la sabiduría en el oficio, significar cada casa y demostrar el talante de sus dueños.


Rafec en Orxeta

“La fachada es la cara de la casa, aquello que todos ven, en definitiva la parte más pública del espacio doméstico. Precisamente por ello en ella podemos encontrar aquello que se quiere enseñar a los demás” según Aguilar. Cerramiento pues de índole trascendente pues separa lo público de lo privado, de lo familiar y doméstico.

Pobres casas de pueblo que cuidan su aspecto externo con detalles reveladores del afecto y preocupación que sienten los propietarios por ella, “plasmaciones que señalan la humildad y falta de pretensiones que también reflejaba el espíritu artesano popular… carácter de esta arquitectura  anónima y vernácula”, afirma Feduchi. O como sugiere en el mismo tenor C. Flores “... aún en este medio adverso, y dentro de las condiciones difíciles imperantes, el habitante de estas zonas perdidas ponía en la construcción de su vivienda un interés y unos conocimientos que hacían de ella algo digno de ser admirado pese a su innegable insuficiencia y pobreza”.



Alero en Polop

Luis Feduchi descubría nuestro tema: “… de una tendencia bastante usual en tierras levantinas. Se trata de la decoración de los sofitos de aleros y cornisas mediante la colocación de dos o tres filas de baldosines qua avanzan progresivamente en posición normal a la pared” a los que nomina “dormidos” “…los habitantes…poseen rasgos comunes en sus costumbres y sociología que hacen de cada comarca una autentica unidad natural” Caro Baroja (Citado por Feduchi).

1. LOCALIZACIÓN Y PRECEDENTES. DATACIONES

La Vall de Gallinera

Como advertíamos, es costumbre instalada siempre en pueblos pequeños, montañosos, sitos en la fachada mediterránea, a lo que hemos detectado, cuya latitud comprende desde áreas del norte murciano, (la localidad de Moratalla es realmente excepcional y emblemática),  continuada por ambas Marinas, donde sobresalen Ortxeta, l’Adzuvia, Finestrat y Benimantell. Prosigue mucho más ligeramente en la vecina comarca del “Comptat” alicantino, Vall d’Albaida, y en algún pueblo de la primera franja del secano valenciano de forma puntual. Significándose también en caseríos de “Els Ports”,  para saltar a zonas del interior tarraconense, (poblaciones  como Montblanch y Monasterios como Santes Creus), hasta culminar por el norte en el “Empordà” gironés y desde luego, en todo Aragón.

Sobre su origen, la suposición de muchísimo más fuste, sería la pervivencia de tradiciones constructoras musulmanas, que convivieron en nuestros lares casi nueve siglos “… siempre con su sentido rítmico y geométrico, dejó una huella tan profunda de su artesanía que aún hoy en día no pocas obras de ornamentación tienen un indudable fondo mudéjar” proclama Feduchi rememorando ideas del Marqués de Lozoya. Pues, efectivamente, “el alarife árabe es artesano maestro en las fábricas de ladrillo”

 

 Alero en Finestrat

 “…Aparejos de ascendencia mudéjar indudable, no solo por debajo de las fábricas sino por las guarniciones de los huecos y el sistema de verdugadas o cadenas de los muros, sardineles en dinteles y en labores con dibujos abultados plenamente moriscos, rítmicamente repetidos” según cita Lampérez y Romea. Tradición mudéjar que confirma Flores, evidente aún en Aragón, región riquísima en arquitecturas de ladrillo, donde se emplean los mismos aparejos que en nuestra comarca y algunos mucho más complejos: diente de sierra, aplantillados, curvos, etc. Incluso edificios completos se edifican empleando ladrillos vistos, además de yeserías, azulejos, etc., a la manera mudéjar como en el cercano Monasterio de Cotalba.

“Las cornisas se forman con varias filas de teja, solución de tradición mudéjar” repite Feduchi. En cualquier caso, costumbres edificatorias netamente mediterráneas, obligadas en áreas de poca madera pero abundante arcilla. Así pues, en la “España mediterránea”, se cumple un axioma: prácticamente todo el país cubre sus casas con teja cerámica y sus aleros son cerámicos.

DATACIONES.


Alero en Polop

Con rara frecuencia se significa el momento de la pintura en el sofito que, imaginamos obviamente, coincidirá con el de la construcción o también de la reforma de la casa (“se renovó Año 1822”, dice una de ellas).

Las siguientes fechas encontradas en los “rafecs”, anualidades grafiadas más probablemente por ser las de su modificación, son:

S.XVIII:                 1.749

S. XIX:  1ª mitad   1.822  - 1.834  - 1.837  - 1.838 – 1.845    

            2ª mitad     1.856 – 1.861 - 1.862 - 1.868  - 1.872  - 1.885  - 1.889 - 1.890 – 1.895 -1.896                   

S.XX:                    1.900 - 1.902 – 1.903 - 1.906 – 1.925 - 1.930

Ocupan pues mayoritariamente, en más del 80% de los casos, la centuria decimonónica. Y adicionalmente nos indican el momento en que deja de interesar la decoración de los aleros, precisamente al colocar los canalones metálicos: el tránsito entre los dos últimos siglos.

Curiosamente, sólo en Ortxeta es escriben las iniciales del propietario antes de las cifras del año. Y en una sola ocasión, también el nombre completo del amo.

domingo, 7 de mayo de 2023

Carrer Sant Antoni d'Ontinyent-VAM10 Arquitectura y Paisaje

 

Comparativa del ámbito de las alamedas

La calle Sant Antoni en Ontinyent se creó a lo largo de lo que fue el antiguo Camí de Gandía hacia Castilla, fuera de la Vila. Poblada en origen por agricultores entorno a la ermita de la Virgen de la Paz, hoy llamada de la Concepción, configurando así el actual barrio de Poble Nou 

Calle de traza de origen rural, curvilínea y de anchura variable, con un mínimo de 6,5 m, da acceso a un sistema de calles estrechas del casco urbano de Ontinyent que, junto al barrio medieval de La Vila, constituyen su casco antiguo. Se distinguió por tener el primer empedrado de adoquín basáltico de la ciudad, siendo la tipología del parcelario estrecha y profunda, característica de centro histórico, con cierto valor arquitectónico y elementos de interés a preservar. Las proporciones y el ritmo parcelario le da una interesante escala humana.

Vista aérea

Destacan a nivel patrimonial, la Ermiteta de la Concepción, el arbolado centenario, la fuente de Santo Domingo que data de 1893 y los restos de solados antiguos capaces de ser en parte restaurados. La dilatación espacial de la calle en su extremo superior crea un espacio de oportunidad para potenciar la vida urbana en todas sus cualidades de estar, ocio, juego, Sol y sombra, etc, A la vez de la posibilidad de una re-naturalización importante del espacio público.

Acoge la calle San Antoni una de las festividades más importantes y significativas de Ontinyent, las fiestas a San Antonio Abad, celebradas a finales de enero y que, según fuentes históricas del pueblo, deberían nacer al mismo tiempo que el propio barrio. Una celebración arraigada y con alto valor cultural, patrimonial y simbólico para la gente del barrio y que cambia por completo la forma en que se vive la calle esos días.

Condiciones del diseño:

Se han seguido las directrices establecidas por el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) de Ontinyent, se considera prioritario que la actuación que se lleve a cabo en la calle vaya dirigida a reducir la presencia del vehículo privado, ya que actualmente se considera excesiva para la anchura y el carácter de este.

En cuanto a la sección de la calle, preferentemente se opta por plataforma única compartida. Con una serie de elementos que garanticen que una parte importante de la calle es inhábil para el tráfico rodado, garantizando así la seguridad del peatón. 

En cuanto a los usos y actividades que debe contemplar la propuesta, el diseño enfatiza la elección de materiales y mobiliario dispuesto en un espacio tranquilo de estar y de juegos en la parte meridional de las Alameditas. El tráfico de residentes y servicios, así como carga y descarga está garantizado en toda la calle.

El diseño apoya la idea de la calle como espacio polivalente y flexible, con el fin de poder acoger y adaptarse a los diversos usos y actividades tradicionales que se desarrollan en diferentes momentos del año (las hogueras de San Antonio, el cine de verano, la Dançà, el Porrat, etc ... ). Se potencian las reuniones de los vecinos en la calle, los juegos de niños, pero también los recorridos festivos y litúrgicos, las fiestas del fuego, de bendición de animales, procurando facilitar la accesibilidad a todos los niveles.

La Dansà del Carrer Snt Antoni

En cuanto al mobiliario, se instalarán bancos adaptados (con reposabrazos y respaldo) garantizando que se dispongan en zonas de sombra en verano y sol en invierno. Además, se intentará colocar mobiliario capaz de propiciar la interacción y sociabilidad del vecindario. Teniendo en cuenta las características sociodemográficas del barrio, habrá que estudiar la posibilidad de que pueda haber más bancos distribuidos a lo largo de la calle, para que las distancias a recorrer para la gente mayor sin lugar para sentarse no sean muy largas.

Los pavimentos se seleccionan atendiendo a los usos peatonales y festivos, atendiendo el paso de vehículos a su vez por la calle, en particular pavimentos resistentes al deslizamiento y a la disposición en determinados puntos de las hogueras en las fiestas de San Antonio Abad a lo largo de la calle. Se propone preservar el empedrado y recuperación de piedras y bordillos existentes en la medida de lo posible siempre y cuando se garanticen las condiciones de accesibilidad.



Propuestas de diseño:

El trazado, la sección e inclinaciones de la calle nos llevan a utilizar un imbornal oculto y corrido, lo cual crea una línea que construye la geometría del nuevo trazado, ordena el espacio y crea la base formal para disponer jardineras y bancos a lo largo del recorrido, sirve de límite para singularizar solados en espacios de valor patrimonial, etc.

Se potencian las zonas arboladas en la parte de la Alameda, en el encuentro con la plaza Coronación y a lo largo de la calle en los puntos adecuados en función de la anchura y las condiciones de uso previstas. Se aumenta la presencia de elementos vegetales en el diseño de la plaza, apostando por ampliar la superficie de suelo permeable, siempre que sea compatible con el carácter de la calle, y utilizando una variedad atractiva y densa de especies autóctonas.

Diseño de las Alameditas . Planta general y de arbustos, secciones

Los espacios de reunión y de juegos funcionan durante todo el año En las zonas de sombra especialmente o en las zonas menos arboladas, se disponen en los quiebros de la calle algún árbol que de pie a un espacio para estar más amable.


Adquieren presencia los graderíos de dos o tres niveles, revestidos en piedra y con asientos de madera en listones corridos, dispuestos en la zona de las Alameditas, que apoyen las zonas de representación y sean lugar de estar y juego para niños o bien zonas de estar de jóvenes o adultos. A su vez se diseñan unos bancos particulares, dispuestos en determinadas quiebros de la calle con algún árbol que de pie a un espacio para estar más amable.





Parte central del itinerarios urbano 

La valoración del patrimonio

Se han tenido en consideración aquellos edificios señalados en el listado del patrimonio d’Ontinyent:

Los bienes protegidos son los siguientes: la Esglesia de la Concepció “Ermiteta” Sant Antoni, 22. El Col.lege de la Pureza de María Santisima. Sant Antonio, 24-26, los edificios c/ Sant Antoni, 20, Sant Antoni, 105 y la fábrica de Licores en Sant Antoni, 68. Todos ellos se han significado con alfombrado urbanos de solado singulares de caliza, de la misma manera que otros portales interesantes o edificios, que sin estar catalogados, su arquitectura tiene una singularidad palpable.

A todo ellos se ha valorado singularmente el arbolado histórico del encuentro entre las alameditas y la calle 2 de Mayo.

Ajardinamiento

SE propone el diseño en el entorno de las Alameditas de un sistema ajardinado central que permita, además de incluir el mayor número de árboles adultos en su perímetro, crear unas masas arbustivas que den verdor en el plano de servicio de la calle, separando a la vez la zona de paso de vehículos y de carga y descarga de los mismos, de un área más tranquila, peatonal y de juegos; una zona lineal que con distinta anchura se prolonga hasta el cruce con la calle Aurora.




Areas arboladas y ajardinadas de las Alameditas

El espacio ajardinado es sinusoidal, con formas cóncavas y convexas que permiten dilataciones y espacios de usos particularizados en la zona de tráfico, mientras que en la contraria permiten en sus dilataciones, actividades varias, festivas y lúdicas, o en su caso la inclusión de alguna de las hogueras que para Sant Antoni se levantan en la zona.

Comparativa del estado original y de la calle ya reuerbanizada

La zona ajardinada tiene voluntad de continuidad, pero es atravesada por andenes jardineros dispuestos sobre ella que atan ambos lados y permiten una buena articulación transversal de la calle. Los árboles adultos que quedan fuera de la zona ajardinada son pocos y se resuelven con alcorques circulares. Se potencia, la presencia de más arbolado, que va en disminución de volumen a medida que nos adentramos en la calle y su sección se estrecha, dejando algunos claros en las zonas, espacios dispuestos de usos festivos, en particular la hoguera que se ubica en torno a los números 28 o 30 de la calle

Áreas arbustivas

El ajardinamiento se tiene dos propuestas complementarias, una el potenciar una masa arbórea ya existente, que se incrementa, tanto en las Alameditas, como en la entrega a la plaza Coronación. En el caso de las Alameditas, dada su protección como elementos patrimoniales se valoran y potencia la arboleda de plátanos. Así, se incrementará el arbolado con algún plátano de sombra que aumente el número de los ya existentes, incluso se prolonga la Alameda, ya en los espacios más angostos,  con algunos árboles menos frondosos, y de menor volumen, con algunos Fraxinus angustifolia “raywood” o bien de la variedad “ornus”, fresnos de un color rojizo en otoño los primeros, más verticales, dispuestos en las zonas más angostas, a los que se unirán algún grupo de que garanticen la existencia de árboles de hoja perenne en la zona más occidental de la Alameda, como es el caso de algún grupo de Quercus ilex, de encinas, garantizando el verde desde la visión interna de la calle en los meses de frío. Ofreciendo la encina su condición árbol del lugar, perenne y limpio a su vez como árbol urbano.

Los tramos internos se pautan con ejemplares aislados dispuestos en los inicios, permitiendo siempre un buen radio de giro de los vehículos hacia las calles transversales, en este caso utilizaremos Fraxinus angustifolia “raywood”, Pyrus calleryana var. Cleveland, Cupressus sempervirens stricta. En la encrucijada de entre las dos ramas de la calle Sant Antoni, se potencia el ejemplar de Chámerors humilis existente con un grupo que vista esta gran jardinera rediseñada como banco y escalera en piedra caliza.

 El entronque con la plaza Coronación incluye un parterre que se viste con vegetación arbustiva, se pone en valor el arbolado existente y se incluye un plátano joven